Piratas del siglo XXI

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Nuestros marineros del Alakrana ya están de vuelta y hay que regocijarse por ello. Pero tengo la sensación de haber salido un domingo por la noche del cine, después de ver una de piratas, y pensar que mañana es lunes y hay colegio.Que el Occidente desarrollado tenga que habérselas con corsarios de metralleta, al tiempo que coloca estaciones habitadas en el espacio y busca agua en otros planetas, suena a increíble. Quizás sea interesante escuchar la opinión de uno de esos piratas. Lo ha entrevistado un  periodista aventurero, Tristan McConnell, después de que el pirata Eid fuera capturado en septiembre pasado por la Guardia Costera de Somalia. Ahora están cumpliendo una condena de 15 años en la cárcel.

Él mismo reconoce que nunca fue un muy buen pirata. En su primer intento de abordaje, su esquife de 25 caballos de  potencia fue rápidamente sobrepasado. La segunda vez, con un motor más potente, la escalera que llevaba a bordo resultó ser demasiado pequeña. Al tercer conato, fue capturado incluso antes de salir del puerto de Berbera.

En la cárcel, Eid confiesa que se pasó a la piratería por los problemas que generan las grandes operaciones internacionales de pesca ilegal y por la descarga de basura tóxica por parte de buques extranjeros. Esos abusos le condujeron de la pesca a la piratería, y le impulsaron a cargar su barco con armas.

“Nosotros no trajimos este problema; el problema nos lo trajeron”, dice Eid, de 38 años y natural de Eyl, un pueblo costero de Somalia que ya se conoce como una guarida de piratas. “Yo creo que el título de piratas se lo deberían a dar a esos que vienen a nuestras aguas ilegalmente”, concreta. “El pescado que capturábamos solía ser suficiente para las personas locales y suficiente para vender, pero ahora no hay ni para comer” se queja. “Barcos arrastreros ilegales se llevaron todos nuestros recursos, rompieron nuestros barcos y destruyeron el coral”. Más tarde, añade, los barcos extranjeros empezaron a tirar basura tóxica en las aguas somalíes. Eid recuerda cómo un día salió a pescar y se encontró bancos de peces flotando en la superficie. “¡Pensábamos que éramos afortunados! Recogimos los peces y los guardamos en neveras, hasta que después descubrimos que eran como de plástico”.

No creo que sean precisamente santos -la forma con que han tratado a los pescadores lo confirma- pero no lucen el parche en el ojo y la pata de palo como casi nos los imaginamos aquí. Son una consecuencia más del orden internacional subvertido y absurdo en que vivimos. Somalia es un caos, lo sabemos. En esta piratería hay detrás cerebros poderosos y hasta costosos bufetes de abogados londineneses. Pero tampoco nosotros somos los buenos de las película. Hay muchas cuestiones jurídicas de derecho marítimo e internacional que analizar y en este asunto se me antoja que pasa algo parecido, salvando las distancias, al atentado de las torres gemelas. Una burrada, si, pero  que tiene sus raíces: un mundo mal montado.

Por otro lado está la historia de estos hombres curtidos por la mar, trayectorias personales que han salido a la palestra con ocasión del secuestro. ¡Cuántos hombres viven lejos de sus familias los riesgos y las incertidumbres de la pesca! Yo no sé si el Gobierno ha gerstionado mal o bien esta peripecia. Pero hay un dato irrefutable: han vuelto vivos. Frente a los que defienden sobre todo “carrgarse a los piratas”, barrer con armas “esa guarida de bandidos”, estoy por cambios más profundos y creo que es un éxito que estos pescadores hayan regresado con vida. Me acuerdo de los versos de mi paisano Alberti:

Anchos atunes que punzan,

abriendo en plata las olas.

Más ¿de quién las almadrabas

de ayer y ahora?

Somos los mismos que el viento

nos tiró en las mismas olas.

Los hijos pobres del mar

de ayer y ahora.

6 Responses to “Piratas del siglo XXI”

  1. De poeta y loco
    todos tenenos un poco

  2. El análisis que haces de este hecho concreto es transportable a un porronazo de asuntos parecidos. Este mundo no tiene solución, sería la consecuencia lógica. Cargar contra los gobiernos desgobernados, o contra los armadores igualmente desalmados, o contra la globalización que a todos y todas nos asuela no nos libra de que queremos comer pescado a precio bajo. Lo mismo que queremos celular personal, coche privado para cada uno, casa con piscina y jardín en algún lugar de la sierra y calor o frío a placer, para vivir en casa sin los rigores de la climatología.

