Mujeres de la Biblia. La Timnita, Dalila y Sansón

La historia de Sansón (cuyo inicio hemos evocado ya, en este blog,  al hablar de su  madre) constituye una parábola impresionante de la historia de Israel, personificada en un guerrero de Yahvé (¡nazir, consagrado!) capaz de matar a todos los enemigos del pueblo de Dios, pero que resulta engañado por las mujeres extranjeras (filisteas) con las que se casa.

Sansón es un signo de Dios, pero un signo ambiguo, vinculado a sus propias extravagancias de héroe y, sobre todo, a sus relaciones con mujeres filisteas, a pesar de la advertencia de sus padres, que quieren que se case con israelitas (Jc 14, 3). Por un lado, él vive en lucha constante contra los filisteos, que habitan en la franja actual de Gaza y en la costa de Palestina, y así aparece como enemigo de los enemigos de su pueblo. Pero, al mismo tiempo, mantiene relaciones “matrimoniales” con dos mujeres filisteas, con lo que ello implica de vinculación social y religiosa.

  Aquí sólo ponemos de relieve el “riesgo”  que ellas implican para Sansón en cuanto israelita, pues, a pesar de casarse con Sansón, ellas siguen manteniendo su fidelidad filistea. La Biblia enfoca el tema desde la perspectiva de Israel. Es evidente que si lo miramos desde la perspectiva de las mujeres filisteas (y de los filisteos como tales) podrían sacarse conclusiones distintas, pues a ellas no se les puede pedir que rompan la fidelidad que deben a su pueblo. En este contexto se sitúan dos historias casi paralelas de bodas y secretos de bodas (de sabiduría) que ahora siguen:

 

1. La mujer timnita. El enigma o adivinanza del león (Jc 14, 1-18). A pesar de la advertencia de sus padres, Sansón se casa con una mujer filistea de Timna y a lo largo de las bodas (que duran siete días) él propone a sus “vigilantes” (los amigos de la novia)   una adivinanza, relacionada con un león que él había matado y en cuyo esqueleto encontró más tarde un panal de miel, del que comió gustoso, precisamente cuando bajaba para la boda.

El enigma (¿quién es aquel del que se dice: «del que come salió comida, del fuerte salió dulzura»?) alude, evidentemente al león que él ha matado y cuyo esqueleto sea convertido en nido de abejas. Éste es, en el fondo, el secreto de su propia fuerza, el signo que  Sansón propone como adivinanza a los compañeros filisteos de la fiesta, compitiendo con ellos en sabiduría. Parece una broma, un juego de bodas, pero en el fondo está el tema del conocimiento más alto, que es propio de Sansón, frente a los filisteos, a quienes no queda más remedio que “sobornar” a la novia, si es que quieren resolver el enigma de Sansón, el fuerte.

La novia de Sansón, en plena fiesta de sus esponsales, tiene que escoger entre la fidelidad a Sansón (su nuevo esposo) y a su familia (los filisteos le amenazan con quemarla, con toda su familia, si no les ayuda). No es fácil decidir en un caso como éste, no es fácil saber si la novia debe más fidelidad a su marido o a su antigua familia y a su pueblo filisteo. El texto supone que la mujer opta por su familia y por su pueblo, aprovechándose del amor de Sansón (¡en la fiesta de bodas!) para sacarle el secreto de su conocimiento (que es aquí el acertijo sobre la fuerza y dulzura de león):

 

 La mujer de Sansón se puso a llorar sobre él, y dijo: «Tú me odias y no me amas. Has propuesto una adivinanza a los hijos de mi pueblo y a mí no me la has explicado». El le respondió: «Ni a mi padre ni a mi madre se la he explicado ¿y te la voy a explicar a ti?». Ella estuvo llorando encima de él los siete días que duró la fiesta. Por fin el séptimo día se la explicó, porque lo tenía asediad, y ella explicó la adivinanza a los hijos de su pueblo. El séptimo día, antes que entrara en la alcoba, la gente de la ciudad dijo a Sansón: «¿Qué hay más dulce que la miel, y qué más fuerte que el león?». El les respondió: «Si no hubierais arado con mi novilla, no habríais acertado mi adivinanza» (Jc 14, 16-18).

 

Han “arado” con su esposa, a la que Sansón ha contado lo que no contaba ni a su padre ni a su madre. La mujer filistea descubre así la “sabiduría” de Sansón y después le “traiciona”, prefiriendo a su familia y a sus filisteos. He dicho que es difícil valorar en este caso el comportamiento de la mujer, que es capaz de conseguir “por amor” un conocimiento que de otra forma no podría conseguirse. Nos hallamos ante un debate en torno a la sabiduría superior, que parece ser la de Sansón, pero que en el fondo acaba siendo la de su esposa, en la fiesta de bodas. De esa manera, Sansón queda en manos de ella (de la sabiduría de su esposa) y de sus “amigos”, es decir, en manos de los filisteos.

Es evidente que en el fondo del texto hay una crítica en contra de los matrimonios mixtos de israelitas con cananeas (filisteas), pues al fin son ellas, las mujeres, las que logran vencer a los maridos. La sabiduría de la mujer, vinculada de manera más intensa con su pueblo, es mayor que la de su marido, que puede ser muy fuerte (Sansón), pero que al final queda en manos de ellas.

