NI DA LARGAS, NI PASA DE LARGO I

NI DA LARGAS, NI PASA DE LARGO (1/3)

Se sentó junto al pozo, estaba cansado de andar (Jn 4, 6), no le importó estar en territorio hostil.
Observó a una mujer que se acercaba al pozo con paso cansino, el sol estaba en el punto álgido del mediodía. Se notaba en su actitud que estaba haciendo lo de todos los días: coger el cántaro, echarse a andar, llegar al pozo, llenarlo de agua y desandar el mismo camino de vuelta a casa. Aquella mujer no esperaba nada nuevo que pudiera hacerle salir del automatismo de lo cotidiano.
Le dijo a la mujer: “Dame de beber”(Jn 4,7), y en ese instante empezó una conversación profunda, tan conocida a través de los siglos que podríamos decir que es de las más famosas del Evangelio. Queremos pararnos aquí en el brocal del pozo.
Jesús entra en la realidad cotidiana de la mujer y le pide el agua que ella tiene y él necesita para calmar la sed del duro camino bajo el sol.
¿Por qué no sucede lo mismo en la Iglesia? ¿Por qué no se adentran en la vida cotidiana de las mujeres? ¿Por qué no se sientan con Jesús en el pozo de la Vida solicitando colaboración, ayuda, alimento, creatividad, etc. abriéndose a recibir a ese cincuenta por ciento que falta en la milenaria vida de la Iglesia?
¿Por qué no miran a las teólogas como sujetos activos con voz y voto, no como meras espectadoras en las reuniones, conferencias, sínodos, etc… y empiezan a considerarlas como iguales en la gestión eclesial?
¿Por qué no miran a las religiosas de vida activa y a la monjas contemplativas exactamente igual que a los religiosos y monjes?
¿Por qué no miran a los millones de mujeres sin recursos en países subdesarrollados, no como sujetos pasivos de ayuda humanitaria o caritativa, sino como sujetos activos que tienen palabra y necesidad de tomar las riendas de sus vidas… y las de sus hijos (ellas son las que atienden a la familia)?
¿Por qué no miran como iguales a las campesinas, migrantes, refugiadas; a las que sufren abandono, violencia, guerras, enfermedades… y se implican con ellas en la defensa de todo tipo de violencias contra la mujer?
No sucede lo mismo en la Iglesia “porque habla de nosotras pero no con nosotras” según dice Lucetta Scaraffia en su libro “Desde el último banco. Las mujeres en la Iglesia”.
Tantas veces sentimos que se da por hecho cómo somos, qué queremos, qué podemos aportar, etc. Tantas veces sentimos que se nos mira como un prototipo universal creado por intereses.
Casi siempre se nos ve como madres y esposas; pero antes somos mujeres, y las hay que no necesariamente son o serán madres y esposas. Quizás cuando algo se mira como prototipo, aglutina pero no compromete.
Si soy mujer, o mejor dicho, persona que puedo aportar armonía, no sólo será en la familia, también en todos los espacios sociales y eclesiales.
Si soy mujer, o mejor dicho, persona con capacidad de evangelizar a mis hijos y mis nietos, también lo seré en otros espacios sociales y eclesiales.
Si soy mujer, o mejor dicho, persona con creatividad y preparación para desarrollar cualquier actividad profesional para la que me preparé a nivel social, por qué no a nivel eclesial.
¿Por qué en la Iglesia parece que siempre hemos de ser tuteladas?
La mujer del cántaro pidió explicaciones a Jesús. No entendía como un judío hablaba con alguien de Samaría, y más tratándose de una mujer.
Jesús miró a la mujer que tenía delante, no a un estereotipo. Jesús mira siempre a la persona y le pide lo que puede dar. Jesús ni da largas, ni pasa de largo.
¿Por qué no sucede lo mismo en la Iglesia? Quizás porque la Iglesia, como institución, no cree tener necesidad de lo que la mujer puede aportar.
Menos mal que a Jesús lo seguimos encontrando junto al Pozo, pidiendo lo que necesita y podemos dar, y dando de beber del agua que “convierte al que la bebe en fuente de agua que brota para la vida eterna”(Jn 4, 14). Nuestra vida espiritual está a salvo y nos fortalece para seguir insistiendo por nosotras y por las que nos sigan.
La mujer va a seguir teniendo sed en la Iglesia mientras no sea considerada como persona adulta, creyente y comprometida con la expansión del Reino. Y la Iglesia seguirá teniendo sed mientras no pida a las mujeres el agua que ellas pueden dar.

