Protocolo evangélico

Los viajes del Papa Francisco se analizan desde puntos de vista distintos en las diferentes publicaciones, tanto digitales como de papel, y nos presentan reflexiones que van en la línea de esas publicaciones. Se da mucha importancia a los discursos, homilías, saludos… Con el Papa Francisco también hay que estar muy al tanto de las imágenes ya que, en muchas ocasiones, transmiten tanto o más que sus palabras.

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Hay quien, insistente y machaconamente, repite que el Papa se salta el protocolo, que ese o aquel gesto ha roto el protocolo, que tal intervención estaba fuera de protocolo. No, no es cierto. El Papa Francisco no se salta el protocolo porque el protocolo no puede saltarse, ni romperse. Lo que sucede es que Francisco ha impuesto su protocolo que es, por otra parte, lo que hace todo el mundo cuando ocupa el puesto más alto en una institución. Él le ha dado su aire, su estilo.

Contrariamente a lo que muchos puedan pensar, la Biblia tiene páginas que son auténticas clases de ceremonial y protocolo. Algunos ejemplos: ISam, 9,13, nos informa del orden en empezar a comer; ICro 13, 7-8, nos cuenta la disposición del Arca de la Alianza para su traslado a Jerusalén y el orden de las personas que la acompañaban; Ez 14, 1, en una sencilla frase nos transmite la colocación de los ancianos; Lc 14, 7-11, nos habla de la precedencia a la hora de colocar a los invitados en un banquete; y, finalmente, la Última Cena, (Mc 14,12-14; Mt 26,17-29; Lc 22,7-23) nos dicen dónde se celebró la cena, en el segundo piso, en una sala grande, que era un lugar de honor de la casa, y quienes estaban. Jn 13, 4-5, nos relata el gesto que se tenía con los invitados.

El Papa Francisco impone un protocolo muy evangélico porque, aunque ciertamente es el Jefe del Estado Vaticano, sobre eso, es el pastor de muchos millones de creyentes que es a los que va a visitar. También está encantado de recibir a cuantos no creyentes se acercan.

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Protocolo significa orden, así de sencillo. Y las visitas del Papa están muy ordenadas en sus horarios para poder llegar a todos los sitios que quiere ir. Lo que haga ya en esos sitios, lo ha decidido él antes de la organización del viaje, junto con su equipo de seguridad, la Secretaría de Estado… Si un tradicional discurso es sustituido por un baile, o por un grupo de niños cantando y luego abrazando a Francisco, ¿quién se atreve a decir que eso no es protocolo? No podemos olvidar que Jesús, al ver que los discípulos apartaban a los niños que se acercaban dijo: “Dejad que los niños se acerquen a mí” (Mc 10,14; Mt 19,14) ¿Desde cuándo no ir a visitar un museo o una exposición y, a cambio, ir a visitar la casa de una humilde mujer, Lorenza en este viaje, que se encarga de cuidar a todo el que se acerca por allí, no es protocolo? IRe 17,7, nos relata la visita de Elías a la viuda de Sarepta.

Todo en Francisco es protocolo evangélico. Tal vez un tipo de protocolo que no estamos acostumbrados a ver pero que deberíamos conocer, porque es del que bebe nuestro protocolo de cada día. No olvidemos que nuestra cultura es de tradición judeo-cristiana. Esa es nuestra fuente.

Imágenes cortesía de: www.vidanuevadigital.com y www.eltiempo.com

Barcelona 17 de agosto

Hace unas cuatro horas que se ha producido el atentado de Barcelona. Las RRSS están que echan humo. Pese a todas las peticiones de no difundir imágenes, los primeros en saltarse la petición a la torera son los grandes medios de comunicación. ¿Derecho a la información? Se puede informar sin mostrar los cuerpos y el desasno siendo nunca momento oportuno, este atentado llega en un re causado. Los políticos ya están reunidos.

