Amistad 1. Principios

Amistad.  Principios[1]

Entre los modos básicos del amor, junto a la → paternidad/filiación, la fraternidad y el enamoramiento, hay que citar la amistad (en griego philia), como ha destacado Benedicto XVI, cuando afirma que «el evangelio de Juan ha aceptado y profundizado esta palabra (philia) para expresar la relación entre Jesús y sus discípulos» (Dios es amor 3). Los otros amores se encuentran ordinariamente vinculados en un contexto de familia: los padres enamorados engendran unos hijos, que crecen como hermanos. Por su parte, los enamorados tienden a casarse (formar casa). A diferencia de eso, los amigos pueden vivir separados, cada uno en su casa, sin formar estructuras legales de vinculación, sin formar familia, pero vinculándose de un modo muy profundo.

Normalmente, el enamoramiento incluye un elemento fuerte de tensión e incluso de pasión sexual, que se expresaba de ordinario entre un varón y una mujer. En contra de eso, la amistad constituye un tipo de relación más «empática», que puede darse sin vinculación sexual. Así aparece como una forma de comunicación hecha de diálogo intenso, de confianza y convivencia entre personas (varones y/o mujeres). Todo verdadero enamoramiento implica un momento de amistad; pero no toda amistad incluye un enamoramiento. Cuando la tensión sexual resulta dominante tiende a darse un amor enamorado, con todo lo que implica de unidad personal y convivencia; en esa línea, el amor enamorado incluye una fuerte empatía o comunión afectivo-voluntaria, hecha de diálogo personal. Pues bien, cuando la empatía se independiza de la tensión sexual, o de su cultivo consecuente, suscitando, sin embargo, una profunda vinculación interhumana, puede brotar   el amor de amistad.

La valoración del enamoramiento y la amistad han varia­do a lo largo de los siglos y culturas. En general (al menos en los grandes textos literarios), los antiguos griegos y romanos desconocían la hondura del enamo­ramiento, vinculado al amor hombre-mujer, pues no concebían que entre ellos pudiera darse auténtico diálogo; en cambio exaltaban la amistad entre los hombres (varones) y la ponían por encima de todos los restantes amores, como muestra M. T. Cicerón, en su tratado De amititia. Por el contrario, el antiguo Israel ha valorado las dos formas de amor. Del enamoramiento habla el Cantar de los cantares. De la amistad como principio de existencia compartida hablan diversos textos sapienciales y, de un modo especial, las palabras de David ante la muerte de su amigo Jonatán: «¡Cómo cayeron los valientes en medio del combate! ¡Jonatán, herido en tus alturas! ¡Cómo sufro por ti, Jonatán, hermano mío! ¡Ay, cómo te quería! Tu amor era para mi más maravilloso que el amor de las mujeres» (2 Sam I, 25-26). Sin duda, al fondo de ese canto de David por el amigo muerto pudiera haber un enamoramiento o pasión homosexual, como se ha dicho con frecuencia. Pero eso no es en modo alguno necesario. En la raíz de ese amor puede existir y existe una intensa amistad personal entre dos hombres, dos personas, que se descubren y valoran uno al otro, en medio de unas circunstancias muy adversas (la lucha entre Saúl, padre de Jonatán, y David, el héroe popular judío).

La literatura clásica española desarrolla con frecuencia de la amistad y la relaciona y distingue del enamoramiento (al que llama «amor), como indican unas palabras programáticas de Tirso de Molina: «¡Amistad! ¡Firme amor! La quintaesencia / pienso hoy sutilizar, por modo nuevo, / de vuestro ser. ¡Dichoso si consigo /una mujer constante, un firme amigo!» (“El amor y la amistad”: Obras dramáticas completas III, Madrid 1958, 527). Estos son los dos grandes ideales del hombre: conseguir una mujer enamorada, hallar un firme amigo, sincero y permanente. Cuando se vinculan y completan estos dos afectos, se refleja y se realiza, según Tirso de Molina, la dicha más perfecta, la maravilla del hombre, su verdad sobre la tierra.

La literatura moderna nos ofrece el testimonio de M. Hernández, que, además de haber cantado el amor enamorado, ha compuesto una elegía inolvidable por su amigo muerto: «Yo quiero ser llorando el hortelano / de la tierra que ocupas y estercolas, /compañero del alma, tan temprano… / A las aladas almas de las rosas / del almendro de nata te requiero, / que tenemos que hablar de muchas cosas, / compañero del alma, compañero» (Obras completas, Buenos Aires 1976, 229-230). Amigo del alma ha sido el compañero, aquel con quien ha podido tratar todos los temas, con hondura compartida y confiada.

La relación con el amigo no es deseo sexual, ni de apetencia erótica (aunque, en un sentido, todo amor tiene un rasgo erótico). El amigo no sacia deseos, no sirve para cerrar fallas psicológicas. Pero está ahí, de manera que descubro su cercanía y acepto su presencia, de manera que él se convierte para mí en momento de mi alma. Por eso, cuando se halla ausente quiero «regresarle», hacer que vuelva a mi camino, acompañarle. La relación con el amigo no es directamente pasional y, sobre todo, no es exclusivista: uno está enamorado de alguien en concreto (en el fondo de uno solo); pero uno puede tener varios amigos, de uno y/u otro sexo. Ciertamente, en la amistad pueden expresarse también rasgos pasiona­les: se abre un camino de infinito, una llamada de misterio, puede haber incluso celos. Así lo habían intuido los antiguos afirmando que allí donde se afirma una amistad es necesario que los dioses vengan por testigos. Pero la amistad en cuanto tal está hecha de reconocimiento y compromiso mutuo, más que de pasión erótica o de entrega divina de la vida.


[1] Cf. M. Buber, Yo y tú, Buenos Aíres 1956; E. Gentile, L’amore, 1’amicizia e Dio, Toríno 1978; P. Laín Entralgo, Sobre la amistud, Madrid 1972; J. Maritain, Amore e amicizia, Mocelliana, Brescia 1964; R. Maritain. Les grandes amitiés, Desclée de Brouwer, Paris 1949; A. Vázquez de Prada, Estudio sobre la amistad, Rialp, Madrid 1975.

Discussion area - Dejar un comentario






He leído y acepto las condiciones generales y la política de privacidad


Información básica sobre protección de datos
Responsable: REVISTA REINADO SOCIAL 21RS (más info)
Finalidad: • Gestión de la adquisición del producto, suscripción o donativo, así como la tramitación de los mismos.
• Envío de comunicaciones relacionadas con el proceso de compra, las suscripciones o los donativos.
• Envío de comunicaciones y ofertas comerciales, por diferentes medios, incluidos los medios electrónicos (email, SMS, entre otros). (más info)
Legitimación: Ejecución de una compra online, suscripción o donativo. (más info)
Destinatarios: No se cederán datos a terceros, salvo obligación legal. (más info)
Derechos: Acceso, rectificación, supresión, cancelación, y oposición. En determinados casos derecho a la limitación del tratamiento de sus datos. (más info)
Información adicional: Puede consultar toda la información completa sobre protección de datos a través del siguiente enlace (más info)
Los enlaces de (más info)