El Dios de mi vida (6)

seminario

“El temblor y el temor de Dios y su confianza”.

“YO dije: ¡ Ah, Señor, mira que no sé hablar, pues soy un niño!

Y el Señor me respondió: no digas.”soy un niño”, porque irás donde yo te envíe y dirás todo lo que yo te ordene”. (Jer 1,6-7)

Yo no sabía que Dios temblaba; yo temblé, fui temeroso. Fueron ocho años intensivos en el Seminario Diocesano. Ahí experimenté la fuerte responsabilidad de la formación y el acompañamiento a los candidatos al sacerdocio. No habría sido posible para mí esta misión si no la hubiera realizado desde un equipo en el que la misión era compartida, proyectada y revisada por todos. Por eso descubrí en esta inquietante labor la verdadera fraternidad sacerdotal provocada por el envío y la misión. La misión es única  y todos participamos de ella, nos exige la unidad.

montero En esta etapa Dios se me hizo “Eclesial y diocesano”. Desde esta experiencia siento y quiero a la Iglesia diocesana como el lugar propio  y natural de mi ministerio y mi ser sacerdotal; estar en Cheles, Olivenza o en la universidad, no es más que un modo de ser Iglesia desde la diócesis, trabajar en el proyecto, en un plan diocesano. También descubrí al Dios que obedeces cuando el obispo te pide un trabajo concreto como el de formador; ahora si veo claramente que Dios lo quería y agradezco la figura de D. Antonio que en todo el proceso fue clave para comprender la dimensión eclesial y diocesana   en mi quehacer ministerial.

En este ser Iglesia diocesana se enraíza también mi amor  y respeto al presbiterio y su valoración, soy desde y con el presbiterio, y desde ahí con todo el pueblo de Dios al que nos debemos totalmente. ¡Cómo me alegra estar hoy rodeado de compañeros queridos y poder celebrar con ellos lo vivido juntos  en tantos tiempos y en tantos sitios¡

Ahora mismo salgo para Montijo, hemos quedado todos los compañeros de curso para comer juntos, porque ha venido uno de ellos, Manolo Vélez, que está actualmente en Cajamarca (Perú) será una alegría compartir la mesa y la ilusión ministerial que sigue habitando en nuestros corazones.