Abuelas de Jesús 2. Agar, la que ha visto a Dios, madre de los agarenos

aEstrictamente hablando, ella no es “abuela” (antepasada) de Jesús, según la Biblia, pero su historia se cuenta, con admiración, en la historia de las matriarcas de Israel. Es sierva de Sara, que la utiliza como “madre nodriza”, pero ella responde con dignidad, como mujer libre. Es mujer perseguida por su dueña, pero Dios la espera junto al pozo de agua, para bendecirla con su visión y su palabra. Es madre expulsada, pero el mismo Dios la aguarda otra vez junto al agua de la bendición.

 La historia de Agar (madre de los agarenos) y de su hijo Ismael, su hijo, que da nombre a los ismaelitas árabes (Gen 16, 1-16; 21, 9-21), incluida  en el ciclo de Abraham y Sara, tiene una función etiológica (quiere explicar el origen de sus descendientes) y está escrita desde una perspectiva israelita (al servicio de Sara e Isaac), pero muestra una inmensa simpatía hacia ella, a la que presenta como creyente y transmisora de una palabra de Dios. Agar es abuela de Mahoma, más que de Jesús, pero nos sentimos gozosos de recordarla entre las mujeres creyentes, venerada por los musulmanes, pero también por los cristianos y los judíos.

1. Mujer utilizada, madre creyente (Gen 16, 1-16).

 El texto empieza diciendo que Sara (mujer libre y “pura” de Abraham) no puede darle hijos, pero que tiene una esclava “egipcia” (que no es libre ni pura) llamada Agar. Pues bien, la libre utiliza a la esclava como “madre nodriza”, poniéndola en manos de Abraham su marido, para tener por medio de ella “hijos legales” (cf. 16, 2).

Agar es esclava y tiene que dejarse “poseer” por Abrahán, en nombre de Sara, pero no es una sumisa, sino que desarrolla su propia independencia al descubrirse embarazada. De esa forma muestra su dignidad de madre, actuando con libertad y no como una simple esclava al servicio de Sara, que quiere someterla y humillarla (cf. 16, 6).

Nos encontramos ante un caso muy claro de violencia de género, realizada por una mujer que maltrata a otra mujer. Pero Agar no se deja humillar, sino que escapa al desierto, al lugar donde vivirá después su descendencia; pero allí se encuentra con el Dios que le mira, no para humillarla como Sara (ni para consentir en la humillación, como Abraham), sino para ponerla al servicio de su bendición divina (¡multiplicaré tu descendencia!: Gen 16, 6).

              La encontró el Ángel de Yahvé junto a un pozo de agua en el desierto… y dijo: «Agar, esclava de Sara, ¿de dónde vienes y a dónde vas?». Contestó ella: «Voy huyendo de la presencia de mi señora Sara». «Vuelve a tu señora, respondió el Ángel de Yahvé, y sométete a ella». Y el Ángel de Yahvé dijo: «Multiplicaré de tal modo no podrá contarse…».Y el Ángel de Yahvé concluyo: «Mira, has concebido, y darás a luz un hijo, al que llamarás Ismael, porque Yahvé ha oído tu aflicción. Será un onagro humano. Su mano contra todos, y la mano de todos contra él; y plantará su tienda frente a todos sus hermanos ». Y Agar invocó a Yahvé, que le había hablado, diciendo «Tú eres El Roí», pues dijo: «¡He visto al que me ve!». Por eso se llamó aquel pozo «Pozo de Lajay Roí». Está entre Kadés y Béred (Gen 16, 7-12

 

Estamos ante la primera anunciación de Dios a una mujer, diciéndole que será madre, con autoridad divina. Estamos además ante uno de los casos más significativos de “descendencia matrilineal” de un conjunto de tribus, pues los “hijos de Ismael” se llamarán y serán, en verdad, “hijos de Agar” (más que de Abraham). Ella es por tanto la auténtica creadora de la estirpe de Ismael (¡Dios escucha!) y la fundadora del santuario de Beer-lajai-roí, el Pozo de Aquel que me ve (del Viviente que me ve). Ella ha visto a Dios y le ha escuchado, y es iniciadora de un culto verdadero (aunque no israelita), de un pueblo que adora al Dios universal en el Pozo de la Visión.

No es más que una esclava fugitiva, sin derechos, y podría ser condenada a muerte. Pero Dios no le reprocha nada, no le acusa de haber abandonado a su señora, sino todo lo contrario. Le dice que vuelva y se someta a su señora y que no se preocupe, pues está bajo su protección (16, 9), de forma que será madre de un pueblo numeroso. Sara, su señora, la ha afligió. Pero Dios ha escuchado su aflicción y le ha escuchado, de manera que él (el mismo Yahvé de Israel, Dios universal: cf. 16, 11) será “padre” (protector, guía) de su hijo (¡Ismael!: Dios ha escuchado) y de sus descendientes. Los hijos de Agar, una esclava humillada y afligida, estarán bajo la protección “del Dios que ha escuchado”. De esa forma, ella puede presentarse como signo del Dios que escucha y protege a los afligidos. Con esta certeza, como mujer de fe, ella vuelve y realiza lo que Dios le pide, sometiéndose de nuevo bajo el poder de Sara (para ser después libre).

