La moto y el mar

Playa de Altea

Playa de Altea

La moto y el mar: dos imágenes contrastadas, dos modos de entender la vida. La moto evoca ruido, velocidad, competición, lucha con el espacio y el tiempo. El mar es símbolo de quietud, detenerse, contemplar, sabor del inabarcable  infinito. ¿A cual pertenecemos?

Si a la moto, somos gente que corre, que brama, que goza con el riesgo y quiere apurar la vida hasta el extremo. Si al mar, tenderemos a detenernos, a escuchar el yo profundo, a meditar sobre nuestra identidad más misteriosa, hecha de horizontes y plenitud. El mar siempre estuvo allí desde los comienzos de la creación como trasunto de lo íntimo más íntimo de nuestro ser. La moto ha llegado hace nada, cambia de modelo, envejece rápido, se convierte en chatarra, es distintivo de nuestra fugacidad.

Ambas realidades, tecnología y naturaleza, forman parte de la vida del hombre, que inventa para comunicarse, gracias a su cerebro, y que transforma la realidad. Todo es bueno en sí mismo. Pero en la medida en que sepamos usar de ello.

¿Nuestra generación con qué se queda? La impresión primera es que hoy preferimos correr para drogarnos de nuestra verdad más profunda. Nos cuesta parar el motor, el móvil, las pantallas, la avalancha de mensajes instantáneos. Solo deteniéndonos al menos a ratos en silencio a contemplar recuperaremos el Ser, abrazaremos la chispa de Dios que en realidad somos: hechos de Mar y destinados al Mar.

Y la luz exitió

Amanecer

Cada mañana, al levantarnos, ¿somos conscientes del regalo de un nuevo amanecer? ¿Valoramos el pulso en nuestras venas, el milagro de los colores en la ventana, la sorpresa de ser parte de esa luz en la que existimos, de ser algo más que nada, de poder prolongar el gesto de Dios creador? Y sobre todo, ¿somos conscientes de que en cada momento disfutamos del “yo” en función de un “tú”, de que cada instante somos aurora de Dios?

 

 

LA PRIMERA AURORA

Dijo Dios: -Que exista la luz. Y la luz existió, Vio Dios
que la luz era buena; y separó Dios la luz de la tiniebla:
llamó Dios a luz día, y a la tiniebla noche.
(Gn 1,3-5)

 

Sin figura ni manos no aparece

el sueño de mirarse en el espejo,

ni en el caos emerge ese reflejo

donde la sombra ríe  si amanece.

 

Fuimos tiniebla a solas que perece

por no hallar en lo oscuro aquel cotejo

con que apreciar que somos el festejo

de un festín de color que vive y crece.

 

Y de pronto, ¡oh emoción!, nació la aurora

para alumbrar la turbia masa oscura

y al instante  la luz se hizo presente

 

centelleó en un día, noche y hora

y estalló en el tiempo la ternura

de un futuro de amor resplandeciente.

 

Pedro Miguel Lamet

 

Ven, Señor Jesús

Estos días ante la gran pantomima de los políticos españoles, el “pacto de la vergüenza” de la Unión Europea, los papeles de Panamá y mil noticias más que nos ponen los pelos de punta, me salió del alma este soneto-oración:

MARANATHA

Ven, Señor, Jesús.
(Ap. 22, 20)

Porque atardece y llevo en el camino
este peso de barro, esta andadura
de tiempo y finitud con que nos dura
lo que intuyo y no sé, lo que adivino

en medio de la niebla o el cansino
sentirme solo en esta noche oscura
con nostalgia de estrellas y la pura
ausencia de tu Ser, amor divino,
te busco en la mirada de mi hermano
te digo ven, te llamo desde el río,
el viento, el mar, la lluvia y el abrazo

o en el dolor, el miedo, el desvarío,
donde sé que me llevas de la mano.
¡Ven ya, Jesús, y tenme en tu regazo!

