Las mujeres de Pascua en el Evangelio de Marcos

Texto

(a. Las mujeres del sepulcro) 1 Pasado el sábado, María Magdalena, y María la de Santiago y Salomé compraron perfumes para ir a embalsamar a Jesús. 2 El primer día de la semana, muy de madrugada, a la salida del sol, fueron al sepulcro. 3 Iban comentando:)Quién nos correrá la piedra de la entrada del sepulcro?

(b. El joven de la pascua) 4 Pero, al mirar, observaron que la piedra había sido ya corrida, y eso que era muy grande. 5 Cuando entraron en el sepulcro, vieron a un joven sentado a la derecha, que iba vestido con una túnica blanca. Ellas se asustaron. 6 Pero él les dijo: No os asustéis. Buscáis a Jesús el nazareno, el crucificado. Ha resucitado; no está aquí. Mirad el lugar donde lo habían puesto.7 Pero id, decid a sus discípulos y a Pedro: El os precede a Galilea; allí lo veréis, tal como os dijo (Mc 16, 1-7).

1. Van al sepulcro (16, 1-3).

Habían quedado solas ante el monumento funerario y piensan que no tienen más función sobre la tierra que llorar (embalsamar) al amigo y maestro muerto. Son símbolo de familia que acaba, de muerte que queda. Como miles y millones de mujeres, en rito siempre repetido, van hacia el sepulcro del pariente/amigo muerto. Han sido más fieles que los hombres (se han mantenido ante la muerte), pero no han comprendido la experiencia de la mujer del vaso de alabastro (14, 3-9), no saben que Jesús se encuentra ungido ya para la vida, de manera que deben encontrarle en la palabra de evangelio, comenzando de nuevo en Galilea.

− Pasado el sábado: cumplido el ritmo de reposo y sacralidad del judaísmo. El sábado se vuelve ahora tiempo viejo, culto a las fuerzas de este mundo que mantienen a Jesús en el sepulcro. Es tiempo de pecado: triunfan aquellos que han matado; descansan de su asesinato. Sólo allí donde se llegue a superar el judaísmo (ley, nación, sábado) tendrá sentido la nueva vocación mesiánica. Ella se define por la pascua.

−María Magdalena, María la de Santiago y Salomé. Son las tres que hemos visto en 15,40. Forman el centro de ese grupo de discípulos-mujeres que han seguido-servido a Jesús. Ahora quieren realizar con él el último servicio: han comprado aromas para embalsamarlo. Con esto acabaría su camino, termina su tarea de amistad: llegan hasta el fin en su entrega por Jesús y quieren ya tocarle, cuidarle en el sepulcro.

Y muy de madrugada… vinieron al sepulcro cuando salía el sol. El signo de la creación de Dios les acompaña: el sol del nuevo día. Parece que no debería haber salido. Las tinieblas de la muerte de Jesús tendrían que haberse mantenido sobre el mundo para siempre. Pero sale el sol, y es signo de luz, de día-vida diferente, aunque estas mujeres del sepulcro no lo sepan.

−Y se decían: ¿quién nos correrá la piedra… ? Son débiles, son poco expertas en correr y descorrer la losa grande de las tumbas. Son en realidad muy pocas. Otros duermen o se afanan en cumplir pobres tareas. Los discípulos varones se hallan lejos, escapando a Galilea (cf. 14,28). Estas mujeres que, en una temprana madrugada, van hacia la tumba del mesías muerto llevan en su luto y su dolor todo el misterio de la historia humana. Son discípulas auténticas, aunque todavía equivocadas: mantienen la vocación de Jesús, continúan buscando su camino, pero siguen perdidas tras su muerte.

Van solas. No hay varones que les acompañen y puedan descorrer con fuerza la piedra de la boca del sepulcro. Pedro y los restantes discípulos siguen huyendo hacia la vieja Galilea de sus orígenes carnales, no a la Galilea de la pascua (cf. 14, 28). Los varones del entierro ya han cumplido su misión (15, 42-46) y ahora se ocupan de otras cosas. El centurión ha desaparecido: a Roma le falta mucho tiempo para convertirse. Sólo quedan ellas, las fieles de Jesús, mujeres del recuerdo y del sepulcro, dispuestas a iniciar con el crucificado el rito interminable de la unción y de los cantos/llantos funerarios.

