PARÁBOLAS Y LITURGIAS

PARÁBOLAS Y LITURGIAS

Hay que hilar fino y ver a quien se tiene delante a la compartir la Palabra, especialmente si te apasiona y quieres que cada oyente se impregne de la esencia del Mensaje; que pueda “llevárselo puesto”, recordarlo, rumiarlo, compartirlo con otros y hacerlo suyo, integrándolo en su propia vida.

Puede ser una palabra, una frase, una idea que anima a seguir indagando, el flash de un instante al que volver en momentos de cargar energía desde dentro.

Admiro profundamente la pedagogía y el amor que ponía Jesús cuando tenía que explicarle a la gente lo que era el Reino de Dios.

En Mc 4, 26-34 casi se pueden escuchar las pisadas del sembrador echando la semilla en los surcos que habría preparado con sudor y buen hacer; y la respiración sosegada en la noche del hombre que dejó que cayera la noche sobre su trabajo, confiando en que la tierra continuaría su trabajo hasta que le diera turno en el momento preciso; entonces agarraría la hoz y empezaría la siega.

Por si con esta historia no quedaba claro, continua con la de la pequeña semilla de mostaza que se convierte en una super-planta que sirve hasta de alojamiento a los pájaros.

Finalmente leemos en la misma cita de Marcos: “Con muchas parábolas parecidas exponía la palabra, acomodándose a su entender (el de quienes acudían a escucharle). Todo se lo exponía con parábolas”.

Hace unos cuantos domingos estuve en una mis con niños. Había niños de edades diversas, habituales en la catequesis de la parroquia en la que se celebraba la misa. Acompañábamos a los niños: padres, madres, abuelos y abuelas; y, por supuesto, los hermanitos pequeños de los que ya van a la catequesis. Las familias es lo que tienen, que aportamos variedad en estos y otros temas.

La homilía, sin duda bienintencionada, resultó como para un colectivo de misa de siete y media, en día de diario, a la que asisten un 89% de mujeres incondicionales y el resto, hombres con el mismo adjetivo.

Se notaba en el ambiente la capacidad de desconexión que tienen los niños y lo mismo para conectar de nuevo si empezaba alguna oración cantada o tenían que colaborar en algo: ofrendas, leer las preces, etc.

Una vez bendecidos iniciamos el proceso de poner chaquetones, bufandas y gorros pues el frío era intenso, ya en la puerta, consulté mi reloj: ¡la misa había durado una hora y y algo.

Antes de entrar en comentarios quiero compartir también una escueta conversación con un buen amigo sacerdote, entrado en años. Derivó la cosa en la utilización del Latín en las liturgias. Él, en el seminario, había estudiado en latín. Recordó anécdotas de aquel tiempo; hizo hincapié en que la Palabra nos había sido transmitida en ese idioma.

Le recordé, con todo respeto, que antes del Latín se transmitió en griego, y si seguimos retrocediendo, Jesús, hablaba arameo, según nos han enseñado. Siempre ha habido traducciones según los tiempos.

Pero inmediatamente traje a colación que el Concilio Vaticano II acomodó al entender de todas las gentes la Palabra, abriendo la liturgia a los idiomas al uso de todos los pueblos, acercando al creyente a la Palabra dicha en su propio idioma. Es un logro de aquel Concilio y de las buenas traducciones hechas por los mejores entendidos.

Te estás preguntado qué tiene que ver una misa de niños con el uso del latín en diferentes actos litúrgicos. Es más de lo mismo.

Es necesaria una sincera transformación de la Liturgia. Para que eso suceda habrá que mantener todos los sentidos dirigidos al actuar de Jesús, que acomodaba al entender de la gente, la exposición de su palabra

La liturgia tiene que estar llena de Vida para transmitir esa Vida. Sin olvidar quienes forman el colectivo, mejor dicho, la comunidad que espera, receptiva; que quiere participar de forma creativa, que ha de prepararse, orando y meditando la Palabra para poder expresar y compartir esa Palabra.

Traigo aquí una experiencia de liturgia, idiomas, niños y adultos que he vivido varias veces en Taizé junto a mi familia o amigos. Orar con otros en los idiomas de todos; pequeñas oraciones a modo de mantra, en un ambiente de sencillez en el que todos pueden acomodarse para escuchar brevemente la Palabra y entonar la oración no importa en qué lengua.

