TRABAJADORES JUBILADOS

Mari Paz López Santos

Sin título

En mi anterior reflexión hablaba de trabajadores en activo (*). Ahora toca hablar de otro tipo de trabajadores que, aunque ya no realizan la actividad laboral que han llevado a cabo durante muchísimos años de su vida, no dejan de ser trabajadores pero con un adjetivo añadido: jubilados.

Para adentrarnos consciente y respetuosamente en este colectivo hemos de viajar en el tiempo al origen de la palabra. Siempre ayuda este movimiento hacia el pasado para no confundir el significado, deteriorado por la manipulación y mal uso del mismo.

“Jubilar” viene del latín “iubilare” que significa, ni más ni menos, que “gritar de alegría”. Todo lo que se deriva de este verbo latino tiene que ver con un profundo sentimiento de alegría.

Si se dice “júbilo”, palabra que casi no se utiliza hoy día, quizás porque andamos bajos de ánimo o porque expresa una forma de alegría que no es políticamente correcta, creo que sería como ir por ahí dando saltos de alegría.

Si decimos “jubilado,da”, lo primero será pensar en alguien que está exultante de júbilo porque, según Diccionario de la Real Academia de la Lengua, es una persona que “cumplido el ciclo laboral establecido para ello, deja de trabajar por su edad y percibe una pensión”.

Otra palabra que hay que mirar con lupa. Viene también del latín: pensio, -ōnis , su significado es “paga”, y a quien se le llama “pensionista” que, atenta siempre al mismo diccionario, “es la persona que tiene derecho a percibir y cobrar una pensión”.

Pero también quiero traer aquí una tercera palabra que además he querido que figure en el título de este escrito: “trabajador,ra”. Adelantando que los tres significados que he encontrado en el muy ilustre Diccionario ya citado, no me dejan serena:

  1. “persona que trabaja”.
  2. “muy aplicado al trabajo” y
  3. “persona que tiene un trabajo retribuido”.

Personas que trabajan hay muchísimas, en los trabajos más diferentes y variopintos, con las remuneraciones más diversas e incluso sin recibir ninguna que pueda ingresarse en cuenta. No creo que se ponga en duda que hay trabajadores aplicándose muchísimo en el acto de trabajar, tanto o más que las que cobran; como las mujeres que ejercen de amas de casa a tiempo completo; personas de todas las edades que colaboran solidaria y desinteresadamente en ONG’s , asumiendo trabajos de acción social que deberían ser asumidos por el Estado si ejerciera como un buen administrador haciendo que el dinero llegara a donde tiene que llegar en beneficio de la sociedad, en vez de a los agujeros negros de las financiaciones corruptas y los rescates bancarios sin devolución.

El tercer significado que ofrece la Academia, es el más consolidado: vinculando trabajo y remuneración. Conclusión: el hecho concreto de la retribución es el que designa qué es un trabajador o trabajadora.

Esta es la ley supuestamente incuestionable en el ideario social actual, bajo la influencia interesada y abusiva de la política, la economía y el sistema financiero.

Me declaro en rebeldía y quiero nombrar a los que acabaron su vida laboral como trabajadores jubilados.

Imagino que muchos de nuestros mayores, que propiciaron con su trabajo y su esfuerzo, el estado del bienestar, no estarán dando saltos de júbilo escuchando que el Fondo de Pensiones está bajo mínimos.

Se observa una creciente mentalización en los medios de comunicación dando voz sobre alternativas a futuro: recuérdese a la Sra. Villalobos del Partido Popular frivolizando sobre el tema; o el último speak del Presidente del Gobierno, Sr. Rajoy, mentalizando al personal de que vayan ahorrando en fondos de pensión para el futuro.

¿Se le habrá olvidado como están los sueldos y  contratos dignos? ¿Ha leído el informe de Cáritas sobre la pobreza en España? ¿Las cifras de la macro-economía le anestesian y no recuerda el reparto del Banco de Alimentos en las pasadas Navidades? …¡Eso sí que son cifras de peso!

