La alegría infinita de Díez-Alegría

DiezAlegria_VerticalEsta madrugada se nos ha ido a punto de cumplir los 99 años de edad José María Díez-Alegria, un hombre libre, un gran cristiano, un personaje singular y un referente de la Iglesia española del siglo XX. Tuve la suerte de escribir su biografía, lo que me permtió largas horas de sabrosa charla con aquel conversador genial y ameno que era y aprender de él grandes lecciones vivas de cristianismo. En ese libro, Un jesuita sin papeles, está cuanto sé de él. Aquí, a vuelapluma, una síntesis de su personalidad:

Decía,  el genio de nuestra Literatura Baltasar Gracián,  jesuita que tuvo problemas con la censura que “No hay en el mundo señorío como la libertad de corazón”. Algo en que  curiosamente viene a coincidir el Concilio Vaticano II, cuando define la conciencia  como “ese núcleo más secreto y sagrado del hombre en que está a solas con su Dios y cuya voz resuena en la intimidad” para poder elegir. 

Su peripecia humana se puede dividir en tres partes. Como de la Virgen María se habla de antes del parto, en el parto y después del parto, la vida de Díez-Alegría podemos hablar de alguna manera antes del libro, en el libro y después del libro. Y cuando me refiero al libro hablo de Yo creo en la esperanza, la obra que provocó el famoso escándalo en 1973.

1. Antes del libro. Es el periodo que va de su nacimiento al momento en que Alegría sufre una operación que le hace sentirse en peligro de muerte. Dentro de este periodo otros tres: su infancia y juventud, su formación en la Compañía de Jesús y su etapa de profesor.

22 de octubre  de 1911, nace en Gijón, lo que quiere decir que José María es  asturiano, lo cual ya es decir mucho.

“Yo nací en un banco”. La sucursal del Banco de España en Gijón. Familia católica tradicional. Excelentes padres, sencillos, cultos y buenos.  Cuatro hermanos. Manuel y Luis llegarían a ser tenientes generales. Calle Santa Elena. Instituto Jovellanos. Gerardo Diego y congregante mariano.

Excelente estudiante de Derecho en Madrid y joven católico de derechas. Después de unos Ejercicios siente la vocación más al seguimiento del Jesús del Evangelio que al sacerdocio como tal. Ingresa en la Compañía y cuando estaba en el noviciado de Aranjuez en 1931 se produce la quema de conventos. Exiliado a Bélgica estudia filosofía junto a su gran amigo José María de Llanos. Allí comienza su crisis de fe los 25 años a partir de la duda filosófica de si el hombre puede tener certezas absolutas. Descubre que la fe es una gracia.

En 1937, destinado como maestrillo al Colegio de Villafranca, donde falto de paz duda de si debe dejar la Compañía, pero decide esperar. La luz se producirá en Granada donde con la lectura de San Juan de la Cruz y el estudio de la teología recupera la paz. Los superiores le destinan a profesor de Filosofía. Viaja a Oña y Portugal para preparar su tesis sobre la Ley Natural en Luís de Molina y los maestros de la Universidad de Evora. Que defiende en Roma en la Gregoriana en 1946.

De regreso a España hará otro doctorado en Derecho civil y ejercerá como profesor en la facultad de filosofía de los jesuitas de Chamartín en Madrid. Será un profesor modelo, cercano, humano y humorista que irá descubriendo el sentido social de los Padres de la Iglesia y un rector diferente. Tanto que a los tres años de superior es destituido y enviado a completar estudios durante un semestre sabático en Alemania. Aires nuevos. A su vuelta el contacto con el P. Llanos y el Pozo del Tío Raimundo será un  revulsivo importante en su evolución posterior. Comienza a pronunciar conferencias de contenido social osada para aquellos años de franquismo y a convertirle en un posconciliar antes del Concilio. Durante el Vaticano II tendrá aportaciones importantes sobre la libertad de conciencia y la no violencia. En 1961 destin ado a Roma. Su postura ante la ley del divorcio y otros problemas de la Iglesia italiana crean escándalo.

