Cristiano Ronaldo
Reconozco que no soy muy futbolero, aunque cada vez me interesa más como fenómeno sociológico y mediático. Por ejemplo el comportamiento de algunos futbolistas galácticos me tiene obnubilado. Últimamente Cristiano Ronaldo. Guapito, joven, atletico, fantasmón y excepcional jugador se ha convertido en un referente mundial, un prototipo, un hombre-anuncio, un ideal para los chavales y un sueño de quinceañeras. Pues bien este supermán de balonpié tiene su talón de aquiles como todo el mundo, y es su orgullo. La última vez que se puso de manifiesto fue en el partido del domingo donde el Real Madrdid metió dos goles, los dos de Ronaldo, al Málaga, que no consiguió marcar. Cuando ya prácticamente no hacía falta ponerse así, porque el partido estaba ganado, Cristiano, para zafarse de los agarres continuos de uno de sus contrincantes, a Mitilga, “negro y baijito”, le rompió la nariz, por lo que recibió tarjeta roja y fue expulsado.
No me interesa que sanción le pongan ni los aspectos futbolíticos de esta historia. Me interesa el personaje que reacciona diciendo más o menos que la culpa la tiene “ese chico porque es bajito”. O la reacción de Valdano por parte del Real Madrid cuando viene a afirmar que quien da el espectáculo no se le expulsa.
El fútbol no es, no debería ser más que un juego, un deporte, un entretenimiento. Se ha convertido en una lucha cada vez más violenta. También en una religión cuyos santos son los futbolistas mediáticos y sus sacerdotes los entrenadores. Todo vale para que gane un equipo, mientras los jugadores se embolsan cantidades escandalosas y se paesean como ídolos indiscutibles para la gente joven: coche deportivo, modelos espectaculares como compañeras, éxito y relumbrón.
Me imagino aquel chavalín de familia modesta jugando en un terraplén de la perdida isla de Madeira. Con cara de bueno. La que detrás de sus chulerías sigue teniendo Cristiano Ronaldo. Y lo veo también algunos años después, a la hora de los “juguetes rotos”, cuando se apagan los farolillos -que a todos se no apagan, pero a los futbolistas antes-, con muchos millones, sí, pero sin poder soportar la caída del pedestal, la carencia del aura de multitudes, el vacío de no ser nadie, cuando lo único que importa es simplemente “ser”.
Pero sobre todo me preocupa la escala de valores que Cristiano y otros jugadores están dejando en nuestra sociedad y la frialdad de esta carrera de éxitos. Del pobre jugador del Málaga con la nariz rota nadie habla. Todo el mundo está pendiente de la sanción que darán o no a Cristiano Ronaldo y si va a jugar los próximos partidos. Es helador, injusto y cruel. Mundo de feria, oropel y apariencia. La diferencia entre un campo lleno y un campo vacío. Al final, como dice el Tao, la llenumbre es el vacío.

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Pues en esto creemos, sólo que cuando la cosa es exagerada parece que, otra vez, volvemos a razonar como humanos.
Algo he oído de que Jesús debería estar algo gordo y con aspecto poco atlético. Se alimentaba mal, dormía mal, vivía a salto de mata y en la Cruz aguantó menos que la media porque a su cuerpo no le quedaba resistencia. Desde luego, el amor con el que nos arrastró hasta acabar con el pecado, bien podría circunscribirse en un cuerpo que, no movió, sino a azotarlo y en un rostro que terminó coronado de espinas.
Entre el dios y el ídolo, entre el ser y el aparecer yace hormigueante el terreno de las dudas y convicciones humanas.
No solo leía tu post, sino miraba el “tiempo”, el tiempo de la finitud ,veo los acontecimientos y las reacciones humanas a ellos, y los que están en el pedestal , en este caso, futbolísticamente hablando, aprovechan todo episodio para denostar a través de la violencia, su “fuerza”, esa fuerza que derribó al suelo a otro personaje en un campo de futbol, que al parecer, es irrelevante para muchos, esa acción que destruye e impacta, y posiciona llamativamente al de la “fama”, ¿cuánto ha impactado? tantas consciencias, y cierto quedan obnubiladas, quizás confundidas y casi imperceptiblemente para el común de los espectadores, es el momento preciso ante nuestra vista, donde se pierden los “valores” que tal vez, se estaban formando, en muchas, muchísimas. personas ..¿por qué crees Pedro que atraen los sueños de quinceañeras, ídolos como este o por qué razón, los adolescentes “imitan” sus conductas?
Tú escribes y pienso, que con razón y sensibilidad lo siguiente:”Es helador, injusto y cruel. Mundo de feria, oropel y apariencia”…
Carmina
no estoy deacuerdo con el comentario , toda esa exposicion esta exagerada nadie pide que este chico sea perfeto, nadie lo es , no se le puede ver ejemplo de nada salvo para aquel que ve que es lo que gracias a su esfuerzo( jugador de elite), en el resto no le corresponde a el educar ni a niños ni a adultos para eso esta los padres y el colegio .
el deporte no es mas que un entretenimiento asique no busquemos cosas donde no las hay , y seamos concientes que los medios de comunicacion no tienen interes de informar sino como negocio que es , es hacer dinero – o es que algien lo duda.
