Mística en calderilla

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Esta  semana me ha tocado dar conferencias por ahí. Ayer en Oviedo sobre “El despertar de la conciencia y la autoliberación interior·, organizada por El teléfono de la Esperanza de dicha capital. El viernes en Úbeda, dentro de la  Semana Sanjuanista hablaré sobre “Juan de la Cruz, un personaje de novela”. Y quería confiaros una experiencia nueva. La gente, es cierto, se ha hecho más escéptica de la religión, sobre todo en cuento que la religión la identifican con la institución eclesial y con prelados que parecen “los hombres del no”. También el nombre de Dios está un poco gastado pues con ese nombre hemos hecho de todo: manipular, vender, guerrear, asfixiar, condenar. Pero está muy abierta y receptiva a lo que llamo “mística de bolsillo”. En Oviedo hablé de lo que mis lectores de este blog conocen “en píldoras” una autoliberación que viene de deconectar con el personaje ese que nos cuenta historias, un mal rollo que no somos nosotros mismos, y descubrir la maravilla de disfrutar del presente. Por enciama  de best sellers baratos de autoayuda hay muchas personas que están accediendo a una verdadera espiritualidad  dentro y más allá de creencias y religiones. Se decubren parte de la luz y el Uno. Siempre que imparto alguna de estas charlas percibo un descanso, un respirar con alivio, una liberación del sentimiento de culpa y una nueva necesidad de meditar. Creo que Rahner tenía razón cuando decía que así como el siglo XX fue el siglo del hombre, el XXI será místico o no será.

17 Responses to “Mística en calderilla”

  1. La gente, es cierto, se ha hecho más escéptica de la religión, sobre todo en cuento que la religión la identifican con la institución eclesial y con prelados que parecen “los hombres del no”

    _____________

    Pues no por ser lógico, no por parecer justificado, deja de darme pena

  2. «¿Qué salisteis a contemplar en el desierto, una caña sacudida por el viento? ¿O qué fuisteis a ver, un hombre vestido con lujo? Los que visten con lujo habitan en los palacios. Entonces, ¿a qué salisteis, a ver a un profeta? Sí, os digo, y más que profeta: él es de quien está escrito: Yo envío mi mensajero delante de ti para que prepare el camino ante ti. Os aseguro que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan el Bautista, aunque el más pequeño en el Reino de los cielos es más grande que él. Desde que apareció Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos pretenden apoderarse de él. Pues todos los profetas y la ley anunciaron esto hasta que vino Juan. Y es que, queráis aceptarlo o no, él es Elías, el que tenía que venir. El que tenga oídos, que oiga».

    Tal vez tenga que ser así, pero me parece demasiado light la forma de transmitir el mensaje para los tiempos que corren. ¿Se nos han debilitado las tripas o es el paladar el que se ha vuelto más delicado?

    ¿Terminaremos por encontrar la mística en los kioskos, junto a los chicles y gominolas? ¿O será tal vez en lejanas islas paradisíacas, al arrullo de las olas cálidas del Caribe? ¿Volveremos a añorar el desierto y los cenobios? Tal vez todo nos será ofrecido mientras tomamos el vermút y las tapitas…, y departimos desmadejadamente acerca del desastre del Madrit.

  3. Sucede que estamos experimentando un cambio profundo y estos cambios llevan siglos o milenios para levantar cabeza; son como el musgo que se pega a las rocas, junta tierra y plantea la evolución vegetal a la que sigue la animal y, a esta, la racional.
    En la evolución racional la religiosidad ha solapado la eticidad y recuperar la ética soterrada cuesta y, entre tanto esfuerzo, la razón se rasga y empezamos a ver que lo racional es una pantalla de espejismo que nos oculta la Realidad sin tiempo ni espacio.
    Necesitaremos mucha serenidad para adaptarnos al momento evolutivo que apenas empieza a «musguear».

  4. Por lo menos, comenzar con los de alrededor a intentar ser impecables. Un ejemplo serían los hijos, que son esponjas; se oye repetidamente la necesidad de ponerles límites (reglas para ellos) y de lo que están ávidos es de percibir cordura entre los seres humanos.
    JMS, ¿También eres sacerdote? ¿Cómo traspones a lo cotidiano tu voluntad de presente y realidad? y tomado prestadas las palabras de Miguel Ángel V.S. ¿Hay posibilidad física de situarse entre el vermut y el cenobio?

