¿Condenar a las mujeres que abortan?

GallardonEn el país de los seis millones de personas en paro, en el país de los dos millones de familias en las que todos sus miembros están desempleados, en el país de la corrupción vergonzosa, de los sobres con dinero negro, del fraude fiscal, del saqueo a los bienes públicos, de los recortes sociales, de la privatización de la sanidad y la educación, en el país donde se ha establecido que un inmigrante no tiene derecho a la sanidad, en ese país, el Gobierno ha decidido que cambiar la Ley del aborto es una cuestión de Estado, de interés nacional, una demanda de los 47 millones de ciudadanos que están soportando (no todos) sobre sus espaldas las consecuencias de la estafa financiera y bancaria.

Ocupa el debate central el ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, pretendiendo que esta sociedad retroceda 30 años. Se lo pedía Rouco y obedeció. Si para él y su partido es una cuestión moral tan importante, cuesta entender cómo es posible que durante los años en los que fue presidente Jose Mª Aznar no tocaran la ley que establece claramente los plazos previstos para interrumpir el embarazo, acorde con la Organización Mundial de la Salud y el resto de países europeos. Restringir el aborto potenciará las prácticas clandestinas, como alerta la OMS, y aumentará la mortalidad materna (la de las mujeres ya nacidas). 

Cuánta hipocresía. No dudo que hay mujeres que jamás abortarían porque su moral, su religión o sus ideas se lo impiden. Para ellas todo mi respeto (el mismo que pido para las mujeres que deciden construir sus vidas de otra forma). No dudo que habrá hombres que pretendan obligar a sus hijas o parejas a seguir con un embarazo no deseado. Pero tampoco dudo, y me consta, que existen familias católicas y conservadoras que se han beneficiado de los derechos sexuales y reproductivos que garantiza la ley. Ya lo hacían cuando estaba prohibido y podían permitirse pagar aviones a Londres. Y lo hacen ahora. Quizá en el entorno de los señores de la Conferencia Episcopal hay mujeres, hermanas, primas, amigas o sobrinas que en algún momento han pasado por esa situación. ¿Son asesinas ante sus ojos? ¿Son cómplices ellos por no haberlas denunciado?

Como es la Iglesia la que está presionando para que se cambie la ley, traigo a estas líneas también las voces de esa otra Iglesia que a menudo queda silenciada. Decía la redactora jefe de la revista 21, Mª Ángeles López Romero, en un artículo publicado en El País: “Lo peor es que al ministro Gallardón le ha faltado tiempo para asegurar que muy pronto verá la luz la reforma del aborto. Demostrando una vez más que la Iglesia oficial conserva cuotas de poder propias de otra época, y ajenas desde luego al impacto real que cuenta en estos momentos en la sociedad. No digamos ya al contexto de un Estado aconfesional. ¿Y qué pasará entonces, si la reforma prometida por Gallardón se ciñe a las estrictas exigencias de la jerarquía católica? ¿Irán las mujeres a la cárcel por abortar? Si eso ocurriera, muchos cristianos de a pie, sacerdotes y religiosos y religiosas incluidos, estarán a su lado para atenderlas y denunciar la situación”.

Hace tiempo publicamos el debate sobre este tema en la revista 21. De la misma manera que quienes son contrarios al aborto se expresan con libertad (y derroche de medios), recojo el planteamiento de la teóloga Mª José Arana: “Me resulta muy difícil ver qué dificultad puede entrañar aceptar la despenalización, es decir, el evitar el castigo directo a las mujeres –en ningún caso se ha penalizado a los varones cuyas mujeres abortan– que por diversos motivos, algunas veces muy complejos, se ven en la encrucijada y deciden interrumpir el embarazo antes de las 12 semanas. Esto es algo siempre muy doloroso y sabemos que además deja sus secuelas. Pienso que en tales casos lo que las mujeres necesitan más es el acompañamiento, antes y si fuera inevitable, después… pero no creo que la penalización sea la solución idónea. Creo que es necesario que en estos casos y en otros muchos se cuente mucho más con las mujeres, sobre todo con las que viven en condiciones imposibles. Las mujeres, responsables siempre de la vida, que pagan tan a menudo con la suya propia, que acarrean tantas dificultades a veces muy solas, tienen mucho que decir sobre la sexualidad en general y el aborto en particular. Yo siento que la sociedad civil se anticipe muchas veces a la Iglesia a la hora de contar con ellas a la hora de pensar sobre esta problemática. Me gustaría que la Iglesia, como Jesús, también fuera a la avanzada”.

