Quién soy

Mujer, esposa, madre y últimamente ilusionada abuela; hija, hermana, amiga de mis amigos y en la Iglesia me suelo definir como “laica sin papeles”.

Dejé la actividad profesional en el sector servicios (concretamente, en la banca, lo que vivo como una suerte que sigo disfrutando) para dedicarme a una intuición que se sembró por dentro, hace ya un montón de años al visitar el monasterio de Liébana: “sacar a la ornamentación todas aquellas miniaturas que están escondidas en los códices”. A ello me puse. Pinto y hago esmalte al fuego (www.pazsantos.com). Soy autodidacta en lo que se refiere a mi actividad artística.

Otra faceta que se ha ido haciendo grande y que surgió también de manera espontánea en mi vida es escribir. Más o menos desde el año 1995 empezó la cosa y me dí cuenta de que se hacía grande al ver, pasados unos años, la cantidad de cuadernos que tenía en la estantería; ahora los archivos del ordenador son un “almacén” más discreto que crece y crece día a día.