Conclusiones del VER de la Campaña de la JOC

Durante el bienio 2014/2016, la JOC estamos realizando una campaña a nivel general, siguiendo las etapas VER – JUZGAR – ACTUAR. La Campaña lleva por título “LUCHEMOS EL PRESENTE PARA GANAR EL FUTURO”.

¿Por qué la Campaña LUCHEMOS EL PRESENTE PARA GANAR EL FUTURO?

Esta campaña surge como resultado de una reflexión de todo el movimiento sobre la realidad de las/os jóvenes, contemplando nuestras vidas y las vidas de aquellas/os jóvenes que nos rodean. Con ella pretendemos analizar la realidad juvenil, descubrir los sentimientos que nos provoca como jóvenes, no normalizar situaciones de precariedad, poner acento en lo colectivo como alternativa y camino de resistencia, todo ello desde una mirada creyente y esperanzada con la que transformemos esa realidad injusta.

Actualmente nos encontramos ante una situación en la que nuestro presente y futuro, se ven dominados por la incertidumbre, la inseguridad, la precariedad… Queremos analizar el porqué de esta situación y buscar alternativas, personales y colectivas, para cambiar esta realidad desde la esperanza de que un futuro mejor es posible y está en nuestras manos. Esta realidad que presentamos es compleja y se muestra en muchos aspectos.

La incapacidad de las/os jóvenes de pensar en el futuro viene dada por la inseguridad que marca el presente que vamos viviendo, sujeto a cambios inesperados, falta de expectativas y proyectos, precariedad, cambio de modelo social, desaparición del estado de bienestar…  Hemos entrado en la dinámica de vivir esto de forma individualista, dejando de lado la capacidad de lo colectivo.1mayoCordoba

Ante toda esta situación nace la esperanza de que toda esta realidad es transformable y puede hacernos protagonistas de nuestro futuro. Hemos de luchar nuestro presente, cargados de la esperanza de crear un futuro mejor y lleno de oportunidades.

 

Conclusiones de la etapa del VER

Durante la primera etapa de la Campaña, el VER, los militantes de las diferentes zonas nos hemos acercado a observar esta realidad a través de encuestas, entrevistas, testimonios, revisiones de vida, paneles de expresión, dinámicas en campamentos, convivencias, etc.  Durante varios meses, hemos tenido la oportunidad de contemplar las situaciones que estamos viviendo las/os jóvenes y cómo esto afecta a nuestras vidas. Las  conclusiones que hemos obtenido en esta etapa son:

  • Las/os jóvenes sufrimos una gran inestabilidad vital. Nos encontramos perdidos ante tanta incertidumbre e inseguridad: ni valgo, ni puedo, ni me dejan. Vivimos un presente que es indigno.
  • Tenemos una preocupante falta de perspectivas de futuro. Esta inestabilidad mata y anula la vida de los jóvenes: nos roba la esperanza. Nos cuesta encontrar un camino de luz dentro de esta dura realidad. Vivimos con dolor, angustia, pesimismo y preocupación este futuro tan incierto que nos aguarda.

Además, esta inestabilidad afecta a todos los ámbitos de nuestra vida:

  • Las reformas educativas nos excluyen a las/os jóvenes del mundo obrero al acceso de estudiar. Las subidas de tasas y eliminación de becas provocan que sólo la élite pueda formarse y desarrollarse.
  • Actualmente, el trabajo no es un derecho, sino un privilegio precarizado. Encontramos trabajos precarios, temporales, no acordes a la formación y capacidades desarrolladas de la persona. Creemos que la integración, el crecimiento y la estabilidad vital va muy ligado a tener o no tener trabajo. Aunque el trabajo precario también machaca nuestra dignidad. Como dice el Papa Francisco, “Sois una generación que no tiene la experiencia de la dignidad generada por el trabajo”.
  • No encontramos un ocio realmente alternativo al basado en el consumo, sea éste material o de experiencias. Existen pocos espacios públicos adaptados a nuestras necesidades lúdicas (juegos, música, pintura, cultura, baile, lectura…).
  • Nuestro acceso a la vivienda es tardío o imposible, con lo que todo se retrasa: la emancipación, ser autónomas/os en nuestras vidas, vivir en pareja, formar una familia. Como consecuencia, sentimos que nuestros procesos vitales se rompen.
  • Los últimos años han sido dramáticos respecto a pérdida de derechos sociales, siendo las/os jóvenes uno de los colectivos más vulnerables. Hemos descubierto realidades realmente dramáticas y desesperantes, de familias rotas, hundidas ante tanta deshumanización.
  • Muchas/os jóvenes nos sentimos forzados a emigrar de nuestra tierra, a otra ciudad o a otro país. Nos sentimos obligados a aceptar cualquier trabajo, cualquier condición a costa de estar lejos de nuestra familia, amigos, pareja.

Ante esta dura realidad, queremos destacar cuáles hemos identificado como cuestiones de fondo:

  • Vivimos en la incertidumbre de no ver un presente más allá y sentimos impotencia por ello: ni valgo, ni puedo, ni me dejan.
  • El sistema nos ha educado en el individualismo: en que la autonomía es vivir nuestros problemas en soledad, sin tener una comunidad en la que compartir.
  • Además, el sistema nos hace sentirnos culpables de esta situación: nos sentimos mal, frustrados, poco “útiles”, sentimos que estamos decepcionando a nuestras familias y las oportunidades que nos han dado. Estamos irascibles e “inaguantables”.
  • Muchos jóvenes afrontamos esta situación con pasividad. También encontramos que estamos mucho menos preocupados por los derechos laborales y sociales (ni por cotizar, ni por el tipo de contrato o de jornada…)
  • Constatamos que vivimos en una voraz sociedad de clases, muy excluyente. No es cierto que “la crisis haya acabado”, sino que la desigualdad sigue creciendo.
  • Consideramos que la responsabilidad sobre cómo hemos llegado a esta situación está diluida entre políticos, empresarios y los ciudadanos en su conjunto. Sin embargo, creemos que es necesario el protagonismo de los jóvenes para que las cosas cambien.
  • En general, los/as jóvenes considera-mos que solos no podemos resolver nada de esta situación, pero reconoce-mos que uniéndonos a otros/as sí sería posible cambiar las cosas.
  • Siendo conscientes de que sin los/as jóvenes no es posible avanzar, la mayoría de ellos/as no se ponen manos a la obra: lo más frecuente es aceptarlo e intentar acostumbrarse a lo que hay. Pero por otro lado, sí vemos que en medio de esto hay algunos jóvenes que se están juntando para buscar soluciones.
  • Hay una clara idea de lo que está pasando (precariedad laboral, pasividad generalizada, descontento, resignación…); pero no está tan claro cómo ser capaces de buscar salidas y alternativas.

JOC Bilbao
Estas conclusiones de la etapa del VER son un punto de partida para la siguiente etapa de nuestra Campaña General: la etapa del JUZGAR. Queremos que esta etapa sirva para hacer una lectura creyente de la situación actual, partiendo de la etapa del VER, del Evangelio, y siendo capaces de discernir los signos de los tiempos. Para, a través de la etapa del JUZGAR, ser capaces de proponer acción transformadora, y unirnos a otras iniciativas que ya se están dando.

#LuchemosElPresente

@juventudobrera