La teóloga y médica Teresa Forcades se ha expresado (con lo que eso supone) sobre el “derecho de autodeterminación de la madre”, añadiendo que la píldora del día después debería ser accesible para las mujeres. Dejo este texto en el que explica su posición después de ser censurada y criticada. Cito también la carta que el habitual colaborador de la revista 21 y bloguero de este espacio, Pedro Miguel Lamet, escribía en apoyo a la monja benedictina: “Pero tú te has atrevido a señalar conflictos de conciencia en el aborto. Y, amiga, en el aborto sólo hay una tesis: asesinato siempre, exterminio nazi y nada más. No cuentan tiempos, circunstancias, santuario de la conciencia”.

Desde fuera de las estructuras religiosas, añado: más educación sexual y prevención, por supuesto. Más apoyo a las mujeres embarazadas y a las familias que deseen tener hijos, por supuesto. Pero nada de imponer de nuevo criterios absolutos a todas las mujeres. Aunque nos criminalicen, castiguen o encarcelen, millones de mujeres del planeta ya nos sentimos libres para decidir sobre nuestros cuerpos, nuestra sexualidad y nuestra maternidad. Y ya no hay marcha atrás.

 

 

 

18 Responses to “¿Condenar a las mujeres que abortan?”

  1. No me gusta. Y no me gusta encontrarlo en una revista cristiana a la que respeto mucho. El articulo rebosa de los lugares y argumentos comunes (¡uf!) que acerca de este tema tan difícil y duro se despliegan siempre con tono enardecido y beligerante desde determinadas posiciones ideológicas, y de una inmensa falta de respeto hacia la decisión de un partido de ¡al menos en esto! legislar según la voluntad de sus votantes. Porque esto, al contrario de otras cosas que ha ido haciendo Rajoy, es precisamente una de las cosas que el PP (al que yo NO voté) incluía en su programa electoral. La mayoría de la gente religiosa es menos fanática, creo yo. E igual de simple es suponer que nadie tiene criterio propio e inteligente sobre esto, si es distinto al suyo, y que se hace o deshacen leyes porque lo dice Rouco. Repito, encontrármelo en un contexto de “revista cristiana” me sorprende.

  2. Lo queramos o no la maternidad es un atributo femenino. Nosotras llevamos el embarazo, nosotras parimos y somos nosotras quienes nos responsabilizamos después de los hijos. Es nuestra vida profesional la que se ve afectada por la maternidad, somos nosotras las que tratamos de conciliar el trabajo con la familia y somos nosotras las que llevamos la mayor parte de la tarea educativa. Cuando un padre vive solo con sus hijos toda la sociedad le arropa por lo que pueda necesitar, sin embargo son muchas las madres que se hacen cargo de sus hijos sin ninguna ayuda. Como en todo, siempre hay excepciones, pero la maternidad es cosa de mujeres.
    En estas circunstancias creo nadie más que nosotras podemos decidir sobre algo que tanto nos atañe.¿Cómo se atreve un hombre a meterse en un jardín así? ¿es que alguna vez ha llevado un bebe dentro de sí? ¿puede imaginarse como se siente una mujer después de haberlo perdido? ¿es capaz de valorar las consecuencias de tener un hijo no deseado cuando su vida no se altera apenas? No, no y no. El aborto es un debate de mujeres.

  3. Totalmente de acuerdo con lo que dices, Ana.
    Polibio: respeto profundamente su opinión (que coincide con la de millones de personas), simplemente es distinta a la de otros millones de personas que defienden otra cosa. Yo creo que Gobierno no debe legislar solo para sus votantes.
    Este espacio bloguero ha defendido siempre la libertad de expresión, desde el respeto, y eso es lo que diferencia a la revista 21: su apertura hacia la sociedad y hacia otras visiones. De hecho, en el post aparecen citados los argumentos de personas católicas que, desde dentro de la Iglesia, tienen otras formas de afrontar esta cuestión. Sus voces también merecen ser escuchadas. Y son tan válidas como las de quienes piensan lo contrario. Con la diferencia de que unos intentan imponer a los demás su visión.
    No acepto, eso sí, determinadas expresiones sobre mi persona. Serán eliminadas automáticamente. Gracias por las aportaciones.