  5. El Reino de los cielos dentro de vosotros está. Son palabras de Jesús. ¿Como vamos a descubrirlo si estamos más lejos de nosotros que de la realidad que nos toca vivir?
    Lo que sugiere Pedro a mi entender ,es que vivamos atentos a nosotros mismos, que silenciemos nuestro cuerpo, nuestra afectividad y nuestra mente, de tanto ruidos y distrociones. como padecemos viviendo en el pasado y en el futuro , sin capacidad de aceptar el presente y descubrir que detrás de nuestro ego, está el ser que somos.

  6. Susana:
    Sacer-dos es (en latín) sagrada dote.
    Me preguntas si soy sacerdote consagrado? Te recuerdo que lo sagrado no necesita consagración y que todos (tú, yo y el resto) somos sacerdotes tocados por el amor de Dios.

  7. JMS, has ido con mi pregunta sobre lo que nos particulariza, a tu respuesta sobre lo que nos congrega.
    Yo también voy a intentar ese mismo movimiento.
    Tu hábil respuesta, no lo es más porque presentas innecesaria la concreción, sino porque elevas la comunicación al nivel más real tiene: estamos-estaremos unidos y es el amor el único lenguaje.
    Gracias, en ambos niveles.

  8. Ese diálogo a dos que acabáis de rematar es para mí expresión de un descafeine muy sugerente.

    Las respuestas sí han sido ingeniosas. Me recuerda esto a uno de mi pueblo que le preguntaron:

    - ¿Eres Juan?

    Y va y responde:

    - Nabos como.

    [Y eso que dicen los que siempre dicen algo, que los de mi tierra al pan, pan, y al vino, vino. Se ve que en este caso no se cumplió la regla].

  9. Miguel Ángel, ¡adelante!
    Pero coincidirás en que el equilibrio entre, no ser descafeinado y sí ser de los que rechazan el odio y la visceralidad, resulta complicado. Por lo menos para mí, si tú has sabido…¡enhorabuena y adelante!

  10. Si con ese ¡adelante! me estás animando a no perder el paso, te lo agradezco. Pero si te refieres a que yo haya alcanzado algún tipo de equilibrio, lo aceptaría únicamente como un empujón para que siga persiguiéndolo.

    En un día en que estoy “tocado” por el recuerdo de unas personas queridas, que hace veinte años nos fueron arrebatados, puedo decir que sólo desearía su equilibrio, que les hizo estar donde tenían que estar. No fue por casualidad que aquella noche les pillaran. Ni estaban de paso ni se equivocaron de objetivo cuando les alcanzaron. Y quienes ahora, y ya también entonces, difuminaron y hasta tergiversaron lo que hacían y representaban, son responsables de lesa majestad. Y no tengo claro si esa majestad es sagrada o profana. Sí es humana y cristiana.

    Ellos entendieron muy bien lo que es decir la palabra justa, -sí es sí, no es no- que lo demás puede estar de sobra.

    Y respecto al asunto que nos pone y propone Pedro: si esos son los bueyes, tendremos que arar con ellos; pero no son ni mucho menos el ideal. ¡Ojalá todo agua nos sentara bien, sin embargo si no es potable nos mata!

  11. Creo que la gente se ha alejado de las creencias religiosas no por la actitud de los curas, ni por los desaciertos de la Iglesia en el pasado. Opino que se ha alejado de las creencias religiosas, de Dios y de la espiritualidad en general por pura y dura comodidad, por falta de compromiso, porque se deja arrastrar por una sociedad -como usted mismo dijo- muy “tibia”, muy gris, por el “que me lo den todo hecho”, por el consumismo, por el “ande yo caliente, ríase la gente”. Lo de que los curas están lejos de la sociedad es un tópico como un piano. De la misma manera -y esto se lo digo al creador de este blog- eso de estar diciendo todo el día que la Iglesia es tal y cual (cri-ti-cán-do-la) es un arma de doble filo, puesto que… Sr. Lamat… ¿no es usted parte de la Iglesia? ¿Por qué no trata de renovarla desde dentro sin ese espíritu crítico a un presunto “conservadurismo” al que siempre critica. Porque igual, al criticar a sus colegas, que ven las cosas de distinta forma que usted, igual se está criticando también a sí mismo. Es un poco como el que escupió hacia arriba y le cayó en la boca. ¿Por qué siempre, siempre, siempre está usted criticando a sus colegas (generalmente no jesuitas)? ¿Por qué no respeta otras formas de actuar dentro de la Iglesia que pueden ser tan positivas como la suya? ¿Por qué siempre mezcla la religión con la política (conservador-progresista) como si esto fueran partidos políticos? Perdone que le diga, pero los cambios de formas externas no siempre conllevan cambios en las actitudes internas de las personas. Cosa que sí funciona al revés: los cambios internos hacen que las cosas funcionen mejor. Le rogaría que respetara a quien no vive la religión como usted, que dejara de “satanizar” a quien vive unas creencias de una forma distinta de la suya y que…

    … no hiciera lo que usted me ha hecho esta tarde: censurar un post mío, aunque no le guste.