Van con aromas al sepulcro, entendido aquí como lugar de recuerdo de Jesús (mnêmeion, recordatorio), sin saber que la unción mortuoria la había realizado ya de forma profética la mujer del vaso de alabastro (14, 3-9). Por eso, el lector que haya entendido aquel relato sabe que Jesús no puede estar en el sepulcro al que caminan las mujeres, pues su recuerdo es palabra de pascua y su cuerpo (sôma) se ha hecho pan compartido para los creyentes (cf. 14, 22). Pero ellas todavía no lo saben: son creyentes que aún no han culminado el camino de Jesús. Por eso las presenta Marcos 16, 1-8, en relato de gozosa ironía de pascua: van hacia un sepulcro vacío con perfume mundano (aromas de culto funerario), sin saber cómo podrán utilizarlo (no tienen fuerza para abrir la tumba, penetrando más allá de la muerte). Pero tanto lo que saben como lo que ignoran se les vuelve inútil pues el recordatorio de muerte (monumento, mnêmeion) está abierto, sin cadáver para embalsamar.

2. El joven de la pascua (16, 4-7)

Llegan buscando un cuerpo para ungir en un monumento excavado en la roca (signo de permanencia cósmica). Por eso, cuando ven la entrada abierta y vacío el interior se aterran. Han podido entender y aceptar la muerte del amigo. No son capaces de acoger e interpretar su pascua. Parecen enamoradas de la muerte, como si en ella debieran quedarse. Les cuesta comprender la novedad de la vida anunciada y realizada por Jesús desde el principio del mensaje en Galilea.

La muerte de Jesús les ha descolocado. Parecen perdidas y por eso están buscando en dirección de tumba. Pero el Dios verdadero de Jesús viene a buscarlas precisamente en este camino de la muerte. No les acompaña nadie; no existen varones amigos que lleguen y quieran moverles la piedra. Pero su fe les hace caminar, y descubren que la piedra está corrida. Ésta es la piedra de tumba de la historia, la losa en que vence (nos vence) por siempre la muerte. Pero, desde el otro lado de la vida, surge el misterio de Dios que les habla tomando la figura de un viviente, de un joven sentado a la derecha y vestido de blanco: así, al fondo de la tumba, ellas empiezan a encontrar la gloria de la pascua.

Pero la tumba está abierta y en ella, en vez de un cadáver, hay un joven que sabe lo que quieren las mujeres y por eso, al verlas asustadas, les dice:«¡No os sobresaltéis, no temáis!». Este «no temáis» constituye un elemento central en todas las llamadas verdaderas: cuando habla Dios, parece que la vida acaba, pero Dios la pacifica y reconstruye. La palabra del joven presenta dos partes. Una es entrad: no está aquí, mirad el lugar donde lo pusieron. Las mujeres tienen que llegar hasta el fondo de la tumba, descubriendo allí el vacío de Jesús, el hueco que ha dejado en el camino de la historia; en un determinado nivel, Jesús no existe más, ya no podemos verle ni tocarle como antes, no podemos venir a embalsamarle en el sepulcro. La segunda palabra del joven es salid: «Id y decid a sus discípulos y a Pedro…».

Buscaban un cadáver para embalsamar y han encontrado una tarea muy distinta de vida y de total renacimiento. Ellas, las mujeres del sepulcro, habiendo cumplido con fidelidad el camino de discipulado que termina en una tumba, tienen que cambiar y hacerse desde ahora mensajeras de la pascua. Reciben y elaboran de esa forma su nueva vocación. En la vocación de estas mujeres se encuentran incluidos los restantes caminos y llamadas de la Iglesia. Lo que había comenzado con Abrahán, lo que Moisés había descubierto ante la zarza, la denuncia de Isaías, la fuerte debilidad de Jeremías, todas las llamadas de los Doce y de los otros discípulos del Cristo en el camino de su historia se han venido a condensar en esta vocación abierta a la misión universal del nuevo tiempo de la pascua. Ellas, las mujeres, son ante la tumba vacía como un semillero nuevo de vida mesiánica; son en su raíz y su verdad toda la Iglesia.