Recuerdo también una oración de familias, con niños de todas las edades, en la que el silencio, la música de Migueli y la participación de todos, nos ensanchó el corazón. Mientras algunos de los más pequeños se durmieron acomodados en cojines dispuestos para la ocasión en aquella sencilla y bonita capilla en una casa de espiritualidad de las Religiosas del Sagrado Corazón.

Volviendo al texto de Mc 4, 36, se dirige de forma especial a un colectivo que tiene que ser especialmente instruido: “A sus discípulos se lo explicaba todo en privado”. Ellos tenían que ser preparados especialmente, serían los enviados a proclamar la Buena Noticia del Reino. Sabemos que llegada la última hora de Jesús no supieron ponerse a tono ante lo que sucedía, por mucha vida compartida que tuvieron con el Maestro. Faltaba que el Espíritu llegara en su día y la Palabra recibida ardiera por dentro y se transformara en una fuerza imparable que no podían ni querían contener.

La sencillez en la transmisión del Mensaje, previamente orado, meditado, rumiado… sin dejar de mirar a los que se congregan como iguales, con empatía, afecto, comprensión y mucho amor; más la actualización de gestos, textos, ceremonial, música, ornamentos, etc. serán el inicio de un nuevo camino en la Liturgia, en todos y cada uno de los momentos en que se reúne la comunidad eclesial: Eucaristía, Sacramentos, Oraciones, etc.

La Liturgia debe ser tierra donde crezcan parábolas de Vida siempre nueva.

Seguiremos…

Mari Paz López Santos

MISION COMPARTIDA – ¿UNIDOS O HUNDIDOS? Laicos, monjes y pobres

 

 

KONICA MINOLTA DIGITAL CAMERA

Os invito a la presentación de mi libro el viernes 25 de noviembre en la LIBRERIA SAN PABLO, c/ Alcalá, 387 de Madrid a las 19:00 horas.

KONICA MINOLTA DIGITAL CAMERA

¿UNIDOS O  HUNDIDOS?

¡Qué bueno es hacerse preguntas! Pero de nada servirán si las abandonamos antes de  hallar las respuestas. Tener preguntas es señal de que, al menos, no estamos dormidos.

Si la respuesta no llega en un primer momento, no pasa nada; pero es conveniente no archivar la pregunta o dejarla en el olvido. Hay que volver a las preguntas para ir reconociendo por dónde sigue el camino, ya sea el personal o el comunitario.

Soy bastante hermética a la hora de dar explicaciones cuando estoy escribiendo, especialmente si acabará en formato libro. Pero los más allegados (familia y algún amigo o amiga) se interesaban -¿sobre qué estás escribiendo?-, y algo les conté: “De laicos, monjes y pobres va la cosa…” No más explicaciones, sólo puntos suspensivos. El ordenador y el silencio son buenos compañeros de camino para ponerse a escribir, aguardando lo que será el siguiente paso que a veces viene en forma de intuición, de recuerdo, de pregunta…

“¡Aquel salmo… cómo era!” “Ved qué dulzura, qué delicia, convivir los hermanos unidos! (132,1). Sí, qué delicia y qué dulzura, pero qué lejos estamos todavía de poder decir que vivimos la vida en misión compartida.

El mundo en que vivimos nos está poniendo delante un reto de convivencia -¿o será de supervivencia? Un reto que, a estas alturas, lleva etiqueta de “urgente”: o nos organizamos desde la unidad, o vamos a seguir cayendo en picado. No hace falta repasar aquí los acontecimientos que estamos viendo, viviendo y sufriendo, son conocidos por todos. No sólo a nivel político, económico, de relaciones entre países, religiones, etc. también a nivel Iglesia-Pueblo de Dios.

Entonces apareció la pregunta que da título a este escrito y es subtítulo en el libro; y no pude menos que sonreír recordando lo que decía Martin Luther King: “Hemos de aprender a vivir juntos como hermanos; si no, vamos a morir todos como idiotas”.

Te regalo la pregunta, ¿Unidos o hundidos?, a ti que estás leyendo estas líneas, para que seamos muchos los que la vayamos digeriendo cuidadosamente y actuemos cuanto antes desde nuestros círculos más próximos fomentando la serenidad, el diálogo, los encuentros que produzcan el fruto de la Unidad; que aprendamos a escuchar, a ceder, a proponer, a aprobar, a consensuar, a valora y a acoger al otro y su realidad, a vivir juntos como partes de un todo que es de todos.

