La JOC de Europa en el Día de las personas refugiadas

La JOC de Europa, reclamamos un compromiso en firme con las personas refugiadas

Coincidiendo con el Día Mundial de las Personas Refugiadas, la JOC de Europa alzamos la voz ante la dramática situación de millones de personas que desde hace años están viendo como sus derechos como seres humanos están siendo ultrajados ante el continuo rechazo de nuestros gobiernos que miran hacia otro lado.

La OIM (Organización Internacional para las Migraciones), en su calidad de Organismo de las Naciones Unidas para la Migración, informa que 18.575 migrantes y refugiados han llegado a Europa por vía marítima durante los primeros 91 días de 2018. En lo que va de año, más de 500 personas han muerto cruzando el Mediterráneo en el intento de buscar una vida digna fuera de su país huyendo de los conflictos e intereses bélicos que provocan miles de muertes de personas inocentes.2018_20JComunicado

El informe anual de ACNUR ‘Tendencias Globales’, que analiza el desplazamiento forzado en todo el mundo basándose en datos de gobiernos, agencias sociales y datos del propio ACNUR, arroja que 65,6 millones de personas se encontraban desplazadas a finales de 2016.

Vivimos en un sistema que practica la estrategia del descarte y la irresponsabilidad ante toda aquella persona o sector de población que no interesa y estorba, siendo su objetivo el invisibilizarla o criminalizarla. Así es como abocamos a una vida de exclusión y empobrecimiento a tantas personas y familias que solo aspiran a una vida mejor, disfrutar de protección, de seguridad y de la misma dignidad que nosotros, los llamados “del primer mundo”, tenemos.

La indiferencia y la irresponsabilidad son las respuestas que estos seres humanos van encontrando a lo largo de su dura travesía, sobre todo por parte de los gobiernos y sus legítimos representantes: Leyes de extranjería que asfixian y sitúan a estas personas en una situación de peligrosa vulnerabilidad.

Las respuestas que estas personas van encontrando durante el camino, desde las autoridades y gobiernos, son indiferencia, irresponsabilidad por sus vidas e incapacidad por darles protección. Leyes de extranjería que asfixian y sitúan a estas personas en una situación de peligrosa vulnerabilidad.

Nos unimos a todas las personas y organizaciones que continúan de manera incansable y ejemplar reclamando y exigiendo hoy un compromiso firme, concreto e inequívoco por parte de los partidos políticos con responsabilidad en nuestros gobiernos y con capacidad de actuar ante la dramática situación de las personas refugiadas. Por tanto, exigimos que se comprometan con una política de asilo y refugio que proteja a quienes huyen de la guerra o la persecución por étnica, religiosa, identidad de género, conflictos bélicos…

Reclamamos medidas que se pongan en marcha de inmediato, ante una dramática realidad, en la que las muertes en el Mediterráneo se cuentan por miles. La Unión Europea juega un papel central en esta situación, por tanto, es ella quien tiene la obligación de defender y salvaguardar los derechos humanos de las personas refugiadas además de poner los medios necesarios para acogerlas e integrarlas. Sin embargo, Europa no está siendo fiel a los valores y principios en los que se fundan y asientan nuestros estados democráticos y de esta manera, se está atentando contra la vida de miles de seres humanos inocentes.

Amparadas en esta demanda social, la JOC de Europa solicitamos a nuestros políticos que las medidas, ya propuestas por otras muchas organizaciones, sean puestas en marcha de manera inminente. Por ello, exigimos que la UE:

– No firme acuerdos con terceros países que no protegen a las personas migrantes y refugiadas.
– La ONU asuma su papel de ser verdadera árbitra y mediadora en los conflictos, poniendo en marcha protocolos de mediación y diálogo a una labor resolutiva y pacífica de los conflictos.
– Fomentar las relaciones internacionales para combatir las causas que provocan las migraciones forzadas y respeten los derechos humanos de manera universal.

– Activar la Directiva de Protección Temporal que no se está aplicando en ningún país europeo actualmente.
– Impulsar una reforma del Sistema Europeo Común de Asilo (SECA) que garantice todos los derechos de las personas refugiadas.
– Asegurar los Derechos Humanos y la Protección Internacional de personas migrantes y refugiadas.
– La protección de las personas en situación de mayor vulnerabilidad, como menores de edad, mujeres que viajen con niños/as o solas, personas con diversidad funcional, enfermas, etc.
– Asumir y cumplir con responsabilidad los acuerdos puestos en marcha en materia de reubicación y reasentamiento de personas refugiadas por la UE. Orientaciones que han sido un fracaso, ante esta “crisis migratoria”.

¡Ir al encuentro, acoger en las fronteras e integrar! Dios nos llama a estar y permanecer allí donde se encuentra la humanidad más herida e ignorada ¡Dios no tiene miedo! La Iglesia necesita de cristianas y cristianos apasionados y fieles al Evangelio, sin miedo a defender al que sufre la injusticia, aunque ello conlleve ir en contra de la política migratoria impuesta.

El Papa Francisco en Gaudete et exultate nos anima a “acercarnos al que duerme en la intemperie y acogerlo no como un bulto que me interrumpe o me estorba sino a acogerlo y reconocer en él a un ser humano con mi misma dignidad, a una criatura infinitamente amada por Dios Padre. ¡Eso es ser cristianos! ¿O acaso puede entenderse la santidad al margen de este reconocimiento vivo de la dignidad de todo ser humano?” (nº 98).

Como jóvenes cristianos, sintiéndonos urgidos por el grito de miles, de millones de hermanas y hermanos nuestros que sienten la vida como una amenaza queriendo colaborar en la construcción de un mundo más justo y más humano donde no haya descartados, hacemos una llamada a la solidaridad, a la movilización de las conciencias, porque ningún ser humano es ilegal, ni salvar vidas puede ser un delito. Nosotros, ni los miles de jóvenes a los que representamos no nos resignamos a que nuestra sociedad haga iodos sordos a un hecho de tal envergadura que alcanza a constituirse en un auténtico genocidio.