Carta abierta a Juanjo Tamayo sobre el papa Francisco

Juanjo TamayoQuerido Juanjo:

Nos conocemos hace muchos años y admiro, aunque no comparta en toda su extensión, tu trabajo como teólogo y en la Asociación Juan XXIII. Hemos coincidido en muchas batallas por la libertad en la Iglesia y por la necesidad de una reforma radical de la misma a las fuentes del cristianismo. Por tanto toma por favor este comentario como un fraternal desahogo nacido de mi amistad y un modo de aclarar ideas tanto para los que te siguen y apoyan como para los que te critican.

Recuerdo los tiempos en que colaborabas intensamente con figuras entrañables y ejemplares como Díez-Alegría, Pepe Caffarena, Casiano Floristán, o Julio Lois, hoy desparecidos de esta dimensión y que tanto hicieron por la Asociación de Teólogos Juan XXIII, y sobre todo por aportar aire fresco a muchos enrarecidos ambientes de la Iglesia Española. Pero has de reconocer que esos hombres, como otros pioneros como Llanos, Casaldáliga y el mismo Pedro Arrupe, que conocí muy de cerca y de algunos he escrito incluso sus biografías,  roturaban su crítica desde una posición de pertenencia, amor y espiritualidad que aportaba credibilidad a su radicalidad evangélica , siempre constructiva.

No entro a juzgar tus intenciones, pues parto de la vieja máxima  de que “de internis necque Ecclesia” y de, como decía San Ignacio, hay que “salvar la proposición del prójimo”. Pero percibo en ti de un tiempo a este parte una postura extrema que produce la sensación de que te has puesto una coraza tal o revestido de un curioso personaje que no quiere bajarse del potro rebelde por sistema, pase lo que pase, sobre todo si las mejoras, los cambios, las buenas noticias proceden de la jerarquía.

En los últimos años te has ido convirtiendo en el “teólogo oficial de PRISA”, llamado a opinar sobre todo por El País y la “Cadena SER”. No nos engañemos, querido Juanjo, tú y yo sabemos con que intención recaban entrevistas estos medios en lo que a Iglesia se refiere. Yo lo he comprobado varias veces: “para que pienses como ellos”. Recuerdo que no hace mucho la citada cadena me llamó para preguntarme sobre las declaraciones de un prelado español. Lo hicieron antes del directo “para saber cómo opinaba” y en otras ocasiones llegaron a recortarme dentro de una frase grabada en diferido para hacerme decir lo que pensaban. Si eres crítico, te incluyen;  si dices un hecho real y noticioso aun probado con documentos que no les gusta, como que “la Pasionaria murió católica”, te silencian.

Pero bueno, estamos en un país libre y si uno quiere identificarse con un medio o grupo mediático concreto, allá él. Mi comentario viene a cuento sobre todo en torno a la figura del papa Francisco. Aborrezco toda papolatría y comparto el reciente artículo de González Faus sobre la moderación ante él. Tú sabes cómo he sufrido en mis tiempos de Vida Nueva y Diario 16 el monolitismo ideológico impuesto en el pontificado de Juan Pablo II y la auténtica dictadura eclesial que impedía la más elemental libertad de información y expresión, por no hablar de “caza de brujas”. Por tanto mi adhesión es siempre a Jesucristo, y a la Iglesia en cuanto mediación e institución en proceso de conversión. Francisco, como papa y como hombre, no escapa por consiguiente a las limitaciones que el sucesor de Pedro ha tenido siempre en el transcurso de la historia. El pescador mismo arrancó esta aventura desde sus fallos, recriminados por el mismo Jesús en el mar de Galilea. Fuera pues idolatrías lo que no está reñido con la adhesión y obediencia-

Por tanto lejos de mí canonizar a Francisco, y menos porque sea jesuita o porque me sienta más cerca del estilo de Iglesia que representa. Pero hemos de admitir que no deja de ser sintomático que hombres como Gustavo Gutierrez, Leonardo Boff, José María Castillo y tantos teólogos críticos abriguen esperanzas por la nueva imagen y algunos pasos de su pontificado. En ese sentido Dios y la historia irán diciendo.

