Los jóvenes protagonistas de un Sínodo

Las conclusiones del Sínodo de la Familia todavía resuenan. Hay voces positivas y negativas que hacen realidad la sentencia de san Ambrosio (s. IV) que dice: “Donde hay misericordia está el Espíritu de Jesús; donde hay rigidez solamente los ministros”.

Con este eco de fondo, el Papa Francisco anuncia el próximo Sínodo para octubre de 2018 con un tema sugerente y necesario en la misma medida: “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”.

VAT14 CIUDAD DEL VATICANO (VATICANO) 12/05/2014.- Sacerdotes asisten a una reunión con el papa Francisco en la Ciudad del Vaticano hoy, lunes 12 de mayo de 2014. EFE/Fabio Frustaci

VAT14 CIUDAD DEL VATICANO (VATICANO) 12/05/2014.- Sacerdotes asisten a una reunión con el papa Francisco en la Ciudad del Vaticano hoy, lunes 12 de mayo de 2014. EFE/Fabio Frustaci

Que nadie se llame a engaño. No va a ser un Sínodo en el que se hablará de los jóvenes. Va a ser un sínodo en el que se hablara con los jóvenes, se escuchará a los jóvenes y hablarán los jóvenes. Y el discernimiento vocacional no va a ir en exclusiva por la vía del sacerdocio o la vida religiosa, sino que abarcará la vocación a la que cada joven pueda ser llamado, aunque reconoce, pese a las diferencias, la relación entre pastoral juvenil y pastoral vocacional.

En esta sociedad posmoderna donde el ser humano, en todas las etapas de la vida, parece dormitar más que vivir, la carta en la que el Papa Francisco les comunica a los jóvenes el próximo Sínodo, es un canto a la aventura de la vida. Hay un párrafo en el que me ha llamado poderosamente la atención una palabra: “Cuando Dios le dice a Abrahán “Vete”, ¿qué quería decirle? Ciertamente no le pedía huir de los suyos o del mundo. Su invitación fue una fuerte PROVOCACIÓN para que dejase todo y se encaminase hacia una tierra nueva. Dicha tierra, ¿no es acaso para ustedes aquella sociedad más justa y fraterna que desean profundamente y que quieren construir hasta las periferias del mundo?

Esa palabra, PROVOCACIÓN, me parece un tesoro a tener en cuenta. Podemos ver en ella un aspecto novedoso y otra forma de decir discernimiento. En este caso no tenemos que relacionar provocación con provocar, que podría tener un sentido negativo a primera vista; creo que más bien habría que ser un poco creativos y pensar en PRO-VOCACIÓN, en una manera de ir viendo la vocación, paso a paso, a la que cada uno es llamado.

Toda la carta es una invitación a seguir a Jesús, a hacerlo con seriedad y, a la vez, teniendo presente el ímpetu y las novedades que pueden aportar los jóvenes. Dice Francisco en otro párrafo: “También la Iglesia desea ponerse a la escucha de la voz, de la sensibilidad, de la fe de cada uno; así como también de las dudas y las críticas. Hagan sentir a todos el grito de ustedes, déjenlo resonar en las comunidades y háganlo llegar a los pastores. San Benito (s. VI) recomendaba a los abades consultar también a los jóvenes antes de cada decisión importante, porque “muchas veces el Señor revela al más joven lo que es mejor” (Regla de San Benito III, 3)”.

Tras esta invitación a la aventura de la vida sin miedo, sin condiciones previas, y haciendo ver a los jóvenes que su situación la han vivido otros, llega el “Documento Preparatorio”.

ABC ES

Salta a primera vista que sea el evangelio de san Juan el elegido para “como inspiración para el camino que inicia”. El evangelio de san Juan no es precisamente sencillo, sin embargo tiene algo a su favor que los jóvenes agradecerán.

El cuarto evangelio es una profunda reflexión teológica que tiene como gran virtud transformar en imágenes, que fácilmente se pueden representar en la mente, lo que los otros evangelistas narran como más o menos sucedió. Un ejemplo. Marcos, Mateo y Lucas nos cuentan la institución de la eucaristía en la última cena de Jesús con los apóstoles; Juan no cuenta la institución de la eucaristía. Juan narra la acción que hizo Jesús con los doce al lavarles los pies, el trabajo más humilde que realizaban los criados de las casas de los ricos cuando llegaba algún huésped. Eso es la eucaristía, entregarse, abajarse como Jesús se entregó hasta la muerte.

Por supuesto que no podemos perder de vista la excepcional relación que Jesús tenía con Juan. “La figura de Juan nos puede ayudar a comprender la experiencia vocacional como un proceso progresivo de discernimiento interior y de maduración de la fe, que conduce a descubrir la alegría del amor y la vida en plenitud en la entrega y en la participación en el anuncio de la Buena Noticia”.

Tampoco pasa desapercibido el gesto de crear una web donde los jóvenes “puedan responder a un cuestionario sobre sus expectativas y su vida”. Esto facilitará que en todas las diócesis los jóvenes puedan participar directamente y no se den casos como en el Sínodo de la Familia en el que en alguna diócesis, probablemente por algún problema técnico, fue imposible caminar juntos (eso significa sínodo) y responder al cuestionario previo ya que era imposible encontrarlo en su web o verlo publicado en la hoja diocesana correspondiente.

El documento habla de tener presente, pese a la globalización, las peculiaridades de cada región ya que estas pueden ser sustancialmente diferentes y hacer que los jóvenes hagan planteamientos diferentes. En una palabra, se continúa con la idea ya puesta en marcha con Amoris Laetitia de que se acabó con el café con leche para todos. Hay que respetar peculiaridades culturales y geográficas, por otra parte evidentes, ya que un joven japonés no puede tener las mismas inquietudes que un joven nigeriano. Y, esto es muy importante, “no podemos olvidar la diferencia entre el género masculino y el femenino: por una parte ésta determina una sensibilidad diferente, por otra es origen de formas de dominio, exclusión y discriminación de las que todas las sociedades necesitan liberarse”.

Ante la realidad tan cambiante que vivimos el documento anima a no ver todo como un problema, sino como oportunidad y anima a no tener miedo a la multiculturalidad y a la coexistencia de varias tradiciones religiosas.

Recuerda el documento que se ha pasado de una sociedad “contra Dios” a una sociedad “sin Dios” y que los jóvenes son los que viven esta realidad de forma habitual, dándose la paradoja de que buscan formas de religiosidad alternativas donde corren el peligro de acabar en sectas, por ejemplo.

Esta es una característica que ya se está dando con frecuencia en la sociedad secularizada y es que cuanto más apartadas son las instituciones religiosas del ámbito político, más apreciadas empiezan a estar. Es decir, se está produciendo lentamente, muy lentamente y no en todo el ámbito europeo a la misma velocidad, un proceso de desecularización (si es que existe esta palabra). ¡Aleluya! Por algo se empieza.
La invitación constante a tener en cuenta las ideas y sugerencias de los jóvenes, a no tomar con desinterés muchas propuestas que hacen, “deben valorizarse las oportunidades de implicación de los jóvenes en los organismos de participación de las comunidades diocesanas y parroquiales, empezando por los consejos pastorales, invitándoles a contribuir con su creatividad y acogiendo sus ideas aunque parezcan provocadoras”, me suena a pequeño tirón de orejas a aquellos que piensan que los jóvenes con la pastoral juvenil ya tienen bastante porque son el futuro de la Iglesia. ¿Futuro? Apuesto con todo el corazón y con la cabeza a que son el presente válido, fresco y atractivo que puede ayudar a hacer presente el evangelio.