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Dentro de poco comenzarán los análisis, los comentarios. Los habrá de todo tipo porque, además, no siendo nunca tiempo oportuno para que haya un atentado, éste llega en un momento especialmente sensible para la sociedad.
Sin miedo, sin reproches, sin mirar el color de la piel. Lo único que queda es una reflexión serena, toda la atención a los heridos, a sus familias y una oración especial por los fallecidos y por sus familias.

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Que Dios nos ayude a todos.

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Esta es la escandalosa cifra que un equipo de futbol francés ha pagado por un jugador, Neymar, vía país de dudosa reputación y fama, Qatar.

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222 es el código telefónico para llamar a Mauritania. En este país africano la mitad de la población vive con 1’25$ al día. El 4% de su población está literalmente esclavizada. De 1902 hasta 1960 fue una colonia francesa en la que no se invirtió nada. La esperanza de vida de sus habitantes no supera los 55 años. La mayor parte de la población es analfabeta, principalmente las mujeres.

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Realizan los pocos tratos comerciales mediante la palabra con lo que nunca pueden justificar la propiedad de nada, lo que implica que pueden ser desalojados de una parcela de tierra con toda facilidad. Salvo algunas ciudades costeras, la mayoría no tiene electricidad, ni agua. La sequía y la falta de recursos para gestionar la poca agua que tienen complica la situación.

Casa África es el órgano que mantiene allí España como puente con los mercados de los países del África occidental. Los mauritanos más poderosos (los menos y tal vez mejor no saber la razón de esa situación) tienen bastante contacto con Canarias y viajan allí con frecuencia.

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No nos engañemos. Esto es sólo un espejismo en el drama de un país que, según el Índice de Desarrollo Humano que realiza la ONU, está entre los de peor calidad de vida del mundo. 222 millones de euros, bien gestionados, hubieran servido de mucho en Mauritania. Y quien dice en Mauritania podría decir en otros muchos países del mundo.
Los medios de comunicación han recogido todos los comentarios sobre semejante ‘transacción comercial’ y sobre lo que se podría comprar una persona con 222 millones de euros: casas, flotas de aviones, viajes espaciales, yates de lujo…

Sin embargo, todos los medios repiten, a modo de cantinela, una frase que evidencia la realidad en la que viven, a gusto por lo que se ve, los admirados jugadores de futbol: “Fulanito tendría que pagar una clausula de XXX millones de euros para recobrar su libertad”.

Expuestos al público para ser vendidos y comprados. Siempre pendientes de que una lesión no los deje inservibles y sin valor alguno. Esclavos con millones, pero esclavos al fin que tienen que pagar o someterse a quién paga por ellos para recobrar ¿la libertad?

Fotos:
www.telemadrid.es
www.countryreports.org
www.edition.cnn.com

Los ángeles de Charlie

LOS ÁNGELES DE CHARLIE

Fue la típica serie de televisión a la que con el paso del tiempo convirtieron en película. Sin embargo, no me refiero a estos ángeles por muy famosos que fueran, sino a los que han tenido más que trabajo extra para proteger al bebé Charlie Gard, víctima de una enfermedad genética y, todavía peor, víctima de la decisión del Estado.

Han pasado ya unos días desde que Charlie nos dejó para siempre. En su corta estancia entre nosotros solamente ha conocido del Estado su peor cara, y realmente me pregunto si después de esto y de las muchas muertes de personas mayores en países donde la eutanasia se aplica sin necesidad de consentimiento del paciente o del mayor, la podrá tener buena alguna vez. Ese inhumano Estado, que debería proteger a sus ciudadanos, decidió que Charlie era inservible y le denegó, a través de la decisión de un tribunal de justicia ¿justicia?, el posible tratamiento para el que sus padres pidieron ayuda y, las generosas donaciones de sus conciudadanos hubieran hecho posible, porque Charlie era un caso sin remedio, y como tal fue trasladado a un hospital para terminales. Ni pudo regresar a su casa como querían sus padres, siquiera para morir en un entorno menos frío que el de un hospital.