El equipo de diseño del libro hizo un buen trabajo poniendo en la portada una granada cortada por la mitad, dejando ver los pequeños granos que unidos, adaptándose unos y otros, llegan a ser lo que tienen que ser, un fruto delicioso. La granada se nos muestra como parábola de unidad.

Ojalá podamos llegar a cantar la delicia y la dulzura de convivir como hermanos unidos. Ya no hablaremos de misión sino de vida compartida. (Mari Paz López Santos)

SANTOS “sin papeles”

DIA DE TODOS LOS SANTOS “SIN PAPELES”
Hoy celebramos a todos esos santos, que Jesús llama “Dichosos” que le seguían en multitudes, que a lo largo de la historia siguen avanzando en el silencio de la vida cotidiana, que son anónimos porque esa es la vida del ser humano.

Hoy es la fiesta de la BUENA GENTE, la que sin salir en titulares ni recibir títulos, hizo que el mundo fuera mejor, empeñandose y luchando porque así fuera.

Hoy es el día de quienes dejaron creciendo flores, aunque tantas veces encontraran dolor y espinas a su alrededor.

Hoy es el día de la gente que quiero denominar SANTOS “SIN PAPELES”.

¿QUÉ ME QUIERES DECIR? (Jn 3, 13-17)

¿Qué me quieres decir desde la cruz? Esta pregunta me suscitó la fiesta que hoy se celebra en la Iglesia: la exaltación de la Santa Cruz.

Hay mucha historia escrita sobre el madero en el que colgaron a Cristo. Hay muchos pequeños trozos de madera esparcidos, como reliquias, en cientos de iglesias por el mundo; tantas que, como escuché una vez, si se juntaran llegarían a formar un frondoso bosque.

Vuelvo de nuevo a la pregunta: ¿Qué me quieres decir desde la cruz?

La cruz es un cruce de caminos. La cruz está plantada en la tierra donde tenemos los pies. Tiene dos caminos: uno, ascendente (quien sube a la cruz quiere seguir en ascenso hacia el Padre); y otro, transversal, como si fuera el inicio de un abrazo (al mundo). Los dos caminos se cruzan en un punto medio donde se genera la tensión propia del Amor.

¡ILEGAL!

 

Dedicado a Yolanda Chavez

 

Me niegan la residencia…

Posibilidad de deportación…”

Dolor, impotencia, rabia…

¿Qué podemos hacer?

 

Desde lo profundo

un grito silencioso

junta palabras y,

sin emitir sonido,

nos susurra al oído:

¡A escribir!

 

Esta vez “a cuatro manos”,

suman menos… ¡da igual!

las dos que faltan, están.

 

 “Cuatro manos” intentando

escribir… denunciar,

escribir… aliviar,

escribir… reconfortar

a estas “dos manos

cansadas, silentes…

 

Cuatro inquietas manos

sobre teclados distantes,

empeñadas en vocear

la in-justicia in-humana

que acorrala,

que maniata estas “dos manos” que se ausentan,

de la habitual ronda de “a seis”.

 

¿Por qué?

por ser i-legal.

Lo dicen

quienes

clasifican

al ser humano

sin pizca de humanidad.

 

Tiempos de oscuridad:

malherido el bien común

en medio de una puja

de poder y capital.

 

¿Es i-legal cuidar a los indefensos?

¿Es i-legal acompañar ancianos?

¿Estudiar? ¿Tener hijos?

¿Reconfortar a los enfermos

en las camas de hospital?

¿Trabajar honradamente?

¿Servir a la comunidad?

¿De verdad es i-legal?

 

Pon rostro y nombre

a las situaciones de in-justicia.

Deja que tu conciencia

permanezca, por un instante,

en el sufrimiento

de quienes viven

sin derecho a vivir.

 

¡Aguanta el dolor…!

¡No huyas

antes de contestar!

 

¿Acaso puede alguien

ser i-legal

en el corazón de Dios?

                                             MARI PAZ LÓPEZ SANTOS y PATRICIA PAZ

EL MAL CON MAYÚSCULAS

Hace unos días conversando con chicos y chicas muy jóvenes pero con muy buena cabeza y ganas de profundizar, derivó la cosa en la figura pintoresca del demonio.