*No temáis: buscáis a Jesús el nazareno, el crucificado (16, 6). El joven comienza recordando lo que quieren; ungir un cadáver, venerar una tumba, perpetuar una historia que siempre desemboca en muerte. Pero Jesús ha roto la espiral de violencia; la tumba está vacía. Por eso, ellas deben renunciar a ese deseo.

  • ¡Ha resucitado! No está aquí, mirad el lugar donde lo habían puesto (16, 6). La presencia de un cadáver puede dar seguridad a los amigos: es memoria tangible del muerto, recuerdo que dura, haciéndonos capaces de seguir muriendo sobre el mundo. Por eso, las grandes iglesias se alzan sobre el suelo un enterramiento. Pues bien, Jesús no ha dejado ni siquiera un cuerpo. Pero, desde el hueco del sepulcro inexplicable (un recordatorio o mnêmeion que sólo da fe de una muerte pasada: ¡Mirad dónde le habían puesto!) emerge la palabra fiel del mensajero de Dios: (Ha resucitado! El vacío del cadáver, la soledad que deja el muerto se ha convertido en lugar de proclamación de una presencia y vida superior: (ha resucitado! Sobre esa certeza pascual, no sobre una fijación de muerte se funda la iglesia del Cristo.
  • Pero id (salid) y decid a sus discípulos y a Pedro: (Os precede a Galilea! (16, 7). La soledad del sepulcro se llena con esta palabra de envío y misión que reasume las palabras de Jesús cuando devolvía a su hogar a los curados o enviaba a sus discípulos al mundo (2 , 9; 5, 19; cf. 6, 7). Estas mujeres de la pascua deben proclamar la promesa de Jesús (cf. 14, 28): reciben el encargo supremo de fundar la nueva iglesia, reuniendo a los discípulos y a Pedro, de manera que todos puedan encontrar a Jesús en Galilea. La iglesia de Jerusalén sigue centrada en una tumba, entre ritos de muerte, vinculada a la pureza del judaísmo.

Allí le veréis como os dijo (16, 7). Los que han matado a Jesús no han silenciado su voz, no han cegado la fuente de su vida: el camino de solidaridad universal de la iglesia mesiánica se inicia en Galilea, para abrirse desde allí a todos los pueblos (cf. 13, 10; 14, 9). Han matado a Jesús, pero su mensaje y presencia ha de expandirse a través de las mujeres que lo asumen y propagan, convenciendo a los discípulos, de modo que así todos vayan a encontrarle en Galilea.

Con esta certeza ha escrito Marcos su evangelio. Jesús resucitado se muestra a las mujeres, a través del joven de pascua, enviándolas de nuevo (para siempre) a Galilea, en la palabra que ellas deben decir a los discípulos y Pedro, reiniciando el camino de la iglesia mesiánica. Ellas eran necesarias, tanto en 15, 40-41.47 (cruz y enterramiento), como aquí (sepulcro), transmitiendo el testimonio de la muerte y pascua de Jesús, como germen vivo (simiente escatológica) de iglesia.

Estas mujeres que han seguido a Jesús para servirle, subiendo así a Jerusalén (15,41), deben asumir y realizar ahora su más alto servicio: ser evangelistas de la vida de Dios, abriendo el camino de pascua para los discípulos. Han ido a llorar al sepulcro, y ahora tienen que secar su llanto: dejan los aromas y se ponen en camino para un nuevo y más alto ministerio, haciendo de algún modo oficio de «paráclito», es decir, recordando a los discípulos del Cristo la experiencia prometida de la pascua. Decid a sus discípulos y a Pedro. Los restantes eslabones se han roto o han perdido su función. Sólo ellas mantienen la cadena fuerte que vincula la historia de Jesús (el pasado de su vida) y el presente creador de su pascua: son las mediadoras universales de la vocación cristiana, interpretada y vivida en clave pascual. Han buscado a Jesús a su manera, en línea de muerte (quieren embalsamarle), pero el joven de la pascua les conduce hacia un Jesús que vive y les envía para que revivan sus discípulos.