Y no puedo dejar de mencionar a la ministra de Empleo y Seguridad social, Sra. Fátima Báñez, que se ha dirigido por carta, a primeros de año, a los “Estimado-a pensionista”, exultante de gozo por los logros del gobierno en el 2017 “avanzando en la senda de la recuperación y el crecimiento”; y “reiterando nuestro compromiso (el del gobierno, creo que dice) con el sistema público de pensiones, de reparto y solidario, del que todos nos sentimos orgullosos”. ¿Quiénes son “todos”? ¡Tendrá vacíos de memoria la ministra y se olvidó del agujero negro abierto en el Fondo-Colchón de los Pensionistas!

La ministra firma una carta -con sonido de fondo de violines- porque a los pensionistas (los llama ella, yo digo trabajadores jubilados) se les sube el 0,25% la pensión, mientras se oyen tambores de guerra cada vez más amenazantes, anunciando recortes en las pensiones. Lo mejor hubiera sido que el gasto del envío de correo, papel y sobre lo hubiera mandado como propina para ir engordando el famélico Fondo de Pensiones.

Una sociedad que no cuida a sus mayores está al borde del abismo, las raíces que la mantienen unida a las anteriores generaciones están siendo arrancadas y como pasa en la naturaleza, el árbol pierde su estabilidad y no puede mantenerse erguido y menos dar fruto.

Una sociedad que no valora la palabra, el trabajo, el esfuerzo y la sabiduría de sus mayores, por muchos avances tecnológicos que haya logrado, es un zombi sin orientación y sin sentidos.

Millones de trabajadores jubilados, sus familias, sus amigos, tú y yo, si es que no hemos perdido la ética, la empatía y el sentido común, debemos recordar a nuestros políticos (los que gobiernan y los que quieren gobernar), que no hemos perdido el derecho al voto y quizás haya que utilizarlo como voto útil más que como voto político.

¡Cuántas familias han subsistido en este país viviendo con la pensión de los trabajadores jubilados esos que en casa se llaman abuelos! Han acogido a hijos y nietos según iban transformándose en el siguiente grupo del que hay que hablar: los trabajadores parados.

Mari Paz López Santos

 

 

 

(*) ¿TRABAJADORES o QUÉ?

http://blogs.21rs.es/paz/   

¿TRABAJADORES o QUÉ?

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Quería empezar como si se lo contara a mis nietos, pero son demasiado pequeños y para cuando sean mayores es muy probable que hayan cambiado las definiciones, ocultaciones e invisibilizaciones en la terminología laboral actual, diseñada para que vayamos comprendiendo que lo de “trabajadores” es una especie difusa en vías de extinción.

Antiguamente, o no tanto, sobre los años 70 del siglo pasado, aún se podía escuchar la palabra “obrero”, que poco a poco fue desapareciendo; también la palabra “empleado” (que suena a antiguo) se fue difuminando.

Aún en los 90, cuando tenías que solventar algún tema de tu trabajo te dirigías al “Departamento de Personal” pero ya en algunas empresas con aires de modernidad se leía en la puerta de ese espacio: “Departamento de Recursos Humanos”.

Cuando empezaron a llamarnos “recurso” por muy “humano” que sea, habría que haberse puesto en guardia, pero no. Se asimiló el término.

La silenciosa transformación lingüística fue en los años de bonanza, aquellos en los que fluía el dinero a espuertas y el “estado de bienestar” soltaba espejismos y migajas como si estuviéramos casi a la entrada de una “civilización del ocio” en la que iba a participar hasta el apuntador. Pero no fue así… llegó el eclipse de espejismo.

Hace ya diez años de la explosión “financiero-nuclear” (por sus repercusiones) de Lemans Bhothers, y las no-políticas económicas y las no-políticas financieras que han ido intubando, apuntalando y enyesando a los que la provocaron a lo largo y ancho del mundo, han silenciado aquello de la “Aldea Global”, que sonaba a corrala de vecinos en los que todos iban a participar, donde la fraternidad y el bienestar iba a ser el nirvana de los pueblos… bla, bla, bla…

En España, hay demasiada gente con denominaciones laborales que no reconoce y que tienen un no sé qué humillante.