¿No me diréis que creéis en el demonio con cuernos, rabo y pintado de rojo?, dijo de sopetón uno de ellos con cierta ironía, esperando entrar en debate sobre el personaje.

Nos miraban, especialmente interesados, a los que ya peinamos canas, esperando una respuesta sin evasivas ni paños calientes.

Curiosamente acababa de leer un artículo que me había dejado perpleja. Como llevaba la revista en el bolso les comenté mi interés por leerles esta nueva y sofisticada fechoría relacionada con la falta de escrúpulos y la corrupción.

PAÑALES DE ADULTOS, PRECIOS ACORDADOS (*)

“La Comisión Nacional de Mercados y Competencia (CNMC) acaba de imponer la segunda mayor sanción de su historia, 128,8 millones de euros, a ocho fabricantes de pañales de adultos, a su asociación empresarial y, por primera vez en la historia, a cuatro directivos responsables del acuerdo que durante al menos 14 años elevó artificialmente el precio de estos productos. La incontinencia urinaria grave es un problema que afecta a cerca de 2,5 millones de personas en España, pero el fraude que supone llegar a acuerdos para inflar el precio de estos productos no solo perjudica a los directamente afectados, sino a todos los ciudadanos, porque es el Servicio Nacional de Salud quien asume la mayor parte del coste. Llama especialmente la atención la implicación en este cártel de los colegios de farmacéuticos, que firmaron acuerdos secretos para aumentar sus márgenes de venta, y que finalmente se han librado de la sanción porque la infracción había prescrito, una vía de escape legal más que discutible y que no les libra de su responsabilidad por semejante acto en contra de los intereses de los ciudadanos. Son muchos los millones de euros de más que hemos tenido que pagar por culpa de esos acuerdos en una época donde se imponen recortes en Sanidad que podrían no ser necesarios si se hiciera una buena gestión de los recursos públicos. Pero mucho nos tememos que este caso es sola la punta del iceberg de un sistema que beneficia a unos pocos en detrimento de muchos.

La CNMC vela por que se cumplan las normas de Competencia que garantizan la libre elección de los consumidores, aunque su actuación en bastantes ocasiones resulta lenta y sus sanciones poco ejemplares. OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) reclama que se le concedan más medios para que pueda actuar antes y de una forma más contundente, de manera que saltarse las reglas de Competencia salga caro”.

Al finalizar la lectura una catarata de palabras, algunas mal sonantes, caldearon el ambiente: ¡Impresentables!, ¡Corruptos”, “Enfermos de ambición”, “…Y se van de rositas, no hay derecho”, ¡Como pueden hacer eso con la gente mayor”… las malsonantes las dejo a la imaginación del lector.

Hubo algunas miradas interrogantes, como si lo leído no tuviera nada que ver con la pregunta del joven. Así que había que implicarse:

No creo en ese ser maligno con cuernos, rabo y pintado de rojo al que llamamos demonio… demasiado fácil; sería como un viaje por la literatura más que por la vida real.

Creo en el Mal, con mayúsculas. Y todos sabemos lo que es porque muchas veces hemos tenido que elegir camino y actitudes que nos deslizan hacia esa fuerza que provoca sufrimiento, violencia, etc. Sabemos de qué hablamos.

Creo en la sofisticación y creatividad del Mal que se mueve sibilinamente por los más recónditos entresijos del ser humano, que infecta la vida del mundo.

Creo en el Mal organizado. En el artículo, la autora, denomina cártel, palabra archiconocida y relaciona con los narcotraficantes.

Creo en la banalidad del Mal, como definió la filósofa Hanna Arendt, refiriéndose a las atrocidades de los mandos intermedios nazis que eximían su responsabilidad en las crueldades cometidas, por el simple hecho de obedecer órdenes.

Creo que el Mal se va inyectando cuando empieza en lo poco y no hay justicia que lo pare a tiempo; y va dejando a la intemperie personas, pueblos, sociedades, estados… arrinconando y expulsando del sistema a los más débiles, cada vez en mayor número.

Hubo mucha pasión en lo que siguió, también indignación y, por último, unanimidad en la conclusión: las cosas no pueden seguir como están. Hemos de aprender a detectar los efectos del Mal en las muertes violentas, los asesinatos, las violaciones, las persecuciones, las guerras, etc., pero también en las que parece que no atañen o que no entendemos. Hay que ir al meollo de tantas situaciones que están relacionadas con la economía, con la política global, con la ingeniería financiera, con la corrupción en los órganos de poder, en las grandes empresas, etc. Como el ejemplo tratado en el artículo. Pequeños detalles que dejamos pasar de largo porque no parece que tengan relación con el Mal en el mundo.

