Tesis teológicas para tiempo de crisis (VI)

DSCF6864Sexta tesis: “…hasta que el absoluto se manifestó en la parcialidad de la historia”.

 “La palabra se hizo carne y habitó  entre nosotros y hemos visto su gloria…” (Jn 1,14)

“Pues ya conocéis la generosidad de nuestro Señor Jesucristo, el cual, siendo rico, se hizo pobre por vosotros, para enriqueceros con su pobreza” (2Cor 8,9)

“Esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre” (Lc 2,12).

 

El misterio de la encarnación, refrendado en la resurrección, es la apuesta total de Dios por el hombre, por todo el hombre y por todos los hombres. Este misterio se hace creíble en su apuesta por los más débiles; si Dios opta por ellos entonces opta por todos, no hay marginación ni exclusión alguna.  En el débil y en el pobre está la señal de Dios y su carácter universal.

            La Iglesia ha de ser- y no puede ser otra cosa si quiere ser fiel a lo que es: sacramento  – encarnada y su encarnación es apuesta por todos los hombres desde los débiles. La opción, por tanto, no es por los pobres sino  por la humanidad entera, lo cual sólo se hace creíble  desde los pobres que es donde se cobra la verdadera universalidad y por tanto la catolicidad.

           tioabuelo Si la Iglesia desde Cristo quiere anunciar al Dios de los hombres ha de andar por los caminos de la catolicidad- de la universalidad en el ecumenismo de los débiles, no se trata de que vengan o de que hagamos algo por ellos sino de que sean estructurantes de nuestra familia eclesial, de que la Iglesia sea de su carne.

            Frente al mensaje competitivo y diferenciador,  frente al particularismo y reduccionismo implantado desde la imposición de los poderes que quieren ser únicos y universales,  hemos de presentar la catolicidad de una universalidad que partiendo del débil  y de lo pequeño  se hace lugar accesible para todos fundamentando una ética nueva y universal.

            Necesitamos una teología ecuménica que presente el verdadero carácter universal del monoteísmo cristiano y que posibilite el verdadero encuentro y dialogo interreligioso.

9 Responses to “Tesis teológicas para tiempo de crisis (VI)”

  1. La pregunta es cual es la dimensión universal de la enseñanza espiritual de la iglesia. En realidad, y esto es lo que apoya la fundación que represento, todas las tradiciones espirituales y de sabiduría de la humanidad enseñan el mismo mensaje universal. Pero se han quedado tanto en sus valores superficiales que han perdido su profundidad.

    Y esta perdida del mensaje ocurre en todas las iglesias pero muy particularmente en la católica, heredera del Imperio Romano que no de las enseñanzas de Jesús. De hecho la iglesia se dividió de la misma manera que el imperio romano y aún hoy prevalece esa división y la herencia que representa. La del poder político de Roma.

    Quizás ya va siendo hora de ser firme en estos temas. La iglesia no solo no ha ayudado a expandir el mensaje de Cristo, sino que siempre que ha podido lo ha perseguido. Los ejemplos son tantos que no es necesario contarlos. Desde el Padre Molinos, aún no re-establecido, pasando por Juan de la Cruz y por tantos otros de estos tiempos y de tiempos anteriores que es una barbaridad. Si Cristo andara por las calles de este mundo ahora los primeros en perseguirle serían los representantes de su llamada iglesia.

    ¿Que enseñan las tradiciones espirituales?

    Lo primero enseñan una filosofía practica. Más vale una onza de practica que mil toneladas de filosofías.

    El indio apache rezando al sol, solo en la pradera, el musulmán rezando devocionado mientras da vueltas a la Kabbah en su peregrinación a la Meca, el devoto de Krishna que reza para obtener su sabiduría. Rezan al mismo Dios y siguen la enseñanza de la devoción y de los actos de devoción ante los símbolos que les inspiran la Divinidad. Los símbolos difieren, pero el Dios al que reza el corazón del indio, el corazón del hindú, el corazón del católico o del musulmán, todos rezan al Único Dios, el mismo al que rezamos todos. El que une nuestros corazones. Sonlas mentes y los simbolos, las etiquetas, lo que nos separa.

    Si preguntas a las tradiciones espirituales si realizar actos de devoción ante los símbolos de Dios para ellos (la torah, la Kabah, el crucifijo etc…) es parte de su religión todos te dirán si. Los símbolos que son el valor superficial varían, pero la práctica es la misma.