Pero lo que no es de recibo es cerrar las puertas a toda posible conversión de la Iglesia “oficial”, como pareces verter en tus últimas posturas sobre la Teología de la Liberación, durante el último Congreso, cuando dices:

Yo creo, sin embargo, que una teología que hace de la opción por los pobres su imperativo categórico es difícilmente asumible por la institución eclesiástica por varias razones: por el lugar social en el que se ubica –los pobres, los movimientos sociales-, por la radicalidad de sus opciones –interculturalidad, pluralismo y diálogo interreligioso, diversidad sexual, lucha contra la pobreza estructural-, por la revolución metodológica que implica al partir del análisis de la realidad y de la praxis revolucionaria; por la crítica del poder eclesiástico y de sus instituciones.

Esta postura me parece tan intransigente como la que tantas veces hemos criticado de la jerarquía cuando se cierra al diálogo, y tan maximalista como los que han defendido que en  moral sexual no hay “parverdad de materia”. Según tu dictado, la única solución para asumir los principales postulados de la TL sería o fundar otra Iglesia o salirse de ella, como cristianos por libre, rechazando de paso todo lo que hay de bueno en tantos obispos, curas, monjas y cristianos anónimos que quizás sin conocer ni por el forro a la TL intentan seguir de cerca a Jesús de Nazaret, dentro de la limitaciones y fragilidad que todos tenemos, tú y yo incluidos.

Gustavo ha sido recibido por Francisco. De alguna manera se le ha rehabilitado en L’Osservatore. Parece que Boff cuanta también con las simpatías del Papa. El proceso de Romero ha sido desbloqueado. Por sus declaraciones en el avión se diría que hay buenas noticias para la comunión de los divorciados y la reforma de la curia está en marcha. Que lo del celibato no será fácil y lo de la ordenación de la mujer quizás imposible, de acuerdo. También que hay en puertas otras canonizaciones para compensar. Todos sabemos que una maquinaria de siglos tiene movimientos paquidérmicos. Pero no cerremos la ventana entreabierta ni apaguemos el pábilo vacilante. Que no se diga de ti que te has acostumbrado tanto a ir a la contra que ya no  te encuentras a ti mismo entre los que apoyan a un obispo o un papa, aunque se vaya a vivir a un arrabal. En el proceso de vivir todo es relativo y de paso.  ¿Recuerdas que hasta nuestro admirado Juan XXIII quiso con una carta imponer el latín?

Bueno, eso es lo que me pide el corazón y te lo cuento. Gracias por leerme y que esto, escrito desde el aprecio y el respeto, no empañe nuestra vieja amistad.

Pedro Miguel Lamet

 

42 Responses to “Carta abierta a Juanjo Tamayo sobre el papa Francisco”

  1. […] de leer una carta abierta que el jesuita Pedro Miguel Lamet escribe a Juanjo Tamayo. Trágica, desgarradora, amarga, en la que le dice que no, que no es eso, que se está pasando y […]

  2. Gracias, Pedro Miguel… No creo que nos hemos visto nunca, pero admiro tu coherencia. Ahí seguimos. Un abrazo y gracias de nuevo.

  3. Totalmente de acuerdo con todo este artículo. Va para Tamayo pero nos conviene a muchos y muchas. Queremos todo y lo queremos ya! Pero nada se puede hacer sin tiempo y sin escalones.Conviene pensar en cómo estábamos hace solo 8 meses…Ojalá seamos capaces de colaborar para seguir pidiendo y respetando los ritmos …

  4. Leo las reflexiones de Lamet. Ya conocía las de Tamayo. Sustancialmente estóy con Tamayo. La Historia de la Iglesia romana, los fundamentos dogmáticos y disciplinales de la Institución, el elemento personal (Curia y Episcopado), las implicaciones eclesiásticas en política y economía, la desafección de los fieles cristianos. Todo hace pensar que Tamayo tiene razón al considerar los gestos de Francisco como inútiles y acaso perjudiciales. Cataplasmas que taparán heridas mortales y que impedirán la cirujía. La Institución se ha separado tanto del movimiento de Jesús que sólo podría renacer. Francisco es hombre de la actual Institución. De lo contrario no hubiera sido elegido por la misma Inastitución. ¿Confiarmos en la palabra y obra de un dictador que pretendiera dulcificár su régimen para apuntalar la Dictadura?

  5. Comparto el comentario que hace Celso. Creo que las palabrs de Tamayo han sido tomadas por donde queman. Me desagrada el desagradable reproche de Lamet. Pienso que el voluntarismo de un papa no es la solución. No lo es precisamente porque la renovación o refundación de la Iglesia de Jesús no depende ni deberá depender de un solo hombre, ni de los acomodados hombres del régimen. Tenemos el ejemplo de Juan XXIII y su Concilio. Paños calientes. Retroalimentaión. Más de lo mismo.

