Mi presentación impresentada del libro de Juan Masiá

masia2Hace un mes mi compañero y amigo Juan Masiá me pidió que presentara en Madrid su último libro, Vivir en la frontera (ed. Nueva Utopia), que, como su mismo nombre indica, recopila una serie de artículos de este autor sobre temas fronterizos. Le respondí que “de mil amores”, pero le sugerí que para evitar lo del “jesuita presentando a jesuita” buscara a alguien que lo pudiera hacer desde fuera, por ejemplo un laico conocido.

Al cabo de un tiempo recibí la convocatoria de la presentación en la que intervendríamos Benjamín Forcano, por la editorial, el presidente de Congreso de Diputados, José Bono, y un servidor. Pues bien, anteayer cuando me encontraba en el aeropuerto para tomar un avión a San Sebastián, donde pronuncié una conferencia sobre “Jesus de Nazaret en la novela y el cine conteporáneos”, recibí una llamada de mi superior provincial en la que me pidió cordialmente pero con firmeza que no asistiera a ese acto que se celebra hoy, 4 de marzo, en el salón de actos de los Escolapios.

Como entendí que era una decisión que afectaba a mi voto de obediencia no acudiré al acto. Pero, como al mismo tiempo había dado mi palabra y a última hora desbarataba el programa de la presentación, comuniqué a mi superior que haría pública la razón de mi ausencia. La motivación esgrimida por el superior es que la Compañía no puede respaldar con la presencia de un jesuita un acto, para el que, según él, Masía no cuenta con los correspondientes permisos del provincial del Japón, bajo cuya jurisdicción se encuentra. Mi intuición me dice que, dada la inmediatez de la medida, probablemente detrás gravita la llamada del algún importante mitrado.

En todo caso he presentado mis disculpas a los organizadores del acto al que siento no asistir por la amistad que me une desde hace muchos años con Masiá y por este feo totalmente ajeno a mi voluntad. Pero ello no me impide ofrecer en este blog el texto completo de esta presentación impresentada. Lo hago por razones de conciencia y porque pienso que mis palabras pueden ayudar a un conocimiento más cabal de la verdadera personalidad de Juan Masiá. Estoy seguro que mi falta no restará brillantez alguna al acto y que los asistentes disfrutarán de las  intervenciones de mis colegas y buenos amigos Bono, Forcano y Masiá.


vivir en la fronteraPRESENTACIÓN DEL LIBRO DE JUAN MASIÁ “VIVIR EN LA FRONTERA

Un koan en la tradición zen es  un problema que el maestro plantea al novicio para comprobar sus progresos. Muchas veces el koan parece un problema absurdo, ilógico o banal. Para resolverlo el discípulo debe desligarse del pensamiento racional y aumentar su nivel de conciencia para adivinar lo que en realidad le está preguntando el maestro, que trasciende al sentido literal de las palabras.  La meditación del koan ayuda a dar un salto y alcanzar el despertar interior o iluminación (satori). Uno de los koan más famosos atribuidos al maestro Linnji dice así: “Si te encuentras con Budda, mátalo”. Una frase que para cualquier ortodoxo provocaría escándalo. Sin embargo el maestro Zuzuki la explica así: “Mata a Budda si Budda existe en alguna otra parte. Mátalo porque deberías asumir tu propia naturaleza de Budda”. Y es que quedarse en el pensamiento, en la norma, el concepto, la palabrita, nos impide crecer como personas, romper códigos, encontrarnos con la verdad. Esta es la tarea que de algún modo se ha planteado  últimamente Juan Masiá Clavel con sus libros, sus conferencias y sus aparentes provocaciones.

Aunque Juan Masiá ha  salido en muchos titulares de periódicos, en realidad es un gran desconocido. Él y yo nacimos el mismo mes del mismo año,  marzo de 1941, y casi el mismo día; ingresamos a la par en el noviciado de Aranjuez de la Compañía de Jesús e hicimos por tanto juntos la iniciación de jesuita  en los tardíos cincuenta, todavía herederos del rigor de la posguerra,  y también juntos pronunciamos los votos. Ambos somos  del signo piscis y por tanto proclives a la sensibilidad  artística, a un cierto, más o menos disimulado, narcisismo, y desde luego, como se ha podido comprobar, al interés por la religión, la fe y la mística.

Estas vidas confluyentes se transformaron en paralelas cuando él fue destinado al Japón donde llegaría a ser profesor de filosofía de la Universidad Sofía, más tarde experto en bioética y últimamente publicista, escritor de amplio espectro. Mientras, yo me quedaba en España entregado, como todo el mundo sabe, a la siempre arriesgada labor periodística y  a  la creación literaria. Por todo ello, como podéis imaginar,  para mí hoy es una satisfacción intervenir en este acto en el que más que presentar su excelente libro, como otros han hecho, voy a intentar trazar un breve pero sustancioso perfil de su autor.

Juan, aunque algunos crean lo contrario, tiene poco del  enfant terrible y “hombre peligroso” con que muchos le identifican. Los que le conocemos de cerca lo percibimos como un murciano dulce, algo tímido, de exquisito y sencillo trato, amigo de sus amigos, muy sensible a los débiles y marginados,  y sobre todo profundo buceador de la conciencia humana. El calificativo que más le conviene, pese a las apariencias, es el título de probablemente su mejor obra de antropología filosófica en la que  define al hombre como “el animal vulnerable”. ¿Vulnerable Juan Masía? ¿No se diría todo lo contrario cuando ha aparecido tan seguro y valiente en sus afirmaciones de bioética y en sus críticas institucionales que le han acarreado censuras y prohibiciones?

Dicen que los tímidos pueden estar callados y escondidos durante años. Así había permanecido Juan durante décadas, en su gabinete de Tokyo, entregado a sus luminosas convergencias entre Unamuno y Ortega con la filosofía nipona, y tendiendo un apasionante puente entre  Oriente y Occidente. Sus libros aparecían en japonés -él solía decirme que era una gran ventaja porque, ¿sabes? en Roma nadie sabe una palabra de japonés- y él era, y aún lo es, consultado incluso por los obispos del país del Sol Naciente, una sociedad pagana donde los católicos son tan minoritarios que nadie se molesta en mirar con lupa a los considerados teólogos progresistas.

Mi querido compañero y amigo Juan Masiá tuvo la delicadeza, durante un viaje a Japón, al que fui a recabar datos para mi biografía del gran Pedro Arrupe, de acompañarme y servirme durante muchos días  de humilde traductor. Recuerdo dos anécdotas significativas de aquel viaje. Un taxista que después oírle hablar en japonés hizo una gran inclinación y exclamó: “Jamás he oído a un occidental hablar japonés como usted”. Y, aunque yo no entiendo ni palabra de esa complicada lengua, he de reconocer que, cuando la habla, se produce en Juan un extraño mimetismo. Os lo aseguro,  se le cambia la cara, se le transmutan los ojos y la sonrisa; a Juan se le pone cara de japonés. Un fenómeno que también dulcifica, como he comprobado incluso  a algunos compañeros más duros y recios castellanos.

