Vacuna de la gripe A: ¿un imposible Teológico?

Ya tenemos aquí la vacuna de la gripe A, cada uno debe decidir si ponérsela o no, y los cuidadores decidir en nombre los cuidados (menores, enfermos). No puedo evitar cometer una osadía (no siendo yo teólogo profesional, tan sólo un médico creyente y pro-seguidor de Jesús) y trazar un paralelismo entre esa situación y la que me recuerda todos los días un precioso póster que tengo en mi habitación, muy antiguo, conseguido en 1986 en Honduras. Me acompaña desde entonces en mis múltiples y sucesivos traslados, colocado en un marco cuyo cristal está ahora mismo roto.  En él puede verse a un anciano hebreo soplando el yobel (un tipo de cuerno ceremonial que se enrosca sobre sí mismo), delante de las murallas de Jerusalén, anunciando así el jubileo, el “Año de gracia del Señor” que Moisés proclamó en nombre de Yavheh hace más de 3000 años.

Este póster fue diseñado por el Tayacán, un centro de reflexión teológica que estaba radicado en México, en los años de la Teología de la liberación, con motivo del 500 aniversario de la Iglesia en la América Latina, que se cumplieron en 1992. Para los teólogos del Tayacán, era el momento de anular las deudas externas de todos los países latinoamericanos, de proclamar el “año de gracia del Señor”, tal como Jesús hace en su primer discurso en la sinagoga, leyendo a Moisés en el libro del Éxodo. Así, el Tayacán formuló “Dios no quiere que la deuda externa sea eterna”.

El objetivo mosaico era restaurar el orden propuesto por Dios: cada 7 años se dejaba descansar la tierra y a quienes la trabajaban, anulándose las deudas acumuladas. Con ello ya no había siervos ni amos y nadie acumulaba bienes, volviéndose a la igualdad entre los seres humanos que Dios había deseado en un principio (Ex 21 y 23, Dt 25). Ulteriormente, el pueblo de Israel distanció el “año de gracia” una vez cada 50 años (Lev 25), y se condenó el interés en todo préstamo: en hebreo, interés se traduce como “mordisco”. De hecho, en el cristianismo se consideró inmoral el préstamo con interés hasta el siglo XVIII.

El Tayacán dice en el reverso de su póster, a modo de resumen:

– no podemos pagar una deuda enorme (no hay dinero)

–  no debemos pagar una deuda injusta (pagar es pecado)

– no queremos pagar una deuda que mata (¿comer o pagar?)

 Por ello, considera que el pago de la deuda externa latinoamericana es:

– un imposible ECONÓMICO

– un imposible POLÍTICO

– un imposible MORAL

– un imposible TEOLÓGICO

¿Qué paralelismo establezco con la actual vacuna de la gripe A? El siguiente. 

¿podemos vacunarnos con una vacuna contra una enfermedad en la que hay más interrogantes que respuestas?: ¿por qué surge una pandemia de forma súbita y parece que la Organización Mundial de la Salud –OMS-, habitualmente un gigante con la agilidad de un elefante, la está esperando?; ¿por qué se infectan y mueren personas aparentemente y previamente sanas y sin embargo para la inmensa mayoría es un cuadro banal y bien tolerado? ¿Cuál es el objetivo del alarmismo con que los gobiernos y la misma OMS han tratado esta pandemia? (en la encuesta realizada recientemente on-line por la revista más prestigiosa de las ciencias biomédicas, el New England Journal of Medicine (NEJM) norteamericano, el 43% de los médicos que han contestado piensan que hay una reacción desproporcionada por parte de la sociedad a esta gripe A, contra el 37% que piensan que es proporcionada (unos 4.500 encuestados de todo el mundo); ¿para qué vacunarse de una enfermedad que hasta ahora sólo causa el 2% de las muertes que la gripe de cada año causa en el mundo? (aunque sea cierto que no hay que “bajar la guardia” porque es una enfermedad capaz de matar, tal como enuncia alguien tan reputado como Richard Wenzel, uno de los infectólogos más prestigiosos del mundo, y se publica en el mismo NEJM el 12.11.09).

