El evangelio según Saramago

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Suele decirse que después de muerto todo el mundo es santo. Desde luego José Saramago, que acaba de dejarnos, es “santo” para el grupo Prisa que lo apadrinó a través de Juan Cruz y lo editó en España sacándolo en cierto modo del enclaustramiento portugués y convirtiéndolo en autor europeo. Se puede comprobar en la necrológica de El País y en el tiempo que le ha dedicado rebosante de elogios la cadena Ser.

No lo es por supuesto para la derecha, que, por su comunismo casi visceral, ve en él a un coco, o como él decía de sí mismo no muy literariamente por cierto,  a una “mosca cojonera”.

Tampoco parece que haya sentido mucho su muerte el Vaticano, ya que su órgano periodístico L’Osservatore Romano se ha despachado con un artículo titulado “La omnipotencia (presunta) del narrador”, firmado por Claudio Toscani, en el que ataca duramente al escritor: “Fue un hombre y un intelectual de ninguna admisión metafísica, hasta el final anclado en una proterva confianza en el materialismo histórico, alias marxismo”, reza el texto. Y añade: “Por lo que respecta a la religión, atada como ha estado siempre su mente por una desestabilizadora intención de hacer banal lo sagrado y por un materialismo libertario que cuanto más avanzaba en los años más se radicalizaba, Saramago no se dejó nunca abandonar por una incómoda simplicidad teológica”

Más moderada ha estado la Iglesia portuguesa cuando manifiesta su pesar por la muerte de Saramago y ensalza su obra, aunque lamenta las polémicas en torno a la religión por algunos de sus libros. También matiza más el Secretariado Nacional de la Pastoral de Cultura de la Iglesia católica lusa al recordar que Saramago “fue un grande creador de la lengua portuguesa; el cristianismo y el texto bíblico interesaron mucho al autor como objeto de su recreación literaria”. Aunque  se apene de que la “aproximación” del Nobel de literatura a la religión “no fuese llevada más lejos y de forma más desprendida de posicionamientos ideológicos”.

Ante es estas reacciones en primer lugar creo que deberíamos saber separar siempre al escritor de las ideologías. Me importa muy poco, a la hora de leer poesía, que Antonio Machado fuera de izquierdas y su hermano Manuel de derechas. Ambos son dos grandísimos poetas. Me revientan por ejemplo los que cuando leen a Alberti sólo ven al comunista.

La  auténtica obra artística y literaria es por sí misma un encuentro con lo sublime y más profundo del hombre. Eugenio D’Ors decía que “la estatua o es un dios o un cachivache”. Si hay arte y sugerencia estética para el que sabe paladearla hay siempre algo de metafísico. En esto falla de superficialidad y miopía el autor del artículo del periódico vaticano.

La obra de José Saramago nos puede gustar más o menos. Personalmente lo considero un gran escritor y un profundo pensador en su novela, aunque su pesimismo kafquiano (él mismo reconocía que Kafka era su maestro) y su talante triste no me lleguen. Pero desde el punto de vista cristiano  a mi humilde  entender todo incursión ética y humanista debe ser valorada y , si es auténtica,  puede ser un modo de allegarse a Dios. No me dijo nada “El evangelio según Jesucristo”, que más parece un relato autobiográfico o un evangelio según Saramago, donde Jesús aparece con  una madre ignorante, su padre torturado por la culpa, los encuentros con ángeles y demonios, el descubrimiento del amor junto a María Magdalena, los diálogos existenciales y la angustia por saber cuál es el verdadero sentido y función de su existencia ante los ojos de Dios… Un Dios sumamente manipulador que crea a Jesús para ser más conocido Él mismo. En cambio “Memorial del convento” creo que es su mejor obra. Y en conjunto valoro su creación literaria, como dijo en su día la Academia Sueca por «volver comprensible una realidad huidiza, con parábolas sostenidas por la imaginación, la compasión y la ironía».