Sí, ya sé. Hay y habrá muchos ‘Charlies’ en la vida. Sin embargo, este Charlie, al hacerse público su caso, nos ha evitado tener que imaginar que algo así podría pasar porque esto estaba pasando. Charlie se ha convertido en la imagen real del despropósito humano de convertir al Estado en el dueño absoluto de la vida. Por cierto, a la acción de negar cualquier posibilidad de tratamiento, aunque fuera experimental, y condenar a muerte al pequeño Charlie, los amantes de la filosofía del lenguaje lo habrán llamado ‘post aborto natal’. Así lo define el “Journal of Medical Ethics”. ¡Hace falta ser cínicos y cobardes! No se atreven a llamar a las cosas por su nombre.

Charlie ya es el símbolo de los bebés que son más hijos del Estado que de sus padres. Sin embargo, paradojas de la vida, Charlie también es quien nos grita, desde su silencio, dándonos la oportunidad de cambiar de rumbo. Alguien podrá decir que, si el Estado ha tenido la potestad de decidir sobre la vida de Charlie, será porque los ciudadanos se la dieron. Puede, pero si se le dio esa potestad también se le podrá quitar.

Charlie Gard es una persona, una personita que no llegó a identificar la voz de sus padres. Charlie no servía para nada, nunca estaría operativo en ningún campo o actividad, nunca daría nada a la sociedad. Para el Estado Charlie fue algo, no alguien. Y menos todavía un sujeto con derechos.

Los ‘Ángeles de Charlie’ hubieran deshecho semejante entuerto y, con toda seguridad, hubieran encontrado cura para Charlie. Es lo que tienen las series de televisión, las películas y sus guionistas. A nosotros solo nos queda recordar a Charlie y repetirle aquello de ‘cuatro esquinitas tiene mi cama, cuatro angelitos que me la guardan’. Que ellos te guarden pequeño Charlie porque el Estado… ¡ya ves!

Christian Bobin

En la vida siempre hay que dar gracias por los amigos.
Yo antes tenía muchos. Perdón, tengo que escribir mejor la frase.
Antes creía que tenía muchos amigos. En un momento determinado, la vida me hizo el regalo de permitirme descubrir quienes eran mis amigos de verdad, y quienes estaban junto a mí por… ellos sabrán. Ahora no son importantes.

Entre los amigos que conservo, tengo uno que me mantiene al corriente de las últimas novedades editoriales y, además, de vez en cuando, me descubre a un autor que es un tesoro. De esta manera descubrí a Christian Bobin.

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Mi primer contacto con Christian Bobin fue por un libro, que recomiendo a todo el mundo que tenga suficiente sensibilidad, que se titula “El Bajísimo”. No voy a contar el argumento porque no quiero convertir este post en un comentario de libros. En este libro descubrí a un autor que, literalmente, es capaz de escribir poesía en prosa. No en vano ganó con él dos premios: Prix des Deux Magots en 1993 y Grand Prix catholique de littérature.

Posteriormente me encontré con el autor en “Negro Claro”. No me resisto a comentar que es una bellísima metáfora sobre la muerte de su esposa. Ahora estoy disfrutando de “Resucitar”, muy apropiado para el tiempo de Semana Santa que se nos acerca. Lo recomiendo en cualquier época del año.

Christian Bobin es de esos autores que cautivan por la belleza de su prosa, por la profundidad de sus ideas, por la facilidad para exponerla, por esa forma de escribir que hace que el lector se sienta en una personal conversación con él. Es de esos escritores que te ayudan a vivir.

Los temas principales por los que se desarrolla su trabajo son la naturaleza, la vida en general, los sentimientos profundos hacia personas que le han marcado mucho en la vida, y sobre un Dios que, salvo en El Bajísimo, no se asoma de forma evidente y directa, sino como la brisa suave de la que habla Elías en el Antiguo Testamento. Escribe una columna en el bimensual “Le Monde des Religions”, que se llama “La mirada poética”.