La otra anécdota, que ambos hemos recordado hasta la saciedad, ocurrió en un templo zen de la sagrada ciudad de Nara, cuando, sentados en el suelo y tomando un té con un monje budista de cabeza  rapada,  frente a un recortado jardín japonés, éste me dijo: “Sé plenamente el ser que ya eres”. Juan me indicó que la traducción literal del término empleado por el bonzo venía a ser: “Requetehazte el ser que ya eres”. San Agustín lo formuló de otra manera en una famosa sentencia mística, que (según él) le fue revelada en un sueño por el mismo Cristo: “No me buscarías si no me hubieses encontrado”.

Yo creo que esta frase resume bien la aventura de Juan como profesor, escritor y conferenciante: la búsqueda de la autenticidad, de la coherencia y de la libertad del ser que en el fondo era, es y siempre ha sido Juan Masiá. Y es que, durante su aún reciente actividad en España,  donde estuvo impartiendo además de Antropología Filosófica clases de Bioética, el tímido Juan Masiá estalló y no tuvo rebozo de decir todo lo que pensaba. Claro, España no es Japón; ni nuestra jerarquía se ha olvidado del todo de custodiar a la grey como en los tiempos del nacionalcatolicismo; ni nuestro país ha superado plenamente los funestos tics del clericalismo enfrentado en dos bandos; ni un titular de periódico se lee todavía aquí como una opinión, sino como una agresión. Le pese o no al nuevo laicismo, todavía lo que dice un cura en España va a misa, y perdóneseme la redundancia.

Por otra parte Juan es un demócrata, un hombre dialogante, y no necesita que todo el mundo esté de acuerdo con él. Lo que sí necesita, lo que sí necesitamos todos es que él pueda expresarse en libertad en la Iglesia, donde ya Pío XII veía necesaria la existencia de una opinión pública, cosa imposible si te amordazan a la primera de cambio.

Este libro escrito con una prosa que fluye desenfadada y tranquila como las flores del loto en un  riachuelo, es su mejor retrato, pues muestra a un hombre en la frontera. La frontera es  siempre un límite complicado, de refriegas y desgarros, pues supone tender puentes, hacer de “pontífice”, y eso exige tener un pie en cada lado. Hoy en la Iglesia se pide desde la restauración wojtyliana, como decía un amigo no fidelity, sino high fidelity; tener los dos pies en la más inflexible ortodoxia, con lo cual nadie puede ayudar a los del otro lado. El padre Arrupe y la Compañía  también nos han pedido a los jesuitas ser hombres de frontera en la  fe, las culturas y los grandes desafíos que provoca la injusticia y el neoliberalismo imperantes.

Muchas veces le he dicho a Juan que hay que conocer el auditorio al que uno se dirige: que no es lo mismo a hablar a fieles de la calle Serrano que a obreros de Vallecas; a los paganos o budistas japoneses, que a los católicos neoconservadores de la España neolaicista. Pero él no me hace caso. Quizás porque quiere hacer de koan en esta sociedad, “matar al buda”  de una sociedad encorsetada por tópicos del pasado y condenas farisaicas, que en una palabra  pretende hacerla despertar. Digámoslo claro: Juan Masía es un provocador. Los provocadores se pueden equivocar; pueden, como todo el mundo, confundir su “ego” con la verdad. Pero son absolutamente necesarios para que un colectivo humano progrese. Sobre todo, cuando la provocación, como en este caso va dirigida precisamente contra la cerrazón, la miopía y la carencia de apertura al diálogo.

En Japón hay un baño vertical caliente que se llama furo y que utilizan todos los miembros de la familia uno tras otro, no para enjabonarse, sino para  relajarse desnudos antes de cenar. Juan me criticó un día, con un símil esclarecedor, la gente que en la Iglesia “se mete en el furo con bañador”. Necesitamos desnudarnos de muchas cosas para recuperar el Evangelio. Masiá nos desnuda y esto da miedo, porque deja a la gente a la intemperie.

Como muestra de esta libertad de espíritu, quiero terminar con un párrafo suyo, que comparto, en Vivir en la frontera, el libro que  hoy presentamos: “Ninguna espiritualidad tiene derecho al monopolio de lo sagrado. Ninguna religión tiene derecho al monopolio de lo divino. Ninguna de las iglesias hermanas tienen derecho al monopolio del Espíritu de Cristo, que sopla, donde, cuando y como quiere sin que lo controlemos. La Presencia del Espíritu de Vida subsiste también en la Iglesia católica, a pesar de que sus miembros traicionemos el soplo de ese Espíritu con nuestros exclusivismos, inclusivismos y rechazos del pluralismo fomentado por el mismo Espíritu. Subsiste igualmente en las iglesias hermanas y en las otras religiones (…) Todos estamos en camino, in via, en búsqueda continua de Espíritu de Vida. Dentro de cada Iglesia no detentamos el monopolio del Espíritu, sino creemos y celebramos lo que ya está ocurriendo fuera: que para su soplo no hay barreras. El Espíritu nos quita el miedo al cambio, a la diferencia, a la pluralidad y al fantasma del relativismo. Porque el Espíritu nos enseña que lo único que no cambia es su soplo que nos hace cambiar ‘haciéndolo todo nuevo'”.

Gracias, Juan, por estas palabras, por tu libro y por tu difícil misión en la Iglesia. Te digo lo que me dijo una vez el padre Arrupe ante un tema espinoso sobre el que tenía que escribir, con un nuncio  bastante enfadado por medio: “Vaya usted a la capilla, medítelo en silencio ante el sagrario, y aquello que sienta en lo profundo de su ser, hágalo libremente”. Eso hizo él, y todos recordamos muy bien lo que le sucedió. Que tu verdad, Juan, ojalá “la verdad”, te siga haciendo libre.

Pedro Miguel Lamet

Algunas crónicas del evento:

21rs

Religión Digital

Diario crítico.com

Intervención de Juan Masiá


46 Responses to “Mi presentación impresentada del libro de Juan Masiá”

  1. Lloro…

    se, hay que continuar…
    Carmina

  2. Caramba, yo creí que los jesuitas era una orden de gente de mentalidad abierta y que no le hacía esto a sus miembros mas autenticos.

    No lo entiendo muy bien. Y que se gana y quien lo gana con tu no asistencia si se puede saber.