    Lo que a usted le hicieron en la época de Franco ahora nos lo hace a otras personas.

    No estoy en absoluto de acuerdo con usted, que está lleno de topicazos que no generan ningún cambio positivo. Adelante, si quiere, ya me puede censurar mi mensaje, pero al menos lo habrá leído.

    Usted no tiene el monopolio de la libertad de expresión. Hay tantas opiniones y formas de ver el mundo, las cosas, la vida, como personas somos.

    Usted ataca y critica a quienes -según usted- se creen en posesión de la verdad, pero luego es usted el que se cree en posesión de la verdad.

    A eso en psicología se le llama “proyectar” los hechos.

    Y si piensa que usted hablando, hablando, hablando… va a ser el motivo de conversiones, se equivoca. Lo que a mí me puede acercar a Jesús son los pobres, un detalle de cariño, el amor, pero no usted. No veo en usted a Dios.

    Gracias.

  12. Gracias por su sinceridad, FGF. Como ve, no he censurado su post. Sólo lo hago cuando alguien insulta. Una cosa es respetar a todo el mundo y otra no decir lo que uno piensa. No me siento con monopolio de nada, pero tengo derecho a alzar mi voz contra los que cierran las puertas desde arriba y convierten a la Iglesia en un cuartel de invierno inexpugnable. Digo mi verdad, no la impongo. Otros las imponen porque tienen poder para ello. De acuerdo totalmente con lo que dice sobre los pobres y el amor, No me extraña que no vea usted en mi a Dios, pues aunque intento acercarme a Él, soy bien poca cosa.

  13. Sí, claro, usted puede decir lo que quiera sobre quien quiera, no sólo sobre los “de arriba”. ¿o es que es imperativo legal estar alzando la voz sólo contra los de arriba? Lo que ocurre es una cosa, sr. Lamet. Y es que de tanto como algunos se dedican a alzar su voz contra “los de arriba”, lo mismo se han olvidado de cuidar y proteger a los de abajo. Y lo mismo que en su tiempo “aquellos de arriba” cayeron en el error del dogmatismo, igual ahora los que, como usted, se creen en posesión de la verdad, también les cierran las puertas “no sólo a los de arriba”, sino también “a los de abajo”. Se enrocan, sr. Lamet, como algunos de ustedes están haciendo, en sus teorías, teologías, ídolos, etd. Resumiendo, sr. Lamet, que algunos de ustedes (eso es muy jesuítico, por cierto) se han creído la élite intelectual del nuevo cristianismo y no permiten que se les haga una sugerencia, ni desde arriba, ni desde abajo. Han creado “élites”, “capillitas”, “camarillas” (esta vez, siguiendo su lenguaje, de tipo progresista) a las que no permiten entrar a cualquiera. Y lenguajes que el pueblo llano no entiende, porque el pueblo llano ni ha estudiado teología, ni filosofía, ni política, ni cosas por el estilo. El ciudadano de a pie necesita algo más SENCILLO, que le cuenten una parábola de Jesús clara y cristalina como el agua. Y lo demás queda para sus cursillos de superarchimegateología.

    El mismo error de hermetismo que achacaban a sus antecesores lo cometen ahora Vds., cuando alguien se acerca con parámetros y visiones distintas a las suyas. Vds. lo rechazan, lo tildan de “neoconservadurismo”, de “sospechoso”, de “involucionista” porque ustedes ven y sospechan más de lo que hay. Por intentar ir contra una “élite” han creado ustedes otra tanto o más hermética, tanto o más cerrada. El caso es tener ahí abajo a alguien a quien “comer el coco”, y al que en realidad no ayudar, no mancharse las manos. Porque ya me dirá usted qué están haciendo a nivel práctico personas como los grupos que integran, por ejemplo, Redes Cristianas, auténtico “búnker” de unos cristianos que se dicen “progresistas”, pero que se limitan a hablar, hablar y hablar…