2. El libro: En 1971 mientras daba una conferencia en Lisboa cae enfermo. Mielopatía por espondelosis vertical. Operado en Madrid y convencido de que puede morirse decide escribir un libro en el que exponer sin rodeos todo lo que piensa sobre la fe, la Iglesia, el celibato, el marxismo. etc. Se lo comunica al general P.Arrupe, haciendo de objeción de conciencia a la censura. Al final el libro aparece en España y se convierte en un escándalo internacional. En nuestro país el escándalo es doble por la situación política y por sus dos hermanos, jefe del Estado Mayor y de la Casa Militar de Franco. Destituido como profesor la Universidad Groriana vuelve exclaustrado a Madrid y se aloja en el Pozo del Tío Raimundo.

3. Después del libro. Junto con Llanos se convierte en un referente de la lucha por las libertades y el compromiso con los más pobres. En 1975 termina su periodo de exclaustración y dadas las circunstancias decide abandonar la SJ. Pero Arrupe le ofrece vivir de por vida en casas de la Compañía.

Tras esta azarosa vida cabe hacerse dos preguntas. ¿Quién es realmente Alegría? Y ¿qué significado tiene su figura para el mundo de hoy?

Diez-Alegria.Medalla

El día que recibió la medalla del trabajo, entre su amigo el hermano Burguillos (que le prestó el traje de su cuñado para el evento) y el autor de este blog.

I. ¿Quién era  Díez-Alegría?

1.  Todos los amigos de Alegría coincidimos en que tratar con él era además de un placer relacionarse con una rara avis en los tiempos que vivimos. Frente a los clichés preestablecidos de intelectual petulante, “cura comunista” y enfant terrible, el padre Díez-Alegría es un hombre sencillo, que como buen profesor matiza con exquisitez académica y al que además ni los más finos inquisidores  han conseguido hallarle ni la más mínima herejía o heterodoxia en sus escritos. Pero sobre todo que es un hombre fe, que se ha identificado con los pobres y marginados del Evangelio de Jesús. Un creyente que yo diría paradigmático, catalizador de una forma de entender la fe en nuestro tiempo. Es incluso un hombre piadoso, devoto de María de Nazaret, a la que sigue rezando el rosario diariamente. Y sobre todo es un hombre de esperanza.

2. Humanamente hablando era  un hombre cercano, excelente conversador, amigo de sus amigos y que nunca ha perdido el sentido del humor.  Hoy más que nunca nos conviene no  olvidar que el humor es una forma de amor, un sonreír entre lágrimas que permitió a Cervantes encumbrar un loco y a Charles Chaplin convertir en héroe a un vagabundo marginal.

3. Es un hombre de Iglesia, a la que quiere en su sentido más original de koinonía, comunidad que pretende seguir a Jesus, pero no infantilmente, sino como hijo adulto y crítico, purificándola de la ganga que arrastra por los siglos. Una Iglesia “semper reformandam”, una Iglesia madre y santa pero también “casta meretrix”, como la llamaban los antiguos, que necesita hijos rompedores y críticos como José María.

4. Es un profesor y un pedagogo, dimensión que han mantenido siempre, no sólo cuando enseñaba Ética y Ciencias Sociales, sino cuando escribe sus libros o incluso artículos en los periódicos. Ha sabido expresar claramente su pensamiento sin pelos en la lengua y sin miedo, pero al mismo tiempo con tolerancia, respetando el pluralismo y el modo de pensar de los demás, con rigor de pensamiento y coherencia absoluta entre lo que ha dicho y lo que ha puesto en práctica toda su vida.

5  Alegría era un gran jesuita. Quiero subrayar esto porque es verdad. Él está jurídicamente fuera de la Compañía de Jesús, como sabéis, pero ha seguido viviendo como tal. Con un concepto dinámico de su pertenencia, donde los hombres y el amor hacia ellos es algo más importante que la institución. Paradójicamente, el P.Arrupe, antagonista en un periodo muy a pesar de ambos,  también ponía a la persona por encima de lo institucional. De aquí que me haya  resultado apasionante seguir el obligado enfrentamiento entre ellos –como biógrafo de los dos-,  cuando en el fondo estaban mucho más cerca de lo que parece.