  3. Gracias, Pedro Miguel, por tu presnetación impresentada (por obra y desgracia, que no gracia, de ciertos impresentables…) Lo pergeñas con acostumbrada buena pluma y lo dices “kokoro kara”, o sea de corazón. Luego nos vemos y te daré el obsequio de los caracteres japoneses caligrafiados, que he traóido para José Bono, para Benjamín Forcano y para tí. Aparecerán también mañana en mi blog, junto con el texto de mi intervención. Que no perdamos el buen humor y, ánimo, que no nos silenciarán, aunque se empeñen los… no digamos el nombre, “”mejor no meneallo…quia foetet, quatriduanus est enim…”

  4. Cuando el voto de obediencia se utiliza como coerción para doblegar voluntades al servicio de los intereses personales de unos u otros, y no al servicio del bien común, deja de ser un consejo y voto evangélico.

    Creo que tras lo de PPC y el libro de Pagola, los desmanes que se van acumulando con Masiá, Bono, Torres Queiruga, etc, se empieza a vislumbrar que es necesario desobeceder para romper una dinámica despótica que nada tiene que ver con el servicio al Evangelio.

  5. El blog ha servido de by-pass.
    Se cierra una puerta y se abre una ventana (Internet).
    ¡Nunca dudaremos del Espíritu!
    Lucas 19:40 “El respondió diciéndoles: Os digo que si éstos callan, las piedras gritarán.”

  6. Gracias, Pedro Miguel y Juan. Somos muchos los que nos alimentamos con los escritos que nos ofrecéis y estamos con vosotros “kokoro kara”.
    Un abrazo

  7. Cómo se hace para aplaudir en este blog?

  8. Con todos mis respetos, P.M.Lamet:
    Es ya un mínimo de valentía y honestidad contar o denunciar las presiones.
    Pero: cuando una prescripción particular (voto de obediencia) se coloca por encima de un derecho universal (el derecho a la libertad, de pensamiento, de investigación, de cátedra, de expresión…) y por encima de valores también universales, como son la amistad, la lealtad, la coherencia, la verdad compartida…, algo falla.
    El voto de obediencia lo llevan utilizando siglos para anular las conciencias e imponer su voluntad, no la de Dios, que no se ha pronunciado nunca. Lavan la mente haciéndose pasar por representantes de Dios esos superiores sumisos a otras mentes también eclesiásticas, que sólo sirven a sus eclesiásticos intereses.
    Lamet, su gesto es insuficiente: esperaba que pusiera por encima su conciencia y su amistad por Masiá. Si está convencido de que esto es un atropello, tendría que haber hecho objeción e ir a presentar el libro.

  9. Gracias, Maite por tu sinceridad. Pero cuando se hace una opción en la vida, uno admite las reglas del juego y hay que ser coherente con ellas. A mí me ha dado resultado obedecer, incluso cuando me afectaba en aspectos muy personales hasta aceptar años de silencio. Al final eso ha reforzado mi postura y desapego del “yo”.
    En la situación de la Iglesia de hoy habría que estar haciendo objeción de conciencia cada minuto y entonces acaba por romperse la baraja. Te quedas dentro o fuera. Yo amo a la Compañía de Jesús y creo que realiza una gran labor posibilista con grandes personas que ponen por encima su amor a Dios a las opiniones personales. Quiero estar dentro.
    Si Juan, a la larga, quiere romper la baraja, yo le respeto. En todo caso hay que hacer un discernimiento y yo lo he hecho, Por otra parte en la aldea global que vivimos la presencia es ubicua. Ahí está lo que pienso de Juan y su libro en conciencia, al alcance de todos, incluso de los que no hayan podido asistir al acto.
    Yo no voy a actuar fuera de mi Orden. Si Juan quiere hacerlo, es muy libre. No sé cuánto le durará. Aunque sea mi amigo y aprecie su labor, yo no soy Juan, soy Pedro.
    Y por otra parte esto no es un drama, hay cosas más importantes por las que jugárselas que la presentación de un libro. Él sabe hasta qué punto me tiene para lo verdaderamente importante. Y tampoco es verdad que todos los superiores te machaquen. He conocido los que buscan tu bien y el bien universal. La Compañía española está haciendo grandes cosas en el mundo de la cultura y la justicia. ¿Le interesa andar a la greña con los obispos? Ya ha tenido bastantes dificultades, como recojo en algunos de mis libros.
    Por otra parte el juicio con que acabas tu comentario entrando en el santuario de mi conciencia me parece un tanto abusivo, aunque lo comprenda. Gracias de nuevo, Maite y que Dios te bendiga.

  10. Es la primera vez que escribo en un espacio como este. Aunque sigo muy de cerca los post de Pedro.
    M. Lamet. Esta vez me he emocionado leyéndolo. Esa
    mezcla de libertad, de respeto, de sencillez, de amistad, de sinceridad me emociona y me alegra.
    Gracias por ello, gracias por seguir abriendo “ventanas” , aunque quieran cerrar las puertas. Gracias por abrir caminos.

  11. Mi apoyo para Juan Masiá y mi solidaridad contigo, Un fuerte abrazo

  12. Escribo por vez primera en este blog, aunque lo sigo por curiosidad aunque sin un gran entusiasmo.
    Hoy, sin embargo, me ha llamado especialmente la atención. Se trataba de hacer un acto de discernimiento entre lealtad a un compañero u obediencia por un estilo de vida libremente asumida; y has optado por lo último.Totalmente de acuerdo.Se trata de vivir los hechos y decisiones desde dentro, no desde fuera; desde una óptica que no tiene por qué coincidir quizás con un sentir generalizado.
    Pero por otra parte,das entrada a la luz de los hechos, a una verdad que no se puede ocultar y que por si misma ya es una respuesta adulta a un conflicto de conciencia y que por todo ello es significativamente pedagógica.
    En definitiva,has discernido y has optado en consecuencia.Coincido en tu estilo de obrar en esta ocasión.Gracias “kokoro kara”.

  13. ¡Oh Dios, qué buen vasallo si tuviese buen Señor!, iba dirigido a un burgalés que resultó ser casi universal, al menos por estas tierras nuestras.

    Valen también, pues, para un murciano y para un gaditano.

    Permitidme que me descubra. ¡Chapó!

  14. En lo mas profundo de las personas, existen las “convicciones, en este caso muy especial, con gran sensibilidad y ternura dos personas se desvelan, ante nosotros, dos amigos entre sí, Juan Masia y Pedro Lamet ambos jesuitas, y por lo que hacen con valentía, de mi parte, siento hacia ellos, un gran y profundo “respeto”, por lo que en consciencia, han decidido, cada uno, les apoyo y me solidarizo también…
    Carmina

  15. Pedro, simpatizo y empatizo con tu respuesta a Maite. Creo que muchos sabemos que la Compañía hace una gran labor en muchos campos y soy una de las que también valora ese trabajo con una perspectiva de futuro sabiendo de las presiones y en la que vosotros habeis hecho una opción personal seria. También estoy de acuerdo en que hay cosas más importantes por las que jugárselas que la presentación de un libro y que no todos los superiores machacan, es más, posiblemente ni tu superior pretendió “machacarte”, también obedecía como tú.