Las nuevas tecnologías y el valor que para los jóvenes tienen como herramientas de comunicación y de proyección pastoral, conviven en el documento con citas de san Isidoro, como hemos visto y con citas a la sabiduría de la Iglesia oriental en la figura de Filoxeno de Mabbug (s. V), obispo sirio. Y esto me lleva a preguntarme ¿tendremos que convencernos, aunque a algunos les cueste más que a otros, que cuanto más modernos y coherentes queramos ser más tendremos que volver la mirada hacia los primeros siglos de la Iglesia?

OS ROMANO

A lo largo del texto del documento resuena la palabra confianza y se citan como ejemplo a jóvenes que han arriesgado, otra palabra clave, al acompasar su paso a las sugerencias del Espíritu. Se invita a los jóvenes a descubrir “¿Cómo vivir la buena noticia del Evangelio y responder a la llamada que el Señor dirige a todos aquellos a quienes les sale al encuentro: a través del matrimonio, del ministerio ordenado, de la vida consagrada? Y cuál es el campo en el que se pueden utilizar los propios talentos: ¿la vida profesional, el voluntariado, el servicio a los últimos, la participación en la política?”.

Y aquí es donde entra la PRO-VOCACIÓN (discernimiento) que el documento divide en tres apartados: Reconocer, interpretar y elegir, donde los jóvenes se sentirán a gusto e identificados porque, otro gran acierto del documento es el lenguaje. Hay que reconocer que, últimamente, vamos ganando enteros con las palabras. Y el documento reconoce el abismo que todavía existe, “A veces nos damos cuenta que entre el lenguaje eclesial y el de los jóvenes se abre un espacio difícil de colmar […]Soñamos con una Iglesia que sepa dejar espacios al mundo juvenil y a sus lenguajes, apreciando y valorando la creatividad y los talentos”.

“Toda vocación se ordena a una misión”. No hay forma más sencilla de decir que todos los jóvenes podrán desarrollar su vida, sus aptitudes, sus habilidades y encaminarlos a la misión que decidan. Podrán desarrollar su vida sin que haya dicotomías. Y para ello, los jóvenes deberán ser acompañados, pero como dice el documento: “Para acompañar a otra persona no basta estudiar la teoría del discernimiento; es necesario tener la experiencia personal en interpretar los movimientos del corazón para reconocer la acción del Espíritu, cuya voz sabe hablar a la singularidad de cada uno. El acompañamiento personal exige refinar continuamente la propia sensibilidad a la voz del Espíritu y conduce a descubrir en las peculiaridades personales un recurso y una riqueza”. Y añade un poco más adelante: “el guía espiritual remite la persona al Señor y prepara el terreno para el encuentro con Él (cfr. Jn 3,29-30)”.

Esto del guía espiritual y el tema del acompañamiento en general, me recuerda un comentario que Francisco hizo en el encuentro con jesuitas polacos durante la JMJ de Cracovia: “La dirección espiritual no es solamente un carisma sacerdotal, sino laical, es verdad”. Aunque mucho tendrá que llover para que esto se vea con normalidad.
Ya he comentado que Sínodo quiere decir caminar juntos, es decir, que se indica un movimiento. Esta caminar juntos va a ser caminar, salir, ver con los jóvenes, “aprender a dar espacio real a la novedad, sin sofocarla en el intento de encasillarla en esquemas predefinidos”.

“Los jóvenes son sujetos, no objetos”. Hay frases del documento que no necesitan más explicación. En todo caso, un aplauso. También esta: “debemos acostumbrarnos a itinerarios de acercamiento a la fe cada vez menos estandarizados y más atentos a las características personales de cada uno: junto a los que continúan siguiendo las etapas tradicionales de la iniciación cristiana, muchos llegan al encuentro con el Señor y con la comunidad de los creyentes por otra vía y en edad más avanzada, por ejemplo a partir de la práctica de un compromiso con la justicia, o del encuentro en ámbitos extraeclesiales con alguien capaz de ser testigo creíble”.

El cuestionario final es interesante. Alguna pregunta provocará algún quebradero de cabeza. Pero algo hay que dejar para el descubrimiento personal de quienes tengan que responder.

Estamos ante una nueva oportunidad de caminar juntos. Intentemos caminar, pasear, parar y admirar el paisaje, charlar, guardar silencio (otro buen consejo del documento) y, siempre, no intentar imponer nuestra voluntad. Más que nos pese, “el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes ni de dónde viene ni adónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu (Jn 3,8)”.

Fotografías cortesía de www.abc.es y Os. Romano.

Meryl Streep: buena comunicadora

La verdad es que los norteamericanos lo han tenido muy crudo en las pasadas elecciones presidenciales. Dejando de lado los populismos emergentes (y sumamente contagiosos de uno u otro signo), lo cierto es que ni uno ni otro aspirante a la Casa Blanca se puede decir que estuvieran a la altura de las expectativas, ni de los votantes (aunque esto no solo pasa en USA).

No voy a entrar a discutir cuál de ellos era mejor o peor, ni sus vidas privadas, ni sus imposibles promesas electorales, ni los golpes bajos, ni los ‘amables’ comentarios que se han dedicado. Me voy a quedar con el discurso de Meryl Streep en la entrega de los Globos de Oro, hace unos días.

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Un cierto tonillo populista también tuvo su discurso, todo hay que decirlo. Sin embargo hay que subrayar lo astutamente bien construido que estaba. Supo ganarse a la gran mayoría de los invitados y hacerlo por orden: Hollywood, los extranjeros y la prensa; supo tocar la fibra sensible de los presentes (sólo había que ver sus caras en las imágenes de tv) y de los telespectadores; puso en la mente de todos la imagen que quería poner sin dar nombres (ya se encargaron los medios de poner las imágenes en tv o las fotografías de lo que ella estaba contando, la burla de Trump de un periodista discapacitado, Serge Kovaleski, del New York Times, en plena campaña); y consiguió que el ‘no nombrado’ picara y saltara en las redes sociales evidenciándose él mismo y su falta de argumentos.

burla new york times

Y todo esto para lanzar una sola idea: “Si es el poder quien abusa de los débiles, todos los demás lo imitarán”.

¡Bingo, Meryl! En poco más de seis minutos lo has conseguido. No me extrañaría que alguna asociación de la prensa te diera un premio. Te lo mereces. Y hasta que tu discurso termine siendo de obligado estudio en alguna facultad de periodismo.

Personalmente te doy las gracias, no porque me interesen en exceso los políticos de tu país, sino porque me has recordado lo importante que es comunicar bien. Decir bien, pronunciar bien, modular bien la voz, lenguaje gestual en su justo punto, manos moviéndose en determinados momentos. Lo bordaste, Meryl.

meryl mano

Decir a estas que ha nacido una estrella en referencia a Meryl Streep, sería tonto (48 nominaciones a los Oscar y a los Globos de Oro me dejarían en mal lugar); pero decir que ha nacido una buena comunicadora es necesario.

Vivimos en una sociedad que, a fuerza de lo inmediato, está perdiendo la capacidad de escribir bien, de hablar correctamente, de expresarse con claridad, la riqueza del vocabulario, y la sutileza de decir sin nombrar.

Meryl Streep nos ha refrescado la memoria de las buenas formas. Gracias Meryl.