¿debemos vacunarnos con una vacuna sin preguntarnos a quién “interesa” realmente, entendiendo el “interés” en sentido bíblico, es decir, sin preguntarnos quién “muerde” con ella, a quién beneficia? Incluso si la vacuna es segura, eficaz y carece de efectos secundarios (lo cual está por ver), ¿es justo vacunarse de una enfermedad hasta ahora banal en la mayoría de los casos con una vacuna insuficientemente probada y que no forma parte de los programas vacunales que recibe casi toda la humanidad? (el llamado programa ampliado de inmunización o PAI, EPI en sus siglas inglesas). Es decir, es una vacuna para países ricos, porque los pobres no pueden pagarla ni distribuirla, y eso no se maquilla con la donación de unos cuantos millones de dosis por parte de los laboratorios a la OMS o a gobiernos de países pobres. ¿Qué significa que un fármaco que hace unos años se consideró ineficaz y no se incluyó entre los financiados por la seguridad social por eso mismo–en tanto que sólo limita la duración de la enfermedad y el tiempo de baja laboral, pero que todavía no está fehacientemente demostrado que reduzca la gravedad y las complicaciones- ahora se considere la panacea y se inviertan millones y millones de € en su compra por parte de gobiernos del primer mundo e incluso de compañías privadas, ahondando aún más las diferencias entre países ricos que sí pueden pagar el fármaco y pobres, que no pueden pagarlo? (la más reciente revisión del tratamiento con esta familia de fármacos se publicó en el NEJM el 18.11.09, recoge todos los resultados que existen hasta ahora en estudios llamados observacionales, es decir, diferentes a los diseñados habitualmente, que se llaman randomizados en tanto se comparan grupos de tratamiento/no tratamiento que se eligen al azar, única manera de demostrar la superioridad de tratar vs no tratar, y en esa revisión el autor reconoce que los datos son todavía limitados). 

¿queremos vacunarnos con una vacuna para una enfermedad con tantos interrogantes y preguntas sin resolver, algunas altamente sospechosas y colaborar así con los gobiernos y los laboratorios farmacéuticos en una campaña que ha instilado el miedo en la sociedad? ¿No hay debajo de todo este planteamiento ante esta enfermedad cuestiones de más calado que las simplemente científicas y de diseño de estudios –que también, algunas de ellas apasionantes desde el punto de vista de la infectología-, sino económicas, antropológicas, sociológicas, periodísticas, éticas e incluso teológicas?. 

Ciertamente yo ya me he respondido a esta pregunta: no quiero vacunarme y no voy a vacunarme.

Porque la vacuna de la gripe A puede ser:

un imposible ECONÓMICO (los gobiernos están gastando enormes sumas que posiblemente serían más necesarias en otros menesteres más urgentes y acuciantes)

un imposible POLÍTICO (porque se ha hecho un uso y abuso de una enfermedad para dar imagen de eficacia e interés en la salud de la población, cuando ello no es real en la práctica diaria y además se ha utilizado como distractor de otros problemas mucho más graves para las mayorías como el desempleo y la crisis económica que devasta millones de hogares españoles, así como la corrupción rampante de nuestros políticos)

un imposible MORAL (porque se ha hurtado un debate ético en todo momento sobre la vacuna, su necesidad real, sus ventajas e inconvenientes, haciendo honor a la actitud de este gobierno y de esta sociedad en la que vivimos, en que la estética es siempre más importante que la ética; quien disuena de esta música o es un retrógrado, o es del partido contrario o no está cualificado para cuestionar nada –como se le dijo ásperamente a la Dra. Forcades en un artículo de El País y a la Dra. Lalanda en muchas respuestas a sus entradas en el blog que escribe en elmundo.es, en una de ellas se le calificaba de “irresponsable” por afirmar que ella no se vacunaría). Es curioso, no me consta que ninguna voz desde ningún ámbito (universitario, eclesial) se haya preguntado públicamente sobre la ética de esta vacuna, teniendo en cuenta que es una pregunta que puede y debe plantearse sobre cualquier tema, ¿o es que gastarse millones de € es un bien absoluto, vacunar contra una enfermedad de la que conocemos poco y lo que conocemos apunta a poca gravedad y con una vacuna diseñada apresuradamente y que puede no ser inocua es un bien absoluto?

-. ¿No será también un imposible TEOLÓGICO? Es decir, ¿sería realmente lo que el Dios cristiano quiere y espera de esta sociedad? ¿Qué haría Jesús en nuestro lugar? (“a Dios nadie lo ha visto nunca, es el Hijo quien nos lo ha mostrado”). Para decir esto me baso en las palabras de monseñor Óscar Romero, “preclaro cristiano y preclaro salvadoreño”, como escribió de él Jon Sobrino, tal como las pronunció en ese discurso de belleza y profundidad extremas (que yo siempre he pensado que Ignacio Ellacuría le ayudó a escribir o que contiene aportaciones directas de Ellacuría) el 2 de febrero de 1980, apenas un mes y medio antes de su muerte martirial. Lo hizo con motivo del Doctorado Honoris Causa conferido por la Universidad de Lovaina, y lleva por título “La dimensión política de la fe desde la opción por los pobres”. Escuchemos su palabra:

“Pero en lugar de detallarles todos los vaivenes de la política en mi país he preferido explicarles las raíces profundas de la actuación de la Iglesia en este mundo explosivo de lo socio-político. Y he pretendido esclarecerles el último criterio, que es teológico e histórico, para la actuación de la Iglesia en este campo: el mundo de los pobres. Según les vaya a ellos, al pueblo pobre, la Iglesia irá apoyando desde su especificidad uno u otro proyecto político.