  4. Querida Silvia:
    De nuevo gracias por mostrarnos esas otras voces ante un tema que es tabú porque los que deciden siempre deciden de nuevo que no podemos hablar de ello desde otra perspectiva. Como mujer de Iglesia, de esa Iglesia diversa y amplia, me parece que las mujeres católicas tenemos mucho que aprender de la libertad con la que te expresas y, sobre todo, de la valentía de las teólogas que has citado, como MJArana y T.Forcades, a quien no había leido pero he de decir que su argumentación sobre el aborto me ha dejado con la boca abierta, impactada, me parece muy valiente atraverse a decir algo así en un mundo que intenta siempre acallar a las mujeres. Por eso digo, que tenemos mucho que decir y atrevernos a decirlo.

  5. El aborto es para mí el fracaso más rotundo de la humanidad. ¿como es posible que podamos fincar las mujeres nuestra desarrollo profesional, nuestra pretendida felicidad, nuestra realización personal atacando a un ser indefenso? Sea este un bebé, un padre anciano y senil, un marido discapacitado, no son seres desechables, prescindibles. Son personas con dignidad, con necesidades, con alma, con proyecto. ¿que derecho tenemos de atropellar su más elemental derecho, el de vivir para luego poder desarrollar otros, como la libertad, la educación, el desarrollo? Está bien el reconocer nuestra incapacidad para amarles, respetarles, cuidarles…¿pero asesinarlos es la mejor opción? ¿no podremos considerar la adopción en el caso de los bebés?¿o los cuidados por el estado para los otros?
    Y si este es un tema de mujeres, ¿que derecho tienen aquellas mujeres que son eliminadas en el vientre de su madre solo por ser MUJERES, como sucede en China? ¿esas mujeres no cuentan, no importan, no tendrán a nadie que las defienda? En este mundo donde cualquiera tiene acceso a anticonceptivos ¿es el aborto realmente la única opción ante un embarazo no deseado? Y, la verdad, si yo fuera violada, o mi hija, el dolor y la humillación de la violencia ejercida contra ella o contra mí no se alivia vengándome de un ser indefenso. Y si mi corazón y mi alma no fueran capaces de amarle, claro que podría darle en adopción, a personas que le pudieran dar el amor que la violencia hubiera arrancado de mi alma.

    No es la condena de quien aborta la solución, pero el aborto tampoco lo es. No podremos instaurar un mundo donde la misericordia, la justicia y la fe reinen si toda respuesta a los problemas de la vida se resuelven con “eliminar” el problema, en lugar de buscar alternativas generosas, justas, amorosas, no violentas.

  6. Querida, Laura: entiendo perfectamente tu postura y la respeto profundamente. Quería aportar la otra mirada que hay incluso dentro de la propia Iglesia. Si teólogas como las que cito tienen otra visión del tema, me parece que no es un asunto tan definitivo como para que se pueda imponer una sola mirada. Por eso la ley es tan estricta en los plazos, por eso millones de personas tienen posturas encontradas en este tema (dependiendo de sus criterios religiosos o ideológicos). De ninguna manera voy a pretender imponer mi visión a los demás, por supuesto, como tampoco me gusta que otros traten de imponernos a nosotras las decisiones sobre nuestras propias vidas. En cualquier caso, la argumentación de Teresa Forcades me parece que merece la pena ser tenida en cuenta. Te agradezco mucho tus aportaciones, porque la diversidad nos enriquece.

  7. Permitidme aportar la carta de “Católicas por el derecho a decidir” que dirigen al Ministro de Justicia Alberto Ruiz Gallardón.
    http://www.diarioprogresista.es/carta-de-abierta-de-catolicas-por-el-derecho-a-decidir-al-28929.htm

