Guerra de divisas

La palabra guerra siempre dispara mis alarmas, incluso cuando va delante de un término como divisas. No hay que estar muy interesado en el comercio internacional para haber leído o escuchado este último mes la expresión guerra de divisas. Desde que en octubre se reunió en  Washington el FMI hasta esta semana en la que se ha celebrado en Seúl, la cumbre del G-20, dirigentes políticos y expertos económicos han insistido en el peligro que supone una guerra de divisas.

Llevo solamente un párrafo y ya os he regalado un par de acrónimos. Antes de seguir adelante cumpliré mi promesa de aclarar la sopa de siglas que invade el mundo de la economía y las finanzas. Empezaré por el Fondo Monetario Internacional (FMI). Este organismo fue creado en 1945 tras la devastación de la II Guerra Mundial y para evitar que volviera a pasar una depresión como la de los años 30. Tiene tres funciones:

a)    reguladora, vigila el comportamiento monetario internacional.

b)    crediticia, orientada a proporcionar asistencia financiera a los países miembros.

c)    consultiva, de asesoramiento y de asistencia técnica.

Y lo forman 187 países; unos cuantos menos son los que se han reunido en Corea del Sur, los G-20. Ya sabemos que la G corresponde a grupo, pero quién lo compone y cuál es su objetivo, a lo mejor no. Es un grupo de países formado en 1999 por los siete países más industrializados: Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido (lo que se llamó G-7), y Rusia más once países recientemente industrializados: Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, China, India, Indonesia, México, República de Corea, Sudáfrica y Turquía. Si contáis nos falta uno para llegar a veinte, este es la Unión Europea como bloque. Pues bien este grupo, sobre el papel, es un foro de cooperación y consultas en asuntos relacionados con el sistema financiero internacional. Estudia, revisa y promueve discusiones sobre temas que afectan a los países industrializados y las economías emergentes.

Tras presentar algunos protagonistas de la contienda volvamos al titular: Guerra de divisas. El otro día leí que la crisis es como un virus mutante y que ahora el peligro gravita en una guerra de guerrillas de devaluaciones competitivas que pueden provocar una guerra comercial. Dicho con otras palabras, parece ser que las divisas se están peleando o al menos compiten entre ellas, pero a diferencia de la cancha o el campo de batalla en este caso lo mejor es ser más débil que tus contrincantes. Me explicaré, si tu moneda vale menos que la de tus países competidores es más probable que tus exportaciones aumenten puesto que resultas barato, tu balanza comercial se beneficia (las exportaciones superan a las importaciones). Los países quieren crecer vía exportaciones y la forma más rápida es devaluando sus monedas. China mantiene su moneda, el yuan, débil artificialmente, lleva más de doce años y los resultados son de todos conocidos: su nivel de crecimiento es vertiginoso. Se le ha pedido al país asiático que deje fluctuar libremente su moneda, si lo hiciese seguro que se apreciaría.

Estados Unidos también intenta competir con un dólar más débil. A principios del mes de noviembre compró deuda, con lo cual inyectó liquidez que indujo una depreciación del dólar: Los responsables explicaron que su objetivo no era tener un impacto sobre la moneda sino para que la economía creciera. Si hay más dinero los precios son más bajos y la gente se anima a comprar.

Creo amigo lector que me estoy volviendo demasiado técnica y… lo mejor será que definamos algunos de los términos que he salpicado al describir la estrategia de China y Estados Unidos.

         Devaluar: rebajar el valor de una moneda. Sinónimo: depreciar; antónimo: apreciar.

         Fluctuar: moverse.

         Intervenir: Dirigir, limitar o suspender el libre ejercicio de actividades o funciones. 

         Dólar débil: dólar cuyo valor es bajo.

         Inyectar liquidez o emitir papel: Poner más dinero en circulación.

Tras este paréntesis conozcamos que han hecho Japón y la Unión Europea. La Unión Europea, mejor dicho la eurozona parece el actor más honesto en la lucha de tipos de cambio. A pesar de que la primer ministra alemana considera que las políticas monetarias de China empujan al alza al euro frente a otras monedas y perjudican a la economía alemana, exportadora y motor de una economía europea todavía muy frágil, no ha propuesto devaluar el euro.

El país del sol naciente ha intentado sin éxito devaluar el yen, no ha conseguido salir de la crisis. El ejecutivo japonés ha intervenido su moneda, aun así las exportaciones no terminan de repuntar y la producción industrial sigue cayendo por la deflación. Tokio ha puesto en marcha sin demasiado éxito varios planes para incentivar el consumo doméstico. A lo mejor la realidad económica acaba por imponerse, sobre todo a los «atajos».

El viernes terminó la cumbre del G-20 sin avances significativos, solamente emitieron un comunicado recatado, donde se señala que están de acuerdo en evitar una “devaluación competitiva” de sus monedas pero me temo que no han dicho cómo.

Ilustración: Mol Ruiz-Marín

Ilustración: Mol Ruiz-Marín

La frase del presidente del país anfitrión: “Por ahora, hemos evitado la llamada guerra de divisas”, concluyó el presidente de Corea del Sur, Lee Myung-bak, no me tranquiliza en absoluto. Si os parece bien lo retomaremos en otra ocasión.

One Response to “Guerra de divisas”

  1. La teoría me queda clara pero la practica de lo que hace el FMI es la causa de los desastres economicos y las brechas de desigualdad en muchos paises en vias de desarrollo.

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