El vocabulario se ha hecho extenso para denominar las variedades de asalariados: parece la lista de la compra del “mercado laboral”.

El picadillo de denominaciones es de lo más variado y creativo, desde que los derechos de los trabajadores fueron embuidos en el totum revolutum de reformas laborales, concesiones a grupos económicos, multinacionales, etc.

Hay trabajadores indefinidos: los que tiene contratos indefinidos que dejan de serlo por montón de causas escrupulosamente legales de la reforma laboral.

Hay trabajadores temporales: cuando acaba la temporada o el proyecto se van a la calle

Hay trabajadores a tiempo parcial: unas horitas de trabajo y así entran en las estadísticas.

Hay trabajadores pobres: la precariedad del salario es tal que, trabajen lo que trabajen, no les llega para los mínimos del mes: alimentación, vestido, etc.

Hay trabajadores parados que, con toda naturalidad se les ha diseccionado lo de “trabajadores” y se les conoce sencillamente como “parados”. ¡Qué injusto! Este grupo está formado por todos los que salen de los grupos ya citados anteriormente. Son trabajadores que se ven mano sobre mano o sobre el teclado buscando otro trabajo, antes de que su situación de vuelva crónica.

Hay también un grupo de trabajadores que no se les llama como tal. Es el grupo de los becarios y faltos becarios con contratos de formación interesante formato de contratación, que suelen ser jóvenes, pero que dilatado en el tiempo se convierte en un chollo para las empresas y un no acabar de ser un trabajador en regla.

Hay también trabajadores autónomos que nunca han disfrutado de los mismos derechos que los trabajadores por cuenta ajena; y los ahora llamados falsos autónomos, un formato que se ha prodigado en estos años de crisis: se trata de trabajadores por cuenta ajena, que para trabajar se han de pagar ellos mismos los gastos de Seguridad Social, etc.

Hay otros trabajadores que ya no trabajan, por edad y por el derecho a recibir una justa pensión tras haber aportado a la sociedad tiempo, esfuerzo, profesionalidad y muchos sacrificios: son los jubilados o pensionistas.

Lo dejo para otro momento a ver si rebajo el índice de enfado (suela poco), de cabreo integral, y puedo pensar con lucidez.

 

Mari Paz López Santos

MIENTRAS EL PUEBLO DUERME Mari Paz López Santos

Mientras el pueblo dormía, 20171210_131851

¿Qué hacías?

… ¡Nacía!

Y hoy… ¿qué haces?

¿Duermes o naces?

… Nazco cada día.

2017 años después, mientras el pueblo duerme cansado del trabajo y los afanes del día intentando reposar las preocupaciones, las inquietudes, los problemas, las amenazas, las inseguridades, la pérdida de derechos, la violencia gratuita y sofisticada y el miedo que le suministran como gotas de colirio en los ojos, como medicamento para el cerebro que anestesia su capacidad de discernimiento… suceden cosas. Mientras el pueblo duerme embotado por la manipulación y las mentiras… suceden cosas.

Sí, suceden cosas: buenas acciones que ayuda a contrarrestar el peso de la injusticia sobre las espaldas de hombres, mujeres, niños que ven recortados sus derechos como seres humanos.

En todas las noches de todos tiempos suceden cosas, aunque lo celebremos en una Noche Especial, una Noche Buena. Suceden cosas porque Dios nos viene a ver desde lo mínimo y lo oculto:

  • En los puntos de las estrellas en el cielo que nos cuentan que siempre está ahí.
  • La media sonrisa de un bebé cuando está a punto de dormir y se sabe cuidado.
  • En la mano de quienes salen a recoger en medio del mar a los refugiados huyendo de las guerras y la precariedad económica de sus países.
  • En el grito de quienes exigen a la puerta de los Parlamentos que no se recorte en Educación, Sanidad, Investigación y Acción Social.
  • En los que se acercan a dar comida y compañía a los que duermen en la calle en tantas ciudades del mundo.
  • En la ayuda que proporciona la familia cuando la estructura social es destruida por la corrupción, la avaricia y las medidas de la macroeconomía que destruye la microeconomía.
  • En los acuerdos de Paz.
  • En el fomento de la Unidad y la Solidaridad.
  • En la búsqueda de la Belleza (“Sin belleza no hay salvación” decía el Papa Pablo VI)
  • En la denuncia de los abusos a cualquier ser humano sea quien sea, sin importar su origen, cultura o religión, y mucho menos su capacidad económica.
  • En el reconocimiento de las mujeres como seres humanos libres y no tutelados por añejos poderes políticos, económicos y religiosos.
  • En las Leyes con alma y no con prebendas para los que pueden pagarse las defensas.
  • En los que luchan por que sus culturas milenarias no desaparezcan ante la amenaza de quienes reclaman los recursos de sus tierras.
  • En la Madre Naturaleza prostituida por el peso del crecimiento sin límite.

Mientras el pueblo duerme… ¡Despiértate, pueblo, abre los ojos y mira la Luz!

 

Mari Paz López Santos

SILENCIO, POR FAVOR

El reloj marcaba las cinco y media de la madrugada. Asomada a la ventada de la cocina con un vaso de agua en la mano, contemplé la luna llena en todo su esplendor, al tiempo que escuchaba el sonido del silencio en la gran ciudad.
De vuelta a la cama pensé: “¡Qué bien vendría un gran espacio de silencio para serenar los ánimos y que pudieran abrirse cauces de diálogo, de palabra serena!
Necesitamos silencio. Digerir lo que se nos vino encima. Un silencio reparador del que no pueden estar exentos ni los políticos ni los medios de comunicación.
No pude volver a dormir… así que me puse a escribir. En mi ayuda vino William Shakespeare: “Aprender a descifrar lo que escribe el silencio, escuchar con los ojos, es la inteligencia del corazón”. Necesitamos este silencio que dices, William, pero no sabemos lo que es.
“Deja hablar a tu corazón, interroga los rostros, no escuches las lenguas…”, ahora era Umberto Eco el que intentaba espabilar mi ánimo. Pero resonaban dentro de mí palabras, gritos, discursos, proclamas, abucheos, sirenas, desprecios, amenazas… Gracias, Umberto, por tu consejo.
Mi corazón dijo: ¡Silencio, por favor! Imaginé plazas y calles llenas de gentes en silencio, atentos a la escucha sanadora de las no-palabras, no-gritos, no-discursos, no-proclamas, no-abucheos, no-sirenas, no-desprecios, no amenazas…
El silencio mantenido durante un corto espacio de tiempo me provocó un hondo e intenso bostezo reparador.
“Mantener el silencio, ¡qué extraña palabra! Es el silencio es que nos mantiene”, susurró Georges Bernanos cuando pasé al lado de un libro y ojee al azar unas páginas.
Diste en la clave, Bernanos: es el silencio el que nos mantenía desde el origen de la humanidad, dando vigor y permanencia, conservando nuestro ser esencial. El silencio ha desaparecido de nuestras vidas y andamos encorvados y cayendo en los precipicios que vamos creando.
“Nada ha cambiado tanto la naturaleza del hombre como la pérdida del silencio”, aportó Max Picard a esta extraña conversación.
“Sólo el silencio hace posible la escucha, es decir, la recepción en sí no sólo de la Palabra sino también de Aquel que habla” nos vino a compartir Enzo Bianchi. Traducido para todos, creyentes y no creyentes, nos dice que sólo el silencio hace posible la escucha, es decir, recibir y acoger, dentro de uno mismo, la palabra y a quien la está emitiendo; esperando que el que habló, escuche después la que recibirá de quien le ha escuchado.
Recuperemos el silencio en este tiempo convulso, que sea el primer movimiento que lleve a recuperar el diálogo desde una base sana y pacificadora.
¡Tomen asiento, mírense a la cara y resuelvan la maraña que envuelve a los de siempre: la gente, todos!
Mari Paz López Santos

Citas:
Shakespeare, Eco, Bernanos y Bianchi (“ESPERANZAS”, Ed. Lunwerg)
Max Picard (“Le monde du silence”)