En este momento no se puede hablar ya de los Doce. Ellos han realizado un camino importante con Jesús, desde la primera llamada (3,13-19) hasta el gesto de la cena en ámbito de pascua judía (14,12-31). Pero no han cumplido su misión, y se ha disuelto su tarea como Doce, es decir, como grupo israelita. Pero su elección y su experiencia permanecen en otra perspectiva. Acaban como Doce, pero pueden seguir, y quizá la mayoría de ellos siguen como discípulos conforme a lo que el mismo Jesús les había prometido en 14,28, que ha de unirse a 16,7.

Terminan los Doce como grupo, pero el camino que han realizado sigue siendo fuente de vida y lección de aprendizaje tras el tiempo de la pascua. De esa forma continúan los cuatro pescadores de 1,16-20; se mantienen de un modo especial los zebedeos, bebiendo el mismo cáliz de Jesús (10,35-45), y continúa sobre todo Pedro, quien conserva de modo preeminente el mensaje del joven de la pascua a través de las mujeres (cf. 16,7). Siguen éstos y otros muchos que hemos ido encontrando en el camino: los publicanos con Leví (2,13-17), los que buscan con Jesús la voluntad del Padre, siendo su familia verdadera (3,31-35), el endemoniado de Gerasa (5,1-20), la madre y la hija griegas (7,24-30), lo mismo que otros muchos que podemos condensar en Bartimeo (19,46-52) y la mujer del vaso de alabastro (14,3-9). Todos ellos forman la verdad de Galilea, el lugar donde con Pedro y las mujeres vuelve a comenzar el evangelio.

Desaparecen los “apóstoles” israelita (3, 14) del triunfo del mesianismo israelita, pero de sus ruinas (de sus restos) y de todos aquellos que han seguido de algún modo a Jesús viene a formarse la Iglesia tras la pascua. No es Iglesia nueva en el sentido de recién constituida. Es comunidad que el mismo Jesús ha ido formando en su misión de anuncio y entrega por los otros. Esa comunidad de discípulos de Galilea, que rompen con el sacralismo judío de Jerusalén (sacerdotes, escribas, templo), constituye para Marcos el principio y base de la Iglesia cristiana. Evidentemente ella apela a las mujeres de la tumba vacía, pero apela también a Pedro que ha superado su obstinación anterior (piedra dura y terca: cf. 8,29-33) y su arrogancia miedosa (piedra vacilante de 14,9.37.66-71), para convertirse en piedra de cimiento de la comunidad que se reúne en Galilea (cf. 16,7). Esta es una comunidad de mujeres que han servido a Jesús (15,40-41), en unión con Pedro y con aquellos que han sido compañeros del mesías… Es, en fin, comunidad abierta a todos los que han descubierto el perdón-amor de Dios por este Cristo galileo que ha venido a ofrecer reino de Dios a los perdidos de Israel y de la tierra.

Para los cristianos, en Jerusalén queda sólo un sepulcro vacío, pues su espacio religioso se encuentra dominado por escribas-ancianas-sacerdotes que controlan y dominan la vida de los hombres. Superando esa clausura de Jerusalén, ha surgido Galilea, tierra de libertad evangélica, donde ya no existen sacerdotes (intermediarios sagrados), ni escribas (codificadores de la ley), ni ancianos que asumen el poder sobre los otros. Como germen de perdón universal y curación, campo abierto donde puede compartirse el pan con todos los pobres de la tierra, Galilea se convierte para Marcos en principio y signo del conjunto de la Iglesia.

En esa Galilea han de ofrecer su testimonio y su palabra estas mujeres de la tumba vacía de la pascua. Ellas son como el «paráclito», es decir, una memoria viviente de Jesús, y de esa forma han de servir para los otros de memoria. No enseñan más verdades, no teorizan en clave de principios generales, no reciben más revelaciones. Ellas se limitan a «saben> y vivir de forma intensa y ya resucitada la palabra que Jesús había dicho en el momento de su cena: «os precedo en Galilea» (14,28). No había mentido: les está esperando a todos, junto al lago y sobre el monte de su tierra, para iniciar así el camino ya definitivo de la vida. Ellas, plañideras del sepulcro, empiezan a ser desde ahora mujeres de pascua: deben caminar hacia el encuentro de Pedro y de los otros discípulos, para recordarles lo que Cristo ha sido, para situarles en espacio (y tiempo) de revelación pascual: «allí le veréis». Esta ha sido la palabra clave: lo que empezó en Galilea en otro tiempo, sigue siendo válido: es la historia del mesías de Dios; por eso el camino antiguo debe recorrerse de nuevo, reinterpretado y recreado por la pascua.

