SÁBADOS LITERARIOS. El genio luminoso de Stefan Zweig

Llegué a Madrid en el año 79 para estudiar periodismo. Venía siguiendo el perfume del esplín de Madrid umbraliano, todavía no conocía el original, el que había destilado en París casi un siglo antes Baudelaire. Mis primeros afanes se incubaron en las paredes frías y desangeladas de una pensión cutre del centro de Madrid, en […]