Por cierto, ¿has pensado en presentarte para presidente?

Fotografías: Cortesía del New York Times

Alfombras y fotos

Estos días inmediatamente posteriores a Nochebuena y, todavía, en la octava de la Navidad, paseando por internet una va descubriendo lo que a toda costa quiere creer que no es una moda efímera: las cenas de Nochebuena para pobres.

La sola publicación de estas iniciativas con fotografías de los asistentes (¿les ha pedido permiso alguien?) me parece ir ya contra el consejo evangélico, palabra de Jesús, que dice “que no sepa tu mano izquierda, lo que hace tu derecha” (Mt 6, 3).

A algunas de estas cenas asisten autoridades civiles, como alcaldesas, por ejemplo y autoridades eclesiásticas, como cardenales, por ejemplo. Y hay alfombra roja y photocall. Para que lo entienda todo el mundo, son fotografías a la entrada de la cena para que posen los invitados al llegar y así tengan un recuerdo de ese acto al irse a sus casas. Porque, ¡claro!, habrán pensado que tienen una casa con una pared para colgar la foto.

Lo que realmente no me queda muy claro es si estos dos elementos, la alfombra roja y las fotos, son para que todos los invitados tengan un recuerdo, o bien para que todos recordemos a las autoridades que asistieron al acto. Tendré que pensarlo.

PERIODISTA DIGITAL

¡Vanidad de vanidades; todo es vanidad! dice Eclesiástés (1,2)

Sin embargo, me consta que hay y había cenas de Nochebuena para personas necesitadas en las que no hay presencia de medios de comunicación (ni se permitirían); donde a las personas se las conoce por su nombre y se preserva su imagen e intimidad a toda costa, es decir no hay fotos; donde, además de la cena a la que van al lugar preparado, por cierto con sus limitadas mejores galas, luego se reparte más cena para aquellos cuya miseria, grado máximo de pobreza, les impide acudir a la cena propiamente dicha porque sienten vergüenza de su realidad; y donde, además, al día siguiente, día de Navidad, también se reparte comida porque, por extraño que pueda parecer a algunos, quienes viven en pobreza y miseria, también comen el día de Navidad. Y el resto de los días del año.

También me consta que ensancha el corazón, y mucho, ver a los anónimos voluntarios entregados para que los invitados se sientan bien acogidos, tranquilos, cómodos, y no solo alimentados con comida, sino con abrazos y besos, con achuchones y caricias, con bromas y con conversación (no interrogatorios) tú a tú.

¡En fin!, el ser humano es complejo y al final a cada uno, a poco que baje la guardia, se le escapa el demonio del ego que llevamos dentro. Pero de quien se espera que haya leído el evangelio con frecuencia, para explicarlo en homilías y catequesis, también se espera que haya leído lo que pone porque, revisando diferentes ediciones de la biblia no he encontrado ninguna en la que el milagro de la multiplicación de los panes y los peces, narrado por los cuatro evangelistas y en el caso de Marcos y Mateo incluso con una segunda narración, diga por ninguna parte que antes de sentarse a comer (lo que todos habían compartido), el grupo de pobre gente que escuchaba a Jesús, los apóstoles y Jesús en persona, posaran para que les hicieran un bajorrelieve en una tablilla de arcilla para la posteridad.

De todo corazón, de forma siempre constructiva, espero que los que han iniciado las cenas para pobres en Nochebuena, las sigan manteniendo cuando el espíritu bergogliano pase al otro mundo. Y, mientras duren estas cenas, a ser posible, se supriman las alfombras y los photocalls, porque ya no se estilan ni en el Vaticano.

Y a los que llevan tiempo haciendo estas cenas y más cenas y comidas al día siguiente sin publicidad, ni alfombras, ni fotos y sí con todo el amor, como ya os habéis leído el evangelio y lo habéis transformado en vida (Jn 10,10), seguid así porque como decía el Principito “solo se ve bien con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos”.

Foto: www.religiondigital.com

Pasión por vivir

Dice Joan Chittister, en uno de sus libros: LA PREGUNTA QUE LA PASIÓN HACE A CADA UNO DE LOS SERES HUMANOS NO ES: “¿POR QUÉ ESTARÍAS DISPUESTO A MORIR?” SERÍA UNA PREGUNTA DEMASIADO FÁCIL. LA VERDADERA PREGUNTA QUE LA PASIÓN NOS HACE ES: “¿POR QUÉ ESTARÍAS DISPUESTO A VIVIR?” SERÍA DE DESEAR QUE TU RESPUESTA NO FUERA “NO LO SÉ”.

Es muy interpelante esta pequeña reflexión que nos regala Joan. Parece que el grandilocuente horizonte del ser humano se llena con más facilidad cuando busca una buena razón por la que morir. Creo que el espíritu de los románticos todavía está muy aferrado al hombre postmoderno.

Sin embargo, la pasión por vivir no goza de tanta efusividad. Se diría que, con no morir tenemos más que suficiente. Pero ¿a qué tipo de vida nos lleva eso? Por lo que nos apasionemos, es cuestión de cada uno. Yo sé qué me apasiona y en qué pongo pasión ¿y, tú?

Nos acercamos al tiempo de los buenos propósitos: aprender inglés, dejar de fumar, hacer vida sana. Todo esto es fantástico. Pero las estadísticas dicen que esos buenos propósitos decaen antes del mes de marzo (en el caso de que hayan conseguido iniciarse!!!).

Te hago una invitación para el 2017 próximo a comenzar, una invitación que no estás obligado a aceptar, ni a intentar. Es esta: APASIÓNATE POR TU VIDA. Si te conviertes en un apasionado de tu vida, serás feliz por duras que vengan las circunstancias; si te apasionas por tu vida, apasionarás a los demás; si te apasionas por tu vida, la llenarás para ti y para quien tengas cerca; si te apasionas por tu vida, serás capaz de reconocer y enmendar errores; si te apasionas por tu vida, podrás cambiarla.

Queda ya poco para iniciar el 2017. Antes celebramos la Navidad. Una Navidad que no está envuelta en magia porque sería una Navidad trucada. Celebramos la Navidad porque creemos que algo cambió en la humanidad en un momento concreto de la historia. Hasta la fecha, ningún dios se había hecho niño para crecer como nosotros. Ningún dios se había puesto a nuestra altura ni nos había enseñado que, abajándonos, es como nos hacemos grandes.

FELICITACION NAVIDAD 2016 CRISTINA

Celebramos la Navidad porque Dios nos enseñó a ser como niños y, por eso, la mano que puede coger la nuestra esta Navidad, es la mano de un niño.

FELIZ NAVIDAD a cualquiera que lea este post.

Spain is diferent

Que los políticos vayan descubriendo ciertas realidades que tienen cerca pese a que nunca han reparado en ellas, es indudablemente una buena noticia.

Ha tenido que ganar Trump en Estados Unidos para que los políticos y sus equipos advirtiesen que los católicos votan. No vamos a entrar a valorar aquí la figura del presidente electo, ni el peso del voto católico en su elección.

Lo que llama mi atención es esa especie de cadena o contagio que se está empezando a producir, sobre la revalorización que los políticos hacen de los católicos y de lo católico.

Reconozco que la política, o la falta de ella, me aburre soberanamente. Sin embargo, me he empezado a ‘enganchar’ un poco a las primarias de la campaña presidencial francesa. Las veo desde la distancia, aun sabiendo que en este mundo globalizado, todo, todo, nos acaba afectando.