    Un día le dije a Masiá que tomara la decisión que tomara le comprendería, obedecer o desobedecer pueden tener sentido pleno, ambas decisiones.

    Sin embargo, no estoy de acuerdo contigo con lo de estar dentro o fuera.
    ¿Está hoy Masiá fuera de la compañía como para que superiores, de su misma familia, se tomen la molestia en poner trabas a la presentación de un libro? Si no es un tema tan importante, ¿Por qué se mojan tanto?

    Que yo sepa, todavía no hay un proceso oficial contra él pero se ha actuado como si lo hubiera, esa es la impresión que saco. Con esta pregunta quiero señalar que hasta ahora los cauces, siempre en mi opinión, no se han producido con las suficientes garantías de equidad y justicia. Se le ha señalado con el dedo, pero no se le ha acusado formalmente de nada ni tampoco se le comunicó quien y por qué argumentos presiona para su silencio, y por tanto esa ambigüedad serviría para obedecer, pero también para desobedecer.

    Unas consideraciones personales:

    Uno/una entra a formar parte de una congregación religiosa atraídos por Jesús, pero luego se produce la sutil transformación en atracción y defensa de la congregación que me acoge y ha dado, también, sentido a mi vida. ¿Seguir aquella atracción inicial me sitúa fuera? Entonces, si mi congregación se pone por encima de Jesús y su Evangelio, quien tiene que repensar las cosas es la congregación. Y soy consciente de que todos tenemos derecho a “calcular” la eficacia de nuestro proyecto, pero muchas veces he pensado que si Jesús hubiera calculado la eficacia de su proyecto personal, quizá hoy no sabríamos ni su nombre.

    – Con esto no quiero decir que Masiá sea más coherente o no en sus decisiones, no puedo juzgarle ni a favor ni en contra, a pesar de que le aprecie. Nuestra vida de fe y humana está tamizada de muchas variables (experiencias previas, personalidad, itinerarios de fe, etc) como para entrar nadie en ese recinto sagrado de la conciencia que defiendes legítimamente para ti y para él.

    Bueno, esto ya es muy largo y no quiero ser plasta. Quiero agradecerte, Pedro, encarecidamente, que hayas dejado constancia de que tú también has recibido presiones por el hecho de ser amigo de Masiá y haber aceptado la presentación de su libro. Tu escrito es una prueba más del acoso y derribo que se puede planear por la espalda de alguien, porque, intuyo como tú, que en el fondo gravita la decisión de algún mitrado.

    Ojalá el debate en tu blog y la decisión que has tomado, sirvan como granito de arena para decir alto y claro que NO SE HACEN LAS COSAS ASÍ. Acosar es de cobardes. ESO NO SE HACE.

    Cordiales saludos y buenas noches.

  16. Amigo Lamet: y que estas cosas sigan pasando. Qué mal encaminados van algunos… que se siguen diciendo jesuitas, y viven marcando “X”, pero no en la casilla del IRPF, sino en la de las fotos de quienes no comulgan con sus ruedas de molino. Pero seamos optimistas… y dignos, como tú lo has sido.
    Sabes que te quiero
    Jesús Bastante

  17. Yo deseo lo mejor eclesialmente a Juan Masiá y a Ti Pedro Miguel. Amar a la Iglesia y al mundo en fidelidad al Padre, las decisiones concretas son más secundarias si el espíritu busca la verdad con amor, aunque nos equivoquemos. Un abrazo. Pepe MOreno Losada

  18. Lamet, Masiá
    enamorados de la Luz
    no hay frontera en este Vuelo

    kokoro kara

  19. Lamet, como puedes comprobar por un comentario de Luis Fernando Pérez Bustamante en su blog de INFOCATÓLICA, nuestras intuiciones sobre los mitrados eran ciertas. Pero hay más, este señor AFIRMA tener fuentes de información dentro de la Compañía de Jesús. No quienes serán, pero si es cierto que hay jesuitas dando información confidencial yo a eso lo llamo acoso y traición.

    http://infocatolica.com/blog/coradcor.php/1003061006-lamet-versus-masia-o-la-difer#c130739

    Comentario de LFPB:

    Lo mismo lo que sé lo sé aparte de la Cia. De hecho, la Cia obedece cuando desde una autoridad superior a ella se le exigen determinadas cosas.
    En todo caso, no voy a revelar quién o quiénes son mis fuentes en la Cia. Pero tener, las tengo. Y el hartazgo que hay de Masiá a orillas del Tíber es, por decirlo suavemente, “destacable”.
    07/03/10 12:36 AM

  20. Para alcanzar el equilibrio hay que vivir sobre el alambre. O en este caso Vivir en la Frontera.
    :-)

    Masiá, Lamet, sois la inspiración de muchas personas con vuestras palabras.

    Un fuerte abrazo de,
    eContento

  21. Un ej. de cómo se puede manipular todo en función de los intereses de cada cuál, es, frente a la obediencia asumida, por parte de PM Lamet, el nuevo concepto de “desobediencia legítima” de este ex-obispo… A ver si consigue fijar doctrina…:

    http://www.dosmanzanas.com/2010/03/un-obispo-llama-a-la-desobediencia-civil-contra-el-matrimonio-homosexual.html

  22. P.M. Lamet:
    Sé que Vd ha padecido presiones, ha sido obligado al silencio, le retiraron de dirigir Vida Nueva… , sólo por lo cual -aparte de que he estado en conferencias suyas- me merece todo mi respeto y afecto.
    Gracias por responder a mi comentario y le pido disculpas si ha interpretado que me he inmiscuido en su foro interno, no era mi intención.
    Comprendo, pero no comparto, su valoración de la obediencia.
    Y es que hace falta estar fuera del ambiente clerical para darse cuenta de la perversidad de ese voto (y de los otros, no digamos el 4º inventado por Marcel Macial, con vistas a tapar sus desviaciones sexuales, o los que introducen Opus y ad láteres), además de su anacronismo.
    Concuerdo con Emma al señalar que se entra en la vida religiosa por seguir a Jesús y ocurre un desplazamiento más o menos consciente hacia seguir a los superiores. Eso da seguridad (aparente), pero evita arriesgarse en la vida y paradógicamente se cae en el error, queriendo no caer en él.
    Ni la Iglesia es la jerarquía ni la Compañía son los superiores, de modo que decir que las ama y que quiere estar dentro equivale a hablar de la iglesia y de la Cía en un sentido restringido.

    Y sin embargo, no dudo que Vd. ama a Jesús y es excelente persona. Por eso le tengo afecto, no por su sumisión a las autoridades.
    Un abrazo.

