Meterse en la piel del otro

Hace años, en tiempos de una de esas crisis económicas tremendas que asolan periódicamente nuestro país y que suelen terminar siempre con mucho desempleo, me encontré con un familiar lejano. Le iba bien por aquel entonces. Tenía un buen trabajo y mejor sueldo. Se había comprado un adosado. Conducía un buen coche. Parecía que el futuro se presentaba para él sin nubarrones ni tormentas en el horizonte. Estuvimos charlando un rato. Inevitablemente salió en la conversación la situación de desempleo que había entonces. Y me dio su opinión. A su parecer, no era verdad eso del paro. En realidad, el que no trabajaba era porque no quería. Bastaba con buscar. Todo eso lo decía sentado en el jardincito de su chalet adosado con un refrescante vaso de cerveza en su mano. Traté de aducir algunos datos. Pero su posición fue inexpugnable. Lo que había era muchos vagos y mucha gente con ganas de vivir del cuento y de los subsidios del gobierno. Lo mejor que se podía hacer era quitar el seguro de desempleo, ya veríamos entonces como el personal se espabilaría y encontraría trabajo.

Me quedé con aquella conversación resonando en los oídos. Pero pasó el tiempo. Vinieron otros quehaceres y IMG-20111009-00090 - copiapreocupaciones, otros encuentros, otras conversaciones. Hasta que un día me volví a acordar con claridad de aquella conversación. Me volví a encontrar con aquel familiar. La vida da muchas vueltas. A veces muy inesperadas. Los tiempos habían cambiado mucho para él. Los ajustes habían llegado a su empresa y le había tocado a él la china. Estaba sin trabajo. Estaba cobrando el seguro de desempleo. Como su sueldo había sido bueno, también los que cobraba del seguro estaba bien. Pero tenía, y él lo sabía, fecha de caducidad: sólo dos años y ya había pasado uno y medio. Estaba empezando a hacer cuentas. Había vendido el adosado. Había cambiado el coche por otro más pequeño. La cerveza seguía siendo fresquista pero ya no era de marca. Su vida había cambiado mucho. Y para peor.

Volvimos a hablar. Ya no pensaba lo mismo. Se había dado cuenta de lo duro que era encontrar un puesto de trabajo. De hecho, a los pocos meses encontró uno pero de vigilante de seguridad. Nada que ver con su puesto de casi-directivo de antes. Por delicadeza, no le recordé la conversación que tuvimos unos años antes. Pero pensé que la com-pasión, el sentir con los demás, el meternos en la piel del otro, es una de las actitudes básicas que puede mejorar nuestra sociedad. Mi familiar lo aprendió cuando le tocó la china de la mala suerte. Casi es mejor aprenderlo un poco antes y compartir y con-sentir y comprender. Para que lo que sufren, padecen y sienten los demás no nos sea ajeno. Porque su suerte es la nuestra. Y mientras que haya alguien caído, nuestra humanidad y dignidad personal no están completas.

 

 

Fernando Torres Pérez cmf

Fundación Luz Casanova

Discussion area - Dejar un comentario






He leído y acepto las condiciones generales y la política de privacidad


Información básica sobre protección de datos
Responsable: REVISTA REINADO SOCIAL 21RS (más info)
Finalidad: • Gestión de la adquisición del producto, suscripción o donativo, así como la tramitación de los mismos.
• Envío de comunicaciones relacionadas con el proceso de compra, las suscripciones o los donativos.
• Envío de comunicaciones y ofertas comerciales, por diferentes medios, incluidos los medios electrónicos (email, SMS, entre otros). (más info)
Legitimación: Ejecución de una compra online, suscripción o donativo. (más info)
Destinatarios: No se cederán datos a terceros, salvo obligación legal. (más info)
Derechos: Acceso, rectificación, supresión, cancelación, y oposición. En determinados casos derecho a la limitación del tratamiento de sus datos. (más info)
Información adicional: Puede consultar toda la información completa sobre protección de datos a través del siguiente enlace (más info)
Los enlaces de (más info)