El pasado día 27 de noviembre, estaba viendo el programa informativo de France 2, sobre la victoria de François Fillon en las primarias de su partido. Nada que llamara especialmente mi atención. En el faldón de la pantalla salían repetidamente los resultados, algún tuit con algún comentario, pero nada destacable.

En un momento dado se anunció la inminente llegada de la portavoz de François Fillon, Valérie Boyer. Escasamente había pasado un minuto de su aparición en pantalla cuando el faldón de la misma empezó a echar humo con tuits de este tipo: “Asombrado por la cruz católica ampliamente exhibida por Valérie…”; “La portavoz de #Fillon muestra ostensiblemente una cruz en directo en Tv”; “El regreso de los signos #religiososcatólicos”; “La cruz de Valérie, ‘hermoso’ signo de laicidad”. Y así siguieron apareciendo comentarios durante bastante rato.

valerie-boyer-croix IMAGEN DEL DIRECTO fRANCE 2 27 NOVIEMBRE

Me costó un poco relacionar lo que decían con la imagen pero, de pronto, me percaté que Valérie llevaba una cruz de oro de un tamaño normal colgando del cuello con una cadena. La forma de la cruz no era muy conocida de no tener, al menos, un poco de cultura religiosa. Era una cruz armenia.

Rápidamente entré en google para intentar averiguar si quienes escribían así eran simples ciudadanos o personas de otros partidos, o… No. Eran acreditados periodistas. La bestia de la laicidad más rancia se había despertado. En el estudio de Tv, durante el programa, nadie hizo la menos mención a la cruz en ningún sentido. Eso llamó mi atención y me indicó que en el programa sabían lo que hacían al ignorar dichos comentarios. Los franceses tienen muy delimitado el espacio público, el privado, quién puede y cuando llevar un símbolo religioso, que sí, que no, que si tal vez. Todo está regulado por ley.

Cuando el programa finalizó, ya fuera de plató, un periodista de la cadena le hizo una pequeña entrevista a tenor de los comentarios que había despertado la cruz que llevaba.
Su respuesta fue directa, clara, concisa, como debe ser. Dijo que siempre la llevaba, que no se la quitaba nunca y que podían tirar de hemeroteca y archivo de imágenes para ver que era cierto. También dijo que no creía necesario hacer más comentarios porque la cruz que llevo “no es un símbolo de opresión, más bien lo contrario”. Para los cristianos la cruz es un símbolo de liberación y para los laicistas lo contrario. Pero en Francia, como por casualidad, quedó en el aire una cierta duda, ¿había una alusión al velo islámico? Tampoco hubo comentarios al respecto.

Todo tiene una explicación. Valérie no quebrantó ninguna ley llevando la cruz, y sobre por qué era la cruz armenia, la explicación es muy sencilla: ella es una gran luchadora para que se reconozca a las víctimas del genocidio armenio. Que Valérie lleve la cruz armenia cumple dos funciones: mostrar que es cristiana, y su adhesión a la causa de tanto sufrimiento armenio. No es un gesto cualquiera. Pero distaba mucho de los comentarios hechos en tuiter por algunos que necesitaban reciclarse ya.

No ha habido más comentarios al respecto en la prensa ni en la Tv francesa, por lo que yo he visto. Ella respondió y se zanjó asunto.

Si en España se hubiera producido algo semejante, a estas horas ¿seguiríamos teniendo las redes sociales echando humo contra quien llevara la cruz? ¿Habría muchos comentarios en su defensa? ¿Se aprovecharía para vapulear a la Iglesia pegara o no? ¿Sabríamos diferenciar un tipo de cruz de otra? No hace falta pensar mucho. En esto, también y por desgracia, Spain is diferent.

Foto tomada directamente de la pantalla de la Tv.

Fijar la atención y no desperdiciar

Hace unos días, leí en una revista francesa, un artículo titulado “Lo nuevo”. Decía el articulista que vivimos en un constante aburrimiento porque lo nuevo no existe ya que lo nuevo, casi automáticamente, pasa a categoría de pasado por la inmediatez de otra novedad. Afirmaba también que no podemos reposar el editorial de una publicación porque, esa misma inmediatez, llevaba a escribir otro en función de la última noticia y que había noticias que pasaban desapercibidas porque internet necesita que todo sea de última hora.

Creo que tiene razón. Me hizo pensar, sobre todo, cuando dice que algunas noticias pasan desapercibidas, porque no sé si pasan desapercibidas de verdad o es que no interesa verlas, compartirlas por RRSS, comentarlas, citarlas. No me queda muy claro.

Han sido pocas las publicaciones que se ha hecho eco de la, en principio y salvo que decida lo contrario, última visita del Papa Francisco en lo que se ha dado en llamar ‘viernes de la misericordia’. Esta última visita fue a un grupo de sacerdotes que habían dejado el sacerdocio y habían formado una familia.

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Según dice la Sala Stampa del Vaticano: “Después de varios años dedicados al ministerio sacerdotal desempeñado en las parroquias sucedió que la soledad, la incomprensión, el cansancio por el enorme compromiso y responsabilidad pastoral pusieron en crisis la elección inicial del sacerdocio. Después llegan meses y años de incertidumbres y dudas que a menudo llevan a considerar errónea la decisión que se había tomado: el sacerdocio. Y muchos deciden abandonar el presbiterio y formar una familia”.
El gesto del Papa, solo el gesto de acercarse y pasar un par de horas con ellos y con sus familias es ya titular de primera plana.

Hasta no hace mucho, los sacerdotes secularizados, eran como apestados a los que nadie debía ver, de los que nadie debía saber, y de los cuales llegaban a distanciarse sus propias familias y sus propios compañeros.

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Muchos son los llamados y pocos los elegidos”, nos recuerda Mt 22,14. Pues si son pocos y, además, como dice la Sala Stampa: “…sucedió que la soledad, la incomprensión, el cansancio por el enorme compromiso y responsabilidad pastoral pusieron en crisis la elección inicial del sacerdocio… las dudas… y muchos deciden abandonar el presbiterio y formar una familia”, algo habrá que hacer ¿no?

¡Dios me libre de sugerir qué hacer con ellos o qué hacer para no llegar, en algunos casos, a esta situación! Sin embargo, sí digo que prescindir de ellos es un gran error de la Iglesia. Puede que en algún caso, pero solamente en alguno, el sacerdote secularizado no quiera saber nada de la institución de la que formó parte durante un tiempo, pero el resto estarían encantados de poder seguir colaborando y participando activamente. En muchos casos su preparación académica sobrepasa la del seminario; tienen sus licenciaturas e incluso sus doctorados que, para ser sinceros, no les van a servir de mucho en la sociedad laical-laicista que vivimos pero que, tras la decisión que han tomado, seguramente, su reflexión será diferente y, por tanto enriquecedora.

Si Jesús no puso reparos a que los suyos estuvieran casados (algunos, por lo menos), si eso no supuso ningún inconveniente para la predicación del evangelio, si en ningún sitio advierte que sea contraproducente formar una familia y vivir en profundidad la Palabra de Dios y darla a conocer, ¿qué nos pasa? ¿no hay matrimonios misioneros que se van a lejanos países, con sus hijos, a proclamar el evangelio, a ayudar a otras gentes, a hacer realidad el reino de Dios?