    Y así sucesivamente, todos la religiones enseñan sinceridad, amor a Dios, limpieza, caridad, etc… enseñan todas lo mismo y es su práctica lo que las hace ser validas, no las ideas y menos aún los símbolos. Y la práctica que enseñan es la misma. Y la más elevada es la práctica del silencio, de la meditación y de la contemplación. Pues es con el silencio de la mente cuando la luz del corazón, el reino de los cielos que esta en el interior, brilla en la vida de cada día.

    La universalidad de la tradición Católica y Cristiana es la misma de todas las tradiciones, como lo es el Dios al que rezan todos los hombres, Como dijo el Jefe Indio Seattle en su carta al presidente de los Estados Unidos en el año 1887

    “Ni siquiera el hombre blanco, cuyo Dios pasea y habla con él de amigo a amigo, queda exento del destino común. Después de todo quizás seamos hermanos. Ya veremos.
    Sabemos una cosa, que quizás el hombre blanco descubra algún día:
    Nuestro dios es el mismo Dios”.

    Nuestra fundación busca reunir a los mejores profesores espirituales de cada una de las tradiciones espirituales de la humanidad para hacer la declaración universal de verdades espirituales, que una vez mirado el fondo del mensaje es el mismo mensaje. Incluyendo el mensaje de la encarnación, que todas de alguna manera reflejan en sus enseñanzas, porque si Dios es omnipresente, entonces esta presente en toda su creación y por lo tanto encarnado, o manifestado desde el comienzo de los tiempos.

    Nos encantaría trabajar juntos con todas las personas que como usted piensa que es necesario unir a la humanidad en su verdad espiritual.

    Feliz Navidad y prospero año nuevo

    Raman

  2. Siento una gran lejanía de tu planteamiento sectario de la vida y la verdad. Nuestros modos de comprender la universalidad y la encarnación están muy lejos. No será por lamezcla, ni por las síntesis sectarias e interesadas por donde nos acerquemos a la verdad y a la vida. Un saludo.

  3. Un saludo muy respetuoso también. Y que la Luz del Señor pueda hacerle realizar la verdad y el camino que es la vida.

    Y un consejo, lea a autores de otras tradiciones, autores clasicos, y quizás llegue a comprender que todas las tradiciones espirituales enseñan la misma enseñanza. Es la mentalidad sectaria, precisamente, lo que les hace sentirse diferentes y reacios a la integración.

    Pues bien, no son diferentes, son todos hijos del mismo Dios y Él les ha atendido con el mismo cariño, con las mismas enseñanzas. Nacer en España y católico no es más santo que nacer en Benares y sadhu.