  6. A mí también me ha resultado un tanto extraña y difícil de digerir la postura de Juan José Tamayo sobre la Iglesia actual al hilo de lo que el Papa Francisco pueda o no hacer… Y es que recuerdo hace unos años en La Habana, donde yo vivía, cómo discutíamos él y yo (supongo que el teólogo ni se acordará de mí), por mi tesis de que “mientras no desaparezca esta degeneración del socialismo, no será posible desarrollar los valores que la revolución socialista trae”… Tamayo defendía que, a pesar de sus defectos, deberíamos trabajar por mantener la llama del socialismo “presente en el régimen cubano”… Y, ahora en cambio, respecto a la Iglesia Católica, respecto a “su Régimen”, veo a Tamayo en la misma postura que yo tenía y tengo respecto al castrismo…
    A pesar de lo que digo, vaya mi saludo y mi aprecio por casi todo lo que de él he podido seguir leyendo…

  7. Me ha gustado el artículo y desde luego,yo que asistía a los congresos de Juan XXIII no lo hago ahora precisamente por la acritud que con frecuencia emplea su director

  8. Dice Celso: “La Institución se ha separado tanto del movimiento de Jesús que sólo podría renacer” ¿RENACER? Si se trata del MOVIMIENTO, de acuerdo. Pero no de la IGLESIA-INSTITUCIÓN que en sí es la negación del Evangelio. ¿Dónde se dice que Jesús fundó una nueva religión, una Iglesia, un sacerdocio (ni masculino ni femenino), unos dogmas, etc? Jesús, siguiendo la línea crítica de los profetas, predicó contra el TEMPLO, la RELIGIÓN, los SUMOS SACERDOTES, sus TEOLOGÍAS… y por ello lo mataron. ¿Cómo iba a tropezar en la misma piedra?

  9. Pedro Miguel, excelente. Acertado como tantas veces. Felicidades.

  10. Comparto las ideas de Lamet y me encanta el fuego de Tamayo. Y intento llegar a un equilibrio…en todo equilibrio…

  11. Gracias, Lamet, por tu carta y por lo que tiene se sinceridad. Ciertaamente hay mucha gente que ha tenido que lichar contracoriente en la Iglesia y lo tendrá que seguir haciendo. ¡Y es admirar esta gente! Lo que no es e recibo es partir de posturas “intransigentes” o quizá sometidas a unas deologías que se intentan ocultar para justificar las propias deficiencias en el campo de la vida evangélica. No creo que Tamayo haya sufrido tanto por la Iglesia como Leonardo Boff o el mismo admirado José María catillo. ¡Y ellos sí que aportan originalidad a su pensamiento! ¡Y ellos sí que aman a la Iglesia a pesar de la persecución a la que se han visto sometidos y a todo lo que han tenido que renunciar en sus vidas! Al contrario que Tamayo, del que tengo la impresión que es un buen “administrador” de imagen y de recursos propios. Veo en Tamayo, y no le quito el mérito al frente de la Juan XXIII, más el deseo de estar siempre en primera fila que ser el “último de los servidores del Evangelio”. Y ese servicio es lo que yo veo en esos teólogos (Boff, Lamet, Llanos, Ellacuría, Castillo…) que han puesto el Evangelio y el seguimiento de Jesús por encima de sus apetencias ideológicas e incluso por encima de sus apetencias personales. Un gran abrazo, en tu persona, Lamet, para tí y para cuantos teólogos nos roturáis con vuestra sabuduría, pero sobre todo con vuestra vida, el ca,imo del Evangelio

  12. A J. Tamayo lo que le sucede es que quiere ser “famoso”, bien sabe él que si no dice lo que dice, otro lo haría en su lugar u otros muchos que hay a la cola, desde mi objetividad subjetiva tienen sus escritos un cierto tufillo a me vendí él sabra el porqué .

  13. Sólo quiero decir que la carta de Lamet es sorprendentemente desagradable e injusta. En cambio las manifestacines de Tamayo son prudentes y nada heterodoxas.

  14. De que TAmayo sea el teologo de PRISA no sé si tiene tanta culpa él como Bedoya, que como periodista debería diversificar sus fuentes y abarcar más panorama.

