Sufre mamón

Seguro que muchos de vosotros recordáis el estribillo de la canción de Hombres G:

¡Sufre… mamón! Devuélveme a mi chica
o te retorcerás entre polvos pica-pica.
¡Sufre… mamón! Devuélveme a mi chica
o te retorcerás entre polvos pica-pica.

Conocía el adjetivo “mamón” como insulto, como el que señala al que mama, incluso el sustantivo que hace referencia a un árbol de la América intertropical, de la familia de las Sapindáceas, corpulento, de copa tupida, con hojas alternas, compuestas, hojuelas pequeñas,  flores en racimo y fruto en drupa, cuya pulpa es comestible. Pero hace apenas unas semanas supe que era un término utilizado en la Biblia para describir la avaricia material; concretamente en el Nuevo Testamento, tanto en el evangelio de Lucas como en el de San Mateo aparece este término. Os copio el pasaje de este último evangelista:

No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y orín corrompen y donde ladrones miman y hurtan, sino haceros tesoros, en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón (…) Ninguno puede servir a dos señores; porque aluno odiará y al otro amará al otro, o estimará al uno y menospreciaría al otro. No podéis servir a Dios y a Mamón.

                                                                                   Mateo 6:19-21,24

Supongo que lo desconocía porque siempre había leído o escuchado la siguiente traducción:

Nadie puede servir a dos señores: porque al uno odiará y al otro amará, o al uno atenderá y al otro despreciará; no podéis servir a Dios y a las riquezas.

                                                                                  Mateo 6, 24

En algunas traducciones en vez de riquezas aparece Mamón, concretamente en la de Reina Varela (1909).

¿Cuál es el origen de la palabra? Se dice que arameo, griego, fenicio… Para los primeros significa riqueza al igual que los griegos, mientras que para los fenicios beneficio, utilidad. Y para los hebreos: Tesoro.

Por lo que he podido leer, Mamón es un espíritu o personalidad maligna que opera detrás de las cosas materiales. En la Edad Media fue personificado como el demonio de la avaricia, de la riqueza y de la injusticia. Santo Tomás de Aquino describió metafóricamente el pecado de la avaricia como “Mammón, que era ascendido desde el infierno por un lobo, viniendo inflamar el corazón humano con su avaricia.Mamón

A lo largo de la historia se utiliza este término como sinónimo de dinero. Muchos filósofos, poetas, religiosos… han reflexionado al respecto, me quedo con la Ruben Darío y el papa Benedicto XVI:

Rubén Darío utiliza la expresión “culto de Mammón” como metáfora del culto al dinero. En su poema A Roosevelt, dice sobre Estados Unidos: “Juntáis al culto de Hércules el culto de Mammón“, que la fuerza militar  iba de la mano de un afán de riquezas puesto que se considera el dinero un valor moral.

Para Benedicto XVI , la palabra que usa el evangelio de Lucas 16.13, para decir dinero – Mammona– es de origen fenicio y evoca seguridad económica y éxito en los negocios. En definitiva -dice Jesús— hay que decidirse: “No podéis servir a Dios y al dinero“. Según el Papa es preciso elegir entre la lógica del lucro como criterio último de nuestra actividad y la lógica del compartir y de la solidaridad.

Por años la Iglesia ha entendido este pasaje como que para ser cristiano uno tenía que ser pobre, pues no se puede servir a Dios y tener riquezas a la vez. En ningún momento se habla de pobreza, supongo que malas traducciones llevaron a pensar en que Jesús pedía que fuésemos pobres. Se mezcló el significado de pobreza y humildad como si fueran lo mismo. Si desde un principio se hubiese traducido Mamón por espíritu maligno a lo mejor se hubiese entendido mejor.

De todo lo que he leído para preparar este post me ha resultado muy interesante la aportación de Ritchie Pugliese (ministro protestante) que aparece en su libro “La unción de riqueza”. Y que dice que el espíritu de Mamón opera de distintas maneras:

  1. Materialismo: El espíritu de Mamón empuja a la gente a depender por completo de las riquezas, como si fueran lo más importante en la vida. Todo gira en torno a conseguir y acumular más dinero para obtener más cosas pensando que de esta forma se alcanza la felicidad.
  2. La búsqueda desesperada de la riqueza: Aunque parece similar al materialismo, su alcance es totalmente diferente. Es la que seduce y convence a una persona en estado de pobreza o escasez financiera a hacer lo que sea con el solo objeto de salir de su miseria y pasar al bando de los que han logrado cosas en la vida. Se lanzan a la búsqueda de un mejor destino sin importar el alto precio que conlleva. Se renuncia a principios de integridad; decidir no diferenciar entre lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto, lo legal y lo ilegal, lo santo y lo pecaminoso.
  3. El espíritu de pobreza: Al leer la Biblia conocemos que la voluntad de Dios es la prosperidad. Esta tiene un alcance multidimensional, no solo material también espiritual, física y social. Por lo tanto, si la voluntad divina es la prosperidad, podemos deducir que la pobreza es la voluntad del diablo y, como consecuencia, existen espíritus inmundos de pobreza esparcidos por todo el mundo.

Y llegado a este punto volvamos a recordar la canción de David Summers y su grupo Hombres G:

¡Sufre… mamón! Devuélveme a mi chica
o te retorcerás entre polvos pica-pica.
¡Sufre… mamón! Devuélveme a mi chica
o te retorcerás entre polvos pica-pica.

 y si cambiamos Mamón por el espíritu maligno de la avaricia, a lo mejor más de uno recupera su casa, su negocio, su trabajo…

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