Pedro Miguel Lamet

La catedral del alma

catedral Sevilla

 

El ser humano se debate entre sus pequeños deseos, sus ídolos de barro –comer, gozar, poseer, dominar, almacenar- y su anhelo de saltar más allá, de ir más arriba, de abrazar al infinito. Intuye que está hecho para otra inmensidad, que a veces vislumbra en el mar, los umbrosos valles, las cimas de las montañas, el cielo estrellado. O mejor aún, descubre en una mirada de amor, la palabra de un niño, el verso de un poeta o la armonía del universo: desde la belleza de un cuerpo hasta la música, desde la perfección de un insecto al canto de una catarata.
Para hacer visible esa dimensión del alma, el hombre, entre otras muchas creaciones, ha construido templos humildes y altivas catedrales. Las hay románicas, que bucean en el interior, el silencio contemplativo. Y las góticas, que, como esta de Sevilla, emulan la trascendencia, ascender más allá de lo cotidiano, subir en arrebato de piedra y arte hacia Dios. Sus naves, estilizadas columnas, y bóvedas de encaje juegan con la luz para cantar nuestro destino: ser más, vibración del Universo, cielo en la tierra.
No llores pues por lo que te pierdes y disfruta a pleno pulmón de lo que ya eres.

Una sola flor

Una sola flor red

Aunque este año sigue luchando con el frío la primavera nos va llegando. Es hora de darle la bienvenida con un soneto. Nunca olvidemos que la primavera empieza dentro.

A UNA SOLA FLOR
Si del color la frágil primavera
sobre el azul pintara una sonrisa
para igualar el beso de la brisa
y al instante enseguida se muriera;

si hiciera de la luz su prisionera
y cantara su esencia tan deprisa
como el jilguero hiere la imprecisa
pureza de la tarde en la ribera;

si el mismo Dios bajara para verme
y dejarme una huella de sí mismo
tan fugaz y tan bella como un verso,

no vendría en el trueno o en el abismo
ni en la doliente luna que en mi duerme,
sino en la flor que abraza al universo.

Pedro Miguel Lamet

Jesús visita un campo de refugiados

A refugee from Afghanistan carries a baby on arrival on the shores of Lesbos near Skala Skamnias, Greece on June 2, 2015. Lesbos, the Greek vacation island in the Aegean Sea between Turkey and Greece, faces massive refugee flows from the Middle East countries. Women and children are seen at the beaches and the cities of Lesbos, exhausted after the trip over the Aegean Sea. Some children are even born on the flight from war. Last week alone over 2500 refugees arrived on the island, where they will be registred by Greek authorities. After registration most refugees are left on their own. AFP PHOTO / SCANPIX DENMARK / SOEREN BIDSTRUP +++ DENMARK OUT (Photo credit should read SOEREN BIDSTRUP/AFP/Getty Images)

El viento huracanado zarandeaba la arenisca de la playa de Lesbos. A una milla de distancia diversas zodiacs hinchables luchaban contra un mar embravecido, donde familias de refugiados sirios se debatían entre la vida y la muerte. Un puñado de pescadores griegos lanzó un cabo desde su barcaza a uno de los botes a punto de desinflarse y ser engullido por una ola gigantesca. Gritaban:

–¡Salvadnos, que perecemos!

El patrón, de barba negra y ojos profundos, vestido con un chaleco color butano y un gorro de punto calado hasta las cejas, exclamó:

–¡Vamos, remad más fuerte!

A duras penas consiguieron arrastrar la débil embarcación hasta la playa. La imagen que se encontraron no podía ser más desoladora: Jóvenes voluntarios de Médicos del Mundo practicaban la respiración artificial a un naufrago, mientras otros cubrían con mantas los cadáveres de varios niños que no lograron superar el desembarco.

Exhaustos, después de una agotadora jornada, los doce pescadores encendieron una fogata junto a una casa en ruinas. El patrón les dijo:

–Roto el timón, sin agua y sin alimentos, veo a estas gentes como navegantes sin rumbo, ni norte ni puerto. ¿Qué puedo decir de esta generación? ¡Ay de quienes los han arrojado a tal estado! ¡Ay de ti, Europa, que les cierras las puertas y les niegas la vida! Yo envié en un tiempo a estas playas a mis primeros apóstoles para sembrar la Buena Noticia de amor y bienaventuranza. Me construisteis iglesias, sí, pero también fundasteis naciones para enriqueceros, y después de luchar entre vosotros, acabasteis entregados al dios que llamáis “estado del bienestar”. Habéis convertido el continente en un castillo inexpugnable, un recinto cerrado con muros y empalizadas, un mercado pendiente de los movimientos de la bolsa y las primas de riesgo, en función de vuestro propio egoísmo. Creasteis una moneda única para engrosar vuestras arcas, pues almacenáis en bancos el dinero de todos, o promover multinacionales que explotan a los más desfavorecidos de los países pobres. Pero ¿de qué os servirán vuestras abultadas cuentas bancarias cuando se presente el implacable ladrón en la noche? (más…)

Cuándo tiene sentido la cruz

En plena Semana Santa me vuelvo a preguntar qué sentido tiene la cruz en nuestra vida.