 

2. Dalila, una segunda historia (Jc 16). Repite en el fondo la historia anterior, pero de un modo mucho más dramático y sirve de conclusión a todo el ciclo de Sansón. Sansón se enamora de nuevo de una mujer filistea, del entorno de Gaza, que descubre de nuevo su secreto, en este caso el secreto de su propia fuerza, vinculada a su condición de “nazir” de Dios. Éstos son los cuatro episodios básicos del relato:

1. Principio. Los príncipes fariseos quieren utilizar a Dalila (Jc 16,4-5) para conocer el secreto de la fuerza de Sansón y para así vencerle. No pueden hacerlo directamente, son incapaces de vencer a Sansón por sí mismo y tienen que  apoyarse en Dalila para lograr su objetivo. De nuevo estamos ante el mismo dilema del relato anterior: Sansón está viviendo en medio de los filisteos y representa una amenaza mortal para ellos, porque es invencible. ¿De parte de quién tendrá que ponerse Dalila: de su marido,  que es un peligro para todo el pueblo, o de su pueblo amenazado? ¿Quién es el causante de esta situación: Sansón por haber venido a casarse a una tierra filistea o los filisteos,  a quienes la Biblia presenta como enemigos de Dios?

2. Trama. Dalila no logra conocer el secreto de Sansón (Jc  16,6-14).  Por tres veces intenta conocer Dalila el secreto de la fuerza de Sansón, que duerme impertérrito en su cama, mostrando un poder al que nadie puede resistir. Por tres veces le engaña Sansón, dándole respuestas falsas, de manera que al despertarse del sueño de las fiestas de bodas, deshace con toda facilidad las trampas que le tienden los filisteos, que quieren apresarle.

3. Desenlace: Sansón dice la verdad a Dalila  (16,15-17).  A la cuarta la vencida, se suele decir, y así sucede en nuestro caso.  Sansón ha logrado mentir a Dalila tres veces, manteniéndose fiel al secreto de su Dios, pero a la cuarta ya yo puede hacerlo. El “amor de Dalila” es más fuerte que todos sus compromisos  “religiosos”:

 

            Después de esto, se enamoró de una mujer de la vaguada de Soreq, que se llamaba Dalila. Los tiranos de los filisteos subieron donde ella y le dijeron: «Sonsácale y entérate de dónde le viene esa fuerza tan enorme, y cómo podríamos dominarlo para amarrarlo y tenerlo sujeto. Nosotros te daremos cada uno 1.100 siclos de plata» (Jc 16, 4-5).

 

Estamos ante un tema de seguridad (de guerra) y de dinero… Sansón tiene una fuerza superior, un poder militar que nadie ni nada logra controlar. Pero hay dos “poderes” que son todavía superiores: el dinero (que manejan los filisteos) y la astucia amorosa de una mujer, que es capaz “vender” incluso a su marido, en los días de bodas, por dinero y por “fidelidad” a su pueblo (ella es filistea), además de por dinero. Por tres veces se resiste Sansón, dándole respuestas falsas. Pero a la cuarta “se rinde” y le cuenta la verdad:

 

             Dalila le dijo: «¿Cómo puedes decir: “Te amo “, si tu corazón no está conmigo? Tres veces te has reído ya de mí y no me has dicho en qué consiste esa fuerza tan grande».Como todos los días le asediaba con sus palabras y le importunaba, aburrido de la vida, le abrió todo su corazón y le dijo: «La navaja no ha pasado jamás por mi cabeza,  porque soy nazir de Dios desde el vientre de mi madre. Si me rasuraran, mi fuerza se retiraría de mí, me debilitaría y sería como un hombre cualquiera» (Jc 16,  15-17).

 

Éste es el secreto: Sansón es un “nazir” de Dios, un consagrado, y mientras sea fiel al signo de su consagración (el pelo) no lograrán dominarle. Nadie en el mundo le puede dominar, ni todos los filisteos unidos. Sólo uno le puede vencer: su esposa Dalila, en el lecho de bodas.

Evidentemente nos hallamos ante un texto simbólico (mítico), pero en su fondo se plantean algunos de los temas fundamentales de la historia humana: ¿Puede un hombre como Sansón (un super-man) casarse y mantener en secreto ante su mujer el origen de su fuerza? ¿No empezará el desajuste en el mismo Sansón que quiere casarse con una mujer a la que oculta su verdadera identidad? Y volviendo a Dalila: ¿A quien debe ella más fidelidad: a un marido que le oculta lo más importante o a su propio pueblo amenazado por su marido? Es evidente que la respuesta no es fácil de dar y, de un modo inteligente, la Biblia no la ha dado, dejando que sean los mismos lectores los que saquen las consecuencias.

4. Dalila descubre el secreto y hace que corten el cabello de Sansón mientras duerme (Jc 16,18-21). El cabello es el signo de la fidelidad a Dios (nazireato), que hace invencible al guerrero israelita. Algo muy frágil, algo muy simple, que se puede cortar a escondidas en la noche, mientras el guerrero duerme en las rodillas de la amada.

He dicho antes que no es fácil saber quien tiene razón, pero hay un elemento que, mirado desde nuestra perspectiva, nos hace mantener una gran reserva frente a Dalila. Es evidente que ella se deja amar por Sansón  y en algún sentido le responde, mientras mantiene también un tipo de fidelidad ante los jefes de su pueblo; pues bien, en el fondo de esa fidelidad ha venido a influir también otro interés, el del dinero. Los filisteos le prometen cien siclos de plata por traicionar a su marido (Jc 16,5) y ellos se los traen, cuando de hecho ella le traiciona (16, 19).

Este detalle del dinero podría ser posterior y habría sido añadido en el texto para poner de relieve el “interés” de Dalila que, a fin de cuentas, actuaría como una prostituta. Sea como fuere, en el fondo de la historia hay un convencimiento amargo de las complejidades de la vida. Posiblemente, la figura de Dalila, una mujer filistea no aparece clara en esta historia escrito por israelitas, pero tampoco la de Sansón aparece totalmente clara (a pesar del final épico de Jc 16, 23-31).

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