El funambululista de Dios

Liu Ming, el médico chino del Papa que le atendió y devolvió la salud cuando éste era arzobispo de Buenos Aires, anda preocupado. Y es para estarlo. Pero no sólo por la inhumana agenda del pontífice, que rebasa con mucho las fuerzas de un hombre de setenta y ocho años, sino porque Francisco, además de […]