Y sin olvidar que la mirada crítica y rompedora siempre es buena y necesaria para todos; y especialmente  en materia de religión, la desmitificación ayuda y libera de ganga a las instituciones.

Por otra parte está la vida personal del artista que tampoco debe ser confundida con su obra. Aunque de ese fuero interno nadie puede juzgar. Puedo hacerlo, eso sí, respecto a sus declaraciones y posturas políticas. Creo que Saramago apoyó causas justas y a gentes oprimidas. En eso y en sus posturas éticas consecuentes, aunque n0 fuera creyente, participaba de las grandes causas de la ética cristiana. Quizás con menos celo contra las dictaduras de izquierdas, es cierto. Aunque bueno, de un lado y de otro, ¿quién no es apasionado?

No lo conocí personalmente. Pero sí he conocido, hace muchos años a su última mujer, Pilar del Río. Era una joven ex teresiana, sevillana, vivaracha y bonita, cuando vino a mí para colaborar en algunos temas de medios de comunicación. Incluso me ayudó a dar un curso de “Periodismo en la Escuela”, que impartí en la Universidad de Deusto. Al cabo de un tiempo me pidió que “la casara” (actuara como testigo cualificado de su matrimonio católico)  con su primer marido, lo que hice con gusto desplazándome para ello a Sevilla. Después la vi por última vez en Madrid tras el regreso de su viaje de novios.

Pasaron años y no supe de ella hasta que me enteré que trabajaba en Televisión Española y que, tras realizar en Lisboa un apasionado reportaje sobre Saramago, se enamoró no sólo de su obra, y se convirtió en su mujer y  apoyo para muchas cosas hasta su muerte. No la he vuelto a ver, pero desde aquí le envío un abrazo y sentida condolencia.  Sin duda habrá sido fecunda su experiencia al lado del Nobel, un fenómeno, el de las jóvenes mujeres que se acercan a los grandes escritores en su edad provecta (Cela, Alberti, etc), que se repite.

Cuento esto porque las crónicas refieren que Pilar sonrió cuando la ministra de cultura portuguesa dijo en el funeral: “Saramago no tenía fe en Dios, pero si Dios existe, seguramente tendrá fe en él”.

En realidad para los que creemos, Saramago -como tú, como yo, como el árbol, la piedra y el río-, es un pedazo de Dios, que además sin nombrarlo, cuando era más él y estaba más inspirado, acababa por transmitirlo. Y digo esto, desde luego sin ánimo de manipularle en absoluto sino respetando profundamente su increencia y desde mi punto de vista de fe.

8 Responses to “El evangelio según Saramago”

  1. Me ha gustado, lo que has escrito de Saramago, yo le conoci recien, desde el Nobel, y le lei, no conozco toda su obra, pero llamó mi atención, la marera de “mirar” el mundo, pensando y siendo crítico, mas allá de sus convicciones personales partidos politicos e ideologias que le resultaron atrayentes, queda la “esencia” del hombre y sus acciones, en la vida, que es al fin de cuentas, lo que nos brinda, el ser participes ade nuestras sociedades.

    No conozco a Pilar del Rio, pero en estos momentos de ausencia, del ser amado, solo la fortaleza de quienes son cercanos y le aprecian y sus fuertes abrazos, pueden darle soporte, en estos momentos dificiles, me conduelo, aunque no le conozca.

    En México murió Carlos Monsivais, de pensamiento critico, relacionado con la izquierda, gustaba de las letras y el cine, invitado a tantas conferencias sobre el rumbo de nuestro pais, le intrigaba saber como Shakespeare era tan adelantado en su tiempo y miraba con los ojos de Cervantes la bondad del hombre, vivia entre libros y sus muchos gatos, que le acompanaban, es destacable su pensamiento esperanzador, de lo bueno, que existe en el interior de cada hombre de la tierra..

    Ambos hombres, entonces se “quedan”, para no romper, desde su silencio, en lo que no creian…

    Carmina

    .

