Un beso fugaz de Dios

Músico callejero. Rastro de Madrid. © PMLamet

Músico callejero. Rastro de Madrid. © PMLamet

¡Qué milagro cotidiano! De pronto en una calle cualquiera alguien cierra los ojos y se pierde, se sumerge, se sale del tiempo gracias a la música. Y el viandante atareado se detiene y por un instante  olvida  sus preocupaciones y asciende con él a la nube del artista por la escalera del pentagrama a un lugar extático, a un mar de notas que le embriagan.

Porque, como canta fray Luis en su Oda a Francisco Salinas, “el aire se serena y viste de hermosura y luz no usada”. Desde el embrujo de la música  el que la escucha se hace tan niño que reconoce su origen: “A cuyo son divino / el alma, que en olvido está sumida, / torna a cobrar el tino / y memoria perdida / de su origen primera esclarecida”.

Pierde por un instante el interés por lo material: “Y como se conoce, / en suerte y pensamientos se mejora; / el oro desconoce, / que el vulgo vil adora, / la belleza caduca, engañadora”.

Y da así el gran salto a lo trascendente: “Traspasa el aire todo / hasta llegar a la más alta esfera, / y oye allí otro modo / de no perecedera / música, que es la fuente y la primera”.

De esta manera en cualquier calle y en cualquier momento, gracias a la música, si cierras los ojos, puedes llegar a sentir el beso fugaz de Dios.

Si estás perdido

gaviota y mar

Hay mucha gente hoy día con desazón y angustia. A las noticias negativas se suman problemas personales de soledad, fracasos amorosos, precariedad económica, depresión, o simplemente una vaga sensación de sin sentido.

¿Dónde está la solución de fondo? ¿En los partidos, las elecciones,  el dinero, el consumo, el progreso? Al final nos encontramos con nosotros mismos. La respuesta está dentro. Es lo que intento evocar en este soneto:

     SI ESTÁS PERDIDO

Si estás perdido en ese desconcierto

de no saber a dónde va el camino

y esta vida te lleva al desatino

de andar sin rumbo solo en un desierto;

 

si a veces añoras retornar al huerto

y sentarte a la sombra de aquel  pino

para mirar al sol dormirse en el divino

regazo de la mar igual que un muerto,

 

cierra los ojos, respira en este instante

lo que detrás de tu ser te configura,

piérdete del todo en ese encuentro

 

que habita tras la forma y la figura,

y descansa tu alma como amante

en el beso de amor que eres por dentro.

 

Pedro Miguel Lamet

 

 

Hoy hace 500 años murió Cisneros

Sepulcro del cardenal Jiménez Cisneros en la capilla de San Ildefonso de Alcalá de Henares

El diario ABC publica hoy, fecha en que se conmemora el quinto centenario de la muerte de Francisco Ximénez de Cisneros, una esquela que recoge sus títulos y méritos al servicio de la Iglesia y de España, así como la petición de que “su ejemplo de austeridad, abnegación, sacrificio, valor, entrega y servicio a su Nación y a sus reyes sirva de faro y guía a los gobernantes presentes y futuros para la defensa de la Unidad, Libertad y Dignidad de España”.

Curiosamente la esquela señala erróneamente a Cisneros como primer Arzobispo de Granada, cuando en realidad lo fue –como es bien sabido– Fray Hernando de Talavera, religioso jerónimo y anterior confesor de la Reina Isabel.

Mi primer encuentro con el cardenal Cisneros fue hace 26 años, cuando publiqué un libro titulado “Yo te absuelvo, majestad”, sobre confesores de reyes y reinas de España. Me impactó mucho su figura por contraste con la de fray Hernando de Talavera, el bondadoso confesor de Isabel la Católica que, nombrado arzobispo de Granada, se hizo amigo de los musulmanes hasta ser nombrado por ellos el “alfaquí cristiano”, pues llegó a aprender árabe, implantó la liturgia en lengua vernácula, era contrario a la Inquisición y evangelizaba persona a persona. Los reyes no estaban contentos con el progreso de las conversiones y mandaron a Cisneros para acelerarlas. (Curisamente la diócesis de Granada acaba de iniciar el proceso de canonización de Talavera, 5 siglos después) Los métodos coercitivos del arzobispo de Toledo, su quema de libros coránicos y la dureza de su ascetismo no dieron resultado, sino que provocaron de nuevo la insurrección en el Albaicín. Mientras Talavera, que logró apaciguarlos, murió pobre y perseguido por la Inquisición, Cisneros subía en cargos e influjo en la Corte. (más…)

Síndrome de Telediario

Como todo el mundo sabe, soy periodista. Por tanto conozco el universo de la noticia, sus leyes drásticas de proximidad.,de “hombre que muerde a perro”, de la necesidad de provocar lectura o escucha, etc. Siempre he defendido el trabajo periodístico como un fieri, un quehacer que se realiza en poco tiempo y que no se acaba en una sola noticia.