    Tamayo dice cosas importantes a tener en cuenta, pero tiene un “deje” antiiglesia, que hasta a los progres nos produce repugnancia, quizá por esa falta de amor que manifiesta. Al profeta crítico le mueve el amor, el ardor de Cristo, a Tamayo no…, se nota más resquemor que amor. Yno, no construye, para nada.

  15. Gracias, Pedro, por todo lo que escribes, has escrito y escribirás. El hermano Tamayo, no sé si conscientemente, es utilizado por PRISA y afines. Pues ya sabemos a qué atenernos.

  16. Pues según las enseñanzas de Jesucristo:

    No juzgueis y no sereis juzgados.

    realmente que sabeis del amor que existe o no en el corazón de Tamayo o de nadie. Por que pensais que uno tiene que amar a una institución para amar a Dios. Ni mucho menos.

    ¿Y Jesús que hacía en las lapidaciones?

    Pues eso el que este libre de pecado que tire la primera piedra.

  17. Hola, amigos. ¡Qué hermosa carta! Es que a veces lo del animal de costumbres que somos los hombres, también puede afectar a los hábitos y actitudes intelectuales. A cualquiera le puede pasar y más a aquellos que han recibido y siguen recibiendo palos a diestra y siniestra. Pero estoy seguro de que la honradez intelectual de Tamayo lo llevará a leer con calma la carta de Lamet y a tener en cuenta sus matizadas, inteligentes y fundamentadas críticas.

  18. Gracias, Miguel, por lo que dices y por el tono en que lo dices. De acuerdo de corazón. Never give up. Apoyemos la llama de esperanza que se ha encendido.
    Ana María Schlüter

  19. Enhorabuena,Pedro Miguel. Muy acertado en tu comentario y muy oportuno. No sólo es criticable la Curia Vaticana. Hace mucho que veo demasiada arrogancia en algunos teólogos. Con todos sus defectos, me quedo con la Iglesia del obispo de Roma siempre. La alternativa
    no me parece mejor.

  20. Enhorabuena, Pedro Miguel. Tu comentario me parece muy acertado, muy oportuno y necesario. No sólo la Curia Vaticana es criticable. Hace mucho que me desagrada la arrogancia de algunos teólogos. Con todos sus defectos me quedo con la iglesia del obispo de Roma. No hay ninguna alternativa mejor ni posible. Que pueda siempre mejorar es tarea de todos.

  21. No comparto la crítica a las palabras de J.J.Tamayo . Creer “que una teología que hace de la opción por los pobres su imperativo categórico es difícilmente asumible por la institución eclesiástica” y dar varias razones no significa o no es lo mismo que “cerrar las puertas a toda posible conversión de la Iglesia “oficial”.

  22. La carta de Tamayo, su espíritu, no la letra, me parece fraterna, sin exigir nada, casi una invitación a que el Hermano Francisco reconsidere unas posturas sobre la TL. No es una crítica demoladora, ni cortante. Una observaciones de Tamayo que comparto.

  23. Amigo Pedro: Hace mucho que nos conocemos. Tengo mucho que agradecerte. Gracias, una vez más por este artículo. Me ha emocionado especialmente el recuerdo a Julio Lois, para modelo de santidad. Un saludo

  24. Muchas gracias por la carta, Pedro Miguel, he sentido al leerla un tono que armoniza con el Evangelio que hemos recibido e intentamos humildemente que conduzca nuestra vida y nuestras acciones. Personalmente en mi vida hay muchas disonancias, y notas que están fuera de “tono evangélico”, como también las hay en la Iglesia y, por supuesto, en el papa. Pero es cierto que desde hace unos meses, con el papa y hermano Francisco, descubro unos aires nuevos, un ritmo, una armonía en sus palabras y en sus gestos, que me hacen sentir la alegría de haber retomado una armonía que nos suena a buena noticia, a Evangelio. Y me alegra que estos nuevos aires trasciendan las fronteras de los templos y capten la atención de líderes políticos, religiosos, a responsables de la economia.
    Es una gozada participar activamente en este “concierto” en el que sus notas animan el corazón de mucha gente y mueven de sus asientos a cómodos, instalados y corruptos.