  2. Pedro, mi más sentido agradecimiento por tus palabras sobre Saramago.

  3. Gracias por tu artículo. He leido parte de la obra de Saramago y le he seguido en sus manifestaciones públicas en los últimos años. Me ha dolido mucho su pérdida. Queda su obra, si pero se va la persona, un intelectual hecho a si mismo, humilde, coherente y comprometido que se habia convertido en un referente ético. Una voz respetada y crítica con este mundo que no le gustaba. Necesitamos de estos referentes que nos hagan sentir verguenza del mundo que hemos creado, que nos hagan pensar, PENSAR!Pilar del Rio y Saramago han sido una pareja maravillosa. Hace tiempo encontré una entrevista en una revista de mujeres dónde hablaba de lo que era Pilar en su vida. Las más bellas palabras de amor que nunca he leido. Y tienes razón un fenómeno que se repite, pienso en Ayala y Sampedro. A mi no me sorprende nada.

  4. Es de agradecer tu nota, padre. Saramago fue un excelente escritor, algunas de sus obras, maravillosas, y lo que él pensaba, muy lógico y sincero. Quien lo critica por no ser de orientación católica son tan fundamentalistas como los de otros credos, que se creen representantes exclusivos de la divinidad. En paz descansará José, y con su conciencia tranquila por no haber defraudado sus ideas.

  5. Borges, Cela, Alberti, Saramago , musicos como el maestro Segovia filosofos como Rubert de Ventós se han beneficiado de la compañía de mujeres jóvenes que han aportado aparte de su admiración un corazón compasivo en sentido profundo. ¡ Que dificil es encontrar el fenomeno en sentido contrario: mujeres creativas que en su vejez encuentran varones jóvenes que les acompañen como personas, atiendan sus necesidades con amor, traduzcan su obra, les sigan admirando a pesar de su decadencia física. Y no sean gigolós.

    Luz de unos cirios en la despedida, blanco lienzo sobre el féretro abierto. Teresa.

    Es de esperar que la actitud de la viuda respecto a la obra de Saramago difiera a la de algunas jóvenes viudas de creativos, auténticas depredadoras póstumas. Es de esperar de una ex-teresiana ese rescoldo en valores, cirio encendido, blanco lienzo en la memoria. Mis condolencias a quienes amaron a Saramago, su obra. Ya es otra su Presencia entre nosotros. Descanse en Paz.

  6. agapé et al.

    Me estoy guardando mi opinión todos estos días acerca de lo admirablemente “repetido” del fenómeno de las mujeres jóvenes con los escritores seniles.

    Pero tu comentario tiene mucho fondo, y no sé si ironía. Tú lo has dicho: ¿depredadoras “póstumas”? Depredadoras las hay de todos los estilos y en todos los niveles y ámbitos.

    Por eso mismo es difícil el fenómeno contrario: mujeres creativas que en su vejez encuentran varones jóvenes que les acompañen como personas, atiendan sus necesidades con amor, traduzcan su obra, les sigan admirando a pesar de su decadencia física… ¿Y no sean gigolós?”

    Pero, ¿acaso son otra cosa que “gigolós” femeninos las que tú -que no yo- has llamado depredadoras póstumas?

    No seáis ingenuos. O no os finjáis ingenuos.

  7. Sin ánimo de polemizar:

    No hago referencia a nadie en concreto, cuando en lenguaje metaforico me refiero a la hipotética posibilidad de la gestión de una obra literaria, musical o filosofica de una persona por otra.

    Un gigolo simplemente ofrece prestaciones sexuales debidamente remuneradas. Y se hace referencia desde la metáfora, que no etiqueta.
    En el comentario se hace referencia al amor, la compasión, la entrega. Hay diferencia de matiz.

    La ironía en todo caso la proyecta quien lee el comentario.

    Por mi parte lo dejo aquí.

  8. Por supuesto, si la ironía no la ponías tú, entonces la pongo yo. No me creo ninguno de esos “amores”. También lo dejo aquí.

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