  8. Soy Medico Psiquiatra: Saludos a Laura
    En relación a su artículo me parece que esta abordando solo los síntomas, no la enfermedad. Me parece que aun no se ha entendido cuando empieza la vida y que la vida que esta en el vientre es diferente a la vida de la madre, le explico esto porque si no se entiende, el tema es imposible de abordar. Desde el punto de vista MEDICO el embrión o cigoto, dependiendo de su etapa del desarrollo en que se encuentre, es genéticamente diferente al de la madre, su Genoma es totalmente diferente, eso significa que no es parte de ella, es un SER TOTALMENTE DIFERENTE A ELLA, es otra persona. Le insisto que el tema es MEDICO.(NO SOLO RELIGIOSO, POLITICO)
    Cuando usted inicio a escribir su articulo sobre el tema, justo en ese momento, por no decir cuando lo pensó, empezó a existir, no inició su existencia en la línea 12 o en la 20, inicio con la primera letra.
    Atento a la apología que hace pro aborto me permito hacer los siguientes comentarios, dejando de lado dogmatismos religiosos, posturas políticas, justificaciones o censuras eclesiásticas, utilizando tan sólo el sentido común y EL MEDICO; me atrevo a afirmar que cuando las manecillas del reloj indican el primer segundo de un nuevo día, están señalando el siguiente momento en importancia al primer instante de una nueva fecha. Un año, una década, un siglo siempre inician en un primer instante. No encuentro en los principios de la razón que el inicio de una nueva vida humana ocurra de manera diferente. La vida humana comienza en el momento de la concepción, en ese primer instante, en ese imprescindible necesario y categórico primer instante, de otra manera no habría principio de vida; es imposible que una cosa sea y no sea a la vez, parece ser que los graves problemas que aquejan al hombre; buen número avasallados en la extrema pobreza y todos herederos de leyes naturales cansadas de irresponsabilidad a punto de un reclamo universal de consecuencias desastrosas, se pretenda en parte afrontar dando licitud al asesinato, al legitimar el aborto. El aborto se podrá penalizar o despenalizar, pero nunca podrá ser legítimo. Hay una clara diferencia entre lo legítimo y lo legal. Eso es equiparable a legalizar o despenalizar el robo argumentando que mi familia tiene hambre, equivale a legalizar o despenalizar el homicidio para darle un riñón a mi hijo porque se muere sin el transplante. Yo no se si usted es madre o a experimentado la maternidad y se dará perfectamente cuenta que usted no es su hijo y que su hijo no es usted. Que la VIDA es el BIEN más preciado que tiene un ser humano y que me vengan a decir que la vida inicia a loas 12 semanas o inicia a las 18 o a las 20 es un verdadero cuento. El penalizar o despenalizar es probable que no disminuya los abortos, pero se que sentimientos pueda tener usted al ver como se comete un HOMICIDIO “legalmente” siempre ILEGITIMO. Tiene razón en sentir pena al igual que yo por todas aquellas vejaciones que sufren las mujeres violadas y resulta muy doloroso para todos, especialmente para las victimas, sus familias y para todas las mujeres, en especial (por aquello del género), estoy convencido que existen muchas alternativas , para ayudar a todas aquellas mujeres que no deseen ese hijo, en cualquier circunstancia que lo hayan engendrado.
    Hay principio general del Derecho que establece que en caso de duda siempre se debe actuar de modo que se evite la injusticia más grande. Si hay duda sobre la culpabilidad de un reo, se le deja libre; si hay duda sobre quién tiene la razón, el patrón o el trabajador, se le da la razón al trabajador; si hay duda de que una deuda esté saldada, se resuelve a favor del deudor, etcétera. (in dubio pro operario / indubio pro reo / in dubio pro debitore / in dubio pro justitia socialis).

  9. Continua…….
    .
    Hay principio general del Derecho que establece que en caso de duda siempre se debe actuar de modo que se evite la injusticia más grande. Si hay duda sobre la culpabilidad de un reo, se le deja libre; si hay duda sobre quién tiene la razón, el patrón o el trabajador, se le da la razón al trabajador; si hay duda de que una deuda esté saldada, se resuelve a favor del deudor, etcétera. (in dubio pro operario / indubio pro reo / in dubio pro debitore / in dubio pro justitia socialis. Si hubiera duda (que para mi no la hay) habra que darle el beneficio al INDEFENSO SER HUMANO QUE HABITA Y VIVE EN EL VIENTRE DE SU MADRE