Yolanda Chavez Mari Paz López Santos Patricia Paz
(Los Ángeles) (Madrid) (Buenos Aires)

SINGULAR Y PLURAL

Lectio Lc 5, 1-11: “REMA mar adentro, y ECHAD vuestras redes para la pesca” (Curioso: “rema” en singular” y “echad” en plural”.
Si inicio un proyecto y vuelvo descorazonada por el resultado… Te escucho: “Rema mar adentro…” ¿Qué quieres decir? Que ponga distancia a mis expectativas, que pare, que baje a lo hondo de mi ser y encuentre la fuerza del Espíritu que me haga confiar en Ti y volver a echar las redes en elmismo sitio donde, por mis solas fuerzas, no funcionó “mi” proyecto, por muy solidario y bienintencionado que fuera.
Esto puesto en plural-comunitario sirve igual para la Iglesia, grupos, comunidades, fraternidades, familias, etc.
El compromiso es en singular (personal) y plural (comunitario) basado en la CONFIANZA.
(Mari Paz López Santos, 7 septiembre 2017)

DESIERTO

DESIERTO
Lectio Lc 4, 38-44

Siempre rodeado de gente: discípulos, sinagoga, casa de Pedro, su suegra enfadad con el “nuevo profeta” que traía loco a su yerno, enfermos y hasta los demonios que sabían quién eras… gente, gente, mucha gente. “Y al hacerse de día… (te fuiste) a un lugar desierto”.
Buscas en lo cotidiano espacio para la oración, la soledad, el silencio, la austeridad… la perspectiva para volver a curar, sanar y mitigar el sufrimiento de quienes te busca.

Hay que ir al DESIERTO, lo sé, no al de arena, al espacio cercano que no atiendo y del que tantas veces huyo.
Y me viene una pregunta: ¿No sería bueno que la Iglesia-Pueblo de Dios fuera al DESIERTO para recuperar la esencia y soltar lastre?

(Mari Paz López Santos, 6 septiembre 2017)

AQUELLOS VIEJOS TIEMPOS TAN CERCANOS

AQUELLOS VIEJOS TIEMPOS TAN CERCANOS
Mari Paz López Santos

Vuelvo del pueblo a la ciudad con ganas de contar una experiencia que me ha hecho volver a aquellos viejos tiempos tan cercanos.
¡Qué tiempos aquellos que cuando te ibas de vacaciones desconectabas de todo lo habitual: del trabajo, de tu casa, tu ciudad, familia, amigos… desconexión total!
Convivías exclusivamente con quienes compartías vacaciones y de vez en cuando una llamadita a tu madre, para que no anduviera preocupada, si es que el pueblo daba para tener cabina telefónica.
Vuelvo del pueblo a la ciudad sin haber podido conectar a Internet los últimos cinco días… ¡Sí, sí… cinco días: 120 horas, 7.200 minutos, 430.000 segundos! Ya estará alguien pensando que si tenía el móvil estaba salvada.
¡Pues no!… mi sufrido móvil se está acercando a esa edad peligrosa decretada por la obsolescencia programada. Esa especie de eutanasia activa con fecha desde el día que salió de fábrica. Me ha dejado colgada negándose a tenerme presente en el mundo y hacer presentes a mis habituales contactos por este cauce.
Creeréis que vengo como para ir antes al psicólogo que a la tienda de reparaciones de móvil. ¡Qué va!… Ha sido estupendo. Hasta el libro que me lleve está agradecido: de tirón.
He tenido la con la experiencia cuasi mística de que se puede vivir más allá del más acá inmediato e instantáneo en el que parece que estamos abocados con las nuevas y flamantes tecnologías.
Alguien me ha comentado que en algunos sitios se están empezando a ofrecer espacios sin tecnología punta. Eso es terapia y quien no aguante que se lo haga ver porque hay mucho que vivir más allá de los rectángulos que tenemos ante los ojos gran parte de nuestra vida diaria.
Ya estoy conectada, sino no escribiría esto ni lo pondría en mi blog, ni lo compartiría en Facebook… pero lo vivido, vivido y calma para seguir viviendo a ratos en las redes, pero no enredada.