  23. […] a última hora, su provincial le prohibió asistir. Y, como explica el propio Lamet en su blog de la revista 21, en un artículo titulado ‘Mi presentación impresentada’, “detrás de la […]

  24. Querida Maite: Según tu planteamiento radical, tendrían que desaparecer las instituciones de vida consagrada o inventarse unas nuevas sin compromisos o votos. Por lo que veo para tí toda obediencia está viciada y todos los superiores siempre y en todo lugar equivocados.
    Yo creo en una pertenencia crítica tanto a la Iglesia como a la comunidad de vida consagrada. Pero como se trata de una sociedad libre a la que yo me uno libremente con unas constituciones, en una situación extrema, una de dos o te quedas dentro y aceptas básicamente el tinglado, o te vas fuera.
    Eso, por ejemplo, le sucedió a Díez-Alegria, a quien quiero y admiro,
    Prueba de ello es que escribí su biografía “Un jesuita sin papeles”. Nada menos que el genial y humanísimo Pedro Arrupe le puso en la disyuntiva y tuvo que dejar la Orden, al menos jurídicamente. Yo respeto a los que se quedan dentro o fuera. Se trata de una opción en conciencia, Pero me parece un abuso y una falta de tolerancia decir que los que obedecen están siguiendo sólo la voluntad abusiva de los superiores, que buscan la seguridad y que el voto de obediencia es perversidad. Cada cual habla de su propia experiencia y junto a superiores inadecuados o que abusan del gobierno, los he encontrado excelentes como el propio padre Arrupe y otros. Posiblemente habrás pedido tolerancia para los disidentes, ¿es justo no tenerla hacia los obedientes? Con esto concluyo este diálogo sobre la obediencia que me parece obvio. Gracias

  25. Vaya por delante, Pedro M. Lamet, que respeto y acato que zanjes este asunto de la obediencia. Por ello, si te parece que este comentario sobra, lo borras y en paz.

    En las palabras de Maite me he sentido también aludido. Porque yo vivo igualmente en la Iglesia bajo obediencia, bien que no con voto, sino con promesa a mi ordinario, como corresponde a mi condición de cura diocesano.

    Entiendo que un blog no es el lugar apropiado para hablar de algo que es íntimo, pero puesto que se ha hecho público y, a mayores, se ha colocado este diálogo en otro lugar, Atrio.org, http://www.atrio.org/2010/03/mi-presentacion-impresentada-del-libro-de-juan-masia/comment-page-1/#comment-3355, también yo quiero expresar mi desacuerdo por la falta de “consideración” y por hacer un juicio que yo considero externo a la institución y a la propia conciencia.

    Si desde la psicología o desde otros instrumentos del saber se pueden hacer evaluaciones sobre el comportamiento humano, en ninguna manera juicios respecto a lo que sólo afecta a la conciencia y fidelidad a las propias decisiones personales.

    Callar si no se entiende, habría sido lo mejor. Masiá ha actuado con respeto y tú también. Los demás, chitón.

  26. Solo quiero decir dos cosas.

    Por alusiones, Maite, esto que dices me parecen juicios de valor e interpretaciones para los que creo que no hay lugar si partimos del respeto al derecho de cada uno a tomar decisiones:

    “Eso da seguridad (aparente), pero evita arriesgarse en la vida y paradógicamente se cae en el error, queriendo no caer en él.
    Ni la Iglesia es la jerarquía ni la Compañía son los superiores, de modo que decir que las ama y que quiere estar dentro equivale a hablar de la iglesia y de la Cía en un sentido restringido.”

    El mensaje anterior firmado como “Emma”, sin la página web que suelo poner, NO ES MIO (supongo que Pedro podrá comprobar la IP y correo). No sé muy bien si se ha pretendido suplantarme o qué. No es la primera vez que ocurre en un blog.

  27. Muy buena esta presentación impresentada, Pedro, como todo lo que escribes.
    Un abrazo

  28. Querido Pedro Miguel:

    Veo que comparto contigo y con Juan Masiá la “piscidad”, aunque sea un piscis de la cosecha del 40, y que también puedo caber bien en la “foto”: “proclives a la sensibilidad artística, a un cierto -más o menos disimulado- narcisismo, y desde luego, como se ha podido comprobar, al interés por la religión, la fe y la mística”.

    A través de tu presentación y sin haber leído (todavía) el libro de Juan Masiá, creo que podría afirmar un amplio consenso (y quizás casi total) con lo que dice, sobre todo recordando, como participante habitual de los llamados Ejercicios de Lamiarrita, lo que nos dijo durante aquella semana de agosto del 2008. Mis impresiones quedaron resumidas en una carta al que sería nuestro “predicador” el año siguiente. Si la quieres leer… (http://www.tinet.cat/~fqi_sp04/novedad_08_sp.htm).

    Permíteme una breve anotación. Un amigo me ha preguntado si la frase que citas (“No me buscarías si no me hubieses encontrado”) es de San Agustín o de Pascal (como él siempre había creído). Una rápida búsqueda por Internet nos dice que es de Pascal y, más concretamente, el 553 de sus Pensées. Mi amigo me advierte que hay diversas numeraciones según las ediciones (ésta es la correspondiente a Brunschvivg; el 919 sería la de Lafuma y el 717 a Le Guern). En la rápida búsqueda por Internet (una herramienta siempre peligrosa y que debería ser “para mayores con reparos”, también he visto que es citada como de San Agustín, pero sin aportar la cita exacta. Ya alguien me dijo que en este mundo de “enciclopedias y diccionarios” todos se van copiando transmitiendo los errores originales.

    Para descartar la autoría de San Agustín y dar cumplida respuesta a mi amigo he hecho dos llamadas a antiguos profesores míos de la Facultad de Sant Cugat. La respuesta (uno de ellos es “especialista” en San Agustín) es que esta frase no es de San Agustín, aunque tenga ciertamente un fondo agustiniano. (Discursos 34 2.5 [CCL 41, pp. 424.426] “Quid eligimus, nisi prius eligamur?”, “Non potestis amare me, nisi habueritis me”). Estas frases y sus citas las he encontrado en Internet, por lo cual no sé cuál será su grado de exactitud ni si podríamos encontrar otras frases de él más apropiadas.

    Como compañero jesuita me gustaría comentar tu gesto de “obediencia”. ¿Es ésta una obediencia acorde a una vida religiosa que quiere seguir existiendo dentro de las coordenadas de la post-modernidad? Quizás has hecho un flaco servicio al futuro de la vida religiosa. A veces en mi sindicato me ponían como criterio a seguir los del Banco Bilbao Vizcaya: de la misma manera que decía que un sindicato (sobre todo si se las daba de “alternativo”) no era un Banco, también hay que decir que la obediencia en la Compañía no es la de un partido político o la de un sindicato.

    Sirvan estas líneas para continuar nuestra correspondencia (Mi correspondencia con Pedro Miguel Lamet) (http://www.tinet.cat/~fqi_sj/arrupe/c_lamet.htm)

    Con toda cordialidad

    Miquel Sunyol

    http://www.sunyol.net/miquel

  29. Te descubro hoy y me descubro.

    Te descubro leyendo en elpais.com el artículo “Gresca por Cristo” y me descubro al contemplar una verdad contada de una forma preciosa. Parece que nos callan. Parece que los que, dentro de la Iglesia, nos desviamos un poco de lo que viene siendo la doctrina oficial que nos marca el pensamiento, no tenemos nuestro sitio. No es cierto. Al menos no para ti, ni para Pagola ni para Masiá. Creer no es pensar, es creer desde el pensamiento, el sentimiento y la vivencia. Creer es creer.