    Yo ni siquiera busco a Dios, sr. Lamet, hablo por puras motivaciones éticas, porque me molesta un montón que cristianos del siglo XXI hablen de favorecer a determinados presos políticos y a otros no, de favorecer la vida de una manera, pero de otra no (aborto), de condenar cosas mal hechas, pero otras no. De que revivan viejos fantasmas y rencillas, mientras ustedes ni dan testimonio de ayuda al prójimo ni atienden las necesidades materiales y espirituales de sus allegados. En definitiva, de que acusen ustedes de falta de credibilidad a otros cuando ustedes mismos no son creíbles. De que se monten “chiringuitos” para vender libros y dar conferencias, pero que luego no se impliquen con los más pobres DE VERDAD, sino que la consideren sólo como una “especie amenazada” de la que hablar.

    Si vamos a hacer un “concurso de pecadores” por supuesto que yo le gano a usted, eso sí, también de falsa modestia le puedo ganar, sólo que una persona como usted hable en entrevistas y diga que es “poca cosa”, escriba libros y diga que es “poca cosa”, pues mire.., yo eso lo habría obviado por meras cuestiones de autoestima. Nunca es bueno hacernos de menos, lo dicen lo psicólogos. Usted confunde falsa modestia con humildad y me extraña después de todos los estudios que tiene y de la experiencia literaria que afirma tener. Sigo diciendo que los que siguen su tendencia (digamos que todo Redes Cristianas) en el fondo se basan en una serie de topicazos inmensos sobre lo que ha sido la Iglesia y los curas antiguamente, pero que ustedes, salvo hablar (muchas veces negativamente) no hacen nada. Nada. Si considera que alguna de las cosas que he dicho son un insulto, adelante, puede usted borrarme el mensaje.

    Humildad es aguantar el “chaparrón” que acaba de recibir y así y todo, publicarlo. Eso es humildad. Decir de sí mismo que usted es “poca cosa” es falsa modestia, que es una forma encubierta de orgullo. Inconscientemente está enviándonos el mensaje de que “mirad qué bueno soy, que reconozco mis faltas”.

    Y si no puede tolerar la sinceridad de una persona que busca la ética por encima de todo, no me publique el mensaje y aquí paz y después, gloria (algo totalmente laico). Fin definitivo, valga la redundancia: personas como las que integran y mueven Redes cristianas y movimientos similares, llenos más de política que de espiritualidad, son las que están haciendo DAÑO realmente para que más personas se acerquen a Dios. A veces leyendo alguna de esas webs me parece que me estoy acercando más a Ernesto Che Guevara (el asesino) que a Jesucristo (ejemplo de amor). No culpen a estructuras arcaicas de la Iglesia del alejamiento de los hombres de Dios. Reflexionen a ver si las nuevas estructuras que USTEDES (por su generación y su época) deberían haberle dado a la Iglesia o al cristianismo o a la espiritualidad son buenas estructuras o son estructuras relacionadas con políticas huecas.

    Gracias.

  14. ¡interesante! me parece siempre, leer tantos puntos de vista, en el zaguán de un post., me ha llamado especialmente mi atención, lo que escriben dos personas, FGF y lamet , del primero creo que se cuestiona mucho, lo que yo misma me cuestiono ¿por qué nos alejamos de Dios? y en esa búsqueda de Dios, como en el libro de Proust “me busco a mi misma “.

    Pero la sorpresa, al menos para mí, es que viviendo en sociedad, encuentro, quizás algo “simple”, que en el villano mas cruel, en el hombre santo, o en las personas comunes, con las cuales convivimos a diario, habita Dios, ¿cómo lo sé? quizás, solo sea, “intuición “de mujer común,
    que a veces me basta una imágen, o tan solo una palabra de algún interlocutor, conocido o desconocido, que abren mi mente, tocan mi sensibilidad y me dan una respuesta…que solo, creo yo, puede venir de DIOS, para mí.

    Por esto, y solo por ello, podría decir con alegría a FGF a lamet, que me gusta mas llamarle Pedro, y a cada uno de los que escriben ¡SI VEO EN TI A DIOS!

