Premio a unas religiosas ruandesas

Durante el genocidio ruandés de 1994, que causó la muerte de 800.000 personas las religiosas de Benebikira (que significa hijas de María), con gran peligro para sus vidas, acogieron a cientos de huérfanos y a otras personas que buscaron refugio en sus conventos. Esta orden fue fundada en 1919 para la educación y cuenta con 380 hermanas y numerosas escuelas en Ruanda y Burundi. En 2009 han abierto un colegio mayor para que 380 chicas puedan atender la universidad en la capital

En su casa general en el pueblo de Save, las milicias invadieron el convento y pidieron que las hermanas nativas de Ruanda se separaran por grupos étnicos. Las religiosas rechazaron la petición firmando su pena de muerte pero los milicianos robaron todo lo que había en la casa, cortaron las fuentes de agua y anunciaron que volverían para matar a las religiosas

En otros conventos 20 hermanas murieron por hacer frente a las milicias. En Butare, las hermanas escondieron a 22 niños y adolescentes cuyos padres habían sido asesinados por los hutus, pero los soldados los encontraron y se los llevaron, posiblemente con el fin de matarlos.

La hermana M.Juvenal Mukamurama, que luego sería la superiora general entre los años 1996 al 2008, estaba en este convento de Butare en 1994 y en una entrevista relató el horror del día en que los soldados llegaron. “Fue tristísimo, tenían órdenes de llevarse a los niños ¿Qué daño puede hacer un niño de 5 años?”

Cuando se terminó el genocidio se encontraron que tenían que ocuparse de 350 huérfanos, la mayoría traumatizada tras haber visto el brutal asesinato de sus padres. Montaron un orfanato pero se dieron cuenta que algo faltaba, los niños tenían comida y techo, pero no era una vida para ellos ya que la familia es muy importante en Ruanda, con lo que decidieron construir casas comunitarias y hacer familias

Construyeron 39 casas y dividieron entre 6 y 8 a los niños. Las hermanas que lo supervisaban se dieron cuenta de que los huérfanos encontraron una nueva vida en este sistema

Hace poco a 6000 millas de su país, a las hermanas Benebikira les fue concedido el premio al Coraje por el Peace Abbey, una institución con pluralidad de credos de Boston  que se dedica a enseñar la no violencia, la paz y la justicia social. Estas mujeres fueron citadas “por su coraje, fe e integridad durante el genocidio de Ruanda”.

“Cuando numerosos líderes religiosos fallaron a sus gentes en el genocidio de 1994, este grupo de religiosas ruandesas fueron capaces de defender su credo” dijo la hermana Ann Fox, una religiosa de Boston que protegió a las hermanas Benebikira y habló en la ceremonia de entrega del premio. “Defender tus convicciones durante el genocidio tuvo sus consecuencias, les supuso poner a todas las monjas en riesgo de ser asesinadas por rehusar dividirse por origen étnico y por su insistencia en refugiar a todos aquellos que estaban perseguidos. Durante los 100 días que duró y después, ellas vivieron como una familia, como religiosas ruandesas dedicadas a la paz y al servicio de los más pobres”

Mukamurama respondió: “Es agradable saber que hay gente que ha apreciado lo que hicimos y hacemos. No lo hacemos para que nos aprecien pero nos da energía para seguir”

Estas mujeres han seguido protegiendo a las personas que salieron heridas física y psicológicamente del genocidio, han patrocinado matrimonios de hutus con tutsis y continúan su maravillosa acción social.

Recogieron el premio el 26 de septiembre las hermanas Mukamurama, Anna Beata Murekatete y Josepha Mukabayire  y comentaron que había sido la primera vez que públicamente se les había reconocido su coraje y la fe que desplegaron durante el genocidio con lo que estaban muy agradecidas.

Hubo otras personas que recibieron este premio en años anteriores como la M. Teresa, el jesuita Fr. Daniel Berrigan, Benjamin Spock, Rosa Parks, Arlo Guthrie, Maya Angelou, Muhammad Ali, Mikhail Gorbachev, el jesuita Fr. John Dear y Dorothy Day.