Pero reconozco que me encuentro en un momento de empacho, saturación y subsconsciente sobrecargado. El tema catalán, sin duda,  es de capital importancia, para el presente y futuro de nuestro país. Pero a la angustia que conlleva casi todo, como ver que un pedazo de España quiere desgajarse, que parientes y amigos se alejan, que familias se rompen, que las empresas huyen de Cataluña, que los jueces actúan con dureza, que los de la otra bandera se montan también en el odio y un largo etcétera, se une la orientación partidista de muchos medios, y sobre todo la reiteración. Por ejemplo, la noche en que el vicepresidente y los consellers fueron encarcelados, la Primera de TVE repitió la  misma información tres veces seguidas, con los reporteros de las cárceles reiterando tres veces la misma historia.

Quieras o no te vas a la cama con el subconsciente cargado. A esto se une una morbosa afición de los sucesos de sangre, que en otros tiempos se quedaban en un suelto perdido en una esquina del periódico o alimentaban las fauces de El Caso. Ahora son el pan nuestro de cada día, destacados en primera como manjar suculento de los informativos. Dicen que para denostar la violencia de género. Empiezo a dudar si no la fomenta. (más…)

Me da miedo el Dios-miedo

Estos días, con las noticias políticas y la paliza que nos da el telediario, consciente o inconscientemente vivimos con un poso de angustia que va dejando en nosotros la información de tanta negatividad. ¿Dónde está la raíz del miedo en nuestra cultura occidental? Yo creo que en Dios, sí, en una falsa imagen de Dios que nos reporta miedo en vez de confianza.

No son pocas las personas cuya experiencia religiosa ha nacido y se ha desarrollado en un
clima de auténtico miedo a Dios. Un miedo que ha marcado profundamente sus vidas.
Cuando piensan en Dios, no pueden evitar sentirlo como un ser amenazador y peligroso ante
el cual lo mejor es protegerse y estar siempre en regla.
Este miedo a Dios configura toda una manera de vivir la religión. Para estas personas, lo
verdaderamente importante es «estar a buenas» con Dios. Mantenerse puros ante él, no
transgredir sus mandatos, expiar cuanto antes los pecados cometidos.
El miedo a Dios se hace todavía más angustioso cuando piensan en la muerte. Mientras uno
vive en esta tierra, parece que está como «protegido» frente a él, pero lo terrible de la muerte
es que se cae ya sin remedio en manos de ese Dios.
Estas personas creen en Dios, pero casi preferirían que Dios no existiera. La vida sería así
más tranquila, se podría vivir con más libertad. Y después de la muerte, tendríamos al menos
la seguridad de no caer en ese riesgo terrible de la condenación eterna. (más…)

Cómo desprogramarse

El ordenador es un aparato útil. Pero completamente tonto. Tú metes los datos y el los baraja y luego da a luz un sorprendente listado, un cálculo arquitectónico, el plano de un nuevo automóvil. Sin embargo el ordenador nunca da el salto trascendete. Ni se enamora, ni sabe reír ni llorar, ni se va como voluntario  al Tercer Mundo, ni crea una Novena sinfonía o un soneto de Shakespeare.

En la era de la informática y la información, de la televisión e Internet, el peligro está en convertirnos en una ingentes y estúpidas bases de datos ambulantes, pero sin ensueño, sin vida, sin poesía. El gran salto cualitativo no lo da el ordenador, lo damos nosotros.

Hoy como ayer la felicidad está en ver, alcanzar nuestra verdad profunda. Es lo que los místicos orientales llaman iluminación. Una vez que sabes quién eres tú y para que  estás aquí, la angustia se esfuma como por encanto.

De aquí que el primer paso que tenemos que dar para ser felices es desprogramarnos de este ingente ordenador que manejan los magnates de la sociedad actual. Llegar a vernos sin miedo y con sinceridad tal como somos. (más…)

“Converso”. ¿Puede filmarse al Espíritu Santo?

“¿Puede filmarse el Espíritu Santo?”. Que esta osada pregunta se la formule un joven realizador en medio de un mundo secularizado y en una España de fuerte herencia anticlerical no deja de ser una audacia. Mucho más si el objetivo es plasmarlo a través de los miembros de una familia que, de la indiferencia, el agnosticismo y el ateísmo se convierte de pronto al catolicismo por distintos caminos. Pero todavía es más sorprendente que el documental  cautive, interese también a la crítica, incluso de izquierda, y obtenga diversos premios en festivales con asentimiento del público hasta lograr estrenarse en salas convencionales. No deja de ser extraordinario que en un país tradicionalmente católico de pronto serlo se haya convertido en noticia y unos conversos sinceros en curiosas especies insólitas que provocan la curiosidad de las gentes. Hasta ese extremo ha cambiado la sociedad española.

