¡He roto la hucha!

Seguro que más de una familia para poder llegar a fin de mes ha roto la hucha. Pero hoy no voy a hablar de economía doméstica sino de los ahorros de un niño. Esta semana he vivido en directo una de esas escenas que te brinda la vida para que no la olvides jamás. Estaba en la cola de una oficina bancaria para hacer unas gestiones en ventanilla cuando fui testigo de… Sin más demora te lo cuento pero cambia de párrafo.

Una madre con su hijo, de unos ocho años, estaban esperando llegar a ventanilla para… Al principio pensé que iban a ingresar el dinero de una rifa, o de una colecta dada la cantidad de monedas de cinco, diez, veinte y cincuenta céntimos que llevaban. Pero me equivoqué se trataba de los ahorros del niño (parece ser que el ratocinto Pérez era un poco roñoso, y la semanada del niño debía estar congelada desde sus tres años, ¡no vi ningún billete!, ni el humilde gris). Como estaba muy cerca pude escuchar sin aguzar el oído que el monto del ahorro ascendía a 46,20 euros. Hay que reconocer que el cajero tuvo la santa paciencia de contar las monedas, aunque la madre las separó por su valor, el recuento llevó un rato porque no consiguió completar ningún blíster (éste es un envase de plástico transparente para agrupar monedas del mismo tamaño y valor y así facilitar el recuento). Ninguno de los clientes que permanecíamos en la larga cola nos quejamos, observábamos la escena con curiosidad y cierta melancolía. Incluso llegué a fantasear que el niño ahorrador había leído mi libro Billetes de ida y vuelta y había decidido hacer buen uso del dinero. Pero poco a poco la magia de la escena se fue desvaneciendo, primero encontré a faltar algunas palabras de la madre dirigidas a su hijo para dar un toque de solemnidad al posiblemente primer evento financiero de su hijo. Al final concluí que el objetivo no era otro que adquirir unos cromos, exactamente trescientos.

Esta pequeña anécdota me sirve para hablar de las cuentas infantiles que ofrecen las entidades financieras. ¿Qué es una cuenta infantil? Es un instrumento para que los niños aprendan a guardar su dinero poco a poco. Dicho con otras palabras, es una herramienta para crear un hábito de ahorro en los menores y estimularlo. Las cuentas infantiles son cuentas de ahorro remuneradas destinadas exclusivamente a niños (normalmente hasta los 14 años). Las entidades incentivan este tipo de productos con:

  •  Regalo Infantil: la mayoría de veces se ofrece un regalo al abrir la cuenta o por el ingreso de la primera aportación. Como el caso de los cromos de mi anécdota. Algunas entidades financieras entregan también artículos de forma periódica siempre y cuando se ingrese una cantidad x de dinero.
  •  Remuneración de la cuenta: el tipo de interés no suele ser alto, pero se remunera a partir de importes pequeños.

Para abrir la cuenta, es necesario que el niño disponga del DNI, o de un NIF provisional.

El objetivo de estas cuentas infantiles al igual que las dirigidas a los jóvenes, es fidelizar al cliente con la entidad, para que cuando crezcan, y contraten productos, lo hagan con el banco que los ha visto crecer. Y para las familias es una herramienta para que el niño aprenda a ahorrar: guardar ahora para conseguir cosas más tarde. Un banco holandés antecesor de Rabobank, conocido en España por patrocinar a un equipo ciclista, entregaba a los padres una hucha para el recién nacido. La peculiaridad de la hucha era que solamente el banco disponía de la llave que permitía sacar el dinero ahorrado. De esta forma se aseguraban el ingreso en la cuenta del ahorro del niño.

Gracias al ahorro se puede educar la paciencia de los niños. La cultura de la inmediatez en la que viven los niños de esta generación: el lo quiero YA, queda a un lado al posponerse la gratificación. También se reconduce el consumo de forma responsable al no gastar el dinero en cosas superfluas. El concepto del ahorro puede ser muy poderoso en los niños y adolescentes cuando ellos se dan cuenta que gracias a éste pueden lograr sus metas a corto, medio y largo plazo.

La entidad financiera tiene claro el objetivo que persigue al ofrecer este tipo de cuentas (ampliar la cartera de clientes), no sé si todas las familias lo tienen tan claro al abrir la cuenta a su hijo/a. La anécdota que he compartido en este post quiere ilustrar la falta de claridad de algunas familias cuando abren una cuenta infantil. ¿Por qué?, ¿no os parece un poco paradójico incitar al ahorro a la par que animas a empezar una colección de cromos? seguro que divertida y atractiva, incluso aprenderá lo que es el trueque al intercambiar cromos con sus amigos y compañeros pero complicará la capacidad de ahorro del niño.

 

3 Responses to “¡He roto la hucha!”

  1. Yo sé por experiencia que cuando por el colegio circulan cromos de lo que sea, hay que prepararse para dos cosas: o bien le quitas la idea de raiz al niño inventándote cualquier buena excusa, o bien entras en la rueda y la paga se la gastan en cromos.
    Yo soy mas de la opcion primera porque no me gustan las colecciones que terminan en un cajón, pero el sacrificio es muy alto, tienes que aguantar todos los días al recogerlos del colegio la cantinela de porqué ella no tiene cromos y los demás sí. La verdad que es duro.
    Si accedes a que empiecen la colección, y les dices como en el ejemplo de tu texto, que lo compren ellos con el dinero de su hucha, tiene la ventaja de que valorarán más lo que valen las cosas aunque sea un simple cartoncito. Cuando vean como se les van las monedas del montón dejarán de gastar porque se quedan sin su tesoro.

    El otro día me trajeron un paquete contra reembolso , y no tenía suelto, se me ocurrió pedir a mi hija que me cambiara de su hucha mi billete de 50 € por sus 10 billetes de 5€ , de los que guarda de la paga del abuelo. El drama estaba servido, le quité 10 billetes y le deje 1, tenía tal disgusto que no paró hasta que vió otra vez todos los billetes en su hucha. No me imagino si se lo meto en una cuenta del banco.

    Mª José creo que necesitamos leer tu cuento de nuevo.
    Besos

  2. Querida Lina, te propongo un juego para tu hija, mejor dicho para las dos. En vez de cambiar billetes pequeños por uno grande hazlo a la inversa. Si ella tiene uno de veinte, dale uno de diez, uno de cinco y cinco monedas de euro. Como supongo que ya sabe sumar, reta a que calcule el monto y… Puedes repetirlo en las direcciones que quieras; verás que pronto ya no se disgusta si le cambias billetes y monedas por uno más grande. ¡Suerte!

  3. Es bueno que los niños aprendan la cultura del ahorro y del vivir acorde con sus posibilidades cuando son pequeños. Esto les aporta algo de mucho valor después, cuando van creciendo. A mis niños les abrimos una cuenta remunerada cuando eran pequeños y esto les sirvió para mucho, creo yo.
    Laura

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