En el cráter de un volcán

Francisco-Turquia

Si algo está demostrando el papa Francisco, tanto en sus medidas intraeclesiales como en sus intervenciones ad extra, es su absoluta carencia de miedo y su capacidad de agarrar el toro por los cuernos. En menos de una semana le ha cantado las cuarenta a Europa en su memorable discurso al Parlamento, ha afrontado personalmente y sin tapujo un caso español de pederastia, y ha aterrizado en el vértice mismo de la mayor confrontación geopolítica y religiosa que divide al mundo: la frontera del nuevo califato, la versióm más violenta del Islam.
Ya fue calificado de “alto riesgo” el viaje de su predecesor Benedicto XVI a Turquía en 2006, que a su vez seguía las huellas de Pablo VI y Juan Pablo II en su diálogo ecuménico. A la siempre delicada situación que es para un papa visitar un país con un 97 % de musulmanes en su mayoría sunitas y poco más de 30 mil católicos que no obtienen pleno reconocimiento institucional, puente estratégico entre Asia y Europa, se suma ahora su implicación en una lucha en la ciudad kurda de Kobane, en la frontera con Siria, con los yihadistas del IS, sus matanzas, provocaciones y la dramática situación de un millón de refugiados sirios. (más…)

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Añoranza del maestro

Monumento al Maestro. Conil (Cádiz)

Monumento al Maestro. Conil (Cádiz)

 

La figura del maestro parece haber desaparecido del mapa. Era en el pueblo no sólo el que enseñaba las primeras letras sino el que abría en aquellas aldeas perdidas en el campo y la montaña a un mundo desconocido detrás de los mapas y las fechas de la historia, cuando no había televisión y apenas cine. Figura respetada y a veces amada, no sólo instruía, sino que enseñaba a vivir y amar a los libros.
Hoy hasta el término de “maestro” está devaluado, y sustituido por el de “profesor”. Todo un símbolo, porque el profesor se especializa en una disciplina: gramática, geografía, inglés, matemáticas, y el alumno pasa por muchas manos eruditas, pero rara vez por las de un auténtico educador que transmita no sólo saber sino sabiduría. Escribe el poeta Jaime Sabines: “Como ahora no hay maestros ni alumnos, el alumno preguntó a la pared: ¿qué es la sabiduría? Y la pared se hizo transparente”.

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El jardín de la sangre

UCA

Ayer celebrábamos el 25 aniversario de los mártires de El Salvador. Recordaba yo hace cinco años  en este mismo blog cómo viví el día que mataron a Ellacuría, después de que me visitara en Madrid pocas jornadas antes.  Así la iglesia  salvadoreña se pronunció ayer a favor de que haya justicia en el caso del asesinato de seis sacerdotes jesuitas y dos colaboradoras ocurrido hace exactamente 25 años y que sigue impune:  “Nosotros, como iglesia, siempre estamos a favor de la justicia en el caso de nuestros hermanos jesuitas, ojalá el derecho de la nación lo permita, que tengamos un estado de derecho tan capaz de hacer justicia y de conocer la verdad”, señaló en una rueda de prensa el arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar.

He aquí mi soneto y homenaje a estos inolvidables compañeros y amigos: (más…)

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Viaje a un cielo en pequeño

San Miguel

Con motivo de una conferencia impartida en la universidad UNISINUS de Brasil he tenido ocasión de darme un rápido paseo por las famosas Reducciones jesuíticas, sobre las que tanto había leído y meditado. Ya habrá ocasión de escribir más largo y tendido sobre ellas. Aquí ofrezco mis primeras impresiones.

En medio de una verde vegetación lujuriante, entre un sol vivo y repentinas tormentas que corren misteriosas cortinas de romántica bruma sobre valles y montañas olvidadas en el tiempo, como un milagro, surgen ruinas de templos de piedra, edificios y construcciones de una civilización ejemplar, una explosión de cultura en medio de la selva. (más…)

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Solo soy cuando dejo de ser

estrella

Un pequeño poema sobre el vacío necesario para encontrar la luz de la permanencia

EL PUNTO DE LUZ
Sólo soy cuando dejo de ser
y vuelco la existencia sobre el vano
vacío de la sombra.

Me pierdo y me descubro
en la sima abisal de la marea.
El tiempo es solo ola
la vida permanencia.

Sé que estás prendido de la estrella
allí donde la estrella ha dejado de serlo
y es el punto de luz
donde amanezco.