IR A LA MONTAÑA Y VOLVER

Fuí a la Montaña… miré, contemplé y escuché atentamente el mensaje que tiene para quien se acerca. Eso hice y volví más ligera de equipaje interior y más atenta a lo que permanece, lo que es verdadero, lo que no se compra ni se vende, lo que hace moverse en la vida con la agilidad de la corza que se cruzó en la carretera; miró y desapareció en la espesura de la noche en el bosque.
La Montaña tiene un algo interior que llamo: imán. Me acerca a su ser, pero en la distancia; me enseña lo que es permanecer; ese verbo tan desconocido en el mundo actual. Ahí está acogiendo impasible el flujo de las estaciones. Entregando lo que almacena en invierno convertido en torrenteras, cascadas, arroyos que convergen en un primer cauce, y se unirá a otros muchos hasta llegar a ser un inmenso y caudaloso río. Y me avergüenzo de lo que va sucediendo en el trayecto… La Creación canta, la Naturaleza danza: qué no dejemos que ese canto y esa danza sean interrumpidos por los intereses del dinero y el consumo. Contemplo la montaña… y ríe con carcajadas de agua saltarina.
La naturaleza no es simétrica. Acoge la pluralidad, la diversidad, la complementariedad. Y en ese revoltijo que pudiera entenderse como el caos… ocurre todo lo contrario: la belleza de lo mínimo y lo extremo; la sinfonía del silencio sonoro y la palabra callada. El árbol, la flor, el animal, la cascada, el silbido, el baile de la polinización… ¡En el círculo de la Vida no hay simetría… gracias a Dios!
¡Qué pequeñas se quedan las fotos cuando se quiere capturar la inmensidad que ofrece la Naturaleza por mucha tecnología que nos permita acceder a los más recónditos rincones!
Volviendo a los mensajes de la Montaña. Pensaba en la mañana que no sé si me quedé “colgada” de algún pico… pero no, me he traído la Montaña y sigo en conversación con ella y con vosotros. Y ayer noche se unión también Victor Hugo, gran escritor y pensador, con un pensamiento suyo que encontré en un cuaderno y que va como anillo al dedo para este tiempo: “Produce una inmensa tristeza pensar que la Naturaleza habla mientras el género humano no escucha”.
No sólo no escuchamos, Victor, es que, además de sordos, somos ciegos que miran para otro lado, disimulando para seguir con un estilo de vida que es imposible: el consumo y el crecimiento sin medida a costa de lo que sea.
Gracias, Montaña, por dejarme estar en silencio, escuchando y respetando vuestra conversación, grabando interiormente las palabras de agua de las cascadas del deshielo y de los pájaros que cada mañana siguen anunciando: ¡Despierta, que ya está aquí el Sol; consiguió alcanzar la cima!… ¡Venga, levántate, contempla y agradece!
Qué no olvide nunca el sabio mensaje de la Naturaleza que nos habla de sí misma y del Misterio que engloba la Creación entera.
Mari Paz López Santos

LUCES, SOMBRAS Y BENDICIONES

En la celebración litúrgica del Domingo de Ramos hice esta foto, entre otras muchas.
Al pasarla al ordenador me detuve un momento en la pantalla y la foto me trasladó a las luces y sombras que nos acompañan en cada momento de la liturgia de la vida.
Después centré la mirada en el recipiente que sostiene el monje y me desveló otro mensaje: “entre las luces y las sombras de todos los días, no olvides que encontrarás bendiciones; si permanece atenta… te llegarán”.
Mari Paz López Santos

KONICA MINOLTA DIGITAL CAMERA

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PARÁBOLAS Y LITURGIAS

PARÁBOLAS Y LITURGIAS

Hay que hilar fino y ver a quien se tiene delante a la compartir la Palabra, especialmente si te apasiona y quieres que cada oyente se impregne de la esencia del Mensaje; que pueda “llevárselo puesto”, recordarlo, rumiarlo, compartirlo con otros y hacerlo suyo, integrándolo en su propia vida.

Puede ser una palabra, una frase, una idea que anima a seguir indagando, el flash de un instante al que volver en momentos de cargar energía desde dentro.

Admiro profundamente la pedagogía y el amor que ponía Jesús cuando tenía que explicarle a la gente lo que era el Reino de Dios.

En Mc 4, 26-34 casi se pueden escuchar las pisadas del sembrador echando la semilla en los surcos que habría preparado con sudor y buen hacer; y la respiración sosegada en la noche del hombre que dejó que cayera la noche sobre su trabajo, confiando en que la tierra continuaría su trabajo hasta que le diera turno en el momento preciso; entonces agarraría la hoz y empezaría la siega.

Por si con esta historia no quedaba claro, continua con la de la pequeña semilla de mostaza que se convierte en una super-planta que sirve hasta de alojamiento a los pájaros.

Finalmente leemos en la misma cita de Marcos: “Con muchas parábolas parecidas exponía la palabra, acomodándose a su entender (el de quienes acudían a escucharle). Todo se lo exponía con parábolas”.