    Gracias. Sólo puedo decirte eso. Necesitamos más gente (de esa a la que “se ve”, que a nosotros, las comunidades de base no nos hacen caso) como vosotros. Seguid luchando. Nosotros, yo, os sostenemos.

    Un abrazo fuerte

  30. Yo estimo que Jesús, desde su divinidad incuestionable, siempre pretendión que se le reconociese por sus rasgos humanos, y desde allí provocar un seguimiento a su actitid y doctrina (ser humanos para alcanzar la divinidad). Como cristiano de base valoro mucho éstos rasgos de Jesús que se me muestran más cercanos que los que me dibujan desde las teorías en el propio Vaticano. Así pensamos muchos cristianos de base, per ello, el libro de Pagola y la lucha de muchos teólogos no hacen más que reforzar nuestra fé en Cristo y nuestro convencimiento de que su doctrina esla única verdadera.

  31. Tengo la impresión de que la gran mayoría de los comentarios a “Mi presentación impresentada del libro de Juan Massiá” están escritos por hombres y mujeres que pertenecen al clero o a órdenes religiosas. No es mi caso; yo escribo desde fuera y quizás por eso el, supuesto debate, lo veo de otra forma. Se pone el énfasis en la obediencia versus conciencia y el propio autor (a quien, con más o menos devoción leo desde hace años) deja claro que su opción, hoy por hoy, es seguir en el voto de obediencia a sus superiores a pesar de que su conciencia le pueda aconsejar otra actitud. Confieso que no entiendo el debate. ¿Se discute que si el sacerdote jesuita PML ha debiudo o no desobedecer la orden de no presentar el libro de su compañero Juan Massiá? Pues a mí no me cabe ninguna duda de que ha desobedecido claramente la orden recibida. Sólo desde una formación puramente escolástica se pueden hacer este tipo de distingos. La orden era la de no hacer la presentación del libro en el acto convocado a tal efecto y allí no estaba PML (aspecto formal), pero como su conciencia y su solidaridad le aconsejaban que debía prestar su apoyo a su compañero Juan Massiá, ha dejado escrita aquí su presentación del libro (aspecto material). Luego… la orden ha sido desobedecida. Afortunadamente, añadiría yo, pero todos contentos. El Provincial satisfecho porque PML ha demostrado coram omnes su voto de obediencia, y las autoridades mitradas y purpuradas perdonando desde el Olimpo de la soberbia en el que moran lo que pudo haber sido una falta grave de nuestro PML .
    Y sin embargo la presentación se ha hecho; y ha tenido mucha más repercusión que la que habría logrado con su asistencia al acto de presentación del libro, y se ha abierto un debate, no sobre el libro que todavía no hemos leido, sino sobre el sentido de la obediencia cuando entra en conflicto con la conciencia. Pero ese sería, a día de hoy, un debate inútil. Mitrados, purpurados y cuantos han tenido en sus manos las llaves de San Pedro han dejado bien sentado que la autoridad en la Iglesia no es motivo de discusión. Por cierto una Iglesia que, como bien dice José A. Pagola Jesús no fundó. (Pero ése es otro tema)

  32. Agustín:
    No pertenezco ni al clero ni a una orden religiosa, soy una “cristiana de base”, cada vez más cristiana y cada vez menos en la base de una Iglesia que me espanta con su toma de decisiones.

    Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices, ha habido obediencia “de facto” pero no real: el mensaje ha llegado a todos los sitios, a muchos más de los que llegara de otra forma.

    Gracias por tu reflexión. Totalmente de acuerdo. Un saludo.

  33. Deseo felicitarle por su honestidad.
    No necesita mi solidaridad pues su personalidad, al igual que la del resto de personas que realizaron la presentación, es libre.
    En mi vida intento ser librepensador y observo que esa condición me convierte en transgresor. El adjetivo no me resulta problema alguno. Preciso que soy un seglar.
    Me ha gustado el término “provocador” que confiere a Maiá.
    Recuerdo que hacia mil novecientos noventa y tantos falleció en Ruanda un ilustre gerundense : Joaquín Vallmajor. Joaquín era un personaje empecinado que acompañó en su trágico destino a los masacrados tutsi.
    En aquella época la parroquia me había encomendado la preparación para la confirmación de un grupo de jovenes . En una de las sesiones una encantadora joven compartió una noticia publicada en la prensa de mi ciudad; su titular era: VALLMAJOR un personaje incómodo y requirió mi opinión.
    La joven pertenecía a una familia que había convivido con el sacerdote asesinado y no entendía el adjetivo aplicado a su tierna y afectuosa personalidad
    Como mejor pude compartí con el grupo mis sentimientos y aproveché para releer el evangelio que explica el porque de este tipo de personalidad.
    Un abrazo

  34. Agustín, yo tampoco pertenezco a ninguna orden religiosa, y varias de las mujeres que aquí escriben, que por razones personales las conozco, tampoco. En lo demás estoy de acuerdo en que la repercusión ha sido mayor que si hubiera ido y desobedecido, puesto que en ese caso ni nos hubieramos enterado. Ha sido su opción de obedecer la que ha hecho posible que se haya divulgado y, aunque algunos/as no lo entiendan, una presentación de un libro no es como para jugársela como dice Pedro.

    La divulgación se ha hecho tanto por los afines de Lamet y Masiá como por los opositores. En infocatólica se han hecho eco varios blogueros, incluidas chanzas fotográficas, así como otros medios de comunicación.

    Creo que Pedro deja claro en su texto de que obedece pero que publica la presentación porque fue requerido por el superior muy poco antes del acto y al fin y al cabo tenía un compromiso aceptado y la presentación escrita.

    Eso no es desobedecer en mi opinión, pero desde luego sirve como “aviso” a la jerarquía de que sus formas, siempre de tapadillo y con amenazas veladas, cada vez tienen menos fuerza si la comparamos con los efectos contrarios que consiguen. A los religiosos les obligarán a obedecer, pero al igual que los obispos tienen a ese “coro” de laicos infames que se pasan todo el día exigiendo condenas, también otros laicos nos tomamos la libertad de divulgar todo aquello que quieran silenciar, y obviamente lo que ha ocurrido con Lamet y Masiá era para divulgarlo.

    Sólamente ayer y hoy, por la publicación de la nota en “El Pais”, las visitas al blog de Masiá en LC se han quintuplicado y un 30% de esas visitas procedieron de este blog. Por tanto, sí, se ha leido y escuchado muchísimo más que si los obispos no hubieran gastado esfuerzos en imponer su criterio y ser obedecidos a toda costa. Eso es lo que han conseguido.