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Pese a los premios ganados se mantiene como un escritor muy discreto en lo referente a la vida pública. Nunca aparece en certámenes literarios, raramente en algún programa de televisión, muy seleccionado, siempre solo, no en debate con otros. Quienes le conocen dicen que es amable, atento y lento porque se mueve sin prisa, como si el tiempo no fuera un lujo hoy en día. Porque, tal vez, para él no es un lujo. Su lujo es su vida y la decisión de vivirla como ha decidido hacerlo: en tranquilidad, viviendo cada acontecimiento cuando llega y atendiéndolo como si no hubiera más vida.

Todo esto se refleja en esa literatura de la que es maestro. La literatura de los sentimientos, de los afectos, del dolor, de la paz, de saberse único y no por ello mejor que otros.

Si alguien quiere descubrir un tesoro, que no lo dude. Acérquese a una librería y pregunte por Christian Bobin. No se arrepentirá.

Fotografías cortesía de: www.lemondedesreligions.fr

La parcela cósmica

Seguimos con naufragios muertes en el Mediterráneo; mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas; personas hacinadas en campos de ‘refugiados’ llamando a la puerta europea; la justicia condenando a un ‘robapollos’ y retorciéndose a sí misma para exculpar a unos ‘roba…’; algún recién llegado empeñando en levantar muros y facturándolos al vecino; otros, llegados hace años, sin ver las vallas con concertinas; en muchos barrios de nuestras ciudades la pobreza y la miseria se hacen la competencia. No hace falta estar cada día pendiente de las noticias. Por desgracia varían poco.

Sin embargo, esta semana algo nuevo nos sorprendió. Novedoso para los profanos e ilusionante para los profesionales que leen el universo como si fuera un libro abierto: ¡Un sistema solar con siete tierras y algunas con la posibilidad de tener agua! ¿No es maravilloso?

Al leer la noticia pensé en lo que habría disfrutado Galileo con el descubrimiento y en lo que estará disfrutando, porque en el Vaticano, en la Pontificia Academia para las Ciencias, la noticia les ha entusiasmado.

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De momento el viaje a TRAPPIST-1, que así se llama el astro que da nombre a ese sistema solar, es un poco complicado. Harían falta unos 200 años para recorrer la distancia de los 39 años luz que nos separan, y unos 80 años, ida y vuelta, para recoger algún posible sonido. No disponemos de la tecnología de la nave Enterprise de Star Trek o del Halcón Milenario de Star Wars, pero ¡todo llegará, estoy segura!

Mientras esto llega me pregunto, ¿cómo se incorporan estos descubrimientos en la enseñanza? En la de los colegios e institutos habrá sido ‘tema de la semana’ en ciencias. No sé cómo ni cuándo se incorporarán a los libros de texto.

Pero mi pregunta va más allá. Recuerdo que una vez en catequesis de confirmación me preguntaron: ¿Jesús también salvó a los extraterrestres? Me viene a la mente ahora la pregunta, al ver la noticia de TRAPPIST-1 y pienso: ¿cómo se incorporan estos descubrimientos en la enseñanza de la teología? ¿Cómo se incorpora esto en la catequesis? ¿Le afecta a la espiritualidad?

Soy consciente que el primer párrafo de este post coloca a ‘años luz’ estos interrogantes de otros más apremiantes. Sin embargo, no está de más que nos cuestionemos nuestras enseñanzas, catequesis y espiritualidades. No somos el ombligo del universo. No podemos permitirnos el lujo de seguir viviendo como si sólo nos afectara lo que pasa en nuestra parcela cósmica. La frase del poeta Paul Éluard “Hay otros mundos, pero están es este”, no debe ser interpretada solamente como un bello aforismo.