NuevoViernesMisericordia

Francisco, con el gesto de ir a visitarlos e interesarse por su situación, puso en el mapa una realidad que a todos, a todos, debería hacernos pensar. En primer lugar porque siguen siendo personas muy válidas y creyentes; en segundo lugar porque no están los tiempos para desperdiciar activos; y, en tercer lugar porque sus experiencias podrían ser muy válidas para toda la Iglesia.

No es una decisión fácil la que toman. Nadie somos perfectos, pero me da la impresión que algunos pecan de tener una conciencia un tanto cátara a hora de juzgar ciertas decisiones ajenas, cuando en la vida no sabemos nunca qué decisiones tomaremos nosotros en el futuro.

Y, por supuesto, esto sirve también para religiosos y religiosas, que tampoco lo pasan bien cuando deciden dejar la orden a la que han pertenecido.

Fotografías: www.lastampa.it

A vueltas con Amoris Laetitia

Este post ha sido publicado previamente en el blog de la Librería ARS de Zaragoza, www.libreriars.com dividido en tres partes, y en este mismo blog hace unos meses.

Ahora que vuelven a aparecer algunas voces cardenalicias pidiendo explicaciones a Francisco sobre ciertas cuestiones de la Exhortación (que están claras, pero algo tienen que hacer estos señores), me ha parecido oportuno recuperar mi reflexión sobre Amoris Laetitia y volver a colgarla en el blog. Sin duda alguna Amoris Laetitia es MAGISTERIO, que se entiende, anima y da esperanza, ¿molesta esto a algunos?

PERIODISTADIGITAL COM

TODA CASA ES UN CANDELABRO (I)
El término aparece alrededor de setenta veces sin contar los sinónimos como, que aparece dos o tres solamente. Se podría decir que el Papa Francisco nos presenta un programa sin la más mínima rigidez ya que en la Iglesia es necesaria una unidad de doctrina y de praxis, pero ello no impide que subsistan diferentes maneras de interpretar algunos aspectos de la doctrina o algunas consecuencias que se derivan de ella. Esto sucederá hasta que el Espíritu nos lleve a la verdad completa (cf. Jn 16,13), es decir, cuando nos introduzca perfectamente en el misterio de Cristo y podamos ver todo con su mirada. Además, en cada país o región se pueden buscar soluciones más inculturadas, atentas a las tradiciones y a los desafíos locales, porque «las culturas son muy diferentes entre sí y todo principio general […] necesita ser inculturado si quiere ser observado y aplicado» [3]

Este largo texto es un libro de instrucciones para pastores (de mayor o menor rango jerárquico), para quienes participan en la pastoral familiar, prematrimonial, matrimonial, para quienes están al frente de la pastoral juvenil, y para todos aquellos que desean vivir el amor con alegría. Pero ¡cuidado! No se trata de instrucciones ya desarrolladas. Vemos la razón porque ahí está parte del encanto del documento. Ver que aparecía tantas veces, me ha hecho pensar qué sentido tenía la presencia de esa palabra y decidí analizarla unida a la palabra que también aparece muchísimas veces. La palabra Iglesia viene de la palabra griega “Ekklesia” que significa y también, aunque este significado se utiliza menos, y he llegado a la conclusión de que el Papa Francisco nos CONVOCA a CAMINAR juntos en busca de soluciones para PERSONAS, no de soluciones para mejorar o completar documentos, o hablar de instituciones de otra forma. El centro de la Exhortación es la PERSONA.

AUTOGRAFO PAPA FRANCISCO

En su ensayo Desnudez, compuesto a su vez por una colección de pequeños ensayos, el filósofo Giorgio Agamben, en el titulado ¿Qué es lo contemporáneo? entre otras preguntas se formula ésta: “¿Qué significa ser contemporáneo?” Y responde así: es aquel que mantiene la mirada fija en su tiempo, para percibir, no sus luces, sino su oscuridad. El poeta contemporáneo, el filósofo contemporáneo, puede percibir sus luces, pero lo que le caracteriza es la visibilidad de lo oscuro. Creo que el Papa Francisco es contemporáneo y percibe la oscuridad y el caos en el que vivimos. […] consideraré la situación actual de las familias en orden a mantener los pies en la tierra [6]. Por eso habla y escribe para encender linternas más que para iluminar directamente porque la experiencia de cada uno, su linterna, dará matices que iluminarán la oscuridad, los problemas reales de la vida de muchas personas, con matices de intensidad o de color apropiados a cada una de esas personas.

Al citar el verso de Borges toda casa es un candelabro (8) interpreto que Francisco quiere transmitir una imagen de familia donde todos los miembros unidos, como los brazos de un candelabro al eje del mismo, mantienen a la vez la unicidad de cada uno como las velas de ese candelabro. En un lenguaje coloquial se podría decir que no somos ‘medias naranjas de nadie’ sino naranjas enteras.

Asume que es muy difícil solucionar los problemas, pero es mejor conocerlos que vivir conformes en la ignorancia. Es más sano aceptar con realismo los límites, los desafíos o la imperfección, y escuchar el llamado a crecer juntos, a madurar el amor y a cultivar la solidez de la unión, pase lo que pase [135]

Hay que tomarse su tiempo ante la Exhortación. El hilo conductor que une los nueve capítulos es eminentemente pastoral. El texto está escrito sobre una sólida base: la Biblia, que es el marco del documento; la cultura del tiempo; la teología de la familia; y la muy personal forma de pensar y de expresarse este Papa. Estamos ante una Exhortación a tres voces: la del magisterio de la Iglesia manifestado en las citas de Juan Pablo II, Benedicto XVI y, Pablo VI; la de los Padres sinodales y la del propio Papa Francisco.

• La Biblia: Desde el principio el Papa insiste en que la familia se entiende a partir de la Biblia con todos sus modelos, desde el Génesis hasta el Apocalipsis. Sin embargo, si se lee con mucha atención se ve que hay un modelo de familia que no ha salido a la luz: el modelo de familia del Cantar de los Cantares. Es un modelo más y aquí no aparece.

• La cultura del tiempo: Es una preocupación constante del Papa Francisco acercar el mundo y la Iglesia. Repito: acercar el mundo y la Iglesia; no acercar el mundo a la Iglesia que sería muy diferente. Nos CONVOCA a CAMINAR juntos en misión. Hay que moverse hacia fuera.
El Papa pasa a exponer, ampliamente, su conocimiento concreto de la sociedad actual sin idealizar y sin juzgar. Deja claro que para él es importante no hacer de la Iglesia una sociedad apartada, desconectada de la realidad del mundo, o peor todavía, hacer de la Iglesia un espacio de juicio para el mundo.
Ve necesario el anuncio de la vida según el evangelio, pero con mucha humildad al mismo tiempo que hace, e invita a la Iglesia a hacer, una autocrítica sobre la forma en la que ha hablado del matrimonio (nº 36-37).
Habla de pastoral positiva, acogedora, que posibilita una profundización gradual de las exigencias del evangelio. Y habla de la poca capacidad proactiva para mostrar caminos de felicidad (nº38), es decir, nos habla de la poca iniciativa que hemos tenido en el desarrollo de acciones creativas y audaces para generar mejoras en el campo de la pastoral familiar. Dicho claramente que hemos vivido del ‘porque siempre se ha hecho así’.

