Rentabilidad y riesgo, compañeros inseparables

Nada más colgar el post: Apalancamiento financiero, me di cuenta de que no había explicado la relación entre rentabilidad y riesgo. Como anuncia el título de este post son compañeros inseparables. No existe inversión sin riesgo, pero no en todas se asume el mismo riesgo.

¿Qué relación se da entre inversión y rentabilidad? Cuando se invierte en un producto financiero o en un proyecto empresarial se espera obtener unos beneficios, rendimientos a medio o largo plazo. Pues bien, la capacidad de generar rendimientos se conoce como rentabilidad.

En una inversión, los rendimientos futuros nunca son seguros. Pueden ser altos, medios o modestos, pueden no producirse, e incluso a veces se puede perder el capital invertido. Esta incertidumbre se conoce como riesgo.

Cuando preparaba este post leí: Cuanto más riesgo se asume, más rentabilidad se debe exigir. Igualmente, cuanta más rentabilidad se pretende obtener, más riesgo hay que asumir. La primera parte de la afirmación prácticamente a nadie se le olvida, no tengo tan claro si los que optan por productos altamente rentables asumen el riesgo que lleva implícito. Me explicaré, todos hemos oído decir el dicho popular: Nadie da duros a cuatro pesetas. Y si alguien los ofrece la alarma del sentido común debería dispararse pero supongo que la codicia humana produce sordera e impide oír ese sonido estridente. Esta debe ser la razón porque se repiten con tanta frecuencia las llamadas estafas piramidales. Uno de los últimos casos de estafa piramidal que ha trascendido a la opinión pública es el de un tal Cardona y que se conoce como el Madoff valenciano. Supongo que recuerdas quién es Bernie Madoff,  si no estoy mal informada es el único que está en prisión tras la crisis financiera. Defraudó 68.000 millones de dólares por lo que está cumpliendo una condena de 150 años. Nuestro mini Madoff (el español “solo” ha estafado 300 millones de $), prometía rentabilidades de hasta del 16 %. Atraía a sus inversores con demostraciones de credibilidad y dando la garantía de que devolvería hasta el último euro. Es decir, una operación sin riesgo. Las reuniones se organizaban en hoteles de lujo donde vendía su proyecto intentando mostrar poderío. Esta puesta en escena junto a una buena oratoria y la devolución de los primeros intereses conseguía captar cautos y codiciosos inversores. Una vez reinvertían el dinero y los inversores se confiaban,  los estafadores se negaban a devolver el dinero e incluso desaparecían.

Por lo dicho, hay que descartar las inversiones de alta rentabilidad sin riesgo. Ahora bien, algunos productos financieros implican más riesgos que otros. La razón para elegir una inversión con riesgo ante una alternativa de ahorro sin riesgo es la posibilidad de obtener de ella una rentabilidad mayor. O dicho de otra manera: Cuanto mayor el riesgo de una inversión, mayor tendrá que ser su rentabilidad potencial para que sea atractiva a los inversores. En función del riesgo que están dispuestos a asumir los inversores se clasifican en conservadoras, moderadas y agresivas.

He arrancado esta explicación con un dicho popular: Nadie da duros a cuatro pesetas, pues para “arrancarte” una sonrisa te contaré un chascarrillo financiero:

Recuerdo la anécdota que contaba un profesor de Finanzas sobre el tonto del pueblo al que los otros lugareños para demostrar lo estúpido que era le enseñaban en una mano cuatro euros y en la otra un billete de cinco. Siempre elegía la mano de los cuatro euros. Un forastero de profesión psicólogo dijo que la razón estribaba en que en una mano había más monedas que en la otra, por lo que si en vez del billete se colocaba cinco monedas de un euro elegiría la mano de mayor cuantía. Así lo hicieron y cual fue su sorpresa cuando el muchacho siguió escogiendo la mano de los cuatro euros. El experto en el conocimiento de la psique se acercó al él y le preguntó por qué y su respuesta fue:

-Si eligiese los cinco euros dejarían de ofrecerme dinero.

                                                                       Dinero se escribe con ene

Y ahora que he conseguido la sonrisa añadiré otro concepto: prima de riesgo. Término que aparece en la prensa económica día sí y día también. Sabemos que es una mala noticia cuando dicen que la prima de riesgo española ha subido, que ha superado los 220 puntos… Pero qué es exactamente. Ya hemos aprendido la estrecha y creciente relación entre rentabilidad y riesgo. Pero esta relación parte de un punto rentabilidad libre de riesgo (ver el gráfico) Ya sé que he dicho que no existe rentabilidad sin riesgo pero se considera que la rentabilidad que ofrecen las letras del tesoro a un año no es que no tengan riesgo pero es difícil su impago. Es lo que se llama referencia comparativa básica. Pues bien, a partir de dicha referencia Rf cualquier entidad que emita títulos de deuda tendrá que ofrecer una rentabilidad superior ya que su riesgo es mayor que estas letras del tesoro a doce meses. Si a un inversor le ofrecen títulos con la misma rentabilidad de las letras, e idéntico vencimiento y características intrínsecas, preferirá las letras por el menor riesgo de las mismas. Esta diferencia en rentabilidad al compararla con las letras del tesoro es lo que se conoce como “prima de riesgo”. De esta forma para cualquier otra entidad que emita títulos de deuda tendrá que ofrecer una rentabilidad superior a Rf,

Rentabilidad = Rf + Prima por Riesgo

Si lo traducimos al caso español o dicho de otra manera a lo que nos dicen los medios de comunicación:  la prima de riesgo es la que mide la diferencia entre la rentabilidad del bono español y el alemán a 10 años. Pues bien, a finales de mayo está en máximos. Desde que sigo los pasos de “esta prima” conocida en inglés como spread se ha movido entre los 200 puntos básicos pero a 27 de mayo se situaba a 233 con un interés del 5,307 %. Para los gurus de las finanzas es la pieza clave del mecano de la crisis financiera. Según el gobernador del Banco de España: “No deberíamos aceptar tener que pagar un spread  del orden de los 200 puntos básicos durante mucho tiempo”. La razón es que no solo aumenta el gasto público, sino que también podría dificultar la financiación de las empresas, reducir el crédito e incrementar su coste.

Aunque el refrán dice: Mal de muchos, consuelo de tontos, pienso que el conocer cuál es la prima de riesgo respecto a los bonos alemanes que paga Italia, Irlanda, Portugal y Grecia puede ayudarnos a contextualizar. Pues bien el spread de :

  • los bonos griegos a diez años está a 1.373 puntos básicos se paga a un interés de 16,609%.
  • los bonos irlandeses está a 813 puntos básicos con una rentabilidad del 11,052%
  • los bonos portugueses está a 692 básicos puntos con una rentabilidad del 9,844%
  • los bonos italianos a 175 puntos con una rentabilidad del 4,715%

Tú mismo saca tus propias conclusiones.

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