  10. ¿Dónde está el debate si según las encuestas dos de cada tres personas católicas en España están a favor de la actual legislación sobre interrupción voluntaria del embarazo? Por no citar a todas las demás, que sin pertenecer a ninguna religión, apoyammos por supuesto la actual ley y apoyamos a las mujeres que quieran decidir interrumpir su estado de gestación.
    Yo también conozco a muchos médicos que ni consideran el aborto un homicidio ni consideran a las mujeres delincuentes. Soy profesor de universidad y en las aulas se respiran ya otros ambientes de libertades y autonomías. Basta ya de esa España rancia y casposa, que parece añorar la época franquista de recorte de libertades.
    Me surgen varios interrogantes, pero por respetopondré solo uno: Estas personas que son antiabortistas y que defienden óvulos antes que la vida de las mujeres, supongo que no usarán métodos anticonceptivos (en el caso de tener relaciones sexuales) porque eso signifcaría que impiden la “natural” concepción de la vida, por lo que imagino que tendrán todos cientos de hijos, ya que han de considerar que impedir la fecundación de los óvulos (que parece ser que sólo para eso están predestinadas las mujeres) sería como una especie de suicidio premeditado o algo así. Pero ahora que lo pienso, no conozco a nadie con cientos de hijos. ¿Usarán preservativos o la píldora a escondidas? Mucha hipocresía, sí.
    Los seres humanos no somos animales que procreamos como locos sin más y las mujeres tampoco lo son. En eso nos distinguimos del reino animal: podemos pensar, decidir, planificar nuestras vidas, atenernos a nuestra conciencia personal, obrar según nuestra ética (que no es una, grande y…). Por lo tanto, presuponer que solo es válido un criterio y tratar de que todoel mundo obre según ese criterio (no compartido por muchas otras gentes de bien, igual de respetables) recuerda a otras épocas a las que muchos no quisiéramos volver.

  11. Mire, señor José Luis:

    Como es usted un profesor universitario debe serle muy sencillo entender que un bebé en gestación es diferente a un óvulo. Desde el punto de vista genético, un óvulo es una célula de la madre, mientras un bebé, o un cigoto, o un feto tienen una carga genética diferente a la de los aportantes de óvulos y espermatozoides.

    No es lo mismo la anticoncepción que el aborto. No se trata aquí de cuidar células, sino proteger la vida de una persona que no puede defenderse, que depende de la madre pero no es la madre. Un bebé antes de las 12 semanas necesita tanto de su madre como a las 48 semanas de gestación. Los antiabortistas como peyorativamente nos llama simplemente creemos que ese bebé es una persona con derechos, y creemos que el estado debe procurar su protección, como lo debe hacer de cualquier ser humano vulnerable sin importar su edad.

    Está siendo sarcástico con eso de los cientos de hijos, ¿verdad?¿si sabe que las mujeres no tenemos un periodo fértil de 100 años? Sería bueno que hojeara un texto de educación básica sobre sexualidad.. ¿que edad tiene? ¿imagina que los anticonceptivos han existido siempre? ¿si sabe que hay periodos infértiles naturales?

    Un poco de seriedad en esto, por favor

  12. Hola Bartimeo…..

  13. José Luis // may 1, 2013 at 10:09 am
    ACLARANDO:
    .
    ¿Dónde está el debate si según las encuestas dos de cada tres personas católicas en España están a favor de la actual legislación sobre interrupción voluntaria del embarazo?
    NO SON CATÓLICOS y si eres medico y catedrático, DA ARGUMNENTOS, Habla con la cabeza (la razón, la inteligencia), no con las viceras.
    .
    Justo porque no somos animales debemos ser respetuosos de la vida

  14. CONTINUA:
    José Luis // may 1, 2013 at 10:09 am
    .

    NUNCA HABLE DE RELIGIÓN, NI ARGUMENTOS ÉTICOS, SOLO DE ARGUMENTOS MÉDICOS.

  15. Laura M // may 1, 2013 at 2:48 pm

    Hola Guapura.
    Que triste es la cerrazón, la sin razón y sin sentido al que se aferran muchos en contra de la vida, regalo más grande no hay