• La teología de la familia: La mayor parte de la Exhortación consiste en una relación de sabios consejos para vivir la vida de familia según el evangelio. El lenguaje, y este es el otro gran encanto del documento, es fresco, sencillo, y asequible para todos, lo que no es obstáculo para presentar una continuidad con el Magisterio de la Iglesia (tan formal en tono y forma), ni para abordar cuestiones sobre sexualidad con toda naturalidad. Las ya tradicionales, en el mejor sentido del término, tres palabras: y que tan regularmente repite el Papa, están presentes, en ese día a día de la familia porque es necesario desarrollar hábitos para interiorizar los valores desde niños [266].
El ideal del matrimonio no puede rebajar sus expectativas, sin embargo, la palabra rigidez queda excluida.

• La forma de expresarse de este Papa: Que cite a Beneditti, Borges, Octavio Paz, Josef Pieper (que pasa muy desapercibido pero citando tanto a Santo Tomás era difícil que no apareciera), Erich Fromm, Gabriel Marcel, Dietrich Bonhoeffer, Martin Luther King, o la película El Festín de Babette, es una muestra más de lo importante que es salir y que ’fuera’ hay tanto bueno como dentro y, además, explicado de otra manera. Y, por supuesto, no podía faltar el sentido del humor. Que no pasa nada por provocar una sonrisa en un documento oficial. Eso de no ver a las suegras como ‘seres invasores’ [198] es antológico citarlo así en una Exhortación Apostólica.

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TODA CASA ES UN CANDELABRO (II)
¿Ha cumplido sus expectativas la exhortación? Sí y no. Ya se sabe que nunca llueve a gusto de todos. La palabra ternura es citada veinte veces. Es evidente que la ternura es importante en el documento. Para muchas personas, sobre todo teólogos acostumbrados a escribir para demostrar cuánto saben pero sin tener en cuenta que no los entiende nadie, la ternura será una cursilería. La ternura, que es la pasión en reposo, recorre transversalmente todo el texto porque también conlleva como don la capacidad de conversión. Y a eso estamos llamados, a la conversión que nos haga más flexibles ante situaciones lacerantes en las que cualquiera puede llegar a caer. A partir de aquí habría que ver ya la ternura como categoría teológica.

En este sentido sí, la Exhortación ha cumplido las expectativas porque no es rígida; ni casuística; porque señala caminos por los que transitar en busca de soluciones; porque el comentario a ICor 13, 4-7 no es nada ñoño y esa precisión que hace el Papa (porque la frase no tiene cita y no va entrecomillada, así que es de él) en la traducción del verbo amar desde el hebreo: ‘hacer el bien’, lo que amplía mucho el campo del amor; porque literalmente dice: Hace falta liberarse de la obligación de ser iguales. También ha sido curioso que el Sínodo no abordase la virginidad y el Papa lo haga.
Ha sorprendido a bastantes la naturalidad y frescura con la que habla de la sexualidad, de la pasión, del erotismo y esa especie de guiño pícaro que lanza, apoyándose en la Biblia: Algunas corrientes espirituales insisten en eliminar el deseo para liberarse del dolor. Pero nosotros creemos que Dios ama el gozo del ser humano, que él creó todo «para que lo disfrutemos» (1 Tm 6,17). Dejemos brotar la alegría ante su ternura cuando nos propone: «Hijo, trátate bien […] No te prives de pasar un día feliz» (Si 14,11.14) [149]

Ante las perspectivas pastorales, la necesidad de formación destaca como prioridad: Junto con una pastoral específicamente orientada a las familias, se nos plantea la necesidad de «una formación más adecuada de los presbíteros, los diáconos, los religiosos y las religiosas, los catequistas y otros agentes pastorales»[233]. En las respuestas a las consultas enviadas a todo el mundo (aunque no en todas las diócesis hubo posibilidad de trabajar esas preguntas), se ha destacado que a los ministros ordenados les suele faltar formación adecuada para tratar los complejos problemas actuales de las familias. En este sentido, también puede ser útil la experiencia de la larga tradición oriental de los sacerdotes casados [202] […] Los seminaristas deberían acceder a una formación interdisciplinaria más amplia sobre noviazgo y matrimonio, y no sólo en cuanto a la doctrina […] La presencia de los laicos y de las familias, en particular la presencia femenina, en la formación sacerdotal, favorece el aprecio por la variedad y complementariedad de las diversas vocaciones en la Iglesia [203]. Habrá que ver cómo se puede desarrollar, hasta donde se puede llegar y hasta donde nos dejan llegar a los laicos, porque esta Exhortación es un poco vendaval para parte del clero. Evidentemente se han cumplido muchas expectativas, sin embargo, respecto a Acompañar, discernir e integrar la fragilidad, que es el capítulo octavo, no sé si decir que deja la pelota en el tejado de los obispos, o que se acabó la famosa frase ‘Roma locuta, causa finita’.

Hasta no hace mucho tiempo en homilías, charlas, y en algunas cadenas de radio y Tv se escuchaba decir de forma contundente que la Iglesia no excluía a los divorciados vueltos a casar, sino que eran ellos mismos, con la decisión de volverse a casar, quienes se autoexcluían. Quienes así opinaban se sentían respaldados por una jerarquía (de mayor o menos rango) que en su conjunto se manifestaba a una sola voz (bien es verdad que ‘off de record’ algún miembro de esa jerarquía de mayor o menor rango, mostraba tener un corazón de carne. Pero siempre ‘off de record’).
Desde hace un tiempo, tres años y poco más, la música suena parecida pero la letra se va modificando. En algunos casos ha habido que improvisar lecciones de canto a toda prisa y, con mucho esfuerzo, ya no se oye una sola voz, lo cual tampoco significa que estemos ante una maravillosa polifonía!!! Pero algo va cambiando.

TODA CASA ES UN CANDELABRO (y III)
En todo caso no va a ser fácil CAMINAR juntos buscando soluciones. Creo que laicos y clero, en este tema concreto, tenemos percepciones muy diferentes respecto a las soluciones de los problemas de la ‘fragilidad’. Intentar equilibrar y aproximar puntos como los siguientes que cito, no va a ser nada fácil. Pero ese es el reto y nuestra obligación como pastores y laicos de responder a esa CONVOCATORIA que lanza el Papa Francisco en esta Exhortación para CAMINAR juntos.

– El camino de la Iglesia es el de no condenar a nadie para siempre y difundir la misericordia de Dios a todas las personas que la piden con corazón sincero […] Porque la caridad verdadera siempre es inmerecida, incondicional y gratuita»]. Entonces, «hay que evitar los juicios que no toman en cuenta la complejidad de las diversas situaciones, y hay que estar atentos al modo en que las personas viven y sufren a causa de su condición» [296].

– Obviamente, si alguien ostenta un pecado objetivo como si fuese parte del ideal cristiano, o quiere imponer algo diferente a lo que enseña la Iglesia, no puede pretender dar catequesis o predicar, y en ese sentido hay algo que lo separa de la comunidad (cf. Mt 18,17). Necesita volver a escuchar el anuncio del Evangelio y la invitación a la conversión. Pero aun para él puede haber alguna manera de participar en la vida de la comunidad, sea en tareas sociales, en reuniones de oración o de la manera que sugiera su propia iniciativa, junto con el discernimiento del pastor [297].