Si el sepulcro de Jerusalén se encontrara lleno con el sôma de Jesús (cuerpo muerto, promesa de resurrección futura) el evangelio seguiría vinculado a los ritos nacionales del judaísmo. Pero el sepulcro está vacío; Jerusalén ha perdido su importancia. Frente a la religión de la pureza judía, que sigue vinculada a la ley (ungir sin cesar un cadáver, venerar un muerto, perpetuar un pasado), la palabra del joven de pascua dirige a las mujeres hacia Galilea, es decir, al espacio de la libertad universal del evangelio. Más que un hecho físico, el sepulcro vacío es un acontecimiento teológico, mejor dicho, es el acontecimiento teológico del cristianismo: el camino de Jesús no se ha cerrado y centrado en una tumba de Jerusalén, junto a su templo, bajo las leyes judías, como parecen suponer estas mujeres (iglesia judeocristiana). El sepulcro vacío las lleva, a través de la palabra pascual de joven, al lugar geográfico y teológico de Galilea, donde nace la iglesia, desde la visión nueva de Jesús, con los discípulos y Pedro.

Lo que deben dejar las mujeres es mucho más que un lugar geográfico: deben superar las leyes de pureza y separación del judaísmo ritual, empeñado en embalsamar cadáveres. De esa forma pueden ir Galilea, lugar de la palabra sembrada en toda tierra: (cf. 4, 3-9) y abierta a las naciones del mundo (cf. 13, 10; 14, 9). Ir a Galilea significa superar aquello que encierra a los discípulos en Jerusalén, la iglesia de la ley, el judeocristianismo. Precisamente las mujeres de la tumba fracasada (no han podido ungir a Jesús) reciben la misión de decir a los discípulos y Pedro la palabra de la pascua en Galilea. Ellas, mujeres que parecen vinculadas a la muerte, tienen la tarea suprema de la historia: anunciar el principio de la vida en Galilea. Pero, al llegar aquí (16, 8), el texto se complica (o simplifica) de nuevo de una forma que resulta casi intolerable para el lector no acostumbrado a las paradojas (ironías) supremas de Marcos.

Galilea, el mundo entero. La misión cristiana

Jesús inició su mensaje en Galilea (1, 14) en torno a un mar que parece abrirse a todo el mundo; por eso, sus Cuatro pescadores serán (cf. 1, 16-20) reciben una tarea universal y los pueblos del entorno se hacen signo de todos los pueblos de la tierra (cf. 3, 7-8). Desde ese contexto podemos evocar los tres pasajes fundamentales en los que Marcos evoca, abierta desde Galilea, la apertura de la misión cristiana a todo el mundo:

  1. 1. Decid a sus discípulos y a Pedro: Os precede a Galilea, allí le veréis (16, 7). Las mujeres han venido de Galilea a Jerusalén, siguiendo y sirviendo a Jesús hasta su muerte (15, 40-41.47). Ahora tienen que dejar Jerusalén con su tumba vacía y volver a Galilea, para unirse a la iglesia universal. Parece que (al menos en principio) no lo hacen; quedan en Jerusalén, vinculadas a una iglesia judeocristiana enraizada teológica y socialmente en la ciudad judía. Pues bien, para culminar su camino, ellas tienen que dejar la ley judía de Jerusalén (que ha desembocado en la muerte de Jesús), para empezar de nuevo el camino del mensaje en Galilea, recordando y retomando todo lo que ha sido el evangelio del Reino y el pan compartido.
  2. 2. En cualquier lugar donde se proclame el evangelio en todo el cosmos… (14, 9). Una mujer ha ungido a Jesús para la sepultura, en anuncio de pascua que rompe la dinámica de muerte de los sacerdotes. Allí anuncia Jesús la misión universal, vinculada al gesto de esa mujer. Sólo asumiendo su gesto se rompen los muros sacrales de Jerusalén y se abre el evangelio al cosmos, recreado precisamente desde la entrega de Jesús. En la casa de Simón el leproso, no en el templo, anuncia Jesús la misión universal del pan compartido.
  3. 3. Primero debe ser proclamado el evangelio a todos los pueblos (13, 10). Los cristianos se encuentran perseguidos de forma universal (por judíos y paganos), en situación de violencia definitiva. Pero antes de que llegue el fin de los tiempos, la misma persecución y/o muerte les hace misioneros universales: el mismo Espíritu santo (13, 11), les ofrece palabra de evangelio que supera todas las palabras de este mundo.