    Raman

  4. Permitidme intervenir en el debate. Creo que todas las religiones tienen algo en común: su carácter místico, la sorpresa ante el “misterio”. Pero la singularidad de cada una hace que no sean “uniformes”, uniformidad que no significaría sino la desaparición de la esencia, el “misterio”, que sería sustituido por una moral supuestamente de consenso universal. Me parece de suma importancia no confundir moral con religión (mística). Soy católico, y desde mi fe no niego los errores históricos de la Iglesia, pero tampoco reniego de ella. Si hubiera nacido en otra latitud, puede que mi religión fuera otra, pero eso no quiere decir que hubiera nacido en el seno de una religión más pura, ni que todas las religiones sean iguales. Cada una tiene su especificidad. A pesar de los errores de la Iglesia, creo que sí ha ayudado a expandir el mensaje de Jesucristo. ¿Conoceríamos a Jesucristo sin la Iglesia? Tanto como a Krishna o a Buda sin sus seguidores. Si tenemos este debate es porque hay Iglesia, im-perfecta, limitada, pero Iglesia que continúa luchando en medio de las oscuridades propias y ajenas. Y sin duda, la especificidad propia que predica la fe cristiana es la encarnación, culminada en la muerte-resurrección, que es algo muy distinto al “panteísmo” al que R. Leonato alude, creo, al hablar del “Dios omnipresente en todas las cosas” (algo específico de la espiritualidad oriental; el cristianismo afirma que se puede conocer al Dios creador por la contemplación de su obra, pero Dios no es su obra; cf Rm 1,18-25). Para los cristianos Dios toma carne en Jesucristo, que no es un enviado más entre los muchos, sino el mismo Dios que accede a la historia del hombre, no como el que legisla cómo debe ser la religión universal, sino como el que camina con nosotros mostrándonos la Verdad con su vida. Recordemos que las primeras dificultades que tuvo el cristianismo en sus orígenes, fue precisamente por lo absurdo de un Dios-encarnado, y lo que es más escandaloso, crucificado; la cruz (como metonimia del Dios crucificado) indisolublemente unida a la resurrección, forma parte del “misterio original” del cristianismo. Los debates primeros de los cristianos con la cultura y las religiones circundantes estuvieron centradas en la obsesión por negar unos la divinidad de Jesucristo y otros la humanidad. Pero lo que prevaleció fue la “incomprensible e ilógica” doctrina del Dios-hombre. Para mí, un triunfo del “Misterio”, y una lección: no se puede acceder a la verdad por la simple “contemplación” (terminamos teorizando e idealizando sobre hermosos paraísos terrestres o celestes); tampoco por el simple “compromiso moral” (¿se puede estar toda una vida luchando sin un “ideal” que sostenga el ánimo dispuesto?). La historia es la misma de siempre: ¿Dios u hombre? Y el cristianismo dice: ni Dios solo, ni hombre solo, Dios-hombre. Por tanto, no hay religión cristiana sin contar con Dios; tampoco sin contar con el hombre. No hay verdad material y verdad espiritual, hay verdad espiritual-material. Esta especificidad del cristianismo es la que ha posibilitado (a pesar de los obstáculos de la misma Iglesia, según R. Leonato, y cuya afirmación no tengo inconveniente en suscribir; soy Católico, pero no un iluso que cierra los ojos a la realidad de mi querida Iglesia), que los derechos humanos sean una realidad surgida precisamente en el Occidente cristiano y no en el Oriente budista o hindú, donde la salvación se entiende más como un proceso de purificación moral-espiritual individual que nos devuelva a la existencia impersonal (no-existencia) que teníamos antes de ser arrojados a la cárcel de la materia. El cristianismo, como todas las religiones, quiere conducir a la paz, el entendimiento, la comunión, a la unidad. .. Pero el camino cristiano no incluye en su programa ni la anulación del hombre ni su disolución última en el Todo. Todos unidos, todos felices, pero sin perder nuestra libertad e identidad personal irrepetible. ¿Caminan hacia esto todas las religiones? Si es así, tal vez todas sean iguales.

  5. Totalmente de acuerdo. Gracias por elaborar la respuesta con todo cuidado. Un abrazo. Pepe.

  6. Muchas gracias Vicente por tu contribución que nos permite ahondar en este debate con racionalidad y entendimiento.

    Estoy de acuerdo en lo que dices en tu post pero me gustaría añadir las siguientes ideas para encontrar una nueva perspectiva.

    ¿Conoceríamos a Jesucristo sin la Iglesia? Tanto como a Krishna o a Buda sin sus seguidores. Efectivamente, le conoceríamos por sus seguidores, como conocemos a Krishna sin que exista una Iglesia como tal en el Hinduismo. La Iglesia es una institución política. Y los seguidores de Cristo no están todos en la Iglesia.

    En mi honesta opinión no es una cuestión ni mucho menos de que religión es la más avanzada ni tampoco de cual es más verdad o menos verdad. Precisamente es en la mística donde las religiones se encuentran en el mismo lugar. Muchos místicos se han expresado con la poesía como mejor medio para expresar su relación experiencial con Dios. La mística es la experiencia de Dios, no la creencia en Dios y creencia y experiencia o realización son cosas distintas. Si lees poesías de místicos de diversas tradiciones y simplemente cambias los nombres, aunque a veces no es necesario pues la palabra Señor se utiliza ampliamente en la poesía mística ¿para indicar que? la relación con Cristo. La relación se establece con el mismo Cristo, ya se haga desde la cultura Oriental o la Occidental, es con el mismo Único Hijo de Dios, pues solo hay Uno.

    Cuando Ramakrishna (conocido místico Hindú del siglo XIX) dice:

    Me afane día y noche
    Para hacer Tu asiento en mi corazón;
    ¿No has de ser bondadoso conmigo,
    Oh Señor del mundo, y entrar alli?
    Estoy por morir, por falta de un alma hermana
    que comprenda mi pesar.

    El hecho de que estuviera pensando en Krishna, no quiere decir que Krishna sea diferente a Cristo. Ni que su experiencia de Dios fuese menor o peor que la que fué en Juan de la Cruz o Teresa de Avila que vivia sin vivir en mi, y moria por no morir. Es el anhelo del corazón lo que lleva al amante hasta su amado.

    Entreme donde no supe, Y quedeme no sabiendo, toda ciencia transcendiendo.