  35. […] La presentación “impresentada” como la ha denominado Lamet. puede leerse en su blog en este mismo portal, en el siguiente link: http://blogs.21rs.es/lamet/2010/03/04/mi-presentacion-impresentada-del-libro-de-juan-masia/ […]

  36. Bueno, veo el “trackball” que se añade a la difusión de “El Trastevere”. Me alegro por ello.

    Agustín, Pedro Miguel y demás comentaristas y visitantes, sinceramente creo que lo que está pasando con Masiá, y con algún otro, aunque conozco menos los casos, se puede encuadrar perfectamente en lo que llamamos “acoso moral” o “mobbing”, terreno en el que me he movido ampliamente durante muchos años y me considero una de las pioneras que contribuyeron a que este grave problema fuera conocido en España, y por esa razón, a parte del aprecio personal que tengo a Juan Masiá, yo no voy a hacer de “testigo mudo” con este método de aniquilación sórdida, ni como ciudadana ni como cristiana.

    Os invito a que comprobéis en el google cuantas entradas tiene el portal “infocatolica.com” sobreJuan Masiá, yo lo he hecho y el resultado es este: 533 entradas en menos de 10 meses de funcionamiento que tiene esa web. (Os adjunto el enlace a una impresión de mi pantalla)
    http://farm5.static.flickr.com/4003/4435929377_93d3209f1f_o.jpg

    Eso es ensañamiento con una persona, porque todos sabéis muy bien que lo que dice Masiá lo dicen muchos otros que ni los nombran. Y eso sólo en infocatolica, pero habría que sumar a los de “hazteoir” que incluso publicaron, un mes antes, los e-mail a donde escribir para forzar su destitución como director de la Cátedra de Bioética en Comillas. El blog de la Cigüeña de la Torre, Carmen Bellver, etc, etc, etc.

    El acoso moral es un delito tipificado por el código penal español, y sin embargo son muchas las personas pertenecientes a órdenes religiosas que sufren este método de estigmatización en silencio y soledad sin atreverse a denunciarlo, por otra parte, la iglesia es un terreno abonado para este tipo de estrategias maquiavélicas. Al final se consigue que el estigmatizado pierda la credibilidad de los suyos, en este caso la Compañía de Jesús, por eso valoro tanto el gesto de Pedro Miguel con esta “presentación impresentada”, porque ha dejado de ser testigo mudo. Y por esa razón también animo a Juan Masiá a que siga plantando cara a este hostigamiento.

    Os invito de corazón a que paséis a la acción, que no seáis testigos mudos ante este tipo de atropellos aunque vengan de la iglesia. El acoso, como bien dicen algunos expertos es una forma de “aniquilar a una persona sin tocarla con un dedo”. De momento Juan Masiá ha sido puesto en entredicho sin ninguna acusación formal. La mejor forma de matar, aunque sea intelectual y académicamente es la rumorología.

  37. Aclaraciones de Masiá:
    1. Lamet me comunicó de antemano su decision con la que estuve de acuerdo.
    2. No hubo ninguna prohibicion del Provincial japonés, bajo cuya jurisdicción estoy, en contra d ela presentación de mi libro.
    3. Quienes practican la delación a Roma y la difamación en blogs están obligados a retractarse y restituir la fama. Son reos en conciencia ante Dios de faltar al octavo mandamiento y son denunciables ante los tribunales civiles pordelito de acoso, difamacion e injuria.
    4. Si llegase una orden fundada en tales delaciones injustificadas no estaríamos obligados a obedecerla.
    5. YA ES HORA DE DECIR BASTA SIN CONTEMPLACIONES A LA PESADILLA QUE ABRUMA A LA IGLESIA EN MADRID, POR CULPA DE SUPERIORES RELIGOSOS TIMORATOS QUE SON LA VOZ DE SU AMO DE MITRADOS INQUISIDORES, E INMISERICORDES.

  38. Cris, Emma; gracias por vuestro comentario. Lo importante, más allá de la lamentable anécdota es, como decís,, que el libro va a tener una amplia difusión y que se ha abierto un debate sobre la obediencia debida en el seno de la Iglesia Católica. Esa es la otra cuestión: el sentido y el alcance del concepto y la práctica de la obediencia dentro de la jerarquía. (Me adelanto a dejar constancia de que, cualquiera opinión al respecto, por razonada y razonab le que pudiera ser, va a importarle un bledo a la cúpula episcopal de Madrid y de cualquier otro sitio, convencidos como están de que lo único que importa es su propia autoridad según el análisis que el cardenal Congar hacía de Roma).
    En todas las sociedades se admite la desobediencia cuando la orden recibida es claramente ilícita menos en los ejércitos y en la Iglesia. Estamos hablando de dos organizaciones que,históricamente a) se han atribuido y dicen representar la esencia y la tradición de lo patriótico y lo religioso respectivamente, b) no son horizontales y, en consecuencia, sus respectivas jerarquías no opinan sino que ordenan, y c) se constituyen en abanderados de nuestra salvación (temporal o eterna). En nuestros días todos los ejércitos han de mantener su organización vertical para estar preparada para actuar en situacioines extremas,pero también saben que el sentimiento patriótico y la propia integridad de la nación no está exclusivamente en sus manos; que ellos son y forman parte de la socidad. La jerarquía de la Iglesia, en cambio no ha evolucionado en el mismo sentido. Tienen en exclusiva la representación de Diós, la interpretación del sentido de lo religioso y de la moral. En los ejércitos la órdenes no se dan en nombre de la patria sino porque son necesarias para mantener la propia organización; en la Iglesia los mandatos prtenden ser por delegación nada menos que de Dios pero en realidad no tienen otro objeto que fortalecer el principio de autoridad porque son ellos los únicos intérpretes de lo religioso. ¿Cómo se puede erigir nadie en guia de mi sentimiento religioso, de mi relación con Dios? ¿Quien puede decirme lo que puedo o no puedo hacer, pensar o sentir? Lei hace algún tiempo un chiste en el País de El Roto que decía: “Vostros cumplid la voluntad de Dios que ya os diré yo cuál es”. Increible pero cierto. Esta jerarquía episcopal se permite dogmatizar cada día sobre cuál es la voluntad de Dios y en consecuencia exige la más incondiconal obediencia; sobre cuáles son las normas morales que debemos seguir (me refiero a moral sexual que es lo único que les importa). Mientras tanto, en el fragor de la contienda para mantener o reconquistar el poder, se les olvida el Jesús de los pobres, de los marginados, de los que sufren porque da la casualidad que ese Jesús nunca les dará el poder, con ese Jesús no hay forma de triunfar en esta sociedad.
    Los romanos dejaron escritas las tres normas básicas de la moral natural: alterum non laedere, suum cuique tribuere, honeste vivere.Eso es Derecho Natural en estado puro, pero de esto yo nunca he oido hablar a ciertos monseñores a no ser que ellos traduzcan honeste vivere como como vivir castamente. (Perdón por el chiste)

  39. Quiero destacar la importancia de los puntos 3 y 4 en la intervención aclaratoria de Juan Masiá.
    Puede darse una relación perversa entre obediencia y delación; está justificado desobedecer a una orden basada en ese método.

