Sinfonía de Esperanza

La música es un arte. Como personas, somos capaces de apreciar la belleza, de distinguir el ruido de la música; y eso es lo que nos hace sentir, pensar y vivir la música. Cuando creamos o tocamos música, este proceso nos hace dar lo mejor de nosotros mismos. Se trata de esforzarnos, de ensayar, de improvisar, de soñar… de poner en juego “nuestros talentos”. Y con ello, lograr una canción, una melodía, una pieza de música que pueda hacer feliz a los demás.

La música es un instrumento dotado de un enorme poder de persuasión, capaz de influir mucho en las actitudes, los estados de ánimo, las emociones y los actos humanos. A medida que los jóvenes van asumiendo responsabilidades y vjo38_portadaan adquiriendo independencia, pueden encontrar en la música modelos alternativos respecto a distintos estilos de vida con los que identificarse más. Su identificación con un determinado estilo musical puede ser el signo de un cierto grado de rebelión contra la autoridad, un signo de alienación, una vía de escape ante sus conflictos con los padres o también puede estimular sentimientos de distensión, relax y seguridad en situaciones y ambientes nuevos. El placer de poder compartir la misma música con otras personas puede ser la base de nuevas amistades o una identificación con ciertos grupos con ideales y gustos similares.

La música ha tenido un importante papel a lo largo de la historia. Y no solo como elemento cultural, sino también en algunas luchas de la humanidad, entre ellas las del movimiento obrero. La música ha servido para unir personas, para crear pensamiento colectivo, para crear un sentimiento de comunidad y de comunión. El rap surgió como corriente de lucha, en el que los jóvenes podían alzar la voz y denunciar las injusticias. Muchos cantautores del siglo XX crearon un cierto pensamiento colectivo, ayudaron a trasmitir esperanza y a soñar con la transición a la democracia.

Hoy en día, muchos grupos de jóvenes (y no tan jóvenes) continúan dándole color y alegría a la vida, a través de su música, siendo fuente de esperanza para un mundo más justo.

Como conclusión podemos decir que, la música tiene un efecto amplio en las vidas, y en nuestra sociedad. Puede ser un instrumento de manipulación produciendo en los oyentes diversas consecuencias. También hay posibilidades de que la música, como mercancía, modifique en alguna medida la infraestructura social. En el interior de las personas puede determinar conductas, por instalación de valores. O simplemente, producir opiniones. Y genera grupos de pertenencia, creencias e identidades.

Ya advertía la Biblia del poder de la música: “…poniéndoos entendimiento, los unos a los otros con salmos, himnos y cánticos nuevos…”(Colosenses 3:16).

Te invitamos a seguir escuchando música, a hacerte consciente de qué es lo que escuchas y por qué. A ser crítico con la música, pues qué escuchamos también modifica qué pensamos y qué sentimos. Te animamos a encontrar la música que transforma la sociedad y nos trasmite esperanza, a difundirla, a escucharla, y a disfrutarla. Porque como decía Joseph Gelinek “La vida sin música no merecería la pena ser vivida”.

http://www.joc.es/web2/index.php/publicaciones/revista-jo/item/90-n-38-abril-2017