Historia

logotipo mmmVivimos en una sociedad en la que uno de sus mayores anti-valores es el individualismo, que penetra todas las relaciones humanas. Lamentablemente también los cristianos vivimos y sufrimos todavía las consecuencias de una formación prevalentemente individualista, que llevó a vivir una relación vertical (cultual y oracional) con Dios mucho más que unas relaciones horizontales de amor con nuestro prójimo (el Papa lo llama “vertiente ético-social”), es decir con todos, comenzando por los más próximos e incluyendo también a aquellos «que piensan de manera diferente a nosotros en materia política, social, religiosa» (Concilio Vaticano II).Por eso, “el gran desafío que tiene la Iglesia, en el milenio que comienza, está, por una parte, en rechazar la tentación de una espiritualidad oculta e individualista que nada tiene que ver con las exigencias de la caridad ni con el Evangelio y, por otra, en hacer de la Iglesia la casa y la escuela de la comunión” (Juan Pablo II).Para promover esta espiritualidad comunitaria surgió en la Iglesia, hace 50 años, el Movimiento por un Mundo Mejor, fundado por el P. Ricardo Lombardi, jesuita italiano. Este movimiento toma hoy el nombre de Servicio de Animación Comunitaria por un Mundo Mejor y está presente en 30 países de los cinco continentes.El 10 de febrero de 1952, el Papa Pío XII lanzó primero a su diócesis de Roma, y después al mundo entero, un grito llamando a la Iglesia a renovarse, a abrirse al mundo y a concentrar todas sus energías, personales e institucionales, en «rehacer el mundo desde sus cimientos y transformarlo de salvaje en humano, de humano en divino, según el corazón de Dios». Ese discurso, de enorme resonancia entonces, se llamó Proclama por un Mundo Mejor y dio origen al Movimiento por un Mundo Mejor y a su Grupo Promotor, compuesto desde entonces por las diversas vocaciones de la Iglesia (laicos, sacerdotes, religiosos/as), todos con un carácter provisional o temporal en la pertenencia a dicho Grupo.«Para nuestro Grupo –escribía unos años después el P. Lombardi– es muy clara la dirección de marcha en este momento: se trata de promover un movimiento ascético, de espiritualidad y santidad comunitaria, haciéndolo operativo en Proyectos de renovación comunitaria (diocesano, parroquial, familiar, etc.). Así como la Compañía de Jesús nació de los Ejercicios de S. Ignacio, este Grupo nace de modo directo de las Ejercitaciones por un Mundo Mejor, que tanto bien hicieron antes y después del Concilio.«Todo artista tiene un desarrollo en su arte; ninguno quiere repetirse. Dios ha hecho tantos santos que han sido personalmente muy diversos: Inés, virgen delicada; Sebastián, soldado romano; Pancracio, niño solícito; Pacomio, abad; Benito, oración y trabajo; Domingo, predicación y lucha por la fe; Francisco, pobreza y fraternidad; Ignacio, un ejército de soldados para Cristo; Antonio María Claret, obispo; León, Papa… Ahora quiere un estilo esencialmente comunitario de santidad en la Iglesia como tal, un tejido de santos: ayuda mutua, sufrimiento recíproco, el pueblo que forma comunidad. Es la santidad de las relaciones, es la espiritualidad comunitaria…» (P. Lombardi, 26/I/1962)Una manera nueva de ver-ser-actuar relacional, en comunión; una espiritualidad comunitaria para un mundo solidario, para un mundo globalizado: He aquí «el gran desafío que tenemos ante nosotros en el milenio que comienza, si queremos ser fieles al designio de Dios y responder, también, a las profundas esperanzas del mundo» (Juan Pablo II).