Banco malo, ¿banco peor?

No sé por qué siempre tendemos a rectificar el adjetivo malo, al menos una servidora. Cuando mi hijo era pequeño y me contaba alguna trastada de algún compañero de aula, antes de que alguien lo calificase de malo, yo enseguida decía: es un niño travieso, revoltoso, movido y otros adjetivos más suaves. Si mi hijo se quejaba de la comida, nunca le dejaba pronunciar el calificativo malo/a, le respondía que a él no le gustaba, que no estaba acostumbrado a ese sabor y otros argumentos que tenían como objetivo que no fuese tan radical en sus opiniones. Por lo dicho, siempre he intentado rebajar el contenido, puede que hoy sea la primera vez que en vez de suavizarlo voy a exagerarlo.

Cuando se empezó a hablar del banco malo, como la solución para limpiar los activos tóxicos de las entidades financieras, escuché en un programa radiofónico esta acotación, sí, sí la de banco peor. Según la oyente: visto lo visto en esta crisis todos los bancos son malos… Yo me reservo mi opinión para seguir fiel a mi decálogo de intenciones. Hoy solo quiero aclarar en que consiste este banco malo que se estrena el próximo 1 de diciembre en nuestro país.

David Roche (prestigioso analista financiero) planteó la siguiente propuesta: crear un bad bank,  para atajar la crisis financiera que estalló en el 2008 y así poder salvar el sistema financiero de EEUU y Europa.

¿Qué es un banco malo? Una entidad financiera pública cuya finalidad es limpiar los activos denominados tóxicos de los balances, fondos de inversiones de pésimas condiciones que se crearon a partir de hipotecas o créditos a personas con poco solvencia económica, los más conocidos son los activos inmobiliarios sobrevalorados. Se compran a precios convenientes y esta entidad se encargará de liquidar los pagos.

Dicho con otras palabras, el Estado compra aquellos créditos con alta probabilidad de resultar poco rentables para el bancoy lo hace a un precio que estaría entre el valor del mercado y el valor contable del activo. El principal objetivo es el de proteger el sector bancario y así poder reactivar  la situación económica al disponer de liquidez con la que invertir en nuevos créditos a personas o sociedad mercantiles solventes. Y como el cuento de la lechera, si se dan créditos a las empresas, las potenciamos y así se crean puestos de trabajo, y el paro desciende y etc.

Como ya he apuntado en el segundo párrafo, el próximo diciembre echa a andar el banco malo en España, bajo el nombre de SAREB que corresponde a  sociedad de gestión de activos procedentes de la reestructuración bancaria. Para cumplir las instrucciones de las autoridades europeas, sí la de asumir y gestionar los pisos, solares y créditos problemáticos que acumulan las entidades financieras españolas. El Gobierno tiene hasta la fecha indicada para constituir la sociedad con una capitalización (3.900 millones en una primera fase entre capital puro y participaciones preferentes) en la que por fuerza debe haber mayoría privada. En caso contrario, el endeudamiento del banco malo computaría como deuda del Estado y añadiría un lastre más a las cuentas del Estado. A falta de dos semanas parece ser que faltan 2.200 millones de euros El Ministerio de Economía que pilota Luís de Guindos está siguiendo dos caminos para ello: implicar a la gran banca española, reticente hasta hace poco tiempo, y escudriñar el mercado en busca de capital extranjero que reforzaría la posición del banco malo ante los inversores. En ambos caminos el Gobierno ha encontrando dificultades. La banca española poco a poco está dando su apoyo: el banco Santander es ahora una de las entidades que ya ha dado el SÍ a participar en el banco malo de Rajoy. Las presiones del Gobierno parecen haber vencido también las resistencias de Caixabank y del Sabadell. Y el BBVA, afirma ahora que “lo está meditando”. Para captar socios extranjeros, el gobierno habla de rentabilidad potencial y las ventajas fiscales -análogas a las de las Sicav- son las peculiares zanahorias para cazar esta inversión. Pero pueden pesar más los puntos flacos: la incertidumbre general sobre la economía española, la expectativa de que el ajuste de los precios inmobiliarios no ha terminado y el temor a que la demanda de vivienda tarde mucho en recuperar el pulso en un país que tiene ahora un 25% de paro.

Para muchos el banco malo asoma como una de las pocas opciones que van quedando para solucionar esta crisis financiera ¿y para ti?

One Response to “Banco malo, ¿banco peor?”

  1. Eres buenísima explicándote.

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