6. Y por último Alegría  fue un hombre que se adelantó a su tiempo. Por eso Alegría nunca ha dejado de ser joven, porque ha perforado siempre los acontecimientos hasta tocar lo más nuclear de la vida, aunque esto le costara aparecer como inconformista y revolucionario. Esa valentía le permitió convertirse en uno de esos hombres “bisagra” que contribuyeron que las puertas de este país y más en concreto los creyentes se abrieran a la transición democrática. De mano del gran P. Llanos, del que el año pasado  celebrabamos sus cincuenta años de su desembarco en el Pozo del Tío Raimundo.

Por todo ello escribir su biografia ha sido una gran experiencia, pues nadie puede negar que José María Díez-Alegría ha sido al mismo  tiempo valiente y sencillo, creyente y crítico, rebelde y fiel, cordial y contundente, afable y molesto, demoledor y constructivo, anti-institucional y eclesial, poeta e intelectual, humorista y comprometido, no marxista y anti-anti-marxista, obediente y desobediente,  intelectual y asequible, erudito y popular, maduro y enfant terrible, jesuita y jesuita (aunque sin papeles), y sobre todo y en una palabra, un hombre bueno

II. ¿Qué significado tiene  la vida de Díez-Alegría en el momento que estamos viviendo en el mundo y en nuestro paìs?

1. En tiempos tumultuosos de crisis de valores y con la libertad muy diezmada por los condicionamientos económicos, mediáticos y sociopolíticos es defender que la libertad es un derechod de la persona que nos hace superar las ataduras de la economía de mercado, el consumo, la publicidad , el pensamiento único e incluso la propia religión.

2.  En tiempos de enfrentamientos políticos partidistas, donde parece que lo único importante es el provecho de tal o cual partido, más que la justicia social; cuando ponemos  nuestro bienestar por encima de la justicia, el hambre de los pobres, y nuestra sociedad del confort frente a los inmigrantes de las pateras, el éxito del mercado y las audiencia más que el respeto a la verdad y la honradez, necesitamos un baño de coherencia. Y eso es Alegría, coherencia con el mensaje troncal del Evangelio.

3.  Cuando la guerra y la violencia deterioran la convivencia internacional en la medida en que todos sabemos, el pensamiento ético antiviolento de Díez-Alegría sigue siendo una bocanada de aire fresco.

4. Cuando nuestra Iglesia vive un poco a la defensiva y como refugiada en los castillos de la ortodoxia hacen falta hombres de frontera y diálogo que  den credibilidad al cristianismo en esa tierra común y difícil donde agnósticos e increyentes  encuentren al menos una mínima zona de diálogo.

5. Y (como se ha dicho), en un momento en que algunos parecen querer hacer resucitar las dos Españas, identificando de nuevo la fe y el compromiso social con la derecha o con la izquierda, vale la pena dar vueltas a la moviola para intentar regresar a los intentos  de reconciliación y superación del clericalismo y el anticlericalismo de la transición, porque nadie tiene la exclusiva del Evangelio, el Espíritu sopla donde quiere y la Iglesia debe ser al mismo tiempo crítica, libre y alejada de todas las formas de poder.

6. Y sobre todo necesitamos ese optimismo, el talante de humor y el distanciamiento que Díez-Alegría aportó en tiempos de radicales enfrentamientos.

Quizás por eso uno de los textos bíblicos preferidos de José María es el que nos narra el momento en que Elías sube a la montaña en que Dios se había manifestado a Moisés. Allí se va a hacer presente el Dios de Abraham. Vino un huracán violento, pero no estaba Dios en el viento. Después vino un terremoto, pero Dios no estaba en el terremoto. Después un fuego, pero no estaba Dios en el fuego. Después del fuego se oyó una brisa tenue. Allí estaba Dios.