David Arratibel es el director navarro que, con un solo documental  hasta ahora en su haber, –Oírse, sobre los  acúfenos, que él mismo padece-,  nos sorprende ahora con Converso, título que hace referencia tanto a la “conversión” como a la “conversación”, (más…)

Meditación del Doncel

(Foto: Estatua yacente del Doncel Martín Vázquez de Arce, Catedral de Sigüenza.© P.M. Lamet)

Estatua yacente del Doncel Martín Vázquez de Arce, Catedral de Sigüenza.© P.M. Lamet

 

¡Qué dulce dejadez, qué tranquila armonía, qué manera relajada de ir pasando la eternidad! El Doncel de Sigüenza parece imperturbable con su libro entre las manos desde el siglo XV, cuando apenas acababa de inventarse la imprenta. Se diría que hace un instante se ha bajado del caballo en la Acequia Gorda de la Vega de Granada, donde ha estado batallando, para descansar para siempre con su verdadera afición: leer, una forma de volar y alimentar el espíritu.

Su padre, secretario de los Duques del Infantado, que junto a su madre, descansa también en la misma capilla, mandó construir esta estatua yacente en alabastro que rompe con todos los tópicos de la rigidez de la muerte. Martín Vázquez de Arce cierra los ojos, pues ya ve desde el ahora definitivo y esboza una fina sonrisa de paz, enfundado aún en sus ropas de batalla y caballero de Santiago. Es la meditación de “nuestra vida son los ríos que van a dar a la mar” de Jorge Manrique, pero con un matiz gozoso sobre la muerte: tras ella hay paz, belleza, juventud, alegría, vida.

Acción de Gracias

Foto fampuesta

Ante la avalancha de noticias negativas y después de un verano luctuoso, se me ha ocurrido dar gracias por todo el bien recibido como en una eucaristía cósmica llena de regalos que solo traslucen Amor.

ACCIÓN DE GRACIAS

Porque nos das el aire en que vivimos

y la luz que ilumina nuestros ojos,

el azul al abrir nuestra ventana

o el canto de los ríos, y el hermoso

horizonte del mar y la montaña.

 

Porque visitas al hombre  cada día

y alientas nuestro ser, llenas el alma;

porque besas al mundo con la brisa

y cantas la alegría de ser niño

y entre flores del campo ríes y saltas.

 

Porque habitas también en nuestra pena

y bendices y arropas cada lágrima,

das sentido al dolor a manos llenas;

como padre y amigo, esposo y madre

nos habitas, consuelas y acompañas.

 

Porque te haces pan que compartimos

y en el vino te entregas, te derramas;

y por esta  comida nos reúnes

en un corro de fiesta y algazara…

 

Por ser un Dios que  parte y se reparte

y en el Mundo y la Vida te regalas…

 

Por el Amor, la Fe, la risa y la Esperanza,

 

GRACIAS,  SEÑOR;  SEÑOR GRACIAS.

 

           Pedro Miguel Lamet

De serie

De serie

Vivimos una época en que el mundo nos parece repetitivo. Quizás por mimetismo o imitación generalizada de los prototipos que nos venden los medios de comunicación y las redes sociales, todos parecemos un poco fabricados “en serie”. E incluso, cuando te vas haciendo mayor, un día casi todas las ciudades te parecen iguales o muy parecidas, y los libros se copian y repiten y esa ‟peli” te recuerda otra. Todo se agota menos el manantial que hay dentro de ti mismo.

Hemos salido de las manos de Dios no como copias, sino como originales. Lo que sucede es que pronto desconectamos de nuestro ser interno, nuestro verdadero “yo”, y empezamos a parecernos a otros del montón, como las repetidas cabezas de la foto, tomada en El Rastro de Madrid.

Cuando soy yo mismo, despierto a mi Ser real, imagen de Dios.

La gran prueba de la amistad es cuando renuncio a la foto que me he hecho de ti con mi cámara interior y aprendo a aceptarte realmente como eres. Sólo entonces me doy cuenta de que querer no es pedir un espejo que devuelva mi imagen mejorada, sino asomarme a tu ventana y lanzarme al vacío de la entrega mientras renuncio a mi yo ridículo y narciso.

Por eso te quiero por lo que realmente eres, no por lo que aparentas o lo que me das.