  25. Estimo mucho a Tamayo (con su realismo) y a Lamet (con sus ganas de cambios). Comparto ambos. Y no le pongo défectos a ninguno. Me gusta la entrevista dé Francisco , pero no me ha gustado poco la persona que sé refleja en ella. Sólo tengo tres años más que el pero le encuentro antiguo. No me apetece nada ser su amigo. Espero que aparezcan comentarios críticos sobre su personalidad. Y me temo que su perfil no bastará para lo que deseamos todos que haga. Que pena.

  26. Puesto que estamos en un país libre diga ud. por favor Pedro Miguel en qué medio de comunicación le tergiversaron sus palabras y pusieron en su boca cosas que no había dicho o las había dicho anteriormente de entrar en antena.
    Un admirador suyo que ha leído la biografía del P. Arrupe escrita por ud.
    Y el libro: “Absuélvame majestad”.
    También todos los artículos suyos que puedo.
    Un cordial saludo

  27. Amigo de Delucas: Lee con atención el texto. Está dicho: “la citada cadena. Leonato: Yo no juzgo a nadie y menos a mi amigo Tamayo, que creo tratarlo con respeto; opino sobre un asunto opinable, nada más. Y evangélica es la corrección fraterna. Tampoco me parece que mi carta sea “desagradable”, sino una manera de disentir sobre una postura, nada más, después de afirmar mi vieja amistad e incluso mi admiración por Tamayo. Gracias a todos.

  28. Gracias a ti Pedro, por contestar y por estar ahí.

  29. La delicadeza te ha acompañado a lo largo de todo el post.
    No sabría decirte qué me ha gustado más: si el contenido o la forma.
    .
    “Es un arte aprender cómo andar de puntillas
    entre el murmullo de expresar lo que somos
    y el silencio de no hacerlo.
    Respetando así toda la belleza
    encerrada en los caminos ajenos.”
    (j.a.oo)

  30. Creo que esta carta ha traicionado al propio autor de la misma: una preciosa envoltura para echarle en cara a Tamayo que es un lacayo de PRISA, ¿No será éste el meollo de la carta? ¿No será envidia encubierta? ¿No será esos cuchillos voladores que andan sueltos por el aire de la competitividad? ¿Acaso Tamayo no escribe innumerables libros sin que PRISA ande por medio? ¿Necesita Tamayo a PRISA para desarrollar su concienzuda actividad intelectual? Ay, ay, ay, Lamet, cuídate, que estas miserias ocultas salen a la superficie cuando menos lo pensamos.

  31. Ana: doy paso a tus tres reiterativos comentarios. Preciso lo siguiente:

    1. En mi blog se puede disentir siempre que se haga sin insultar. La prueba son tus comentarios.
    2. Las intervenciones de Juanjo son públicas, por lo tanto es públicamente donde corresponde exponer, como carta abierta, lo que pienso. Fuera del blog he tenido muchas felicitaciones porque es algo que pensaban de él mucha gente, incluso progresista y no se atrevía a decirlo. Me han escrito por ejemplo a favor Pikaza, Castillo etc
    3. Ni por asomo abrigo la más mínima envidia por las intervenciones en PRISA de Tamayo, pues yo mismo soy llamado por este grupo con frecuencia, lo que no me impide denunciar sus manipulaciones cuando se dan. Pero no es mi única tribuna, como todo el mundo sabe. También reconozco que en El País, por ejemplo han escrito otros a favor de Francisco, tan poco sospechosos como Juan Arias o Manuel Fraijo.
    4. Mi admiración por la obra de Tamayo no es retórica ni hipócrita, tanto como teólogo como por su labor en la Juan XXIII. Simplemente me permito señalar un matiz que creo le resta credibilidad y apertura al diálogo en la crítica. ¿No hay nada bueno en la Iglesia institución? Antes del cónclave le oí declarar que era imposible que de él pudiera salir un papa válido. Yo estaba en un debate de TVE y mostré allí mi desacuerdo.
    5. Y es verdad que quisiera seguir siendo su amigo, si él es capaz de contrastar estas ideas conmigo, pues todo el mundo sabe que no soy dogmático y que me molestan las intransigencias e intolerancias vengan de donde vengan. En todo caso podemos pensar diferente y respetarnos. Pero llegó un momento en que me pareció obligación de conciencia mostrar que hay muchos que disentimos de esa manera de crítica.
    Agradezco mucho a todos los comentarios vengan de donde vengan. Yo al menos doy mi nombre. Otros se ocultan bajo seudónimos. En todo caso está bien porque hablando se entiende la gente.

