SORPRESA, ALEGRÍA Y PREOCUPACIÓN

Antes de conocer la noticia por los medios de comunicación me llegó un comentario rápido a través de una amiga. Como no pudimos seguir conversando pensé que había entendido mal.
En cuanto abrí compuertas al móvil y al ordenador la abundante información sobre el tema entró a chorro: el Papa Francisco había firmado una carta apostólica a “Motu proprio” (1) modificando el Código de Derecho Canónico sobre el acceso de las mujeres al lectorado y acolitado (2). Pensé que eso se venía haciendo desde que finalizó el Concilio Vaticano II. Quedé muy sorprendida.
Como tantísimas mujeres he participado en estos dos servicios desde que era una chica muy joven de parroquia, y de aquellos catecumenados donde faltaban sillas para sentar a tantísimos jóvenes. Participábamos en las Eucaristías, en las tareas de lectorado y de acolitado, entendiendo que no eran cuestión de sexo, sino de servicio. Nunca supe que pudiera ser una concesión subliminal a las féminas, producida por los vientos favorables del Concilio.
Nadie me habló nunca de que “siguiendo una venerable tradición, la recepción de los ‘ministerios laicales’, que san Pablo VI reguló en el Motu Proprio Ministeria quaedam (17 de agosto de 1972), precedía como preparación a la recepción del Sacramento del Orden, aunque tales ministerios se conferían a otros fieles idóneos de sexo masculino” (3)
¿He de entender que desde aquellos tiempos hasta ahora las mujeres estamos realizando este servicio fuera de la legalidad canónica? ¿He de entender que ha sido una concesión silenciosa a las mujeres en esta eterna minoría de edad en la Iglesia Católica? ¿He de aceptar que pueda ser por falta de mano de obra en tantas liturgias en donde sólo asisten mujeres, cada vez menos y de más edad?
A la sorpresa se le unió una profunda alegría: el acceso con reconocimiento oficial de las mujeres al lectorado y al acolitado fue tema en el Sínodo para la Amazonía.
“Esto oficializa y abre a un reconocimiento oficial que no es sólo la buena voluntad de quien quiere ponerse a disposición como acólito sino que es el encargo oficial que la Iglesia le reconoce por tener igual dignidad que los hombres y esto hace de este servicio ministerial un don y un encargo oficial: algo que en la preparación del Sínodo para la Amazonia había sido pedido por la gente y por los fieles, es decir, que la ministerialidad en la Iglesia encontrara igualdad entre hombres y mujeres contando con un reconocimiento oficial”, dice Eugenio Coter, obispo del Vicariato Apostólico en Pando (Bolivia), que fue el encargado de solicitar al Papa, el cambio en el Sínodo de la Amazonía celebrado en Roma del 6 al 27 de octubre de 2019, en nombre de los participantes (2).
Pensé poner punto final y firma a este escrito, pero lo archivé y me fui a dar un paseo mi barrio. Sorteando el hielo y la distancia de seguridad por los pasillos abiertos tras la avalancha de nieve, me inundó una extraña sensación de preocupación:
Desde el Motu Proprio del Papa Pablo VI (17.08.1972) al del Papa Francisco (8.01.21) han pasado la friolera de cuarenta y nueve años y medio. Medio siglo.
Agradezco al papa Francisco que haya puesto esto encima de la mesa y se airee, pero no es como para echar campanas al vuelo, salvo si sirve para otros Motus Propios, avanzando en el camino del reconocimiento de la mujer en la Iglesia Católica.
Me entristece y me preocupa que la Iglesia vaya siempre renqueando.
Para finalizar, he llamado a mi nieto mayor (13 años) y le he preguntado si sabía qué es un acólito. Me ha dicho que no. Le he explicado que es la persona que ayuda al sacerdote en las misas.
La segunda pregunta que le he hecho ha sido si en las misas y oraciones en la pastoral juvenil de la parroquia ayudaban al sacerdote y catequistas. Me ha dicho que sí.
He insistido: ¿Ayudan tanto los niños como las niñas?
Con voz de asombro me ha contestado: “¡Sí, claro!”.

Mari Paz López Santos

(1) Motu proprio”: significa literalmente ‘con movimiento propio’. Se usa con el sentido de ‘voluntariamente o por propia iniciativa’ (Fuente: Diccionario RAE)

(2) Acólito/Acolitar: en la Iglesia católica, seglar que ha recibido el segundo de los dos ministerios establecidos por ella y cuyo oficio es servir al altar y administrar la eucaristía como ministro extraordinario. (Fuente: Diccionario RAE)

(3) De la Carta Apostólica “Spiritu Domini” en forma “Motu Proprio” sobre la modificación del canon 230 – 1 del Código de Derecho Canónico acerca del acceso de las mujeres al ministerio instituido del lectorado y acolitado, 11.01.2021 (Papa Francisco, Roma, en San Pedro, el 10 de enero de 2021, fiesta del Bautismo del Señor, octavo del pontificado), Párrafo tercero. (Fuente: https://press.vatican.va)

(4) Fuente: https://www.vaticannews.va/es/iglesia/news/2021-01/bolivia-monsenor-eugenio-coter-motu-proprio-acolitado-lectorado.html

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