Planteé al grupo, para que cada cual rumie por su cuenta, la siguiente pregunta:

¿Qué estamos entendiendo cuando, en la oración del Padrenuestro, decimos como broche final: “…Y líbranos del mal. Amén”?

Mari Paz López Santos

 

(*) Ileana Izverniceanu, responsable de relaciones institucionales y prensa. Editorial de la revista “COMPRA MAESTRA” nº 416 julio-agosto 2016, Pág. 6, de la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios)       www.ocu.org

TEMPESTAD “INTO” o “OUT”

“En aquel tiempo, subió Jesús a la barca, y sus discípulos lo siguieron. De pronto, se levantó un temporal tan fuerte que la barca desaparecía entre las olas; él dormía. Se acercaron los discípulos y lo despertaron, gritándole: “¡Señor, sálvanos, que nos hundimos!”. Él les dijo: “¡Cobardes! ¡Qué poca fe!”. Se puso en pie, increpó a los vientos y al lago, y vino una gran calma. Ellos se preguntaban admirados: “¿Quién es este? ¡Hasta el viento y el agua le obedecen!” (Mt 8, 23-27)

 

Aquí estoy pensativa y meditabunda planteándome si la tempestad que aterroriza a los discípulos y a mí, en vez de venir de fuera, está aconteciendo en el interior de cada uno. Tengo que rumiar esto, porque Jesús, hasta dormido, confía.

Duele lo de “cobardes” y “¡qué poca fe”!, es duro después de tanto recorrido, pero real como la vida misma y la debilidad humana y cristiana.

Hay muchas tempestades que nos acosan, que nos quitan el sueño, que nos preocupan. Suceden cada día episodios de tanto sufrimiento que pueden llevarnos a una posición de encorvados que sólo miran hacia abajo, recogiéndose sobre sí mismo, casi en posición fetal.  Pero no, el niño que crece en el vientre de la madre, confía. Es diferente el miedo que atenaza las entrañas del ser humano que doblega y deshumaniza.

Si dejamos que Jesús increpe nuestras tempestades interiores, vendrá la gran calma. Y desde ahí podremos abordar y enfrentar las que vengan desde fuera.

 

Mari Paz López Santos

 

VISIÓN ESTRECHA

 

Segundas Elecciones en España, sigue el espectáculo; Mundial de Futbol y huelgas en París violencia a discreción;  Brexit en Inglaterra: deshojando la margarita, “To be or not to be, that’s the question”; Olimpiadas en Brasil y seguridad confundida con violencia hacia los ciudadanos brasileños como denuncia Amnistía Internacional; las muertes en Orlando (USA); de Siria y el drama de sus gente se habla poco en los medios últimamente.

Y mientras pienso en estos eventos y sucesos cae en mis manos el siguiente comentario del Dalai Lama: “A menudo, ante el menor escollo, estrechamos la visión”.

Los escollos deberían ser avisos que no pasaran desapercibidos y que nos pusieran alerta para que no llegaran a convertirse en impedimentos intransitables en la vida cotidiana de la gente  amenazada cada vez en mayor número.

Un escollo es una molestia, no tengo duda. Pero también puede ser un aviso, una señal que nos ponga en guardia para evitar situaciones que en el futuro se convertirán en grandes problemas. Así sumando pequeños escollos, se va reduciendo el campo de visión hasta de tal forma que sólo se llega a ver el ombligo tanto de personas, sociedades, problemas… el escueto ombligo sin más paisaje que un erial de despropósitos y violencia.

La visión de largo alcance la tiene poca gente tanto para lo bueno como para lo más perverso. El pueblo llano no suele tener ese tipo de visión y cuando se quiere dar cuenta se ve envuelto en una marabunta que no comprende, que provoca miedo porque los escollos son ya tan grandes que no sabe cómo se pueden abordar.

Creo que, estrechando más y más la visión, hemos llegado a un punto en el que estamos delante de un iceberg del tamaño del que se llevó al Titanic al fondo del mar;  ya no hay posibilidad de estrechar más la visión haciendo como que no pasa nada, porque ocupa la pantalla mundial y en este barco vamos todos.