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Ciertamente hay otros mundos y están en este universo de múltiples formas, a distancias astronómicas, y procedentes de aquel instante que unos llaman big-bang, otros evolución de la materia, otros literal y bíblicamente creación de Dios, y la mayoría, afortunadamente, llamamos acto del amor creador y libre de Dios sin oposición ni contradicción con las leyes físicas.

El mundo ya no es como lo aprendimos. Si la física cuántica y la espiritualidad van de la mano, si hasta nuestros bisabuelos decían eso de “hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad”, ¿por qué nos empeñamos en enseñar una teología inamovible en muchos temas, lejana años luz de la realidad que nos circunda?

Un ‘año luz’ es una medida de longitud espacial donde nuestros kilómetros parecerían puntitos imperceptibles. Dejemos que siga siendo eso, una medida de longitud espacial y no la apliquemos a determinadas cuestiones de nuestra parcela cósmica. La pobre ya tiene bastante con aguantar nuestras cortedades ‘milimetricoteológicopastorales’, y seguir sobreviviendo.

Foto cortesía de www.elmundo.es

Los jóvenes protagonistas de un Sínodo

Las conclusiones del Sínodo de la Familia todavía resuenan. Hay voces positivas y negativas que hacen realidad la sentencia de san Ambrosio (s. IV) que dice: “Donde hay misericordia está el Espíritu de Jesús; donde hay rigidez solamente los ministros”.

Con este eco de fondo, el Papa Francisco anuncia el próximo Sínodo para octubre de 2018 con un tema sugerente y necesario en la misma medida: “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”.

VAT14 CIUDAD DEL VATICANO (VATICANO) 12/05/2014.- Sacerdotes asisten a una reunión con el papa Francisco en la Ciudad del Vaticano hoy, lunes 12 de mayo de 2014. EFE/Fabio Frustaci

VAT14 CIUDAD DEL VATICANO (VATICANO) 12/05/2014.- Sacerdotes asisten a una reunión con el papa Francisco en la Ciudad del Vaticano hoy, lunes 12 de mayo de 2014. EFE/Fabio Frustaci

Que nadie se llame a engaño. No va a ser un Sínodo en el que se hablará de los jóvenes. Va a ser un sínodo en el que se hablara con los jóvenes, se escuchará a los jóvenes y hablarán los jóvenes. Y el discernimiento vocacional no va a ir en exclusiva por la vía del sacerdocio o la vida religiosa, sino que abarcará la vocación a la que cada joven pueda ser llamado, aunque reconoce, pese a las diferencias, la relación entre pastoral juvenil y pastoral vocacional.

En esta sociedad posmoderna donde el ser humano, en todas las etapas de la vida, parece dormitar más que vivir, la carta en la que el Papa Francisco les comunica a los jóvenes el próximo Sínodo, es un canto a la aventura de la vida. Hay un párrafo en el que me ha llamado poderosamente la atención una palabra: “Cuando Dios le dice a Abrahán “Vete”, ¿qué quería decirle? Ciertamente no le pedía huir de los suyos o del mundo. Su invitación fue una fuerte PROVOCACIÓN para que dejase todo y se encaminase hacia una tierra nueva. Dicha tierra, ¿no es acaso para ustedes aquella sociedad más justa y fraterna que desean profundamente y que quieren construir hasta las periferias del mundo?

Esa palabra, PROVOCACIÓN, me parece un tesoro a tener en cuenta. Podemos ver en ella un aspecto novedoso y otra forma de decir discernimiento. En este caso no tenemos que relacionar provocación con provocar, que podría tener un sentido negativo a primera vista; creo que más bien habría que ser un poco creativos y pensar en PRO-VOCACIÓN, en una manera de ir viendo la vocación, paso a paso, a la que cada uno es llamado.