    Importantes me resultan también los comentarios de Emma y de Agustín. A ambos osdigo que he puesto enlace a los mismos en el foro amigo http://www.atrio.org , donde también se abrió una reflexión sobre la perversión de la obediencia.
    Invito a sumar fuerzas en lugar de dispersarnos. Gracias

  40. Antes que nada, saludos a todas las personas que participan en este alegre cansancio, convocadas y provocadas por Pedro Miguel.

    Con temor a dar motivo a una polémica que no deseo (y desde ya anuncio que este será mi único comentario, para no alterar demasidado este lugar), sólo quisiera dejar un comentario para quienes no tengan la paciencia de leer todos los comentarios de la entrada en Atrio a que se refiere Maite

    Los hechos no son hechos en sí, unívocos ni unilaterales. Hay diferentes interpretaciones; y siempre tenemos la tentación de que NUESTRA interpretación es LA interpretación.

    En Atrio se reprodujo textualmente la misma entrada que aquí escribió Pedro Miguel. Las reacciones de muchas personas en Atrio fue similar a la que aquí se ha dado; diversa, desde el apoyo a Pedro Miguel, pasando por el cuestionamiento al Provincial.

    Maité interpretó que el sentido de la reflexión era “la perversión de la obediencia”. Es su interpretación de lo que se discutió; pero no es LA interpretación.

    Algunas personas dijimos allá lo mismo que se dijo acá:
    a) que no siempre y en todos los casos la obediencia es consecuencia de infantilismo, comodidad o cobardía; como no siempre es consecuencia de honestidad o virtud; y
    b) que es incongruente e injusto que se vulnere la santidad de la conciencia de una persona CONCRETA (Pedro MIguel) en un proceso CONCRETO de toma de decisión respecto de la obediencia (obedecer o no a su provincial en no acudir a la presentación del libro), y mucho menos que se haga por la defensa del principio ABSTRACTO de la santidad de la conciencia, que haría -en la interpretación de Maité- que la obediencia sea EN SI MISMA Y SIEMPRE algo perverso.

    Que la obediencia puede y muchas veces ha sido usada de manera perversa -por usar la expresión de Maité- o infantil o cobarde, es indiscutible. Pero afirmar que en todos los casos es así, no sólo es un exceso sino una falta de contacto con la realidad.

    Y si afirmamos -como yo coincido con Maité- que la conciencia es algo sagrado, lo congruente y honesto en consecuencia es respetar TODA conciencia, incluyendo la de Pedro Miguel. Coincido también con Maité en sumar fuerzas; pero creo que juzgar a un compañero no es la mejor forma de hacerlo.

    Bueno, perdón el chorizo, pero es que pensando que quizá no toda persona que lea esta entrada en el blog de Pedro Miguel, leerá toda la discusión que se dió en el foro de Atrio, creí conveniente mostrar que la reflexión fue más diversa que simplemente decir que fue “sobre la perversión de la obediencia”

    Un abrazo sincero
    Rodrigo

    P.D. Emma, me ha gustado mucho lo que dices y como lo dices.

  41. Estimado Rodrigo Olvera, estoy completamente de acuerdo contigo. He escrito un comentario en Atrio.org, pero como de los más de 15 comentarios escritos en un año, ni uno solo fue autorizado ni publicado, le pego aquí, con el permiso de P.M. Lamet, por si acaso tampoco ahora lo publican:

    —————————————————

    Agradecimientos y una petición.

    Agradecimientos a Maite por haber considerado importante el tema de “acoso moral” en el blog de Pedro Miguel Lamet. También agradecimiento a Rodrigo Olvera por el comentario que ha escrito en ese mismo blog, el cual suscribo totalmente.

    Una petición, considero que:

    el “Caso Pagola”,

    “Torres queiruga”,

    “Joxe agirre”,

    “Juan Masiá” ,

    “Victorino Pérez”

    etc ,etc ,etc.

    Pueden ser casos que se encuadren jurídicamente como “acoso moral”, denunciable por el art. 173.1 del Código Penal Español. En el blog de Lamet conté que he trabajado durante años en el terreno del acoso psicológico, siendo una de las fundadoras de la primera plataforma contra el mobbing en España.

    Por ello solicito a cuantas personas estén dispuestas a “mojarse” en este tema, contacten conmigo. Para ello autorizo a los responsables de Atrio.org a que de forma privada, faciliten mi email a dichas personas.

    Nuestra fe de ninguna manera puede ser una excusa que consienta y tape el delito penal, eso no es caridad. Al igual que con el tema de la pederastia y pedofilia en la iglesia, es precisamente nuestro compromiso cristiano el que nos debe llevar a comprometernos claramente contra la injusticia, y más cuando en un estado de derecho el acoso está penalizado como delito.

    Un cordial saludo a todos

  42. Hola Emma

    Vaya post interesante el tuyo!!!

    Sobre mobbing; yo presenté a un concurso hace años un artículo que analiza el mobbing bajo la luz de la Convención Americana contra la Tortura, tratándose de trabajadores públicos (al servicio del Estado)
    Confieso que en aquellos años, no fue recibido de buena manera, y se consideró que era poco serio y exagerado. Pero al paso del tiempo, los argumentos permanecen: los elementos tipicos de la tortura en la CACT son identificables en muchos esquemas de mobbing en el sector público.

    Me interesaría mucho intercambiar ideas y experiencias sobre el asunto. mi correo -si te interesa- es rodrigolverab@yahoo.com.mx

    He de decir que soy abogado (pero intento ser una buena persona jajaja) mexicano, defensor de derechos humanos laborales.

    Saludos cordiales
    Rodrigo

  43. Rodrigo, te escribí al correo que dejas, pero no me has contestado. Me pregunto si te ha llegado.

    Saludos.

  44. Querida Emma

    Sí me llegó, pero hasta ahora lo ví. Ya te mandé respuesta — confienso que me siento poco útil, pero eso sí solidario.

    Un abrazo
    Rodrigo

  45. […] La orden de sus superiores le llegó horas antes. El discurso no pronunciado está en su blog El alegre cansancio, con el título “Mi presentación impresentada del libro de Juan Masiá”. Allí sigue, […]

  46. En mi país, Puerto Rico, hay un poeta que una vez escribió “caminante no hay camino, se hace camino al caminar” y esto es lo que hace el señor Masiá, P. José Antonio Pagola y desde América del Sur P. Ariel Álvarez Valdés. Gracias por existir.

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