Se estrechó tanto la visión que desapareció lo mínimo indispensable: el sentido común.

Mari Paz López Santos

 

NO-VIOLENCIA CONTRA VIOLENCIA

Escuchando la palabra del evangelio de hoy (Mt 5, 38-42), en modo lectio, he dejado que el eco de la voz de Jesús me adentrara en su innovador mensaje de No-Violencia activa.

En su tiempo, la conocida ley de Talión era un avance legal con aire civilizado; aunque insuficiente para la Ley que él proponía: la del Amor que vence a la violencia.

Complejo el mensaje de Jesús. Poner la otra mejilla… y todo lo demás, síntesis de una vida inmersa en una no-violencia activa, comprometida en hacer desaparecer la violencia que hiere, humilla, provoca sufrimiento y lleva a la muerte de quienes la sufren directa o indirectamente.

En la oración he pedido que la violencia del mal no cumpla su objetivo haciendo que responda con violencia. Que contrarreste con la no-violencia y el amor de los pacíficos, sin agresividad, sin humillación.

Sé que esto está en el límite de lo imposible si sólo se cuenta con las propias fuerzas. También sé que hay que tener el “mobiliario interior” muy bien colocado para evitar la violencia sin que ello suponga inhibirse a la hora de denunciar las injusticias que provocan situaciones de sufrimiento, especialmente en los más necesitados y desprotegidos.

Seguiré mirando atentamente y aprendiendo el fino equilibrio amoroso de Jesús.

En cualquier momento nos llamará a amar a nuestros enemigos, ya sabemos cómo es.

CARTA A LOS 7 MONJES DE TIBHIRINE

 

Mari Paz López Santos

Celebración 20º aniversario de su muerte

21 de mayo (1996-2016)

Queridos hnos. monjes de Tibhirine (Christian, Christophe, Luc, Celestin, Paul, Michel y Bruno):

Durante muchos años vuestro testimonio como comunidad de monjes cristianos en un país musulmán fue silencioso: compartir vuestra vida de oración, trabajo y acogida, atentos a vuestros vecinos y a quienes se acercaban a la hospedería del monasterio. Pero también compartíais el sufrimiento y la inquietud que generaba la violencia que azotaba Argelia en aquellos años, junto a la gente sencilla del pueblo. Como otros muchos religiosos y religiosas que optaron por permanecer aún sabiendo que el precio podía ser el que, finalmente, pagasteis.

Tras vuestro secuestro y muerte, en 1996, y en los años siguientes, a muchas personas en el mundo fue llegando, de una forma casi subliminal… (¿será esto el soplo del Espíritu que no hay quien lo pare?) vuestro testimonio. Se ha esparcido silenciosamente a modo de semillas dormidas bajo tierra, que en la explosión de la primavera se convierten en plantas magníficas, con hojas y flores, distribuyendo el polen de vuestra vida vivida con coherencia, discernimiento y opción comunitaria.

En 2011, la película “DE DIOSES Y HOMBRES” recogía con dignidad, dureza y belleza lo que fueron los últimos tres años de vuestras vidas. Y este acontecimiento os puso en medio del mundo para quien quiera recoger el mensaje de no-violencia, cercanía interreligiosa en la vida desde lo sencillo, desde la oración, desde la ayuda al otro, ya sea cristiano, musulmán o quien se acerque necesitado.

En los tiempos que corren se necesita urgentemente “escucharos” de nuevo. Será a través de lo que dejasteis escrito, como el Testamento de Christian, abierto el 25 de mayo de 1996, en la fiesta de Pentecostés; los libros y textos de muchos de vosotros y los testimonios de quienes os conocieron en persona: también vuestros vecinos y amigos musulmanes; las personas con las que compartíais diálogo interreligioso desde el respeto y los sencillos detalles de la vida.

Y también, como le pasó al San Pablo, los que de alguna forma quedamos “tocados” por vuestra vida, aún sin conoceros personalmente, poniédonos en marcha para ayudar a que la semilla de Tibhirine siga siendo fecunda para la vida de la Iglesia y, muy especialmente, del mundo en este convulso tiempo en donde tenemos que mirarnos en vuestro espejo, para identificar al hermano más allá de la densa bruma de la violencia; con mirada certera, sin caer en el desprecio globalizado. Una filigrana de la que sois maestros y mucho tenemos que aprender.

