¡SANGUIJUELAS!
Jerónimo Aguado Martínez
Dícese que una sanguijuela es aquella que guarda las características de un gusano anélido hirudíneo de agua dulce, de cuerpo anillado, boca chupadora y con una ventosa en cada extremo con la que se adhiere a otros animales para alimentarse de su sangre; o, lo que es lo mismo en una persona con parecido perfil, aquella que se aprovecha de otra y obtiene sus bienes poco a poco.
Ambas definiciones me han encantado, sobre todo para inspirarme en la creación de este artículo, a la vez de hacer de hilo conductor de lo que deseo expresar; y, por supuesto, como anillo al dedo para establecer un símil con lo que está ocurriendo en el mundo o en nuestro propio País a partir de la tan cacareada crisis.
Para empezar y sin temor a equivocarme, podríamos decir que el neoliberalismo y los Estados que se ponen a su servicio son entes y estructuras con alta vocación de sanguijuelas, dispuestas a sacar hasta la última gota de sangre a las poblaciones que dicen representar, para que eso que se llama globalización capitalista siga funcionando.
El ejemplo más cercano lo tenemos en nuestra propia casa. El Estado Español es un Estado Sanguijuela, con gestores elegidos democráticamente para legitimar representantes sanguijuelas ( excepto raras excepciones, compañeros y compañeras honestas que defienden desde las instituciones otros modelos de desarrollo donde el centro de atención es la persona y no el dinero… ), que hacen políticas y legislan normas que terminan abriendo caminos para practicas institucionales sanguijuelas.
El desmantelamiento de los bienes y servicios públicos es un práctica perfecta que expresa lo que significa un orden democrático (¿?) con espíritu sanguijuela, eliminando todos los derechos ciudadanos para que especuladores, ladrones escondidos bajo el manto de políticos, y banqueros, sigan campando a sus anchas y amasando fortunas a la vez que exigen austeridad a los que ya nos les quedan mas agujeros para apretarse el cinturón.
Rescatar el sistema bancario por segunda o tercera vez, como si éste fuera un sistema público, donde los beneficios de los años de vacas gordas nunca fueran socializados, me parece un insulto y una humillación hacía la ciudadanía, más cuando con dichas políticas estamos encubriendo a los mayores estafadores del mundo. Nacionalizar BANKIA una vez arruinada, para que con el dinero público sean corregidos todos los desmanes, descalabros y corruptelas de Directivos con sueldos e indemnizaciones multimillonarias, sólo se puede entender si la práctica del robo de los recursos públicos se eleva a categoría de derecho ciudadano, amparado por las leyes de un Estado que, a mi parecer, pierde a ritmos acelerados toda la legitimidad, si es que alguna vez la tuvo.
El resultado de tantas y tantas prácticas sanguijuelas es de todos conocido, millones de personas se encuentran sin trabajo y sin ninguna cobertura social para cubrir sus necesidades básicas, el derecho a una sanidad pública y universal está a punto de caerse, abriendo la puerta a su privatización para nuevos negocios para empresas sanguijuelas. El mismo futuro le espera a la educación, al trasporte público, a la atención de los sectores más marginados, y a los núcleos rurales, que por el hecho de ser pequeños sufren una doble marginación.
En la esfera internacional, las prácticas sanguijuelas son el pan nuestro de cada día, los pueblos que no alcanzaron el mínimo de bienestar y justicia social tendrán que conformarse con la ilusión de poder seguir soñando. Las practicas de acaparar todo lo que genera riqueza a costa de quien sea y como sea por parte de los conglomerados financieros y multinacionales revientan todos los pronósticos….. En la actualidad millones de hectáreas de tierra cultivable son acaparadas (especialmente en África) en todo el mundo por el capital transnacional para asegurar el negocio de los alimentos, con la mirada puesta en la producción de agrocombustibles para que sigan funcionando los parques automovilísticos ante el inminente agotamiento del petróleo, a la vez que 1000 millones de personas sufren desnutrición y padecen hambre.
La misma suerte de privatización corren otros bienes comunes. El agua, las semillas y los alimentos son objetivos prioritarios para futuros negocios de las corporaciones transnacionales. La industria agroalimentaria presiona a los Estados para que eliminen todas las barreras del mundo que les impida el control absoluto de los recursos vitales para que la humanidad pueda sobrevivir.
Llegado a este punto, coincido con el pensamiento de la escritora estadounidense ( de origen Ruso) ALISSA ZINOVIEVNA ROSENBAUM, conocida en el mundo de las letras bajo el seudónimo AYN RAND, cuando en 1950 anticipaba lo que nos está pasando en estos días a nivel global: “ cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra Usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada.”
Pues como muy bien nos dice EL ROTO, en uno de sus ingeniosos chistes: para que la sociedad empiece a salir de su propia condena debemos de atrevernos a dar un paso colectivo para bajarnos de la plataforma que nos convierte en víctimas a la vez de sostén del modelo sanguijuela. Cuando entendamos que es así… y no al revés, habremos encontrado un principio de solución a los problemas.
Gracias ROTO por tanta imaginación!!!
MAYO 2012
