Multiculturalizando los barrios

Estamos en un mundo cada vez más intercultural. Hace unas décadas, era difícil ver a personas de otras razas o culturas en nuestras ciudades. Sin embargo, en las calles de nuestros barrios obreros, ya hace algunos años que jo40_portada
conviven con nosotros personas procedentes de diferentes partes del mundo. Hoy en día, tenemos una gran oportunidad de conocer otras culturas y estar atentos a qué podemos aportarnos mutuamente. Algunos/as porque provenimos de otro país, y hemos sido migrantes. Otros/as porque de hecho hemos pasado un tiempo en otro país por motivos de estudios o de trabajo. Y todos/as porque nos encontramos con personas de otras culturas en nuestros barrios, en nuestros institutos, en el trabajo…
También queremos recordar que estamos en una sociedad en la que, mientras que el dinero no tiene fronteras, las personas sí que las tenemos. Además, constatamos que muchas de estas fronteras son un espacio de división y conflicto.
Muchas de las personas que migran, lo hacen a causa de que están huyendo de la pobreza, la violencia y la guerra. Es por eso, que las personas migrantes forman parte de “los últimos” a los que Jesús dirige siempre su mensaje.


En este mundo en el que vivimos, alzamos la voz por la convivencia de las culturas. Como jóvenes, soñamos y anunciamos un mundo en el que todas las culturas son respetadas. El Papa Francisco nos dice: “La cultura abarca la totalidad de la vida de un pueblo. Cada pueblo, en su devenir histórico, desarrolla su propia cultura con legítima autonomía. Esto se debe a que la persona humana por su misma naturaleza, tiene absoluta necesidad de la vida social” (EG 115). Creemos necesario preservar, cuidar, conocer y valorar la propia cultura, no como una muestra de superioridad de unas culturas sobre otras, sino para
enriquecernos y para el conocimiento mutuo. Soñamos un mundo en el que la globalización no destruya a algunas culturas a costa de privilegiar a otras.
Soñamos un mundo en el que las personas de diferentes culturas veamos respetada nuestra dignidad que y en el que todas estemos integradas en la sociedad. Soñamos un mundo en el que el respeto y el amor, nos ayuden a valorar lo diferente. Soñamos con un mundo donde no existan fronteras que separan al mundo. Y para ello, creemos importante que la sociedad en conjunto, y también cada uno de nosotros tengamos siempre una actitud de acogida, de apoyo, de respeto, de integración y de empoderamiento. Deseamos que las diferencias entre nosotros sean motivo de mestizaje, de unión, de colaboración, de creatividad y de aprendizaje.