Julio: Nos queda tu brisa

Querido Julio:

Regreso de unos días de descanso y me encuentro con la noticia de tu muerte. ¿Muerte?  La llamaría cambio de estado, liberación de los condicionamientos espacio-temporales. Y, por la humana limitación de no poder acceder a la visión directa de esa otra dimensión,  no puedo negar que  me produce tristeza.

No sé quá blogero ha dicho por ahí que hace tiempo que tú, como teólogo y profeta de nuestro tiempo, estabas un tanto olvidado. Se ve que no te conocía.

Hay quienes son olvidados porque los olvidan y hay quienes lo son porque quieren ser olvidados. Tú eras, cuando estabas entre nosotros, de estos últimos.

¡Qué maravilla querer pasar inadvertido por vocación! Te dedicaste a estudiar la figura de Jesús como cristólogo desde la perspectiva de los pobres y la justicia. Nombrado catedrático de Salamanca, no te dieron el nihil obstat para enseñar por no ser “suficientemente seguro”, quizás por hacer cristología desde abajo, por vivir en los barrios obreros,  por insistir en la “opción preferencial por los pobres”, que tiene una acepción previa: la justicia como una consecuencia irrenunciable de la vida y de la palabra de Jesús.

No te saliste de la Iglesia, te considerabas “católico, apostólico y romano”, pero pedías para ti y la para la Iglesia una continua conversión. Sin hacer ruido, sin protagonismo de grandes medios o fama  -también hay una vanidad progresista- sino desde la sencillez y el testimonio de tu propia vida.

Pasamos las gentes, los teólogos, los escritores. Se desvanecen nuestros nombres e incluso nuestras obras. Pero queda un estilo de vivir, de sentir y de pensar. De ti me queda el sacerdote sencillo y cabal, que desde una parroquia pobre escribía teología casi pidiendo perdón, con una dulzura gallega y media sonrisa algo tímida que gritaba en el silencio.

Con tu partida me viene el recuerdo de una liberación anunciada por Jesús:”Venid, benditos de mi padre, porque tuve hambre, estaba desnudo, estaba en la cárcel…”

Tenías cualidades y títulos universitarios para haber llegado a obispo, vicario general o cualquier cargo de importancia en la Iglesia. Preferiste sembrar palabras y dialogar con todos, como ha dicho tu buen amigo Xabier Pikaza.

Mi recuerdo de ti no es el de un teólogo estrella, ni de un profeta mediático, ni de un radical intransigente, sino de un creyente más cercano al Dios de la brisa que del trueno; al cura que te pone la mano en el hombro y al mismo tiempo te despierta a una conversión del corazón donde caben todos lo que quieren arrimar el hombro al Reino.

Sé que no te has ido aunque te has ido. Sigue, por favor, soplando aire fresco sobre esta Iglesia de grandes tribunas, desfiles y baterías de confesonarios.

Ayúdanos, Julio,  con la luz de los pequeños, ahora que escasean los profetas y es de noche.

6 Responses to “Julio: Nos queda tu brisa”

  1. Se va un hombre que pasó por la vida haciendo el bien.
    Mi más sentido pésame a su familia y amigos.
    Un fuerte abrazo para ti, Pedro.

  2. Lindo homenaje le haces a tu amigo Pedro, me gustan tus palabras: “¿Muerte? La llamaría cambio de estado”. Julio no ha muerto, VIVE, pero ya no es ni pobre, ni humilde… todas las bienaventuranzas del sermón de la montaña se las ha cumplido Jesús.
    He buscado en Internet a Julio Lois y me gusta como termina esta entrevista del 2007. Decía Julio: “le pido a todos los que nos consideramos creyentes, que tratemos de ser fieles al seguimiento y al mensaje de Jesús”.

    Y si, Jesús era pobre y humilde, sin imponer nada.

    http://www.youtube.com/watch?v=5QFb_OAR7A8

  3. Hasta la cigüeña ha moderado su lenguaje criticista para recordar a Lois!

  4. Resaltaria, de Julio Lois, al escuchar su voz y mirarle en una entrevista del pasado, su actitud “serena” y “reconciliadora”
    .
    Cuando el hablaba de Dios de los pobres, en uno de sus tantos libros que le fueron publicados, realmente sentia, lo que decia, por haber ¡vivido! con y entre ellos.
    .
    Entiende a Jesùs desde.. la justicia , que es esencia de su Espìritu, ” Jesùs, el que escucha el clamor de los pobres y demanda sean escuchados, por todos aquellos que crean en EL, es decir en Jesùs el Cristo.”son sin duda, un mensaje directo desde la comprensiòn del Evangelio ”
    .

    Me ha gustado, especialmente, su ànimo reconciliador cuando considera, que no pensaaba en la existencia o nacimiento de una “iglesia” paralela, frente o contra a la que ya existe, sino, en la la misma ¡iglesia! que hoy tenemos, con direcciòn a lo que nos ha revelado Jesùs de Nazaret, como propuesta. desde su Espìritu, que trasciende, hasta hoy.
    .
    Que dicha, que aun vivan, hombres como Julio Lois, en la paz del descanso eterno…

    Carmina

  5. Escuché a Lois hace años en el foro valenciano de “Cristinisme i mon d’avui”, donde hizo un par de ponencias. No tenía un discurso teológico contundente ni arrebatador. Era sobre todo, muy modesto. En sus palabras predominaba la calma e incluso, la monotonía. Hubo gente, que incluso, hizo novillos en la segunda ponencia. Porque estaban acostumbrados a los discursos fuertes e impactantes de los teólogos y teólogas habituales en esta movida de vanguardia, donde prodomina la fuerza de la reivindicación por parte de un sector eclesial muy comprometido en los cambios. Por ejemplo, allí estábamos acostumbrados a Castillo, Estrada, Jacques Gaillot, Helder Camara Leonardo Boff, Jon Sobrino, etc.

    Lo que verdaderamente, para mí, fue un rasgo inequívoco del Espíritu, no fueron tanto las palabras justas y serenas de Lois, sino, sobre todo, su presencia y la bondad luminosa que emanaba de ella. Lo poco que dijo acerca de sí mismo y de su sufrimiento dentro del sistema eclesial, que le marginaba, evidentemente. Dejó en al aire una especie de bienventuranza sin palabras. Como suele ocurrir con los sabios y los hombres de Dios.

  6. Gracias por publicar esta noticia.

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