  32. ¡Qué carta más extraña! Una persona que se dice amiga de otra le escribe una carta pública para ponerlo a caer de un burro.
    El último libro de Tamayo trae una ilustración en la portada muy simple y muy expresiva: un farol con unos destellos de luz, acorde con el título del mismo “Cincuenta intelectuales para una conciencia crítica”. Si no existiesen esos farolillos disconformes con la realidad, estaríamos siempre en le mismo sitio, es decir en un conformismo insoportable. Creo que Tamayo es uno de esos farolillos que nos da destellos de luz en las zonas oscuras que otras personas no vemos. ¿A qué tienes miedo Lamet? ¡No pasa nada porque alguien nos ponga en alerta y mantenga viva una conciencia crítica en un colectivo, la Iglesia, con tanta falta de estar sin que se nos caiga un párpado y nos durmamos en los brotes (perdón por el uso contaminado del término) sin que nadie vea los riesgos.

  33. Es lógico que en el blog de Lamet haya aquiescencia de sus seguidores, pero echo en falta en la mayoría de los comentaristas un análisis crítico de si lo que se dice es realmente un acto fraterno o es otra cosa menos sana. ¿A qué viene si no lo de PRISA? Qué tiene que ver eso con el criterio que Tamayo tenga sobre Francisco? Ya he dicho, que el bonito envoltorio no nos impida ver lo que hay detrás. Los cuchillos voladores, no por ser de oro, son menos dañinos.

  34. Con el permiso de Pedro, quiero decir a Ana María Rodrigo:

    He leído, porque soy asiduo a El alegre cansancio, este artículo de Lamet y me he sentido identificado con él en líneas generales. El detalle de Prisa lo he obviado, porque en el conjunto me parece un simple detalle.
    Por eso mismo me siento injustamente englobado en tu juicio sobre la aquiescencia generalizada y la falta de crítica, incluso en mi silencio, porque no he hecho comentario. Pero lo podría haber hecho, sin por ello temer ser echado fuera aun en el caso de que hubiera sido discrepante.

    Tamayo, independientemente de su saber y su aportación inestimable a la reflexión teológica en este momento, tiene sin embargo una pizca de resabio que no concuerda con el sentido evangélico de lo que predica, escribe o diserta. Si se le ha tratado injustamente dentro de la Iglesia, que no lo discuto al menos en determinados momentos y lugares, tampoco él es fácil de trato ni acogedor de otros sentires y maneras.

    Termino para que Pedro Miguel no me saque tarjeta amarilla. Por culpa de un comentario que hice a un exceso escrito y publicado de Juan José Tamayo Acosta en Atrio.org me echaron con cargas destempladas. No fue él, por supuesto. Pero ¿quién me dice que no se debió a su influencia?

    Tu acusación a Pedro de envidioso y de miserias ocultas, por un lado, y al conjunto de personas lectoras de este blog de ser una clac rendida y falta de rigor, por el otro, me parece cuando menos una imprudencia.

  35. P.M. Lamet, lo primero que me sorprende de tu “carta abierta” es la cantidad de veces que aludes a tu amistad hacia J. J. Tamayo.
    No tenemos el mismo sentido de la amistad ni amistad es lo que deja traslucir tu escrito. Mucho menos es un “fraternal desahogo” ni es creíble que la motivación del mismo sea porque “te lo pide el corazón” o una “obligación de conciencia”, como le respondes a Ana Rodrigo.

    La amistad es una relación entre iguales. Tú te colocas en una posición de superioridad, te crees en posesión de la verdad y por ello denuncias los excesos -“postura extrema”- y hasta muestras un gratuito subjetivismo: “sensación de que te has puesto una coraza tal o revestido de un curioso personaje que no quiere bajarse del potro rebelde por sistema….” .

    Le acusas a continuación de “opinar sobre todo” en El País y cadena SER, hasta haberse convertido no sólo en el “teólogo oficial de PRISA”, sino de ser manipulado “para que pienses como ellos”… No comento el resto del párrafo porque es pueril.

    Tú has trabajado en Radio Vaticano, en La COPE. ¿No habrás sido contaminado? Cierto que tuviste presiones en otros medios moderados, no por tu posición especialmente aperturista, sino por la cerrazón de quienes ejercieron la censura. No creo que nadie te lo haya echado en cara. Y sin embargo no desaprovechas la ocasión para ir de víctima de aquella, de hace varios lustros. En 2002 JJ Tamayo fue seriamente amenazado, pocas veces le habrás oido presumir o quejarse de ello. Por cierto, ¿dónde estabas entonces, su amigo, que no le escribiste una carta abierta de solidaridad?

