Cacao y Comercio Justo

Un año más, el segundo sábado de mayo se celebra el Día Mundial del Comercio Justo (CJ). Y en esta ocasión me hace especialmente ilusión puesto que soy una fan incondicional del protagonista. Comparaciones cinematográficas aparte, los que me conocen o los que han leído el título   sabrán que hablo del cacao. No importa en la forma que se presente: chocolate, bombones, chocolate a la taza, en tarta…

Según los organizadores se ha elegido al cacao porque este alimento sirve como ejemplo de las injusticias y abusos que se esconden tras muchos de los productos que consumimos de manera cotidiana.

Pero antes de hablar del Día Mundial del Comercio Justo un poco de historia sobre el cacao. Se sabe que los primeros árboles del cacao crecían de forma natural a la sombra de las selvas tropicales en las cuencas del Amazonas y del Orinoco, hace ya unos 4.000 años. Los mayas empezaron a cultivarlo hace más de 2.500 años. De hecho para encontrar el significado de la palabra cacao hemos de recurrir a la lengua maya:

cac que en lengua maya quiere decir rojo (el color de la cáscara del fruto)

cau que expresa las ideas de fuerza y fuego

Los aztecas aprendieron de los mayas el cultivo y el uso del cacao. Llamaban “cacahuat” al cacao y “xocolatl” la bebida aromática que se obtenía de sus frutos. Por aquel entonces el  “xocolatl” era apreciado como reconstituyente que daba fuerza y despertaba el apetito sexual. Según la leyenda, el cacao era el árbol más bello del paraíso de los aztecas, que le atribuían múltiples virtudes: calmar el hambre y la sed, proporcionar la sabiduría universal y curar las enfermedades (La manteca del cacao se usaba como pomada para curar heridas).

En 1502 Cristóbal Colón recibió, como ofrenda de bienvenida, armas, telas y sacos de unas habas oscuras, cacao. Y es que en la sociedad azteca las semillas de cacao también se utilizaban como monedas de cambio, costumbre que perduró mucho después de la colonización de los españoles. De hecho, Hernán Cortés pagaba a sus soldados con cacao, y fue este conquistador quien envió el primer cargamento de este alimento a España en 1524.

Con la colonización de América, se empiezan a introducir en Europa numerosos alimentos americanos (patatas, judías, tomates,) que luego han resultado ser básicos para nuestra dieta. Sin embargo, durante toda la edad moderna el cacao pasó bastante desapercibido, a pesar de que ya en el siglo XVI empezabas a ser conocida la bebida hecha a base de cacao (el chocolate). Esto se debe a que estaba restringido a la élite aristocrática. Fueron los monjes adaptaron el “chocolha“ al paladar europeo, sustituyendo las especias utilizadas en América por miel, azúcar y leche. La corte española mantuvo como secreto de estado, durante un siglo, la preparación de esta bebida. En un principio solo los monjes conocían el procedimiento para convertir el fruto del cacao en chocolate. Una curiosidad la Iglesia no consideraba que rompía el ayuno de allí que se tomara principalmente en Cuaresma.

A pesar del secretismo, el chocolate llegó a otros países, poco a poco adquiere prestigio como estimulante y se extiende por toda Europa. Uno de los primeros fue Francia gracias a la boda entre la María Teresa de España y Luis XIV, ya que esta era muy aficionada a esta bebida.

No es hasta principios del siglo XIX que el chocolate se hace popular y es gracias a la aparición de la industria chocolatera. Por aquel entonces se descubre la posibilidad de separar la parte aceitosa de la pasta de cacao (la manteca de cacao), operación que deja unos polvos secos y solubles en agua o leche (cacao en polvo). A pesar de esto, la punta de lanzamiento no se consigue hasta después de dos pequeños descubrimientos y de tres suizos:

  • En 1840 Rudolf Lindt mezcla la manteca de cacao con la pasta de cacao, obteniendo un chocolate más dulce que es el que usamos actualmente.
  • En 1875  Daniel Peter descubre un nuevo método de condensación de leche, que otro suizo, Henry Nestlé en 1905, aplica al chocolate. Nació entonces el famoso chocolate con leche.