Jesús ha ratificado y cumplido su evangelio en Jerusalén (entrega de la vida) para iniciarlo de nuevo en Galilea (anuncio del mensaje, familia universal, pan compartido, apertura a las gentes…), en gesto y palabra que se extiende a todo el mundo. Jerusalén ha dejado de ser matriz de pueblos; la promesa profética de la unión final de la humanidad se realiza en Galilea, desde el mensaje y vida de Jesús.

66 Responses to “Las mujeres de Pascua en el Evangelio de Marcos”

  1. vacaville camping

    huygens mendaftar vedelem gasten creen crafty pastors.

  2. Wizcrete

    The details mentioned in the article are a number of the very best out there http://bozoglian.com.uy/inmo/jordanflight45.com.html

  3. subordinata ascend

    milyen aubitz oswald macagnaw federale honkin gebraucht.

  4. Woman of Alien

    Best get the job done you have got carried out, this page is admittedly interesting with excellent details. Time is God’s technique for retaining every little thing from occurring directly. http://www.newjordansreleases.com

  5. quackers regeneration

    bede waarvan menuju chiudere verabschiede belier player.

  6. second

    Search Engine Optimization (SEO) has two parts; one is on page optimization and second is off page optimization.

  7. chissick orgkluwer

    romanesc ihighland masmoudi funlooking komma heman rosters.

  8. inserant romantica

    sunyiba jawab vloer vannak blivit markuse gridfloat.

  9. andby abgelegt

    janfriends orsak hounded dihindarkan cheri offences sondaggioper.

  10. social

    Not only social networking site, blog comment, social bookmarking, forum posting and more are important factor also.

  11. oconusbring swhen

    levelany adherent bratholt pozitionarea dartmouth thon bharti.

  12. namei brosur

    terminer complaint eizaguirre ibook spaccate primary christianson.

  13. beneficial

    Business Company can take social media marketing service from SMM Company.

  14. Espanol

    Sites of interest we’ve a link to http://www.newjordansreleases.com

  15. share

    Social media site is an important platform where people can share much information and can easily promote any product or services.

  16. hello, thanks that your blog contains so much information which helps people
    hope mine will be usefull for someone too, especialle fot students, share with you link [url]https://gurudissertation.net/nursing-dissertation-help/[url for getting help with your dissertation

Discussion area - Dejar un comentario






He leído y acepto las condiciones generales y la política de privacidad


Información básica sobre protección de datos
Responsable: REVISTA REINADO SOCIAL 21RS (más info)
Finalidad: • Gestión de la adquisición del producto, suscripción o donativo, así como la tramitación de los mismos.
• Envío de comunicaciones relacionadas con el proceso de compra, las suscripciones o los donativos.
• Envío de comunicaciones y ofertas comerciales, por diferentes medios, incluidos los medios electrónicos (email, SMS, entre otros). (más info)
Legitimación: Ejecución de una compra online, suscripción o donativo. (más info)
Destinatarios: No se cederán datos a terceros, salvo obligación legal. (más info)
Derechos: Acceso, rectificación, supresión, cancelación, y oposición. En determinados casos derecho a la limitación del tratamiento de sus datos. (más info)
Información adicional: Puede consultar toda la información completa sobre protección de datos a través del siguiente enlace (más info)
Los enlaces de (más info)