Yo veo a Alegría como una brisa tenue entre tanto huracán, fuego ira, dogmatismo y terremoto. Ni siquiera quiso ser enterrado, sino que dio su cuerpo a la Facultad de Medicina. Como si quisiera decirnos con ese gesto que ahora goza de la libertad y alegría infinitas sobre las que tanto predicó. Gracías por ser, José María. Ruega por nosotros a Dios, buen amigo.

Pedro Miguel Lamet

“Yo siento que lo más supremo de lo humano es el verdadero amor”

“El cristianismo histórico es lo contrario de lo que fue Jesús.”

“Reafirmo que mi fe en la resurrección se refiere con toda rotundidad y con íntimo gozo a Jesús. Se refiere también con fuerza a los pobres y marginados injustamente oprimidos.”

J.M. Díez-Alegría

13 Responses to “La alegría infinita de Díez-Alegría”

  1. El primer libro que leí de teología en mi vida fue “Teología en broma y en serio”. Aquel libro me animó a leer más y más teología.

    Os pongo el enlace de su libro “Yo creo en la Esperanza” por si alguien se lo quiere descargar, porque él quiso ponerlo a disposición de todos a través de los Servicios Koinonía:

    http://www.servicioskoinonia.org/biblioteca/teologica/DiezAlegriaYoCreoEnLaEsperanza.pdf

    Justo hoy, un pequeño grupo de mujeres hemos montado un pequeño foro de diálogo intraeclesial, para rebajar la crispación que tenemos. Que José María nos ilumine desde la luz que ya recibe.

    http://server4.foros.net/catacumbas.html

  2. También está disponible el libro “Teología en broma y en serio”, recomiendo que lo leais, si no lo habeis hecho ya, porque es refrescante.

    http://www.servicioskoinonia.org/biblioteca/teologica/DiezAlegriaEnBromaSerioSolotexto.pdf

    Pedro, has hecho un retrato maravilloso de este hombre que considero como una persona fundamental en mi itinerario cristiano. Muchas gracias.

  3. Cuando se quiere de veras a alguien se hacen comentarios como el que tú nos haces en la muerte de Diez Alegria.
    Gracias por haberme ayudado en este momento de crisis eclesial

  4. […] lectura del artículo de Lamet en su blog “El alegre cansancio, en el siguiente acceso “http://blogs.21rs.es/lamet/2010/06/25/la-alegria-infinita-de-diez-alegria/“, porque sin duda es quien mejor puede hablarles en este momento de este sacerdote que hizo […]

  5. Pues hay donde, llamándose católicos, andan celebrando su segura condenación. Dios mío…

  6. Excelente semblanza, Pedro Miguel, no puedo añadir más. Seguro que te pareces un poco a él. Lo admiré tanto como a otro hombre libre: Miret Magdalena. No se van: hemos aprendido mucho de ellos. Un cordial abrazo.

  7. Hombres como Alegría requieren biografos como Lamet.
    Diez en Alegrìa.-

  8. Pedro, Excelente semblanza, una crónica en síntesis, con preciosas palabras, de quien conoce, muy cerca, a un buen amigo…
    Carmina

  9. Toda la crónica tiene el especial aroma de un hombre que ha estado siempre atento a lo que significa el Evangelio.
    Gracias por acercárnoslo.

  10. Con tu permiso, Pedro, tomo la foto de portada de tu libro para ilustrar la última entrada en mi blog.

  11. EL ULTIMO TRABAJO SOBRE JOSÉ MARIA DÍEZ-ALEGRIA ES LA TESIS DEFENDIDA EN LA UAM EL 28 DE MAYO 2010 CON CUM LAUDE

  12. Díaz-Alegría es inspiración y ejemplo. Espero que durante muchísimos años se siga hablando de él y de su “infinita alegría”.

  13. Tensión en un banco de Pilar por una toma de rehenes…

    encontre interesante el artículo y lo he añadido al blog noticias argentinas :), un abrazo…

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