Toda la carta es una invitación a seguir a Jesús, a hacerlo con seriedad y, a la vez, teniendo presente el ímpetu y las novedades que pueden aportar los jóvenes. Dice Francisco en otro párrafo: “También la Iglesia desea ponerse a la escucha de la voz, de la sensibilidad, de la fe de cada uno; así como también de las dudas y las críticas. Hagan sentir a todos el grito de ustedes, déjenlo resonar en las comunidades y háganlo llegar a los pastores. San Benito (s. VI) recomendaba a los abades consultar también a los jóvenes antes de cada decisión importante, porque “muchas veces el Señor revela al más joven lo que es mejor” (Regla de San Benito III, 3)”.

Tras esta invitación a la aventura de la vida sin miedo, sin condiciones previas, y haciendo ver a los jóvenes que su situación la han vivido otros, llega el “Documento Preparatorio”.

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Salta a primera vista que sea el evangelio de san Juan el elegido para “como inspiración para el camino que inicia”. El evangelio de san Juan no es precisamente sencillo, sin embargo tiene algo a su favor que los jóvenes agradecerán.

El cuarto evangelio es una profunda reflexión teológica que tiene como gran virtud transformar en imágenes, que fácilmente se pueden representar en la mente, lo que los otros evangelistas narran como más o menos sucedió. Un ejemplo. Marcos, Mateo y Lucas nos cuentan la institución de la eucaristía en la última cena de Jesús con los apóstoles; Juan no cuenta la institución de la eucaristía. Juan narra la acción que hizo Jesús con los doce al lavarles los pies, el trabajo más humilde que realizaban los criados de las casas de los ricos cuando llegaba algún huésped. Eso es la eucaristía, entregarse, abajarse como Jesús se entregó hasta la muerte.

Por supuesto que no podemos perder de vista la excepcional relación que Jesús tenía con Juan. “La figura de Juan nos puede ayudar a comprender la experiencia vocacional como un proceso progresivo de discernimiento interior y de maduración de la fe, que conduce a descubrir la alegría del amor y la vida en plenitud en la entrega y en la participación en el anuncio de la Buena Noticia”.

Tampoco pasa desapercibido el gesto de crear una web donde los jóvenes “puedan responder a un cuestionario sobre sus expectativas y su vida”. Esto facilitará que en todas las diócesis los jóvenes puedan participar directamente y no se den casos como en el Sínodo de la Familia en el que en alguna diócesis, probablemente por algún problema técnico, fue imposible caminar juntos (eso significa sínodo) y responder al cuestionario previo ya que era imposible encontrarlo en su web o verlo publicado en la hoja diocesana correspondiente.

El documento habla de tener presente, pese a la globalización, las peculiaridades de cada región ya que estas pueden ser sustancialmente diferentes y hacer que los jóvenes hagan planteamientos diferentes. En una palabra, se continúa con la idea ya puesta en marcha con Amoris Laetitia de que se acabó con el café con leche para todos. Hay que respetar peculiaridades culturales y geográficas, por otra parte evidentes, ya que un joven japonés no puede tener las mismas inquietudes que un joven nigeriano. Y, esto es muy importante, “no podemos olvidar la diferencia entre el género masculino y el femenino: por una parte ésta determina una sensibilidad diferente, por otra es origen de formas de dominio, exclusión y discriminación de las que todas las sociedades necesitan liberarse”.

Ante la realidad tan cambiante que vivimos el documento anima a no ver todo como un problema, sino como oportunidad y anima a no tener miedo a la multiculturalidad y a la coexistencia de varias tradiciones religiosas.

Recuerda el documento que se ha pasado de una sociedad “contra Dios” a una sociedad “sin Dios” y que los jóvenes son los que viven esta realidad de forma habitual, dándose la paradoja de que buscan formas de religiosidad alternativas donde corren el peligro de acabar en sectas, por ejemplo.