    Carmina

  15. Comparto con FGF que hay quienes cierran también las puertas desde abajo por su intransingencia y dogmatismo. Pero la falta de tolerancia y la posesión absoluta de la verdad siempre me parece más característica del secrtor inmovilista y revisionista del Vaticano II, que muchas veces es el que tiene poder para imponer sus leyes y callar, excomulgar o condenar a cuantos disienten. Que hay una “izquierda eclesial” (por llamarla de alguna manera) que es un lobby impenetrable, de acuerdo. Pero FGF o quien se oculte bajo esas siglas (yo doy la cara) si digo que yo no me identifico con esa gente, que me siento solo una voz sin más autoridad que la de mi palabra, si digo que soy poca cosa, no servirá de nada. Me tachará una y otra vez de hipócrita y falsamente modesto. Nunca verá en mí un ser humano con un ápice de buena voluntad. He tenido la suerte de convivir con personas santas y de muy diversas ideas a las que admiro y respeto, como lo hago con usted aunque no lo crea, publicando en este rincón sus opiniones. Sólo un favor: Si vuelve a hacerlo, no utilice argumentos ad hominem y no me odie, que soy hermano suyo. Pero sobre todo sea breve en favor de los lectores. Doy por concluida esta polémica. Gracias.

  16. Comparto su opinión (a pesar de no conocernos y de una cierta diferencia de edad, me gustaría tutearte, P. Pedro Miguel Lamet) sobre que existe en la Iglesia y en la sociedad una izquierda oficial que es una especie de “lobby” impenetrable. Y muy sectario y excluyente, de manera que algunos que por lo común son acusados de super ortodoxos, conservadores, inmovilistas y excluyentes, al lado de aquellos resultan la mar de acogedores y dialogantes.
    Sin embargo, por lo común (ya sabemos que con todas las excepciones que se quieran) el que se cree en posesión de una verdad absoluta, conquistada, y como hermética y sin fisuras, suele ser más cerrado al diálogo confrontador que el que tantea en busca de la verdad, y que se manifiesta como exento de certezas absolutamente firmes.
    Más allá de izquierdas y derechas, de conservadores y progres, hay personas de carne y hueso: hay personas que se tienen por progresistas y que resultan insoportables; no deja de haber personas que se tienen por conservadoras a sí mismas oque son tenidas por tales, y que resultan bellísimas personas.
    Pero en fin, de las generalidades y obviedades que estoy desgranando aquí y ahora lo que pretendo extraer es lo siguiente, a saber, las personas que prefiero (por ejemplo, lo que conocemos por personas de iglesia: cardenales, obispos,curas, religiosos y religiosas, seglares…) son aquellas con capacidad de acoger al otro, de aceptarlo como es, con sus luces y sombras; con capacidad y voluntad de comprometerse en pro de la solidaridad, la utopía, la paz, la justicia, los derechos humanos, los derechos civiles, la libertad de los pueblos…
    Tengo entendido -y así lo creo- que en lo que tradicionalmente se ha entendido como “izquierda”, ha abundado mucho más el tipo de persona militantemente encarnadora en su vida de todos los valores antedichos; es mucho más difícil encontrar en lo que comúnmente se ha denominado “derecha” (social,cultural,política, económica y hasta eclesial y religiosa), ejemplos abundantes de personas militantemente encarnadoras de los valores anteriores.

    Postdata: de momento en este blog del jesuita Pedro Miguel Lamet me están publicando mis comentarios sin mayor problema. He de decir que en otros blogs cuyos autores se manifiestan como muy celosos guardianas de las esencias ortodoxas de la doctrina católica, no es que me hayan sensurado mis comentarios (a decir verdad, dos o tres sí me los han censurado), sino que ya han empezado a acusarme de medio hereje, mal católico, errado, laicista, izquierdista de café… Eso sí, entre ellos es muy común la injuria y la mofa incluso contra toda persona, incluso aunque tenga alta dignidad eclesial y eclesiástica (casos de Carlo Maria Martini, por ejemplo, o C. Shonborg, ambos cardenales de la Iglesia, o Pedro Casaldáliga, etcétera).
    Así que de resultas de todo lo dicho y sin absolutizar nada y sin demonizar a nadie en concreto y a ninguna ideología en particular, yo que estas líneas escribo sigo sintiéndome más en sintonía con lo que tradicionalmente se ha venido denominando pensamiento de izquierdas que con lo que se denomina pensamiento conservador o de derechas.

  17. Al momento, en que uno piensa que es de los buenos, le sucede el de,compaginar la sintonía con Dios con la propia complacencia, para centrarse después exclusivamente en ésta.

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