    A un amigo se le llama para hablar, se le escribe una carta personal, se le llama por teléfono… Ni siquiera le has enviado copia de esta carta abierta.
    Ni la corrección fraterna, ni la amistad ni la bondad, Lamet, inspiran esta carta. Tú sabrás lo que la inspira

  36. Lamet, reconozco que no estuve acertada en las formas y lo que te dije lo podría haber hecho de otra manera, pero la impresión que me produjo el tema PRISA con un tono, no tanto discrepante sino censurable, en medio de una carta fraternal me produjo esa reacción.

    Te pido disculpas aún en la discrepancia. Siempre te he tenido bastante aprecio (aunque nunca haya escrito en tu blog), y me desconcertó ese, llamémosle, paréntesis, o lapsus o lo que sea. Pienso que tú quizá caigas en la cuenta de que ese párrafo de PRISA, cuando menos, fue inoportuno, si no ofensivo hacia un amigo.

    No oculto mi nombre y mi apellido que son con los que escribo siempre.

    Mi respeto y mis disculpas. Yo también tengo mis miserias.

  37. Maite (si es que eres Maite, porque en Internet nunca se sabe con quién se está hablando y es sospechoso que tú sepas que no le he enviado antes esta carta abierta a Juanjo): yo soy un hombre con muchos defectos, como decía Arrupe “un pobre hombre que intenta no poner obstáculos a la gracia de Dios”.Aunque en realidad estoy muy lejos de vivir plenamente lo que predico.
    Acepto tus críticas como he recibido muchas a lo largo de mi vida, pues nunca me he considerado poseedor de la verdad absoluta, sino un buscador en camino.
    Creo eso sí, que si criticamos, debemos aceptar criticas de los demás. Siento haber producido dolor, pero los que nos pronunciamos públicamente estamos sujetos a sufrir las consecuencias y respuestas de los demás.
    Creo que se han expuesto en este blog suficientemente las diversas posturas y doy por cerrado el debate, pues ya es dar vueltas sobre lo mismo
    .Para terminar quiero dejar claro que lo único que he pretendido y pretendo es contribuir a que no se cierren puertas, ni por la izquierda ni la derecha, en un momento de nueva esperanza para la Iglesia.

  38. Miguel Ángel, sabes que mi estilo, aunque sea hablar con claridad, no suele ser agresivo. Te doy la razón, fui una imprudente y podía haber dicho las cosas de otra manera. Diversas circunstancias personales que no vienen al caso, en ocasiones te ponen en situaciones tendentes a la imprudencia, como fue mi caso ayer. Un abrazo

  39. Gracias, Ana, por tus sinceras disculpas y por escribir con tu nombre. Un abrazo

  40. Porque te conozco a ti, Ana, y conozco a Pedro, me atreví a intervenir. No quise herir, y tal vez lo hice. Aceptad, todos, mi disculpas.
    Un abrazo

  41. Me ha agradado mucho el hilo, especialmente por dos cosas:
    1.- Se comprueba -de nuevo- que la mente puede perderse indefinidamente en sus devaneos mentales. No tiene límites. Todo lo explica y lo justifica, todo. Y ahí se empodera de las situaciones. Para mí también es golosa la mente; pero finamente me saca de mi “Lugar”.
    2.- En un ejercicio fino de honestidad y limpieza interior me queda el poso amoroso, atrevido, libre, valiente, verdadero, sincero y humilde de Pedro.
    (y a estas alturas de la vida no parece que Pedro necesite mucha gasolina de la adulación. Le siento libre.)

    Gracias de nuevo por tu vida, Pedro.
    Un abrazo.

    Anécdota: Hace un par de años invité a una amiga a asistir a una charla de Juanjo Tamayo en la espera de que le gustaría. Yo no pude asistir. La charla fue plúmbea, cerebral, “técnica” y un poco espesa. ¿Son estas las cualidades de un estilo más cerebral que amoroso? Al final quizás importa el poso que nos deja lo escuchado más que el contenido. Lo que se dice puede que no esté mal, pero siempre nos habita por dentro una melodía secreta que hace de brújula.

  42. hola
    articulo muy interesante , gracias me gusta mucho de este blog

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