Cristiana, valga la redundancia, Cristiano, es un futbolista ¡claro que sí!, bien lo sé y además por supuesto, tu dices cristiana “que nadie pide sea perfecto” creo personalmente, que de serlo, es casi seguro que sus innatas capacidades físicas y virtudes personales, estarían con sensatez, en “equilibrio”
.El asunto, cristiana, es que quizás, el no esté consciente, y tampoco muchos que le dirigen como deportista o le miran a través de un televisor, del “efecto” desencadenante que puede ocasionar, en otros, es decir la “escala de valores”, que surgen, inclusive aquí mismo, entre nosotros…esto es, lo que creo, es en este caso específico,de lo que se trata este asunto…nuestras “reacciones” ante este suceso, u otros, en otros contextos y circunstancias…
Carmina
Susana, me dirijo a tí, porque es llamativo tú comentario, en cuanto a lo que refieres de “Jesús,” según entiendo, en lo cual escribes, que te refieres a Jesús de Nazaret y no, a un tal Jesús futbolista o algo por el estilo…
Me sorprende lo que has ¡escuchado! y eso me remite a pensar que no, lo leiste, en la Biblia o en algún libro apócrifo, es interesante Susana, que “alguién” te haya dicho que Jesús “estuviese algo gordo y con aspecto poco atlético, pero por otro lado “escuchaste”, que comía mal, dormía mal, y vivía a salto de mata, y hasta poco aguantador en la Cruz”…
Disculpa, susana; mi intromisión, pero si puedes hacerlo ¿quien anda contando esas historias tan fenomenales de un “hombre” frugal que consumía insanamente tantos carbohidratos para ser gordo, poco atlético y además considera, en personal juicio, que casi ni aguantó nada, recorriendo lo que por tantos años se denomina el Vía Crucis, hasta el cerrro de la Calavera?…
Carmina
Sí, Carmina, si te gusta más, a menudo lo representan con lo ojos azules. ¿Y eso, no te ha rechinado?
Jesús, de Nazaret, vivía en la calle: Lc 9,58 “Jesús le respondió: Las zorras tienen madrigueras y los pájaros nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.”
Llegó al Gólgota con un cuerpo extenuado por el sufrimiento, físico y psíquico, y casi medio muerto, tanto que no hubo que partirle las piernas como a los demás, dado que moriría rápido por sí mismo. Esto es cosa sabida. De todas formas está escrito en Jn 19,36: “Porque estas cosas sucedieron para que se cumpliese la Escritura: No será quebrado hueso suyo.”
Y su relación (como se nombra ahora) con la comida fue la siguiente:
Mt 6, 25 y 33 “Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo con qué os vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura.”
Lc 7, 33-34 “Porque ha venido Juan el Bautista, que no comía pan ni bebía vino, y decís: Demonio tiene. Ha venido el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: “Ahí tenéis un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores.”
El desorden en aras de otro “orden” está servido.
Si Jesús perteneciera a nuestra sociedad, no sería vegetariano, ni evitaría los transgénicos, no buscaría cultivos ecológicos ni tendría ningún motivo para ir al gimnasio o evitar las quemaduras del sol. Sigo especulando, ¿Sabes con quién podría compartir mesa (y no mantel)? Podría ser con estas personas: Cerca de mi casa hay un supermercado que tira en los cubos de basura, y mezclado con la verdadera basura, todo los productos caducados o en mal estado. Ahí, a diario, un par de mujeres vuelca y vacía su contenido y llena su particular cesta de la compra; la bollería pasada de fecha junto a las bandejas de carne ennegrecida son recogidas con prisa y necesidad. Carmina, cielo, estas mujeres están gruesas, no eligen lo que comen, y nosotros somos en última instancia los que elegimos qué comerán.
Yo sé que a ti también te golpea mucho la desigualdad y el sufrimiento y el aspecto que he dibujado de Jesús ha sido el aspecto de los sufrientes del mundo, no del modelo de una estatua de Fidias.
Cuando he dicho que Jesús pudo tener una apariencia menos “divina” y que esta idea la había oído, es verdad, y no he querido que pareciera una reflexión mía, porque no he alcanzado por mí misma esa lucidez.
Susana, muchas veces, no te imaginas cuántas, en mi vida; me he preguntado ¿Quién eres tú, Jesús de Nazaret?
En este sentido, pienso, que no se trata de hacer elucubraciones acerca de “apariencias” inventadas, Susana, hay dos cosas que yo resaltaría para tí y para mí., para ambas.
1.- Que en su búsqueda sencilla, nunca nos mostremos “indiferentes” a lo que se habla de El.
2.- Que esa búsqueda sea en extremo bondadosa, para no “alejarnos” de su esencia, que es lo mas importante. aunque cambien las aproximaciones históricas, científicas o los nuevos paradigmas…
gracias, Susana.
Carmina
“Mientras conversaban y discutían, Jesús se acercó y comenzó a caminar con ellos. Pero sus ojos estaban velados y no lo reconocieron.” Lc 24, 15-16
“Al decir esto se dio vuelta y vio a Jesús, que estaba allí, pero no lo reconoció.
Jesús le preguntó: “Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?” Ella, pensando que era el cuidador de la huerta, le respondió: “Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo”.
Jesús le dijo: “¡María!” Ella lo reconoció y le dijo en hebreo: “¡Rabí!”, es decir, “¡Maestro!” Jn 20, 14-16
¡Ay! Carmina, buscaremos, pero no es evidente el rostro de Cristo Rsucitado.