Creemos que esta es la forma de mantener la identidad y la misma trascendencia de la Iglesia. Insertarnos en el proceso socio-político real de nuestro pueblo, juzgar de él desde el pueblo pobre e impulsar todos los movimientos de liberación que conduzcan realmente a la justicia de las mayorías y a la paz para las mayorías. Y creemos que esta es la forma de mantener la trascendencia e identidad de la Iglesia porque de esta forma mantenemos la fe en Dios” (monseñor Óscar Romero, Lovaina, 02.02.1980).

Así pues, ¿beneficia esta vacuna a las tres cuartas partes de la humanidad que son pobres, e incluso a los pobres reales de nuestro primer mundo, que viven en los extrarradios o en la pura calle, sin techo? ¿A quién beneficia de veras? ¿No será sólo a aquellos que puedan comprar y recibir la vacuna y a las multinacionales que la han fabricado y patentado? ¿No será a la OMS, con sus cientos de miles de funcionarios, que han sido incapaces de corregir las desigualdades en salud durante decenios y ahora han reaccionado con la velocidad de un guepardo? ¿No será a todos los científicos e investigadores en ciencias biomédicas e instituciones que –con honrosas excepciones- invierten sumas billonarias en investigar enfermedades minoritarias o exclusivamente ceñidas al primer mundo y abandonan los auténticos flagelos de la humanidad, las “enfermedades olvidadas” que azotan a las mayorías pobres de nuestro mundo concebido como un todo? ¿Conduce el manejo de esta pandemia y la vacuna actual a la justicia de las mayorías y a la paz para las mayorías?

 He pretendido realizar esta aportación al actual debate sobre la vacuna desde el médico cristiano que soy, aunando mis conocimientos médicos y mi propia fe. No quiero con ello en modo alguno reprochar nada a quien elija vacunarse o vacunar a los suyos dependientes, ni que nadie en absoluto se sienta mal por ello. Entiendo que, como toda opción, acierta quien la toma siguiendo a su conciencia y actúa así con intención recta.

Que el Dios cristiano les cuide y les bendiga. Y recen por los enfermos y quienes les cuidamos lo mejor que podemos y sabemos.

2 Responses to “Vacuna de la gripe A: ¿un imposible Teológico?”

  1. ¿Conduce el manejo de esta pandemia y la vacuna actual a la justicia de las mayorías y a la paz para las mayorías?
    No, y tampoco la mayor parte de las medicaciones a las que tenemos acceso y que a la mayoría de pobres aún les son negadas.
    En el eslabón del colectivo con derecho a vacuna, una dosis es un privilegio, aunque haya habido otros fines enriquecedores. Si los efectos del virus hubieran sido devastadores, somos los de aquí (y no todos) los que hubiéramos tenido acceso a una vacunación insuficiente de antemano para los países empobrecidos. Ahí está lo grave, que todavía no acceden a lo que entendemos como necesario.

  2. Hola soy Laura, hermana pequeña de Julia, trabajo de enfermera y tampoco me vacuno, por todo lo que tu has dicho , por lo que dice Teresa Forcades y por decisión propia; porque entiendo que las vacunas son un negocio de las multinacionales farmaceúticas, como otros muchos medicamentos, porque en el mundo hay en estos momentos otras prioridades sanitarias y yo no quiero participar más en la división entre dos mundos, los pobres y los ricos, y que el Dios Misericordioso nos asista a todos. Un saludo.

Discussion area - Dejar un comentario






He leído y acepto las condiciones generales y la política de privacidad


Información básica sobre protección de datos
Responsable: REVISTA REINADO SOCIAL 21RS (más info)
Finalidad: • Gestión de la adquisición del producto, suscripción o donativo, así como la tramitación de los mismos.
• Envío de comunicaciones relacionadas con el proceso de compra, las suscripciones o los donativos.
• Envío de comunicaciones y ofertas comerciales, por diferentes medios, incluidos los medios electrónicos (email, SMS, entre otros). (más info)
Legitimación: Ejecución de una compra online, suscripción o donativo. (más info)
Destinatarios: No se cederán datos a terceros, salvo obligación legal. (más info)
Derechos: Acceso, rectificación, supresión, cancelación, y oposición. En determinados casos derecho a la limitación del tratamiento de sus datos. (más info)
Información adicional: Puede consultar toda la información completa sobre protección de datos a través del siguiente enlace (más info)
Los enlaces de (más info)