NI DA LARGAS, NI PASA DE LARGO I

NI DA LARGAS, NI PASA DE LARGO (1/3)

Se sentó junto al pozo, estaba cansado de andar (Jn 4, 6), no le importó estar en territorio hostil.
Observó a una mujer que se acercaba al pozo con paso cansino, el sol estaba en el punto álgido del mediodía. Se notaba en su actitud que estaba haciendo lo de todos los días: coger el cántaro, echarse a andar, llegar al pozo, llenarlo de agua y desandar el mismo camino de vuelta a casa. Aquella mujer no esperaba nada nuevo que pudiera hacerle salir del automatismo de lo cotidiano.
Le dijo a la mujer: “Dame de beber”(Jn 4,7), y en ese instante empezó una conversación profunda, tan conocida a través de los siglos que podríamos decir que es de las más famosas del Evangelio. Queremos pararnos aquí en el brocal del pozo.
Jesús entra en la realidad cotidiana de la mujer y le pide el agua que ella tiene y él necesita para calmar la sed del duro camino bajo el sol.
¿Por qué no sucede lo mismo en la Iglesia? ¿Por qué no se adentran en la vida cotidiana de las mujeres? ¿Por qué no se sientan con Jesús en el pozo de la Vida solicitando colaboración, ayuda, alimento, creatividad, etc. abriéndose a recibir a ese cincuenta por ciento que falta en la milenaria vida de la Iglesia?
¿Por qué no miran a las teólogas como sujetos activos con voz y voto, no como meras espectadoras en las reuniones, conferencias, sínodos, etc… y empiezan a considerarlas como iguales en la gestión eclesial?
¿Por qué no miran a las religiosas de vida activa y a la monjas contemplativas exactamente igual que a los religiosos y monjes?
¿Por qué no miran a los millones de mujeres sin recursos en países subdesarrollados, no como sujetos pasivos de ayuda humanitaria o caritativa, sino como sujetos activos que tienen palabra y necesidad de tomar las riendas de sus vidas… y las de sus hijos (ellas son las que atienden a la familia)?
¿Por qué no miran como iguales a las campesinas, migrantes, refugiadas; a las que sufren abandono, violencia, guerras, enfermedades… y se implican con ellas en la defensa de todo tipo de violencias contra la mujer?
No sucede lo mismo en la Iglesia “porque habla de nosotras pero no con nosotras” según dice Lucetta Scaraffia en su libro “Desde el último banco. Las mujeres en la Iglesia”.
Tantas veces sentimos que se da por hecho cómo somos, qué queremos, qué podemos aportar, etc. Tantas veces sentimos que se nos mira como un prototipo universal creado por intereses.
Casi siempre se nos ve como madres y esposas; pero antes somos mujeres, y las hay que no necesariamente son o serán madres y esposas. Quizás cuando algo se mira como prototipo, aglutina pero no compromete.
Si soy mujer, o mejor dicho, persona que puedo aportar armonía, no sólo será en la familia, también en todos los espacios sociales y eclesiales.
Si soy mujer, o mejor dicho, persona con capacidad de evangelizar a mis hijos y mis nietos, también lo seré en otros espacios sociales y eclesiales.
Si soy mujer, o mejor dicho, persona con creatividad y preparación para desarrollar cualquier actividad profesional para la que me preparé a nivel social, por qué no a nivel eclesial.
¿Por qué en la Iglesia parece que siempre hemos de ser tuteladas?
La mujer del cántaro pidió explicaciones a Jesús. No entendía como un judío hablaba con alguien de Samaría, y más tratándose de una mujer.
Jesús miró a la mujer que tenía delante, no a un estereotipo. Jesús mira siempre a la persona y le pide lo que puede dar. Jesús ni da largas, ni pasa de largo.
¿Por qué no sucede lo mismo en la Iglesia? Quizás porque la Iglesia, como institución, no cree tener necesidad de lo que la mujer puede aportar.
Menos mal que a Jesús lo seguimos encontrando junto al Pozo, pidiendo lo que necesita y podemos dar, y dando de beber del agua que “convierte al que la bebe en fuente de agua que brota para la vida eterna”(Jn 4, 14). Nuestra vida espiritual está a salvo y nos fortalece para seguir insistiendo por nosotras y por las que nos sigan.
La mujer va a seguir teniendo sed en la Iglesia mientras no sea considerada como persona adulta, creyente y comprometida con la expansión del Reino. Y la Iglesia seguirá teniendo sed mientras no pida a las mujeres el agua que ellas pueden dar.