  16. Parece que tuvieran solo la razón,la verdad y la inteligencia quienes se declaran en contra del aborto y solo hablamos con las “visceras” quienes estamos a favor de la actual ley de interrupción voluntaria del embarazo.Ellos son los que tienen la verdad sobre la vida, curioso. ¿Hace falta recordar que hay médicos, científicos, profesionales, ginecólogos, etcetera que están a favor del aborto y no lo consideran un homicidio? Por lo tanto, no es un tema de una sola verdad, y pretender desligar la intención de prohibir el aborto de la religión es absurdo. Obviamente que es la religión la que le confiere este matiz a los creyentes (y lo respeto absolutamente, cosa que me gustaría que hicieran ellos con quien no piensa igual). Para ellos la vida no les pertenece, ni la suya ni la de lo que se engendra en el vientre de una mujer. Pertenece a un ser superior o divinidad.Por tanto, es comprensible que piensen así y no se sientan autónomos o libres para decidir. .Pero sería interesante que acepten que para muchas otras personas nuestras vidas son nuestras, y nuestras son nuestras decisiones, en el caso de las mujeres, sobre lo que pasa dentro de nuestros cuerpos. Que para eso la “naturaleza” nos ha encomendado la tarea, no somos sólo objetos ni máquinas de crianza, podemos pensar y decidir, como bien decía antes otra persona, no somos peores ni mejores, somos diferentes. Pero nada de verdades absolutas, por favor, que entonces no habría ni leyes de plazos legisladas y aprobadas por organismos internacionales, partidos políticos de países democráticos y avanzados, en fin, que no estamos hablando de un tema menor ni simple, que ya hay mucho camino andado e investigado. ¡Que hay mucha buena gente, aunque no lo crean, que está favor del aborto! Que cada cual elija según su ética y que entiendan quienes pretenden decirnos a todas lo que podemos o no hacer, que pensamos por nosotras mismas, no necesitamos censores. Como en el caso de los farmaceúticos católicos que no querían vender la píldora del día después, lo respeto, que actúen según su conciencia, pero evidentemente hay muchos más farmaceúticos que la venden ¿son peores? No señores, actúan también según su conciencia. Un poco de libertad, que ya hemos estado bastante sometidas. Quizá les cueste entenderlo, pero hay mujeres que, sencillamente, no quieren ser madres,y punto. No va a venir nadie a imponerselo porque sí. Yo soy madre de dos hijos y estoy encantada, pero no por eso voy a pretender ser mejor que nadie, respeto absolutamente a las mujeres que no quieran tener un hijo, para mí es tan evidente que me produce hasta estupor tener que ponerlo por escrito. ¡Que las dejen tranquilas y libres, por favor! Una cosa más quisiera decir: que fácil para un hombre opinar sobre esto, ellos no van a ir a la cárcel nunca si las mujeres a las que dejaron embarazadas abortan. Desde sus permanentes privilegios desde donde es fácil situarse, opinar y decirles a las mujeres, con el habitual tono paternal, lo que es bueno o malo. Un saludo para todos y muchas gracias.

  17. Al decir “cientos de hijos”, confiaba en que se entendiera lo que quería decir.
    Al decir “defienden óvulos antes que la vida de las mujeres”, me refería, como es evidente, a óvulos fecundados por espermatozoides en la primera fase de la gestación.
    Ahora les enlazo este artículo del neurocirujano infantil Javier Esparza, uno de los directores médicos de su especialidad más reconocidos de España. Se titula “Nadie tiene derecho a obligar al sufrimiento”. Me imagino que este señor, que tiene una experiencia profesional tan dilatada, sabe de lo que habla.
    http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/07/24/actualidad/1343153808_906956.html

  18. mercedes // may 5, 2013 at 3:53 pm

    Nunca toque argumentos religiosos.
    ¿Por que escudarse en la opinión de otros o en lo que me apetece?
    ¿No le parece que los argumentos que expongo son sólidos?
    Ciertamente usted y todos somos libres de hacer lo que nos venga en gana ¿O no?
    El tema justamente es de libertades. Usted y yo y nadie deberíamos meternos en la vida de los demás, salvo que le atropellen SU LIBERTAD. ¿Y quien defiende la libertad de los indefensos, los mas indefensos?..
    Le invito, si así lo desea, a presenciar ese acto tan horrendo y deleznable, me da la impresión que nunca ha presenciado un aborto, donde con toda certeza se daría cuenta que esta ante un ser humano (muchas veces aun vivo) que desechan como una apéndice cecal. Le invito al debate, deme argumentos, no solo por que me apetece, porque me arruina la vida. Si esos fueran los argumentos, ustedes los españoles ya hubieran asesinado a todos sus políticos que en tremenda crisis los han metido. ARGUMENTOS. NO HE MENCIONADO NI UNO RELACIONADO CON LA RELIGIÓN. Como medico Juré defender la vida el mismo día que me gradué. de modo que es solo cuestión de ÉTICA MEDICA Y SENTIDO COMÚN.
    A usted le respeto y le debo devoción solo por ser persona, más no comparto su forma de entender la vida humana.
    MIENTRAS NO SE ENTIENDA CUANDO INICIA LA VIDA Y QUE ESA VIDA NO ES LA MISMA QUE LA MADRE, NO HABRÁ RAZÓN QUE VALGA

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