    Un bloger amigo ha puesto un vídeo hablando de decrecer, que por ahí podría ir la solución:
    http://elblogdelaspreguntasabsurdas.blogspot.com/2009/10/y-por-que-no-decrecimiento.html
    Pero, ¿estamos por la labor? ¿Volveremos al pizarrín o siquiera al lápiz? ¿Progreso y evolución está contemplado en una vida austera, o son cosas contrapuestas? ¿Tendremos que soñar, sólo soñar, con otro mundo posible? Porque éste ya estamos viendo, y convencidos, de lo que da de sí. Así se expresa también otra amiga bloguera: http://felicitaslaura.blogspot.com/2009/11/mar-revuelto-ganancia-de-armadores_4823.html

    Fiesta de Cristo Rey. Apocalíptica pura. Eso es lo que hay.

  3. Dudo mucho de las razones por las que comenzó la pirateria que se exponen en su comentario, ya que lo primero que han hecho los piratas con nuestro dinero es montar la gran juerga con prostitutas, drogas etc. Si les preocupara la necesidad que pasa su pueblo hubieran invertido ese dinero en aliviar los problemas de la gente ¿no?

  4. Está muy bien tu entrada, creo que muy certera, nadie habla de las razones últimas de que estas gentes se hayan echado al mar con ánimo de piratear. Es triste, pero este es nuestro mundo, el que hemos hecho. Casi nadie parece darse cuenta de esto. Y resulta increíble el caso de Somalia, años y años de guerra y destrucción que las organizacioens internacionales son incapaces de atajar (cuando lo intentaron, a sangre y fuego, resultó incluso peor).
    A veces, me cuesta creer en el hombre.

  5. Completamente de acuerdo con casi todo lo expuesto.
    Es sangrante la hipocresía que puede vivir el género humano. Es doloroso que veamos la pobreza en el sur pero cuando nos toca ver las causas reales tengamos tanta dificultad y demos pasos atrás.
    No soy modelo de casi nada, pero cuando ahora voy a comprar una lata de atún me pasa por la cabeza si no será “robada” a la gente del caladero de Somalia. Me lo pregunto y ahora ya no me sabe igual.
    María, sí, yo tampoco estoy de acuerdo con que despilfarren el dinero del botín en prostitutas y juergas, pero… es probable que no sepan qué hacer con él. No es justificarlos, pero es así. Aquí en España también sucede. En mis tiempos de docente un simple conductor de autobús me decía. “Mira, Jesús María, aquí -un pueblo pequeño tomatero de Murcia ahíto de dinero merced al agua del Trasvase famoso- ha llegado antes el dinero que la cultura”. Y es verdad, lo recuerdo a menudo. No se trata de tener dinero. Tener cultura no es dado por el dinero. Hay algo más.
    Y desde luego, María, disculpa que te comente con respeto. No creo que sea justo justificar, o pseudojustificar nuestra situación “Primermundista” porque unos piratas del “Tercer Mundo” no sepan qué hacer con un botín del Primero. Siento que el análisis es más profundo y debería ser más radical -de raíz- en nosotros.
    ¡Que Dios nos bendiga! Falta nos hace.

    Saludos.

  6. Si,, esto no es, un largometraje de piratas que asaltaban galeones ingleses, piratas del Caribe, o “Waterword “, esto que miramos, son realidades del siglo XXI , mar de las desigualdades, abusos e injusticias. ¡DE LOS HIJOS POBRES DEL MUNDO0!…

    Aquí otro poema de Rafael Alberti:

    El mar:

    El mar. La mar.
    El mar. ¡Sólo la mar!
    ¿Por qué me trajiste, padre,
    a la ciudad?
    ¿Por qué me desenterraste
    del mar?
    En sueños la marejada
    me tira del corazón;
    se lo quisiera llevar.
    Padre, ¿por qué me trajiste
    acá? Gimiendo por ver el mar,
    un marinerito en tierra
    iza al aire este lamento:
    ¡Ay mi blusa marinera;
    siempre me la inflaba el viento
    al divisar la escollera!

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