– Son bautizados, son hermanos y hermanas, el Espíritu Santo derrama en ellos dones y carismas para el bien de todos. Su participación puede expresarse en diferentes servicios eclesiales: es necesario, por ello, discernir cuáles de las diversas formas de exclusión actualmente practicadas en el ámbito litúrgico, pastoral, educativo e institucional pueden ser superadas. Ellos no sólo no tienen que sentirse excomulgados, sino que pueden vivir y madurar como miembros vivos de la Iglesia, sintiéndola como una madre que les acoge siempre, los cuida con afecto y los anima en el camino de la vida y del Evangelio [299].

– Sólo cabe un nuevo aliento a un responsable discernimiento personal y pastoral de los casos particulares, que debería reconocer que, puesto que «el grado de responsabilidad no es igual en todos los casos», las consecuencias o efectos de una norma no necesariamente deben ser siempre las mismas [300].

Respecto a la famosa nota 351 llama la atención que ponga esa cita en nota a pie de página y no lo integre en el texto en el que quedaría perfectamente visible, y, posiblemente, no daría lugar a tantas interpretaciones ya que se leería seguido a la situación objetiva de pecado y que no sea subjetivamente culpable o que no lo sea de modo pleno [305]. Es decir, las palabras objetivo y subjetivo estarían más próximas. ¿Estrategia pontificia o pedagogía papal para mostrar que el texto también está a pie de página? Pero repito que va a ser un reto y más, cuando anteriormente se ha hablado de inculturación [3] e indudablemente aparecerán comparaciones.

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Para mí hay un punto en el que la Exhortación no ha cumplido con las expectativas. Deseamos ante todo reiterar que toda persona, independientemente de su tendencia sexual, ha de ser respetada en su dignidad y acogida con respeto, procurando evitar «todo signo de discriminación injusta», y particularmente cualquier forma de agresión y violencia [250]. En el curso del debate sobre la dignidad y la misión de la familia, los Padres sinodales han hecho notar que los proyectos de equiparación de las uniones entre personas homosexuales con el matrimonio, «no existe ningún fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia [251]. Por supuesto que el respeto, el trato justo, la acogida, y la condena de la violencia son elementos indiscutibles. Puedo llegar a entender que no se equipare al matrimonio la unión de personas del mismo sexo, sin embargo no puedo dejar de pensar ¡qué lejos queda aquella famosa frase pronunciada por el Papa Francisco a su regreso de la JMJ de Río de Janeiro: Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarlo?

Ya no se advierte con claridad que sólo la unión exclusiva e indisoluble entre un varón y una mujer cumple una función social plena, por ser un compromiso estable y por hacer posible la fecundidad. Debemos reconocer la gran variedad de situaciones familiares que pueden brindar cierta estabilidad, pero las uniones de hecho o entre personas del mismo sexo, por ejemplo, no pueden equipararse sin más al matrimonio. Ninguna unión precaria o cerrada a la comunicación de la vida nos asegura el futuro de la sociedad [52].
Es la última frase la que me chirría Ninguna unión precaria o cerrada a la comunicación de la vida nos asegura el futuro de la sociedad. No entiendo que se pueda escribir esta frase si en el nº 36 se dice: Por otra parte, con frecuencia presentamos el matrimonio de tal manera que su fin unitivo, el llamado a crecer en el amor y el ideal de ayuda mutua, quedó opacado por un acento casi excluyente en el deber de la procreación. Es decir, si el matrimonio es crecer en el amor y el ideal de ayuda mutua. ¿Acaso no puede suceder eso mismo en una pareja del mismo sexo? Esto es campo común a toda relación sea heterosexual u homosexual.

Ya que se ha hecho tal alarde de lenguaje diferente, que suena a nuevo, a fresco, al menos haber dicho las cosas de manera diferente. Como mínimo. Que no sonara a lo de siempre. Sinceramente creo que nos falta acercarnos a los homosexuales sin esa especie de condescendencia propia de quien intenta disimular sentirse superior o mejor. Y con esta Exhortación sería muy fácil hacerlo. Sería cuestión de seguir el tono de la misma, caso a caso. Si todas las familias, si todos los matrimonios, si todos los divorcios no son iguales, si cada caso es diferente ¿por qué no aplicar esa misma casuística a las parejas homosexuales? No todas son iguales, no todas tienen la misma historia, no todas son producto de una misma realidad. Pero la mayoría de las parejas que abiertamente se confiesan homosexuales y cristianas, sí sufren lo mismo.

La Iglesia es familia de familias, constantemente enriquecida por la vida de todas las iglesias domésticas [87], ¿acaso una pareja del mismo sexo con sus altibajos, como cualquier pareja, no tiene cabida en esa familia de familias? Deseo que los homosexuales no se sientan los nuevos excomulgados. Aclaro: digo ‘se sientan’, no que sean. Y espero que, CAMINANDO juntos, seamos capaces de ver que Jesús de Nazaret no excluyó a nadie. Estamos ante una Exhortación que no impone sino que propone, que alienta una colegialidad que va más allá de la propia entre los obispos y de éstos con el Papa, que termina con el ‘café con leche para todos’, que más que abrir puertas sugiere caminos, y que lanza retos complicados y asumibles en la misma medida.
Ahora solo falta ponerse manos a la obra.

Y un consejo, lean el discurso de presentación de la Exhortación del Cardenal Christoph Schönborn, háganlo como introducción o como conclusión a la lectura de la Exhortación. Merece la pena.

Este es el enlace:
http://es.radiovaticana.va/news/2016/04/08/presentaci%C3%B3n_del_cardenal_
sch%C3%B6nborn_de_%E2%80%9Camoris_laetitia%E2%80%9D/1221248

Fotos: www.radiovaticana.va ; www.newsva.va ; www.dodees.es

He ganado un premio

De momento no es Nobel (en ninguna de sus versiones), ni el Cervantes, ni el Pulitzer, ni una vuelta al mundo, ni conocer en persona al Papa Francisco. Sin embargo, no importa. Lo importante es haber podido concursar porque alguien ha tenido la idea, ha promovido el concurso, ha creado la ilusión, y ha pensado en el marketing de su empresa. Ese es un buen premio en sí mismo: una sencilla y buena idea puesta en marcha por iniciativa de un buen equipo.

Las RRSS bien utilizadas son un tesoro; si, además, están bien gestionadas pasan a la categoría de ‘tesoro etrusco’. Y eso pasa aquí y ahora. El concurso ha sido promovido por la revista Vida Nueva, publicación hermana de ésta donde vive mi blog, para celebrar que se había llegado a los 10.000 seguidores en twitter. Enviar un twitt con el hashtag #SomosVN10mil, así de sencillo.

RMCJIT COM

La revista donde vive mi blog ‘Todo irá bien’, revista 21, celebró su número mil con la creación de un blog llamado ‘21 cumple mil’ cuyo hashtag era, lógicamente, #21cumpleMIL. Cuánta importancia le damos a las cifras redondas, ¿verdad?

En ambos casos, pequeños gestos y grandes ideas que proporcionan felicidad a unos, por poder escribir, y a otros, por poder leer.

Mi relación con ambas publicaciones viene de lejos. Las he visto en mi casa toda la vida. A consecuencia de un traslado de domicilio, les perdí la pista un tiempo. Más tarde las recuperé y, ahora, de alguna manera, formo parte de ellas gracias a internet. ¡Sorpresas que da la vida!

Lo que no es ninguna sorpresa es el resultado de una buena gestión de las RRSS. Esa buena gestión, aunque no nos conozcamos personalmente, permite crear lazos de buena relación que, ¡sabe Dios donde nos llevarán!
A los que gestionan las RRSS, y a los que trabajan en el departamento de Márketing: GRACIAS!!!!!!

