Flores para el asfalto

Lisboa09 018B

Los puestos de flores son como la respiración de la ciudad. Ponen color sobre el asfalto y alegría en la rutina, el ir y venir de los viandantes, las pequeñas y grandes tristezas que cruzan cada día la plaza. Los puestos de flores nos recuerdan que siempre es posible nacer de nuevo, creer en los amores imposibles y los sueños de un día. Son un canto a la fugacidad, sí, pero también a la permanencia, como las flores que venden, en su morir y continuo volver a germinar. Nadie puede mantener intacta una flor, pero todos podemos regar día a día un tiesto. Nadie es capaz de desterrar el sufrimiento y las limitaciones que nos rodean, pero todos somos capaces de crecer y renacer con ellos. “Cuando nace una flor es primavera en el universo”.

4 Responses to “Flores para el asfalto”

  1. Miro la fotografía, que has puesto en tu post, contrastando con lo grisáceo del asfalto, veo tantas “flores”, todas variadas, tan diferentes unas de otras: reconozco algunas, por su nombre “vulgar”: abundan los lirios, crisantemos, gladiolos, girasoles, rosas, claveles, pincelines, pomas y margaritas…

    Pienso querido Pedro, en lo armonioso, que es bello, cuando en la versatilidad, se recrea la “unidad”.

    Y hablando, de la “fuerza” que existe en la creación inspirada y la unidad, transcribo y comparto para tí y para todos los que deseeen leerlo un poema de de William Ernest Henley, que se llama “Invictus” aunque me enteré que Mandela durante sus 27 años encarcelado, leía un escrito, convertido tambien en poema “Hombre de Arena” y fue este otro, el que dió en realidad, al capitán del equipo de rugby sudafricano,

    “INVICTUS”

    Más allá de la noche que me cubre
    negra como el abismo insondable,
    doy gracias a los dioses que pudieran existir
    por mi alma Inconquistable (invencible)

    En las azarosas garras de las circunstancias
    nunca me he lamentado ni he pestañeado.
    Sometido a los golpes del destino

    Mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.
    Más allá de este lugar de cólera y lágrimas
    donde yace el Horror de la Sombra,
    la amenaza de los años me encuentra,
    y me encontrará, sin miedo.
    No importa cuán estrecho sea el portal,
    cuán cargada de castigos la sentencia,

    Soy el amo de mi destino
    Soy el capitán de mi alma.

  2. Mi nombre es Carolina, y me gusta leerle, especialmente, leo sus poemas y lei hace unas semanas el diálogo filosófico de gemelos, que reenvié a dos amigas, ahora me gusta y veo al igual que Carmina, lo bonito que lucen las flores . y leia este otro poema que tambien me gustó mucho.

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