Yolanda Chavez Mari Paz López Santos Patricia Paz
(Los Ángeles) (Madrid) (Buenos Aires)

SINGULAR Y PLURAL

Lectio Lc 5, 1-11: “REMA mar adentro, y ECHAD vuestras redes para la pesca” (Curioso: “rema” en singular” y “echad” en plural”.
Si inicio un proyecto y vuelvo descorazonada por el resultado… Te escucho: “Rema mar adentro…” ¿Qué quieres decir? Que ponga distancia a mis expectativas, que pare, que baje a lo hondo de mi ser y encuentre la fuerza del Espíritu que me haga confiar en Ti y volver a echar las redes en elmismo sitio donde, por mis solas fuerzas, no funcionó “mi” proyecto, por muy solidario y bienintencionado que fuera.
Esto puesto en plural-comunitario sirve igual para la Iglesia, grupos, comunidades, fraternidades, familias, etc.
El compromiso es en singular (personal) y plural (comunitario) basado en la CONFIANZA.
(Mari Paz López Santos, 7 septiembre 2017)

DESIERTO

DESIERTO
Lectio Lc 4, 38-44

Siempre rodeado de gente: discípulos, sinagoga, casa de Pedro, su suegra enfadad con el “nuevo profeta” que traía loco a su yerno, enfermos y hasta los demonios que sabían quién eras… gente, gente, mucha gente. “Y al hacerse de día… (te fuiste) a un lugar desierto”.
Buscas en lo cotidiano espacio para la oración, la soledad, el silencio, la austeridad… la perspectiva para volver a curar, sanar y mitigar el sufrimiento de quienes te busca.

Hay que ir al DESIERTO, lo sé, no al de arena, al espacio cercano que no atiendo y del que tantas veces huyo.
Y me viene una pregunta: ¿No sería bueno que la Iglesia-Pueblo de Dios fuera al DESIERTO para recuperar la esencia y soltar lastre?

(Mari Paz López Santos, 6 septiembre 2017)

AQUELLOS VIEJOS TIEMPOS TAN CERCANOS

AQUELLOS VIEJOS TIEMPOS TAN CERCANOS
Mari Paz López Santos

Vuelvo del pueblo a la ciudad con ganas de contar una experiencia que me ha hecho volver a aquellos viejos tiempos tan cercanos.
¡Qué tiempos aquellos que cuando te ibas de vacaciones desconectabas de todo lo habitual: del trabajo, de tu casa, tu ciudad, familia, amigos… desconexión total!
Convivías exclusivamente con quienes compartías vacaciones y de vez en cuando una llamadita a tu madre, para que no anduviera preocupada, si es que el pueblo daba para tener cabina telefónica.
Vuelvo del pueblo a la ciudad sin haber podido conectar a Internet los últimos cinco días… ¡Sí, sí… cinco días: 120 horas, 7.200 minutos, 430.000 segundos! Ya estará alguien pensando que si tenía el móvil estaba salvada.
¡Pues no!… mi sufrido móvil se está acercando a esa edad peligrosa decretada por la obsolescencia programada. Esa especie de eutanasia activa con fecha desde el día que salió de fábrica. Me ha dejado colgada negándose a tenerme presente en el mundo y hacer presentes a mis habituales contactos por este cauce.
Creeréis que vengo como para ir antes al psicólogo que a la tienda de reparaciones de móvil. ¡Qué va!… Ha sido estupendo. Hasta el libro que me lleve está agradecido: de tirón.
He tenido la con la experiencia cuasi mística de que se puede vivir más allá del más acá inmediato e instantáneo en el que parece que estamos abocados con las nuevas y flamantes tecnologías.
Alguien me ha comentado que en algunos sitios se están empezando a ofrecer espacios sin tecnología punta. Eso es terapia y quien no aguante que se lo haga ver porque hay mucho que vivir más allá de los rectángulos que tenemos ante los ojos gran parte de nuestra vida diaria.
Ya estoy conectada, sino no escribiría esto ni lo pondría en mi blog, ni lo compartiría en Facebook… pero lo vivido, vivido y calma para seguir viviendo a ratos en las redes, pero no enredada.