Las buenas y sencillas ideas escasean y mucho más escasea la idea de hacer feliz a la gente. No se necesitan grandes eventos, ni máxima expectación. La verdadera felicidad está siempre en pequeños gestos e ideas.

TUS IMAGENES DE COM

Sí, he ganado un premio. Sin embargo, el verdadero premio es conocer a gente que merece la pena, a gente que transmite ilusión con su trabajo. De verdad, el premio sois vosotros.

Imégenes: www.tusimagenesde.com y www.rmcjit.com

QUE LLEGA ‘TODOS LOS SANTOS’!! Y ALGO MÁS… POR DESGRACIA

Halloween es la contracción de All Hallow’s Eve, que significa ‘víspera de Todos los Santos’, y que es el resultado de mezclar churras con merinas. Nada más.

Los pueblos celtas celebraban el fin del verano y de la recolección de las cosechas con una fiesta en la que colocaban, al principio, fuego en la entrada de las cuevas, chozas o graneros donde se almacenaba el grano, para protegerlo de los malos espíritus.

Con el tiempo, el fuego se colocaba en pequeños farolillos en las ventanas de las casas. Como se trataba de ahuyentar a los espíritus que podían estropear la cosecha, alguien pensó que los farolillos debían provocar miedo, y de ahí las calabazas vacías y recortadas con extrañas formas que, con el fuego dentro, espantaban a los espíritus.

CALABAZA HALLOWEEN BLOGMILLEPAPILLONS

Ahora resulta que, según Wikipedia, Halloween es “una fiesta moderna resultado del sincretismo originado por la cristianización de las fiestas del fin de verano de origen celta”. ¡Vivir para ver… en wikipedia! Es decir, que el cristianismo impuso la norma de disfrazarse de cuanto más monstruo mejor y de ir por las casas con la tonta cantinela de ‘truco o trato’.

Los pueblos celtas, efectivamente, celebraban el fin del verano y de la cosecha. Hasta es posible que la antigua costumbre de dejar velas encendidas toda la noche en las casas, la víspera del día de difuntos, del día 2 de noviembre, tuviera esa raíz. Pero lo de los disfraces, las fiestas, las salidas a buscar caramelos a cambio de no asustar y demás, eso nunca ha sido cristiano. Ha sido importado, que no es lo mismo.

La celebración celta viajó con los irlandeses a Estados Unidos y allí, se desvirtuó. Y como nosotros no sabemos mirar en nuestras raíces, ni recuperar muchas costumbres de nuestra historia, pues copiamos Halloween porque da más de sí. A saber: puente laboral (casi siempre), disfraces, cenas con amigos, posibilidad de hacer escapadas de dos o tres días, venta de galletas y pasteles con forma de calabaza…

Y lo peor de todo, la paradoja, vivimos en una sociedad que esconde la muerte en hospitales y tanatorios, que ‘protege’ (entrecomillo a idea) a los niños para que no vean a un difunto, los abuelitos o quien toque de turno se han ido de viaje, no se ha muerto y, sin embargo, no importa que se disfracen de esqueleto, de horrible monstruo, de bruja o de lo que sea. La cuestión es ser como todos.

El problema vendrá cuando estas criaturas crezcan y… ¿en qué creerán? ¿a quién recurrirán cuando vean que la muerte es irreversible? ¿qué pasará por sus cabezas cuando el monstruo de su problema de turno no desaparezca como el del disfraz? Es lo que pasa al mezclar churras con merinas.

Puede que ya haya una generación perdida, pero todavía estamos a tiempo de recuperar la verdadera esencia de la festividad de Todos los Santos y de la conmemoración del día de Difuntos. Y ya puestos, se les podría decir a los niños que, efectivamente, sus abuelos o quien toque de turno, no se ha muerto, porque los cristianos no contamos entre los muertos a los nuestros, para nosotros son difuntos y difunto, en el origen, significaba aquel que había terminado algo. Nuestros seres queridos, han terminado de caminar por aquí, han cumplido su misión, no se han muerto.

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¡Qué distinta perspectiva de la vida y de la muerte tendrían si supieran sencillamente eso! San Agustín decía en una oración “la muerte no es nada, sólo he pasado a la habitación de al lado” y “¡si conocierais el don de Dios y lo que es el Cielo!”

Nuestra cultura no es la cultura de Halloween. En nuestra cultura solo hay espacio para la esperanza, que es tan bonita que por sí misma espanta a los monstruos, que es tan luminosa que por sí misma lo llena todo. ¿De verdad nos hace falta Halloween?

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Y, para terminar, ¡lo que faltaba! Con esto de Halloween, hasta los huesos de santo de nuestras pastelerías tienen que competir con las galletas y pasteles de calabaza. Seremos…

Los mejores años de mi vida

Mientras escribo esto faltan solamente unos días para que se cumpla un mes de tu partida. ¡Cómo pasa el tiempo!

Has sobrevivido siete años a un derrame cerebral del que nadie pensaba que pudiera salir. Tu calidad de vida fue, posteriormente, muy buena. Saliste adelante, también, de un ‘tropezón’ que te costó romperte las dos piernas; volviste a caminar aunque solo por casa y salíamos a la calle en con la silla de ruedas que aceptaste con naturalidad, y dando gracias a Dios por poder tenerla a tu alcance.

Y así seguías tú, fuerte con tu vida, animando, leyendo y contándome las historias de los libros

LIBROS 1

y viajando a través de los reportajes de viajes que ponían en televisión. Cuando llegaba a casa y me contabas qué ciudad o país habías visto, lo hacías con tanto entusiasmo que me daba miedo entrar al dormitorio y encontrarme el equipaje de las dos preparado, listo para salir.

VIAJES

Una mañana de septiembre, sin más, tu corazón decidió descansar para siempre y se paró. No se pudo hacer nada. Te fuiste en silencio, en tu casa, como siempre habías dicho que te gustaría porque los hospitales están muy deshumanizados, según me repetías desde hace mucho tiempo, celebrando todo en privado, de forma discreta.

Te preocupaba que mi vida girara, en su mayor parte, en torno a ti. Hacías mal en preocuparte, han sido los mejores años de mi vida.

Ha sido una época de intimidades, confidencias, miradas, cariño, complicidades, alguna diferencia de opinión (que de todo tiene que haber en la convivencia) pero, sobre todo, ha sido nuestro tiempo, y tu, desde tu eternidad, y yo, desde mi finitud, lo tenemos ahora grabado en nuestro corazón porque ya sabes que el amor es más fuerte que la muerte.

Haber estado pendiente de ti, cuidarte, protegerte, quererte ha sido lo más maravilloso que he podido vivir.

Gracias, mamá, por haberme regalado los mejores años de mi vida.

MARGARITAS

No estoy contenta porque no es la situación más idónea para estarlo, sin embargo, soy feliz. Lo entiendes, ¿verdad? Soy feliz por lo que humanamente hemos vivido y nos hemos entregado.

Para ti ya no hay tiempo, para mí pasan los días; días en los que te echo de menos y te añoro pero siempre desde la tranquilidad de saber que estás bien, mejor cuidada que conmigo, y desde la felicidad de recordar, cada día, que me regalaste los mejores años de mi vida.

Cuando nos volvamos a ver será ya en el tiempo sin tiempo. Hasta entonces, ya sabes, te quiero; y tu a mí, ya lo sé.