Mujeres en la Biblia. La prostituta buena. Juicio de Salomón[1]

Este pasaje nos sitúa ante un juicio semejante al anterior, que nos lleva también de la ley del talión (equivalencia universal a través de la muerte) al plano de la gratuidad y el perdón, propio de aquellos que saben ponerse por amor al servicio de la vida ajena, incluso en perjuicio propio. Estamos de nuevo ante un caso donde la justicia debe superarse a sí misma, al servicio de la vida, de un modo que jurídicamente resulta imposible, pero que es necesario. Pues bien, la solución la ofrece una de las prostitutas, en la que se apoya el veredicto de Salomón:

 

Se presentaron por entonces ante el rey dos prostitutas. Una dijo: «Oye, mi señor. Yo y esta mujer vivíamos en una misma casa, y yo he dado a luz, estando ella conmigo. A los tres días, también dio a luz ella; estábamos juntas, no había ningún extraño en la casa, fuera de nosotras dos. El hijo de esa mujer murió una noche, porque ella se había acostado sobre él. Y ella se levantó en la noche y tomó a mi hijo de mi lado, mientras tu sierva dormía, y lo acostó en su regazo, y a su hijo muerto lo acostó en el mío. Cuando me levanté por la mañana para dar de mamar a mi hijo, lo hallé muerto; pero fijándome bien descubrí que no era mi hijo, el que yo había dado a luz». La otra mujer dijo: «No, todo lo contrario, mi hijo es el que vive y tu hijo es el muerto». Pero la otra replicó: «No; tu hijo es el muerto y mi hijo es el vivo». Y discutían delante del rey.

Dijo el rey: «Ésta dice: Mi hijo es éste, el vivo, y tu hijo es el muerto. Pero la otra responde: No, tu hijo es el muerto, y mi hijo es el vivo». Y añadió: «Traedme una espada». Llevaron una espada ante el rey y el dijo: «Partid en dos al niño vivo y dad una mitad a cada una». La mujer de quien era el niño vivo habló al rey, porque sus entrañas se conmovieron por su hijo, y dijo: «Por favor, mi señor, que le den el niño vivo a la otra y que no lo maten». Pero la otra dijo: «No será ni para mí ni para ti: que lo partan». Respondió el rey: «Entregad el niño vivo a la primera y no le matéis; ella es la madre». Todo Israel oyó el juicio que hizo el rey y reverenciaron al rey, pues vieron que había en él una sabiduría divina para hacer justicia» (1 Rey 3, 16-2).

 

Este episodio ha recibido gran atención en la literatura y el arte (sobre todo en la pintura) y suele estudiarse desde la perspectiva del Salomón que habría encontrado una estratagema (dividir al niño) para resolver la dificultad del caso. Pero es mejor titularlo el juicio de la buena prostituta, pues, poniendo el amor a la vida (a su hijo) por encima de su propio bien particular, ella decide la sentencia de Salomón.

Nos hallamos ante un caso de equivalencia estricta entre posibilidades (de una parte y la otra), de manera que resulta imposible decidir con criterios de justicia estricta (y según ella habría que dividir al niño vivo en dos). Pero la madre verdadera (que tiene entrañas de misericordia, como las de Dios: cf. Ex 34, 6-7) supera ese plano de justicia estricta y sitúa el juicio (y la sentencia) en un nivel de gratuidad.En un plano de pura justicia no existe más salida que la división del hijo (que cada mujer lleve una parte), con su corolario de muerte, matando así al objeto discutido, en democracia de muerte. También se podría quizá entregar el niño a una institución o a una tercera persona, de manera que no quedara nada para ninguna de las dos pretendidas madres, pero tampoco esta sentencia sería buena, pues privaría del hijo a su verdadera madre.

Pues bien, allí donde la justicia no encuentra solución (o sólo encuentra la salida de la muerte o del alejamiento del objeto: ¡para ninguna de las dos!), el amor de la madre verdadera (que juzga desde su propio corazón) abre un camino de sabiduría no judicial, que logra resolver el tema, pues ella ama al niño por encima de sus propios derechos de madre o por eso dice al rey que no lo maten (ni lo entreguen a una institución), sino a su contrincante.

Esta prostituta “sabia” ha descubierto que el niño no se puede comprar, ni vender, ni partir a media. Ella sabe que la auténtica justicia no es la igualdad, sino el servicio a la vida y, en especial, a la vida del niño necesitado. La defensa a ultranza de los propios derechos, en un caso de equivalencia como es éste, va en contra de la vida del niño (y de los necesitados). Ella, la prostituta buena (“sabia”) sabe que lo que importa es la vida del niño y, por eso, renuncia a luchar y a defender sus intereses. Esta renuncia, al servicio de la vida, es el principio de la verdadera sabiduría.

Lo que importa no es ella, ni la otra prostituta (los que están en litigio entre sí), sino la vida del niño necesitado, que no es culpable de la disputa y que tiene derecho a ser acogido. Ella, la prostituta buena, la que decide con su renuncia la sentencia posterior de Salomón, cuya sabiduría consiste sólo en reconocer la verdad de fondo de esa prostituta sabia.

 


[1] Cf. R. Girard, en El misterio de nuestro mundo. Claves para una interpretación antropológica,  Sígueme, Salamanca 1982 y, sobre todo, en Los orígenes de la cultura, Trotta, Madrid 2006, 99-110.

Discussion area - Dejar un comentario






He leído y acepto las condiciones generales y la política de privacidad


Información básica sobre protección de datos
Responsable: REVISTA REINADO SOCIAL 21RS (más info)
Finalidad: • Gestión de la adquisición del producto, suscripción o donativo, así como la tramitación de los mismos.
• Envío de comunicaciones relacionadas con el proceso de compra, las suscripciones o los donativos.
• Envío de comunicaciones y ofertas comerciales, por diferentes medios, incluidos los medios electrónicos (email, SMS, entre otros). (más info)
Legitimación: Ejecución de una compra online, suscripción o donativo. (más info)
Destinatarios: No se cederán datos a terceros, salvo obligación legal. (más info)
Derechos: Acceso, rectificación, supresión, cancelación, y oposición. En determinados casos derecho a la limitación del tratamiento de sus datos. (más info)
Información adicional: Puede consultar toda la información completa sobre protección de datos a través del siguiente enlace (más info)
Los enlaces de (más info)