Anécdotas hospitalarias

Escribo desde Nueva York donde estoy acompañando a un familiar que se ha operado de una vieja lesión. Las condiciones metereológicas no han sido las mejores, porque hemos pasado de un frío glaciar a una tormenta de nieve que dejó calles, parques y casas tapizadas de blanco. Ayer caminar por la ciudad era una aventura porque los quitanieves echaban la nieve a las aceras,  donde teníamos los peatones que buscarnos la vida. La verdad es que hoy ha salido el sol y el espectáculo desde un piso alto, como se gastan por estos pagos, era grandioso.

Nuestro vecino de cuarto es un varón en sus cincuenta que mide 2,10 metros y que era jugador de baloncesto. Más solo que la una, necesita hablar y, nos ha contado que está divorciado y que tiene un hijo de 17 y una niña de 14. El chaval debe de ser complicado porque falta mucho al colegio y le ha dicho al padre que no piensa visitarle en el hospital, porque le han ofrecido unos dólares por limpiar aceras. Mañana le dan de alta y se tiene que ir a una residencia hasta poder valerse por sí mismo ¡Qué duras pueden ser estas ciudades mastodónticas, si no tienes familia en los momentos malos!

Tenemos una señora en el cuarto de al lado que es ortodoxa judía. La hija lleva la peluca preceptiva y el marido los tirabuzones y toda la parafernalia que los acompaña. Que el varón tenga también obligaciones de vestimenta no me disgusta porque suelen ser solo las mujeres las obligadas. La enferma cuando se pasea por el pasillo para hacer su fisioterapia, lleva en la cabeza una banda de tela de la que salen pelos falsos. Pero lo más curioso es que su religión la prohíbe tocar timbres el sábado, con lo que llama a las enfermeras a campanillazos. No entiendo la razón de la campanillia pero el ruido me recuerda a nuestras viejas misas. El hospital también tiene unos ascensores especiales para judíos, donde se pueden meter los sábados porque para en todos los pisos, sin que tengan que apretar el botón correspondiente. No ha utilizado el teléfono celular hasta que ha caído la noche.

No nos dejan estar muchas horas en el hospital con lo que para matar el tiempo entré en un local de manicura. Se han puesto de moda, son mucho más baratos que en España y en cada esquina hay uno. Me tocó una ecuatoriana y le pregunté por su vida. Esta medio ilegal, como los 11 millones de emigrantes que Obama quiere legalizar, y tiene familiares, que han conseguido la nacionalidad española, y han entrado en los Estados Unidos donde pretenden quedarse para siempre, ante nuestra crisis. Son nuevos emigrantes ilegalizados.

Pedimos atención pastoral en el hospital y todas las mañanas nos han venido mujeres a traer la comunión ¡Qué casualidad que la atención nos llegue del sexo femenino! A la última le hicimos algunas preguntas y nos contestó que hay capellanes protestantes, judíos, budistas, mormones… y que se llevan bien. Lo más impresionante es que en la lista del día, tenía 76 personas que atender, entre pacientes y personal tanto médico como de mantenimiento. Tengo que reconocer que me dio envidia que tanta gente se confesara católica y no le avergonzara practicar en público su credo.

Algunas cosas funcionan mejor que en España y otras, mucho peor. El ideal sería escoger lo mejor de cada país y combinarlo, pero tenemos que aceptar las cosas como vienen. Mientras tanto soñamos con el viaje de vuelta.

 

One Response to “Anécdotas hospitalarias”

  1. Hemos leído tu crónica en un grupo de mujeres que estudiamos el evangelio de Marcos.
    Hemos pasado un buen rato descubriendo esos mundos.
    ¡Qué frío por ahí en las calle!. i nada qué os mandan a dejar microbios fuera del hospital!

Discussion area - Dejar un comentario






He leído y acepto las condiciones generales y la política de privacidad


Información básica sobre protección de datos
Responsable: REVISTA REINADO SOCIAL 21RS (más info)
Finalidad: • Gestión de la adquisición del producto, suscripción o donativo, así como la tramitación de los mismos.
• Envío de comunicaciones relacionadas con el proceso de compra, las suscripciones o los donativos.
• Envío de comunicaciones y ofertas comerciales, por diferentes medios, incluidos los medios electrónicos (email, SMS, entre otros). (más info)
Legitimación: Ejecución de una compra online, suscripción o donativo. (más info)
Destinatarios: No se cederán datos a terceros, salvo obligación legal. (más info)
Derechos: Acceso, rectificación, supresión, cancelación, y oposición. En determinados casos derecho a la limitación del tratamiento de sus datos. (más info)
Información adicional: Puede consultar toda la información completa sobre protección de datos a través del siguiente enlace (más info)
Los enlaces de (más info)