CUÁNDO NO TIENE SENTIDO LA CRUZ
No le veo sentido a la cruz por la cruz. Hay personas que han sacralizado el sufrimiento en sí mismo, como si pasarlo mal fuera per se algo positivo. Eso no es una virtud, es una enfermedad.
No tiene sentido la cruz como autoflagelación mental. Es decir, dejar a la mente que te pase películas negativas. Es otro morbo perjudicial en que se recrea mi peor yo, mi personaje más falso. A ese no hay que hacerle ni caso. (más…)

La energía feminista de cinco adolescentes

Acaban de comenzar las vacaciones en una ciudad costera de Turquía. Lale, la pequeña de cinco hermanas adolescentes y huérfanas, se abraza a su profesora predilecta. Antes de regresar a casa, aprovechan un momento de libertad en la playa para bañarse, con los uniformes puestos, junto a unos chicos, con los que juegan subidas a sus hombros a derribarse mutuamente en el mar. Es la única escena de fresca y alegre libertad de estas chicas que, en el calor del verano, viven encerradas en una auténtica prisión: la casa de familia controlada por la abuela y su hijo, un tío de las niñas, en el más retrógrado puritanismo islámico tradicional.

Los juegos de la playa son magnificados por los tutores como una obscenidad y reaccionan en consecuencia convirtiendo el domicilio en un recinto inexpugnable (más…)

Leer para ser libres

La lectura2
Vivimos una auténtica inundación de imágenes. En la tele, el móvil, la Tablet, el ordenador. Puede haber películas, fotos, reportajes y documentales enriquecedores e incluso artísticos. Pero ninguna imagen sustituye la lectura. ¿Por qué? Porque la imagen te lo da casi todo hecho. En el libro tienes que crear tú. A las sugerencias del autor has de poner rostros, paisajes, situaciones. La lectura es a la mente lo que el ejercicio al cuerpo. Quizás por eso hoy abundan las mentes anquilosadas, triviales, insustanciales, fofas, porque no se lee.
Entre 2015 y 2016 estamos recordando, en sus centenarios, a tres grandes escritores: Cervantes, Shekaspeare y Santa Teresa. El primero decía que “el que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”, y la santa de Ávila: “Lee y conducirás, no leas y serás conducido”. Quizás por eso en un siglo en que la mujer estaba tan minusvalorada ella fue tan grande. (más…)

Brechas en la identidad de Europa

“Europa es un soldado durmiendo sobre su mochila”. Dos recientes hechos nos recuperan esta frase de González Tuñón: el desenlace de las conversaciones sobre la permanencia en el Reino Unido, y la vergonzosa inoperancia en el mayor desafío de la historia europea después de la II Guerra Mundial: el drama de los refugiados. “Nosotros no coligamos Estados, nosotros unimos a las personas“, había afirmado Jean Monnet, uno de los que inició el sueño de Europa al emprender el primer paso de la unión económica. Parece que sus ideales, así como los valores que motivaron a los padres de Europa, están comenzando a resquebrajarse de forma preocupante.
Después de 40 horas de intensa negociación, los veintiocho se han bajado los pantalones ante la amenaza de que el Reino Unido abandone la Unión Europea. Lo lógica más obvia es, desde luego, que ni a los intereses de los ingleses ni a los del resto de Europa convendría tal disgregación. Pero la historia de la Gran Bretaña, basada en una insularidad que va desde conducir por la izquierda y no admitir el sistema métrico a hacer siempre lo que le ha dado la gana, es seguir sus intereses desde su “espléndido aislamiento”. Su economía, su potencia militar, su amistad con Estados Unidos y su vieja Commonwealth se lo permiten. (más…)