Hace unos cuantos domingos estuve en una mis con niños. Había niños de edades diversas, habituales en la catequesis de la parroquia en la que se celebraba la misa. Acompañábamos a los niños: padres, madres, abuelos y abuelas; y, por supuesto, los hermanitos pequeños de los que ya van a la catequesis. Las familias es lo que tienen, que aportamos variedad en estos y otros temas.

La homilía, sin duda bienintencionada, resultó como para un colectivo de misa de siete y media, en día de diario, a la que asisten un 89% de mujeres incondicionales y el resto, hombres con el mismo adjetivo.

Se notaba en el ambiente la capacidad de desconexión que tienen los niños y lo mismo para conectar de nuevo si empezaba alguna oración cantada o tenían que colaborar en algo: ofrendas, leer las preces, etc.

Una vez bendecidos iniciamos el proceso de poner chaquetones, bufandas y gorros pues el frío era intenso, ya en la puerta, consulté mi reloj: ¡la misa había durado una hora y y algo.

Antes de entrar en comentarios quiero compartir también una escueta conversación con un buen amigo sacerdote, entrado en años. Derivó la cosa en la utilización del Latín en las liturgias. Él, en el seminario, había estudiado en latín. Recordó anécdotas de aquel tiempo; hizo hincapié en que la Palabra nos había sido transmitida en ese idioma.

Le recordé, con todo respeto, que antes del Latín se transmitió en griego, y si seguimos retrocediendo, Jesús, hablaba arameo, según nos han enseñado. Siempre ha habido traducciones según los tiempos.

Pero inmediatamente traje a colación que el Concilio Vaticano II acomodó al entender de todas las gentes la Palabra, abriendo la liturgia a los idiomas al uso de todos los pueblos, acercando al creyente a la Palabra dicha en su propio idioma. Es un logro de aquel Concilio y de las buenas traducciones hechas por los mejores entendidos.

Te estás preguntado qué tiene que ver una misa de niños con el uso del latín en diferentes actos litúrgicos. Es más de lo mismo.

Es necesaria una sincera transformación de la Liturgia. Para que eso suceda habrá que mantener todos los sentidos dirigidos al actuar de Jesús, que acomodaba al entender de la gente, la exposición de su palabra

La liturgia tiene que estar llena de Vida para transmitir esa Vida. Sin olvidar quienes forman el colectivo, mejor dicho, la comunidad que espera, receptiva; que quiere participar de forma creativa, que ha de prepararse, orando y meditando la Palabra para poder expresar y compartir esa Palabra.

Traigo aquí una experiencia de liturgia, idiomas, niños y adultos que he vivido varias veces en Taizé junto a mi familia o amigos. Orar con otros en los idiomas de todos; pequeñas oraciones a modo de mantra, en un ambiente de sencillez en el que todos pueden acomodarse para escuchar brevemente la Palabra y entonar la oración no importa en qué lengua.

Recuerdo también una oración de familias, con niños de todas las edades, en la que el silencio, la música de Migueli y la participación de todos, nos ensanchó el corazón. Mientras algunos de los más pequeños se durmieron acomodados en cojines dispuestos para la ocasión en aquella sencilla y bonita capilla en una casa de espiritualidad de las Religiosas del Sagrado Corazón.

Volviendo al texto de Mc 4, 36, se dirige de forma especial a un colectivo que tiene que ser especialmente instruido: “A sus discípulos se lo explicaba todo en privado”. Ellos tenían que ser preparados especialmente, serían los enviados a proclamar la Buena Noticia del Reino. Sabemos que llegada la última hora de Jesús no supieron ponerse a tono ante lo que sucedía, por mucha vida compartida que tuvieron con el Maestro. Faltaba que el Espíritu llegara en su día y la Palabra recibida ardiera por dentro y se transformara en una fuerza imparable que no podían ni querían contener.

La sencillez en la transmisión del Mensaje, previamente orado, meditado, rumiado… sin dejar de mirar a los que se congregan como iguales, con empatía, afecto, comprensión y mucho amor; más la actualización de gestos, textos, ceremonial, música, ornamentos, etc. serán el inicio de un nuevo camino en la Liturgia, en todos y cada uno de los momentos en que se reúne la comunidad eclesial: Eucaristía, Sacramentos, Oraciones, etc.

La Liturgia debe ser tierra donde crezcan parábolas de Vida siempre nueva.

Seguiremos…

Mari Paz López Santos

MISION COMPARTIDA – ¿UNIDOS O HUNDIDOS? Laicos, monjes y pobres

 

 

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Os invito a la presentación de mi libro el viernes 25 de noviembre en la LIBRERIA SAN PABLO, c/ Alcalá, 387 de Madrid a las 19:00 horas.

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¿UNIDOS O  HUNDIDOS?

