Emociones de sábado

Miedo, tristeza, marginación y educación

programa tveHace unos días, con motivo de la renuncia de Benedicto XVI, fui llamado por la televisión regional para asistir a un programa-debate sobre esta temática; asistimos dos laicos y dos sacerdotes. Al comentar con las personas conocidas mi presencia en ese medio para el debate-dada la situación actual de la iglesia y de los temas que se barajan en los medios ante la renuncia del Papa-, casi la mayoría me invitaban a lo mismo: “ten cuidado”. Entiendo que mi posible imprudencia lleve a mis amigos a invitarme al cuidado, pero me daba la sensación que tras esa indicación hay algo más. Por una parte el cuestionamiento de los propios medios de comunicación social, que entendemos que no responden bien a sus fines de formar e informar, y en  lo  que se refiere a los temas de la Iglesia y de la religión en los medios consideramos que atacan. Y yo, me preguntaba  si de verdad debemos tener miedo  a ir a los espacios de los medios para decir lo que pensamos y sentimos. Pienso que no, que ciertamente debemos pedir el respeto a toda dignidad, opinión y postura; pero miedo ninguno, recordaba en estos días el texto del profeta Jeremías:”No les tengas miedo, que si no, yo te meteré miedo de ellos”. Hoy hemos de ser abiertos y transparentes, sin doblez ninguna, sin actitud de defensa, sino de apertura y de propuesta; como Jesús que todo lo había dicho abiertamente y nada tenía que esconder.

sillaEsta mañana, he sentido otra emoción que tiene su valor positivo, la tristeza. Tras aparcar en una calle céntrica, me dirigía con paz hacia la plaza de san Francisco de la Ciudad; iba con alegría para el encuentro de calle organizado por “Entreculturas”, el baile de la silla roja, donde participan militantes de profesionales, de JEC, y personas de Pastoral Universitaria en general. Observé que una chica de buen físico, pero mal aspecto,  se dirigía a una madre y su hija pequeña, y que éstas de un modo ligero se desembarazaron de ella; seguí mi marcha y la chica  me siguió y comenzó a darme su explicación. Me pedía un euro, para ir en el autobús hasta el hospital porque su madre iba a morir… a partir una conversación, en la que le explico que no le doy dinero, pero que me preocupa su estado; ella lloraba con rabia y caminaba a mi paso, y respondía a todas mis cuestiones, sabiendo ya que no le daría nada. caritasMe explicó: tenía veintiún años, no tenía casa, andaba en la calle desde los treces años, desestructurada y lo reconocía, le daba ganas de quitarse la vida, había estado en los centros pero no aguantaba… y hoy lloraba de rabia y desesperada y me miraba fija, con lágrimas   vivas en sus ojos claros y preciosos, pero perdida, al final avanzó y me quedó atrás en un semáforo que saltó en rojo, y se volvía diciéndome: “esta tarde le prometo que estaré en la iglesia que me ha dicho, se lo aseguro me decía a voces…” Fueron dos o tres minutos y me han marcado todo el día, todavía está en mi interior. Yo iba a gritar que “no sobran niños, que faltan sillas, escuelas…” y lo grité,  pero con el rostro de María en mi corazón y en mis entrañas. Una joven destrozada con una mirada y una esperanza por recobrar en el cariño y en la ternura,  no puedo olvidar su gesto de despedida diciéndome:”no sé que voy a hacer”.

baileCon este sabor y sentir llegué a la plaza, y allí encontré todo un grupo de voluntarios –casi todos jóvenes conocidos- de Entreculturas. Eso era otro mundo, el del Reino, un ya anticipado de aquellos que creen y sienten la fraternidad como horizonte, y que se han tomado en serio que la educación es un instrumento de vida para todos, un derecho que está conculcado para millones de niños y tenemos que luchar para  darles lo que se merecen y es propio de ellos. Bailaban con gracia, luz, sentido, mensaje, y yo me dejaba llevar por ese ritmo de tantán solidario y fraterno. Y entendía que  tenía que estar allí por todos los universitarios con los que me encuentro cada día en el campus, pero hoy tenía que estar por María, porque quiero unir  a la universidad con la sociedad, y sobre todo con la pobreza y sus víctimas.  Esta joven es una víctima de una falta de educación:manitas lo que habrá vivido, sentido, sufrido desde los treces años, cuando tenía que haber estado recibiendo una formación y un mundo de afectos y de ideales en el ámbito escolar y familiar, social,  que le configuraran su vida. Así  hoy no estaría desesperada. Ahora llego a la noche callada, me quedo aquí solo en este sofá al calor del brasero, y medito y siento las palabras dolidas de su boca, sus pasos, los ojos, las lágrimas, la mirada de María, y me adentro en el absoluto del evangelio, sabiendo que ante  el miedo, la tristeza y el sufrimiento de la pobreza, nosotros sólo podemos  y tenemos la fuerza del absoluto: “sed compasivos como vuestro Padre celestial es compasivo”.

 

 

4 Responses to “Emociones de sábado”

  1. LA MAS TERRIBLE POBREZA ES LA SOLEDAD
    LA MAS GRANDE ENFERMEDAD HOY EN DIA ,NO ES LA LEPRA NI LA TUBERCULOSIS
    SI NO EL SENTIMIENTO DE NO SER RECONOCIDO
    HAY MAS HAMBREEN EL MUNDO POR AMOR Y POR SER APRECIADO,QUE POR PAN …
    ALGUNAS VECES PENSAMOS QUE LA POBREZA ES SOLO TENER HAMBRE
    FRIO Y UN LUGAR DONDE DORMIR .
    LA POBREZA DE NO SER RECONOCIDO ,AMADO Y PROTEGIDO
    ES LA MAYOR DE LAS POBREZA

  2. Te comprendo y comparto tus sentimientos y tu fustración. Pero también me gustaría que compartieras la satisfacción de los pequeños, medianos y largos pasos que dan muchas personas que pasan por los centros. Esa chica no me suena.

  3. No puedo evitar dejar un comentario al leer esta impactante historia de María. No podrías haber definido mejor el sentimiento: FRUSTRACIÓN. Frustración al ver como una joven que podía estar llena de vitalidad y entusiasmo por conseguir sus metas en un futuro está hundida, tiene una vida vacía de sentimientos e ilusiones. Yo tengo su misma edad y casualidad que su mismo nombre, y veo una diferencia abismal de vidas, más que nunca hoy me siento afortunada de tener la familia que he tenido y desde aquí toda mi fuerza y apoyo a esa joven.

  4. Después de leer de nuevo el post, considero necesario escribir.
    La noche del miércoles 27 de febrero, viendo el programa “Objetivo”, fui una espectadora más de todo lo que se dijo, aspectos con los que estaba de acuerdo, con los que no…
    Yo, simplemente pienso que a Benedicto XVI, como se dijo en el programa, ya le faltan ganas de seguir como Papa, que su turno se ha acabado, y que debe dejar que otra persona, con más energía, con las “pilas bien cargadas” ocupe su puesto.
    Soy consciente también de otras muchas cosas que se han dicho negativas sobre este tema en muchos medios de comunicacion, pero no considero oportuno hablar de ello ya que ni siquiera se sabe si son ciertas.

    En cuanto a la historia de María, la verdad es que cuando la leí se me pusieron los pelos de punta. Me da mucha pena, y siento tanta tristeza cuando veo a personas tan jóvenes en esta situación, que no tienen ilusiones en la vida… Ójala esta chica tenga un futuro muchísismo mejor que su pasado.

    ¡Suerte María!