 2. Mujer expulsada (Gen 21, 8-20).

 Agar vuelve y da a luz a su hijo Ismael. Más tarde, también Sara concibe y da a luz otro hijo, a quien llamó Isaac, que significa “risa o juego”. Pues bien, tras la fiesta del destete, cuando Isaac podía ya valerse por sí mismo (21, 8), Sara vio que Ismael, el hijo de su esclava, se reía o jugaba con su hijo y no pudo soportarlo y exigió que Abraham les expulsara, a la esclava y a su hijo, precisamente allí, en el borde del desierto de Berseba, al sur de Palestina. Abraham, padre de los dos niños, no pudo evitarlo, pues el mismo Dios le dijo que lo hiciera.

  Levantóse, pues, Abraham de mañana, tomó pan y un odre de agua, y se lo dio a Agar, le puso al hombro el niño y la despidió. Ella se fue y anduvo por el desierto de Berseba. Como llegase a faltar el agua del odre, echó al niño bajo una mata, y ella misma fue a sentarse enfrente, a distancia como de un tiro de arco, pues decía: «No quiero ver morir al niño». Sentada, pues, enfrente, se puso a llorar a gritos.

 Oyó Dios la voz del niño, y el Ángel de Dios llamó a Agar desde los cielos y le dijo: «¿Qué te pasa, Agar? No temas, porque Dios ha oído la voz del niño en donde está. ¡Arriba!, levanta al chico y tenle de la mano, porque he de convertirle en una gran nación». Entonces abrió Dios los ojos de ella, y vio un pozo de agua. Fue, llenó el odre de agua y dio de beber al chico. Dios asistió al chico, que se hizo mayor y vivía en el desierto, y llegó a ser gran arquero. Vivía en el desierto de Parán, y su madre tomó para él una mujer del país de Egipto (Gen 21, 14-21)

 

Ésta es una de las narraciones más enigmáticas de la Biblia Israelita. Sara no quiere que los dos hijos de Abrahán (que ahora están jugando) puedan heredar juntos la tierra de Canaán, que ha de ser ser sólo para Isaac. Pues bien, de esa manera, por los caminos torcidos de Sara, Dios cumple su promesa, no sólo con los hijos de Sara (que seguirán en Canaán), sino con los de Agar, a la que expulsa, con su hijo, con un poco  Pues bien, ella aparece como “mujer expulsada”, que debe valerse por sí misma, cuidando de su hijo, conforme a la palabra de Dios en quien ha creído. Pero la fe es dura en esas circunstancias y, acabado el odre de agua, ella abandona a su hijo bajo la sombra de un arbusto, en manos de Dios, sin más recurso que el llanto (cf. Gen 21, 16), apareciendo así como signo de millones de mujeres abandonadas, expulsadas, que apenas tienen fuerzas para cuidar a sus hijos y que, sin embargo, lo hacen. Significativamente, el texto dice que la madre llora en alto, pero añade que “Dios ha escuchado la voz del muchacho” Ismael, que significa ¡Dios escucha! (Gen 21, 16-17). Pues bien, ese mismo Dios que escucha el llanto del niño habla a la madre y le dice que mire y vea el pozo con agua, de forma que ambos beban y puedan mantenerse en el desierto.

El texto no dice cómo lo hizo, pero supone que la madre cuidó al niño hasta hacerse hombre maduro, de manera que pudo engendrar un conjunto de clanes y tribus que mantuvieron la memoria del Dios de Abraham o, mejor dicho, del Dios de Agar en los bordes del desierto. Más aún, el mismo relato bíblico supone que Agar mantuvo la memoria de Abraham, de manera que su hijo Ismael siguió cuidando de su padre en los últimos momentos, viniendo a sepultarle, con Isaac, su hermano, en la cueva de Macpela, que Abrahán había comprado para enterrar a Sara (Gen 25, 9; cf. Gen 23).

Discussion area - Dejar un comentario






He leído y acepto las condiciones generales y la política de privacidad


Información básica sobre protección de datos
Responsable: REVISTA REINADO SOCIAL 21RS (más info)
Finalidad: • Gestión de la adquisición del producto, suscripción o donativo, así como la tramitación de los mismos.
• Envío de comunicaciones relacionadas con el proceso de compra, las suscripciones o los donativos.
• Envío de comunicaciones y ofertas comerciales, por diferentes medios, incluidos los medios electrónicos (email, SMS, entre otros). (más info)
Legitimación: Ejecución de una compra online, suscripción o donativo. (más info)
Destinatarios: No se cederán datos a terceros, salvo obligación legal. (más info)
Derechos: Acceso, rectificación, supresión, cancelación, y oposición. En determinados casos derecho a la limitación del tratamiento de sus datos. (más info)
Información adicional: Puede consultar toda la información completa sobre protección de datos a través del siguiente enlace (más info)
Los enlaces de (más info)