El juicio cristiano (1)

EL OFICIO DE “JUZGAR” 

Quiero compartir con vosotros reflexiones que han sido tema de formación este verano para jóvenes cristianos. Se trata del discernimiento cristiano, de la  función de juzgar en las claves del Evangelio, con los sentimientos de Cristo. Lo iré haciendo  poco a poco en varios post. Espero que iluminen algo.

ducciodibuoninsegna45Los jóvenes universitarios y graduados, yo acompañando,  hemos estado unos  días de formación intentando adentrarnos en nuestra cultura para descubrirnos y descubrir la realidad en la que nos movemos.  Lo que está en juego en el ámbito y en el ser cultural es nuestra propia realidad de personas, tanto a nivel individual como comunitario. Nosotros queremos vivir y apostar por una cultura que esté llena de vida para nosotros y para los demás, que de verdad nos ayude a realizarnos en lo más auténtico y original de cada uno.

Este deseo supone y exige una actitud crítica y constructiva sobre nuestra sociedad y su cultura, hemos de “juzgarla”en el verdadero sentido de esta expresión. Juzgar es una expresión que utilizamos mucho en el argot diario, pero a lo mejor nunca nos hemos parado a ver qué significa esta palabra, y qué significa sobre todo cuando la utilizamos en nuestros espacios formativos, como nuestros grupos de revisión de vida, en la programación de nuestras campañas, en la lectura creyente, etc. Vamos a intentar detenernos un poco  en este día y vamos a profundizar en lo que es “JUZGAR”. Lo haremos tanto a nivel humano como a nivel evangélico sin que podamos separar muy bien una cosa de la otra, porque ya sabemos que lo más evangélico es lo humano, y que allí donde hay algo que humaniza nos estamos encontrando con algo verdaderamente evangélico, por aquello de que lo que dice el evangelio no es verdad porque él lo diga, sino que él lo dice porque es verdad en la vida, pero vayamos al tema que nos ocupa: “el oficio de juzgar”.

300px-Nuremberg-1- DECONSTRUYAMOS:

 Para adentrarnos en el verdadero sentido del juzgar necesitamos  primero deshacernos de la concepción equivocada y unívoca de este concepto; en nuestra ámbito cultural estamos acostumbrados a entender lo de juzgar desde la práctica jurídica, desde la aplicación del derecho legal a casos y personas concretas donde el juez acaba indicando su culpabilidad probada o exculpación, y definiendo los cargos penales que le pueden corresponder según el grado de su culpabilidad.  Nosotros cuando hablamos de juzgar no nos estamos refiriendo a este quehacer jurídico, sino a algo mucho más existencial e integral de la persona como veremos más adelante, no se trata por tanto de tener una actitud de juez ante la realidad, los acontecimientos o las personas, quizá  más bien lo contrario. Ni si quiera se refiere a una actitud criticona, en la que se busque que está mal y por qué lo está, para condenarlo de alguna manera, nada de esto es juzgar en el sentido que a nosotros nos interesa. Vayamos a su sentido genuino en nuestro argot humano y cristiano. Esto nos servirá para juzgar nuestra cultura y poder vivir en abundancia desde ella.

 HISTORIA, VIDA Y ACCIÓN:

 Todos nos movemos y somos en la historia y además no lo somos de un modo aislado; somos en la historia, de ella venimos y en ella estamos y ella será nuestra herencia para los otros que vendrán naciendo en tiempos futuros.  En este sentido la historia es el lugar de la vida, nuestra vida es historia y se realiza en ella, pero vivimos según nos integramos en esa historia actuando, es decir, somos seres de acción,  y la historia es la vida actuada, las acciones son los elementos de la historia.  De alguna manera todos somos acción. Somos lo que hacemos y lo que nos hacen; pero al actuar necesitamos sentido, horizonte, dirección. Este es un gran misterio: ¿Cuál es el verdadero sentido y el  verdadero horizonte de la historia? ¿..de nuestras vidas? ¿…de nuestras acciones?

Imagen 025La historia se nos presenta ambigua, en ella vemos elementos muy distintos y a veces muy contradictorios, vemos el progreso  y la riqueza, junto a la felicidad, y otras la destrucción, la pobreza y el sufrimiento atroz y permanente de muchas personas de la humanidad.   En nuestra propia vida, familia, pueblo o barrio, universidad, juventud, diversión, trabajo, etc. Lo experimentamos. Esto nos hace preguntarnos por el verdadero sentido de la historia, e incluso para ser más exactos  nos  plantea un interrogante profundo: ¿hay justicia en la historia? ¿quién la justifica, quién le da sentido a lo que ocurre? Esta pregunta y su posible respuesta  es algo que ha permanecido latente a lo largo de toda la historia de la humanidad, y el hombre continuamente ha buscado darle respuesta, la necesita, y cada uno de nosotros también; cuando nos preguntamos por la felicidad y la realización de la persona no estamos haciendo otra cosa sino adentrarnos en la cuestión del sentido de lo que somos y hacemos, de lo que estamos viviendo, y de lo que viven los otros. La filosofía y la religión van de la mano en la pregunta profunda de la humanidad y en la cuestión del sentido, y las dos intentan responder desde distintos ángulos a la misma cuestión humana.

 curso voluntariadoSER PERSONA

 El oficio de juzgar va muy ligado al ser persona. Vamos a explicarlo. Todos tenemos un quehacer principal, aunque a veces lo disimulemos, hemos de construir nuestras personas, no estamos hechos, vamos siendo lo que hacemos, y desde la acción realizamos nuestra vida y nos vamos adentrando en la historia. Por eso podemos decir que el oficio y la vocación fundamental del ser humano es construir su persona, asumir y hacerse cargo de su propia persona en medio de la realidad, algunos nos dirán que para hacernos cargo de nosotros hemos de hacernos cargo de la realidad en la que vivimos pero a eso ya llegaremos.

Pero nos vamos a permitir una parada para reflexionar que este hacernos personas, que supone verdadera decisión en la vida,  nos viene, según pensamos los cristianos, del modo de ser y de crear de nuestro Dios Padre. En la  revelación  el Dios de Israel se presenta como el Dios de la historia, como un Dios que actúa, el mismo se llama “soy el que soy  (actúo)”. Se trata nada más y nada menos del Dios de la Acción,  un ser activo que se adentra en la historia desde su quehacer vital y  por eso lo conocemos, por su modo de interactuar con nosotros, con los hombres.  Pero además nos ha hecho a su imagen y semejanza, por eso podemos decir también junto a él que “somos lo que hacemos”, por que “él nos ha hecho”. La propia creación no es otra cosa sino un hacer desde el amor: “y dijo Dios hágase y se hizo y vio que era bueno”. La generosidad y la gratuidad de Dios es la fuente del ser y del hacer.

Desde ahí vislumbramos que la historia es el lugar del encuentro de las libertades, de cada  hombre, de la sociedad, de Dios. Por eso ser persona es tomar postura y hacerse cargo de la historia, construir y ser “yo” junto a otros “tu”, y hacerlo buscando el verdadero sentido y la auténtica vida. En esta dirección vamos a encontrar el verdadero sentido del “juzgar”.

One Response to “El juicio cristiano (1)”

  1. animo con el blog que es un buen medio para encontrarnos y aprender un poco mas los unos de los otros