¡Qué bueno es hacerse preguntas! Pero de nada servirán si las abandonamos antes de  hallar las respuestas. Tener preguntas es señal de que, al menos, no estamos dormidos.

Si la respuesta no llega en un primer momento, no pasa nada; pero es conveniente no archivar la pregunta o dejarla en el olvido. Hay que volver a las preguntas para ir reconociendo por dónde sigue el camino, ya sea el personal o el comunitario.

Soy bastante hermética a la hora de dar explicaciones cuando estoy escribiendo, especialmente si acabará en formato libro. Pero los más allegados (familia y algún amigo o amiga) se interesaban -¿sobre qué estás escribiendo?-, y algo les conté: “De laicos, monjes y pobres va la cosa…” No más explicaciones, sólo puntos suspensivos. El ordenador y el silencio son buenos compañeros de camino para ponerse a escribir, aguardando lo que será el siguiente paso que a veces viene en forma de intuición, de recuerdo, de pregunta…

“¡Aquel salmo… cómo era!” “Ved qué dulzura, qué delicia, convivir los hermanos unidos! (132,1). Sí, qué delicia y qué dulzura, pero qué lejos estamos todavía de poder decir que vivimos la vida en misión compartida.

El mundo en que vivimos nos está poniendo delante un reto de convivencia -¿o será de supervivencia? Un reto que, a estas alturas, lleva etiqueta de “urgente”: o nos organizamos desde la unidad, o vamos a seguir cayendo en picado. No hace falta repasar aquí los acontecimientos que estamos viendo, viviendo y sufriendo, son conocidos por todos. No sólo a nivel político, económico, de relaciones entre países, religiones, etc. también a nivel Iglesia-Pueblo de Dios.

Entonces apareció la pregunta que da título a este escrito y es subtítulo en el libro; y no pude menos que sonreír recordando lo que decía Martin Luther King: “Hemos de aprender a vivir juntos como hermanos; si no, vamos a morir todos como idiotas”.

Te regalo la pregunta, ¿Unidos o hundidos?, a ti que estás leyendo estas líneas, para que seamos muchos los que la vayamos digeriendo cuidadosamente y actuemos cuanto antes desde nuestros círculos más próximos fomentando la serenidad, el diálogo, los encuentros que produzcan el fruto de la Unidad; que aprendamos a escuchar, a ceder, a proponer, a aprobar, a consensuar, a valora y a acoger al otro y su realidad, a vivir juntos como partes de un todo que es de todos.

El equipo de diseño del libro hizo un buen trabajo poniendo en la portada una granada cortada por la mitad, dejando ver los pequeños granos que unidos, adaptándose unos y otros, llegan a ser lo que tienen que ser, un fruto delicioso. La granada se nos muestra como parábola de unidad.

Ojalá podamos llegar a cantar la delicia y la dulzura de convivir como hermanos unidos. Ya no hablaremos de misión sino de vida compartida. (Mari Paz López Santos)

SANTOS “sin papeles”

DIA DE TODOS LOS SANTOS “SIN PAPELES”
Hoy celebramos a todos esos santos, que Jesús llama “Dichosos” que le seguían en multitudes, que a lo largo de la historia siguen avanzando en el silencio de la vida cotidiana, que son anónimos porque esa es la vida del ser humano.

Hoy es la fiesta de la BUENA GENTE, la que sin salir en titulares ni recibir títulos, hizo que el mundo fuera mejor, empeñandose y luchando porque así fuera.

Hoy es el día de quienes dejaron creciendo flores, aunque tantas veces encontraran dolor y espinas a su alrededor.

Hoy es el día de la gente que quiero denominar SANTOS “SIN PAPELES”.

¿QUÉ ME QUIERES DECIR? (Jn 3, 13-17)

¿Qué me quieres decir desde la cruz? Esta pregunta me suscitó la fiesta que hoy se celebra en la Iglesia: la exaltación de la Santa Cruz.

Hay mucha historia escrita sobre el madero en el que colgaron a Cristo. Hay muchos pequeños trozos de madera esparcidos, como reliquias, en cientos de iglesias por el mundo; tantas que, como escuché una vez, si se juntaran llegarían a formar un frondoso bosque.

Vuelvo de nuevo a la pregunta: ¿Qué me quieres decir desde la cruz?

La cruz es un cruce de caminos. La cruz está plantada en la tierra donde tenemos los pies. Tiene dos caminos: uno, ascendente (quien sube a la cruz quiere seguir en ascenso hacia el Padre); y otro, transversal, como si fuera el inicio de un abrazo (al mundo). Los dos caminos se cruzan en un punto medio donde se genera la tensión propia del Amor.