    Entreme donde no supe y Quedeme no sabiendo… muy importante pues lo que sepas, eso la verdad no contiene. No es posible atrapar la verdad en un concepto y lo que expones como verdad es solo un concepto, misterioso pero un concepto. La mísitica requiere que vayas más allá de conceptos a la experiencia del amor que es la llama de amor viva, el Reino de los Cielos que está en tu interior. No allí o allá… no en una iglesia o en otra, sino en tu interior.

    Es cierto que Jesús es Dios y hombre, es cierto que es El Hijo Unico de Dios y que nadie llega al Padre sino a traves de Él. La pregunta es quien es ese Cristo.No lo vas a encontrar blanco sobre negro impreso en ningún papel, sino escrito en letras de fuego en tu corazón como dice San Pablo en Corintios 2

    La cultura occidental hace unos cuantos siglos pensaba que la tierra era el centro del Universo, luego que lo era el sol, ahora sabemos que estamos en una esquina de una Galaxia que a su vez esta en una esquina del Universo Conocido y del cual la mayor parte no conocemos. Si hubiese millones de planetas como la tierra, millones de ellos habitados…. y en todos ellos hombres como tu y como yo pero tan lejos unos de otros que no podemos llegar con nuestras naves y si estos hombres hubiesen recibido la buena nueva del Dios Personal… ¿Cuantos Cristos habría? ¿Uno o muchos?

    Mi aproximación no es panteista, ni confundo a Dios con su creación, ni eso es algo Oriental, que se ve conoces poco la cultura Oriental.

    Me encantaría profundizar en esta discusión teológica y filosófica con el fin de llegar al punto de encuentro pero no se si este es el lugar adecuado. El Dios Personal, y el Dios Impersonal, manifestador y creador son conceptos poco y mal entendidos pero que pueden ayudar a integrar a la humanidad en cuestiones espirituales.

    Un abrazo fraternal y Feliz Año!

  7. Cierto que este foro no es el más apropiado para discutir sobre un tema que, la verdad, no me apasiona mucho. Me interesó hace años; hoy me limito a contemplar sin buscar en la contemplación el remedio a mis neurosis, y, desde luego, sin pertenecer a ninguna de las escuelas (otros las llaman talleres) de oración o de mística –católica o no católica- tan prolíficas y novedosas; más que orientación encuentro en ellas dispersión. Demasiados “mesías” para tan poca gente que busca salvación, demasiados “maestrillos” que buscan notoriedad y pocos “maestros”. He hallado un camino muy simple para contemplar: Jesucristo, ¿es debido esto al hecho de haber nacido en Europa? Tal vez, aunque muchos nacieron en Europa y siguen otros caminos. Yo, desde luego, me enorgullezco de cribar mis experiencias espirituales por el tamiz de la razón poniendo en peso mi s experiencias espirituales y carnales con la experiencia de Jesús, mi maestro, recogida en los evangelios.
    Sí, soy un apasionado de la razón; para algo me la ha dado Dios. Cuando contemplo me abandono al Misterio, pero luego hago teología y uso de los conceptos (¡qué otra cosa puedo hacer!) para intentar explicar lo que vivo y siento. Mi maestra para acceder al Jesucristo que se encarnó en la tierra (en Palestina, siglo I) y evitar ir tras el Jesucristo del primero, segundo, tercero, cuarto, quinto o sexto Planeta de el Principito, situados en algún recóndito lugar del espacio interestelar, es la Iglesia. La Iglesia del séptimo planeta del Principito, que es el planeta tierra. No la Iglesia comunidad política que R. Leonato dice, sino la comunidad de hermanos, unos más santos y maestros, otros menos, que me han dejado una tradición pulida por sus muchos errores y sus pocos aciertos; entre estos últimos se encuentran los místicos flamencos del siglo XIV –que gustan de usar mayoritariamente un lenguaje plagado de conceptos metafísicos-, y también los místicos españoles Teresa de Jesús y Juan de la Cruz, que para transmitir su experiencia, además de su lenguaje metafísico –sobre todo en Juan de la Cruz-, se expresan echando mano del simbolismo nupcial, de tradición más bíblica. Estos dos místicos, aunque sea por cercanía cultural (siento ser tan provinciano, y no tan universalista como Leonato), me fascinan; mucho más Teresa de Jesús, porque logra comunicar con su lenguaje coloquial lo que Juan de la Cruz sólo consigue expresar con altos y rebuscados conceptos teológicos y filosóficos. Excluyo de mi devoción a algunos místicos que contemplaron mucho, pero viveron despegados de la tierra, lo que les llevó a creerse por encima del bien y del mal. Admiro también de Teresa de Ávila su “sentido común”, que no le impidió amar a una Iglesia que la tuvo en su punto de mira; ese “sentido común”, tan firme en la contrariedad, es lo que echo de menos en las escuelas “misticistas” que proliferan hoy por todas partes.
    Querido R. Leonato, no voy a seguir el juego de esta discusión, porque me cansan las “logomaquias” tan propias de los pseudo-místicos. Practicaré “el silencio del Buddha”, que creo que conoces bien, ya que es la antesala del “ateísmo religioso”. Dios es silencio, y hablar de él es destruirlo. ¡Vivamos! Creo que el blog de Pepe Losada no pretende sino poner sobre la mesa la dimensión vital de la teología, o la dimensión teológica de la vida. En el fondo, la mísitca de Juan de la Cruz o de Teresa de Ávila no son nada sin la biografía de sus autores. Es su biografía la que les da valor. Vivamos pues, y dejemos las “logomaquias” y las poesías místicas para el disfrute estético. “Sin verdadera virtud, cualquier discurso sobre Dios es un (simple) nombre” (Plotino, Eneadae II, 9,15,39). ¿Porqué hablar tanto de Dios? ¡Hablemos de la vida! Me he entretenido mucho jugando a un juego que hace tiempo abandoné. Espero que tú también alcances pronto a comprender lo absurdo de las palabras desencarnadas. Feliz año, y que Dios te bendiga.