 

He escrito en otras ocasiones sobre lo recibido a través de vuestro testimonio y, como siempre, creo que debo callar y nuevamente dar la palabra a Christian que, en su Testamento, dice todo lo que hay que decir y en primera persona.

Me uno a su despedida: ¡Amén!… ¡In Shallah!

Mari Paz López Santos

 

Cuando un A-Dios se vislumbra…

Si me sucediera un día –y ese día podría ser hoy–
ser víctima del terrorismo que parece querer abarcar en este momento
a todos los extranjeros que viven en Argelia,
yo quisiera que mi comunidad, mi Iglesia, mi familia,
recuerden que mi vida estaba ENTREGADA a Dios y a este país.
Que ellos acepten que el Único Maestro de toda vida
no podría permanecer ajeno a esta partida brutal.
Que recen por mí.
¿Cómo podría yo ser hallado digno de tal ofrenda?
Que sepan asociar esta muerte a tantas otras tan violentas
y abandonadas en la indiferencia del anonimato.
Mi vida no tiene más valor que otra vida.
Tampoco tiene menos.
En todo caso, no tiene la inocencia de la infancia.
He vivido bastante como para saberme cómplice del mal
que parece, desgraciadamente, prevalecer en el mundo,
inclusive del que podría golpearme ciegamente.
Desearía, llegado el momento, tener ese instante de lucidez
que me permita pedir el perdón de Dios
y el de mis hermanos los hombres,
y perdonar, al mismo tiempo, de todo corazón, a quien me hubiera herido.
Yo no podría desear una muerte semejante.
Me parece importante proclamarlo.
En efecto, no veo cómo podría alegrarme
que este pueblo al que yo amo sea acusado, sin distinción, de mi asesinato.
Sería pagar muy caro lo que se llamará, quizás, la “gracia del martirio”
debérsela a un argelino, quienquiera que sea,
sobre todo si él dice actuar en fidelidad a lo que él cree ser el Islam.
Conozco el desprecio con que se ha podido rodear a los argelinos tomados globalmente.
Conozco también las caricaturas del Islam fomentadas por un cierto islamismo.
Es demasiado fácil creerse con la conciencia tranquila
identificando este camino religioso con los integrismos de sus extremistas.
Argelia y el Islam, para mí son otra cosa, es un cuerpo y un alma.
Lo he proclamado bastante, creo, conociendo bien todo lo que de ellos he recibido,
encontrando muy a menudo en ellos el hilo conductor del Evangelio
que aprendí sobre las rodillas de mi madre, mi primerísima Iglesia,
precisamente en Argelia y, ya desde entonces, en el respeto de los creyentes musulmanes.
Mi muerte, evidentemente, parecerá dar la razón
a los que me han tratado, a la ligera, de ingenuo o de idealista:
“¡qué diga ahora lo que piensa de esto!”
Pero estos tienen que saber que por fin será liberada mi más punzante curiosidad.
Entonces podré, si Dios así lo quiere,
hundir mi mirada en la del Padre
para contemplar con El a Sus hijos del Islam
tal como El los ve, enteramente iluminados por la gloria de Cristo,
frutos de Su Pasión, inundados por el Don del Espíritu,
cuyo gozo secreto será siempre, el de establecer la comunión
y restablecer la semejanza, jugando con las diferencias.
Por esta vida perdida, totalmente mía y totalmente de ellos,
doy gracias a Dios que parece haberla querido enteramente
para este GOZO, contra y a pesar de todo.
En este GRACIAS en el que está todo dicho, de ahora en más, sobre mi vida,
yo os incluyo, por supuesto, amigos de ayer y de hoy,
y a vosotros, amigos de aquí,
junto a mi madre y mi padre, mis hermanas y hermanos y los suyos,
¡el céntuplo concedido, como fue prometido!
Y a ti también, amigo del último instante, que no habrás sabido lo que hacías.
Sí, para ti también quiero este GRACIAS, y este “A-DIOS” en cuyo rostro te contemplo.
Y que nos sea concedido reencontrarnos como ladrones felices
en el paraíso, si así lo quiere Dios, Padre nuestro, tuyo y mío.
                                                                                                      ¡AMEN! IN SHALLAH!

          Argel, 1 de diciembre de 1993
Tibhirine, 1 de enero de 1994

Christian.+