Pedro Miguel Lamet

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La ermita y la fortaleza

Ermita

Dos edificios, dos símbolos. Ambos suelen estar separados en las afueras de nuestros pueblos. Aquí, en Cortegana (Huelva) están juntos. El castillo, en lo más alto y bien pertrechado e inexpugnable, para impedir que entren los malos, con torres, cañones, almenas, zanjas y puentes levadizos. La ermita, pequeña con sus frágiles paredes  de cal, agazapada en un valle silencioso, sólo turbada por la algarabía de los días de la fiesta patronal, pero siempre humilde, abierta a todos incluidos los más débiles.

Dos símbolos y dos estilos. (más…)

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Cuando la Justicia falla

El veredicto  es un thriller clásico antisistema de tema jurídico, muy riguroso, que pretende ser un alegato contra la indefensión que producen los llamados “defectos de forma”, algo muy de actualidad

El thriller jurídico, subgénero exitoso del cine negro, ha marcado grandes hitos en la historia del cine, desde Testigo de cargo (1957) a El dilema (1999), pasando por Matar a un ruiseñor (1962), Anatomía de un asesinato (1959) o En el nombre del padre (1993), entre muchos. A la intriga policíaca, siempre eficaz, se suma en estos filmes la capacidad del cine para la penetración psicológica a través del primer plano, la agudeza mental de los diálogos y la tensión ética y argumental hasta que conocemos el veredicto. Precisamente así, El veredicto,  se titula la obra que comentamos, suceso de taquilla en Bélgica y premio en Montreal.

Una noche fatídica convierte en un infierno la vida feliz del ingeniero Luc Segers, (más…)

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Ser otoño

INDIAN SUMMER IN BERLIN

Cuando suena el móvil es como si el mundo se detuviera y perdiéramos el yo absorto, prendido de la conversación lejana.

Incluso subimos la voz, como si estuviéramos solos en el mundo los dos, mi móvil y yo, sin advertir si hacemos ruido, molestamos a otros o estamos pregonando al aire historias que afectan sólo a nuestra intimidad.

Hasta se esfuma el paisaje a nuestro derredor, esta explosión de rojos, ocres, amarillos del melancólico otoño con que las hojas se despiden de su ya viejo verdor de primavera y nos evocan el leve suspiro que somos, distendidos en el tiempo, entre el verano y el invierno.

Párate, desconecta y escucha en directo el rumor de los árboles; aspira los olores del otoño y quémate con el fuego de sus colores, antes de que sea tarde y las ramas se tornen desnudas y ateridas, como tu alma. Que el ruido-ambiente no te prive de sentirte vivo y exclamar con el poeta: “Soy otoño, menos cuando me besas”.

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Ahora sé que soy música

musica

Ante tanta negatividad, corrupción, tristeza programada, miedo difuso, me gustaría proclamar que somos parte de una sinfonía como notas perdidas que no han tomado conciencia de su esencia de música. La gran tarea del momento es recuperar la armonía con el Todo al que pertenecemos.

AHORA SÉ QUE SOY MÚSICA

“Ahora sé que soy música”,
dijo el río, el pájaro y el chopo,
la piedra, la naranja, el pez, el niño,
la crisálida, el pan, la luna, la ladera,
el pelo de mujer, todo el paisaje…

Mundo-armonía,
pentagrama escondido que silencian
los grandes altavoces.

Se asomaban al aire tan desnudos
que eran sombra del aire.
Y perdido en sus notas se me iba,
como lengua de agua, mi voz
en su hermosura,
mi pena en su lamento,
mi lágrima en la risa,
mi viejo Dios
en su divina parsimonia
privado de adjetivos.

Supe entonces que ser es ser silencio
porque el alma se entienda sinfonía.
Pedro Miguel Lamet

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El lampadario

Lampadario.conil

Hoy día hay lampadarios para todos los gustos. Los hay electrónicos, que se activan con una moneda, y hasta los que pueden encenderse a larga distancia, incluso por Internet. Pero a mí me gustan los lampadarios de toda la vida, donde la vela se consume ante la imagen del Cristo o la Virgen como un trasunto de la propia existencia. Se quema la cera como me voy quemando yo, disminuyéndome con el paso del tiempo, las penas y alegrías de mi peripecia humana.

Cuando enciendo la llama, es como si tomara conciencia de que soy luz en la medida en que me voy gastando en iluminar en mi entorno y llegar a ser cera derretida un día, tarde o temprano; pasar de luz temporal, a reencontrarme con la luz total de la que broté.
En estos lampadarios entre las sombras entrañables de las iglesias de pueblo, con la moneda y la candela dejo mi plegaria y mi no-ser para  ser, donde me igualo a la pobre viuda del evangelio, al publicano humilde, y al Cireneo que se arrima al dolor de los demás, y a cualquiera que vela vigilante en oración en medio de la noche. Quizás estos pensamientos movían al santo jesuita José María Rubio a exhortarnos a vivir “como lámpara encendida”.

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