  8. Lo mismo Vicente, me parece bien lo que dices. Feliz Año sí. La religión como dices es experiencia, que no palabras huecas escritas en el vacio.

    Pero nunca escribi en contra de lo que dices aunque así lo hayais interpretado. Simplemente estaba intentando participar en lo que supuse era un intento sincero de y cito:

    “Necesitamos una teología ecuménica que presente el verdadero carácter universal del monoteísmo cristiano y que posibilite el verdadero encuentro y dialogo interreligioso.”

    Y como yo soy un firme creyente en la necesidad de llegar a este encuentro de verdad, sin que el musulman alegue que lo suyo es mejor porque Mohammed es el ultimo profeta y Jesus el penultimo etc…

    Porque ese encuentro nunca se producira si es solo para decirle al otro: “si pero lo mio es mejor…” El dialogo es eso, dialogo y este no se produce cuando una persona lo comienza convencido ya de que el otro esta en el error. El dialogo se producira cuando tengamos un lenguaje con el que nos podamos entender y cuando ninguna de las partes hable con la firme convicción de su superioridad, sino todo lo contrario, con ecuanimidad y buscando entender la verdadera naturaleza de la experiencia común que nos une.

    Pero bueno… seguiremos intentando encontrar la mente abierta y el corazón abierto en otros foros…

  9. Hola. Yo soy ateo. Niego que existan los dioses.

    No soy ajeno a la moral ni a la ética. Hace algunos años la ética y moral común quedó plasmada en la citada Declaración Universal de los Derechos Humanos, que nos hace a todos iguales y hermanos. Derechos humanos que de alguna forma recogen la historia no del cristianismo, sino de la humanidad. Así, en su mayoría tales derechos ya los observaba Ciro en lo que se considera la primera declaración de derechos humanos escrita en el cilindro de Ciro hace 2.500 años. O hace 3000 años ya la especificaba el ateo Confucio. O en la occidental Grecia la enseñaba hace 2.600 años Sócrates.

    Iguales y hermanos pretenden todas las creencias hacernos, solo que efectivamente y como comentais, suelen acabar siendo excluyentes para con el creyente en otros dioses y para el no creyente.

    En mi opinión, se puede ser espiritual sin dios. Y lo cierto es que hay religiones sin dioses.

    Si hay algo que nos hermana es nuestra condición de humanos, no nuestra condición de creyentes o increyentes, de judíos o cristianos o ateos. De seres humanos.

    Ojalá todos aprendamos finalmente a coexistir fraternalmente. Tenemos hoy esa Declaración Universal (que por cierto, sigue el Vaticano negándose a firmar y que los países árabes han retocado para meter con calzador a su propio dios, excluyendo así a los no creyentes y a vosotros, creyentes en dioses con diferente nombre) que nos hace iguales en derechos y en deberes.

    Quizá es la hora de aunar esfuerzos en torno a esos simples treinta puntos, dejando de lado para lo personal nuestras propias subjetividades y abrazando en lo de todos lo que todos somos.

    Un saludo de vuestro ateo particular.

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