A partir del siglo XIX con el desarrollo en Europa de la industria del chocolate la producción de cacao se dispara. Brasil y Ecuador se convierten en países productores. Más tarde los colonizadores de África lo imponen en ese continente, estaba más cerca de la vieja Europa lo que disminuye los costes. El cacao llega primero en Ghana, de la mano de los misioneros suizos, y luego se difunde por Nigeria, Camerún y Costa de Marfil. El clima de estos países es adecuado. La producción mundial del cacao se concentra principalmente a 10 grados en el Norte y 10 grados en el Sur del Ecuador.

Un dato importante y que te ayudará a entender por qué se ha elegido al cacao este año en el Día Mundial del CJ. El cacao ocupa el tercer lugar después del azúcar y el café en el mercado mundial de materias primas. Y a pesar de ser un vegetal originario de México, actualmente la producción principal de cacao se concentra en áfrica del oeste y representa cerca del 70 % de la producción mundial. Los principales actores son la Costa de Marfil, Ghana, Nigeria y Camerún. Es fuente de ingresos para un gran número de pequeños agricultores de estos países. La inmensa mayoría de los países productores de cacao venden el producto agrícola al mercado internacional, razón por lo que se considera un cultivo para la exportación. Para numerosos países africanos es uno de los recursos más importantes de su economía, siendo el principal producto de exportación para Ghana, Guinea Ecuatorial y Costa de Marfil.

La mayor parte del cacao se exporta en grano, las razones son variadas: no aranceles para esta materia prima y sí para el producto elaborado, los cambios de los gustos de los paladares de los consumidores europeos, pago de royalties por la tableta de chocolate etc.

Algunos datos más:

  • El chocolate genera más de  100.000 millones de dólares al año, pero esta cifra multimillonaria apenas repercute en quienes lo cultivan.
  • En Costa de Marfil, principal productor mundial, los agricultores de cacao necesitarían cobrar 10 veces más por su cosecha para salir del umbral de la pobreza extrema.
  • En África occidental se calcula que 1,8 millones de niños y niñas participan en la cosecha del cacao. De ellos, 284.000 se consideran trabajadores, según la Organización Internacional del Trabajo, y más de 12.000 lo hacen en condiciones de esclavitud, sometidos a abusos y tráfico de menores. No obstante, se han producido avances significativos desde el año 2001, gracias a las denuncias de organizaciones sociales. Por ejemplo, las principales transnacionales del sector se comprometieron con el llamado “Protocolo del Cacao”, un sistema voluntario y no vinculante de autocontrol para evitar las “peores formas de trabajo infantil” en las plantaciones. Sin embargo, el plazo de cumplimiento, inicialmente fijado en 2005, se ha pospuesto hasta 2020.
  • El 90% de la producción mundial de cacao se realiza en pequeñas plantaciones de 2 a 5 hectáreas.
  • Los 6 millones de agricultores que lo cultivan, venden su cosecha a través de intermediarios, a las 7 empresas responsables del 76% del proceso de molienda del cacao.
  • Solo 5 grandes empresas transnacionales chocolateras ingresan el 60% de las ventas mundiales.

Gracias a las organizaciones de CJ:

  • los agricultores reciben un precio justo que les permite no solo cubrir sus necesidades sino también destinar a educación y sanidad.
  • Se respeta el medio ambiente.
  • Se vigila las condiciones sanitarias e higiénicas del lugar de trabajo.
  • No se permite la explotación infantil.

 

Y muchas otras aportaciones que te animo a que conozcas participando en todos los actos lúdicos y de información que se celebran este sábado. Y por supuesto consumiendo chocolate de CJ, que encontrarás en las tiendas de Oxfam Intermón. Si actualmente el cacao de Comercio Justo representa algo más del 1% de la producción mundial, un porcentaje pequeño pero que va en aumento. En la red de Comercio Justo, se venden unas 40.000 toneladas de granos de cacao anualmente. Esta cifra puede crecer con tu ayuda. GRACIAS.

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