IR A LA MONTAÑA Y VOLVER

Fuí a la Montaña… miré, contemplé y escuché atentamente el mensaje que tiene para quien se acerca. Eso hice y volví más ligera de equipaje interior y más atenta a lo que permanece, lo que es verdadero, lo que no se compra ni se vende, lo que hace moverse en la vida con la agilidad de la corza que se cruzó en la carretera; miró y desapareció en la espesura de la noche en el bosque.
La Montaña tiene un algo interior que llamo: imán. Me acerca a su ser, pero en la distancia; me enseña lo que es permanecer; ese verbo tan desconocido en el mundo actual. Ahí está acogiendo impasible el flujo de las estaciones. Entregando lo que almacena en invierno convertido en torrenteras, cascadas, arroyos que convergen en un primer cauce, y se unirá a otros muchos hasta llegar a ser un inmenso y caudaloso río. Y me avergüenzo de lo que va sucediendo en el trayecto… La Creación canta, la Naturaleza danza: qué no dejemos que ese canto y esa danza sean interrumpidos por los intereses del dinero y el consumo. Contemplo la montaña… y ríe con carcajadas de agua saltarina.
La naturaleza no es simétrica. Acoge la pluralidad, la diversidad, la complementariedad. Y en ese revoltijo que pudiera entenderse como el caos… ocurre todo lo contrario: la belleza de lo mínimo y lo extremo; la sinfonía del silencio sonoro y la palabra callada. El árbol, la flor, el animal, la cascada, el silbido, el baile de la polinización… ¡En el círculo de la Vida no hay simetría… gracias a Dios!
¡Qué pequeñas se quedan las fotos cuando se quiere capturar la inmensidad que ofrece la Naturaleza por mucha tecnología que nos permita acceder a los más recónditos rincones!
Volviendo a los mensajes de la Montaña. Pensaba en la mañana que no sé si me quedé “colgada” de algún pico… pero no, me he traído la Montaña y sigo en conversación con ella y con vosotros. Y ayer noche se unión también Victor Hugo, gran escritor y pensador, con un pensamiento suyo que encontré en un cuaderno y que va como anillo al dedo para este tiempo: “Produce una inmensa tristeza pensar que la Naturaleza habla mientras el género humano no escucha”.
No sólo no escuchamos, Victor, es que, además de sordos, somos ciegos que miran para otro lado, disimulando para seguir con un estilo de vida que es imposible: el consumo y el crecimiento sin medida a costa de lo que sea.
Gracias, Montaña, por dejarme estar en silencio, escuchando y respetando vuestra conversación, grabando interiormente las palabras de agua de las cascadas del deshielo y de los pájaros que cada mañana siguen anunciando: ¡Despierta, que ya está aquí el Sol; consiguió alcanzar la cima!… ¡Venga, levántate, contempla y agradece!
Qué no olvide nunca el sabio mensaje de la Naturaleza que nos habla de sí misma y del Misterio que engloba la Creación entera.
Mari Paz López Santos

LUCES, SOMBRAS Y BENDICIONES

En la celebración litúrgica del Domingo de Ramos hice esta foto, entre otras muchas.
Al pasarla al ordenador me detuve un momento en la pantalla y la foto me trasladó a las luces y sombras que nos acompañan en cada momento de la liturgia de la vida.
Después centré la mirada en el recipiente que sostiene el monje y me desveló otro mensaje: “entre las luces y las sombras de todos los días, no olvides que encontrarás bendiciones; si permanece atenta… te llegarán”.
Mari Paz López Santos

KONICA MINOLTA DIGITAL CAMERA

KONICA MINOLTA DIGITAL CAMERA