Esta es una característica que ya se está dando con frecuencia en la sociedad secularizada y es que cuanto más apartadas son las instituciones religiosas del ámbito político, más apreciadas empiezan a estar. Es decir, se está produciendo lentamente, muy lentamente y no en todo el ámbito europeo a la misma velocidad, un proceso de desecularización (si es que existe esta palabra). ¡Aleluya! Por algo se empieza.
La invitación constante a tener en cuenta las ideas y sugerencias de los jóvenes, a no tomar con desinterés muchas propuestas que hacen, “deben valorizarse las oportunidades de implicación de los jóvenes en los organismos de participación de las comunidades diocesanas y parroquiales, empezando por los consejos pastorales, invitándoles a contribuir con su creatividad y acogiendo sus ideas aunque parezcan provocadoras”, me suena a pequeño tirón de orejas a aquellos que piensan que los jóvenes con la pastoral juvenil ya tienen bastante porque son el futuro de la Iglesia. ¿Futuro? Apuesto con todo el corazón y con la cabeza a que son el presente válido, fresco y atractivo que puede ayudar a hacer presente el evangelio.

Las nuevas tecnologías y el valor que para los jóvenes tienen como herramientas de comunicación y de proyección pastoral, conviven en el documento con citas de san Isidoro, como hemos visto y con citas a la sabiduría de la Iglesia oriental en la figura de Filoxeno de Mabbug (s. V), obispo sirio. Y esto me lleva a preguntarme ¿tendremos que convencernos, aunque a algunos les cueste más que a otros, que cuanto más modernos y coherentes queramos ser más tendremos que volver la mirada hacia los primeros siglos de la Iglesia?

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A lo largo del texto del documento resuena la palabra confianza y se citan como ejemplo a jóvenes que han arriesgado, otra palabra clave, al acompasar su paso a las sugerencias del Espíritu. Se invita a los jóvenes a descubrir “¿Cómo vivir la buena noticia del Evangelio y responder a la llamada que el Señor dirige a todos aquellos a quienes les sale al encuentro: a través del matrimonio, del ministerio ordenado, de la vida consagrada? Y cuál es el campo en el que se pueden utilizar los propios talentos: ¿la vida profesional, el voluntariado, el servicio a los últimos, la participación en la política?”.

Y aquí es donde entra la PRO-VOCACIÓN (discernimiento) que el documento divide en tres apartados: Reconocer, interpretar y elegir, donde los jóvenes se sentirán a gusto e identificados porque, otro gran acierto del documento es el lenguaje. Hay que reconocer que, últimamente, vamos ganando enteros con las palabras. Y el documento reconoce el abismo que todavía existe, “A veces nos damos cuenta que entre el lenguaje eclesial y el de los jóvenes se abre un espacio difícil de colmar […]Soñamos con una Iglesia que sepa dejar espacios al mundo juvenil y a sus lenguajes, apreciando y valorando la creatividad y los talentos”.

“Toda vocación se ordena a una misión”. No hay forma más sencilla de decir que todos los jóvenes podrán desarrollar su vida, sus aptitudes, sus habilidades y encaminarlos a la misión que decidan. Podrán desarrollar su vida sin que haya dicotomías. Y para ello, los jóvenes deberán ser acompañados, pero como dice el documento: “Para acompañar a otra persona no basta estudiar la teoría del discernimiento; es necesario tener la experiencia personal en interpretar los movimientos del corazón para reconocer la acción del Espíritu, cuya voz sabe hablar a la singularidad de cada uno. El acompañamiento personal exige refinar continuamente la propia sensibilidad a la voz del Espíritu y conduce a descubrir en las peculiaridades personales un recurso y una riqueza”. Y añade un poco más adelante: “el guía espiritual remite la persona al Señor y prepara el terreno para el encuentro con Él (cfr. Jn 3,29-30)”.

Esto del guía espiritual y el tema del acompañamiento en general, me recuerda un comentario que Francisco hizo en el encuentro con jesuitas polacos durante la JMJ de Cracovia: “La dirección espiritual no es solamente un carisma sacerdotal, sino laical, es verdad”. Aunque mucho tendrá que llover para que esto se vea con normalidad.
Ya he comentado que Sínodo quiere decir caminar juntos, es decir, que se indica un movimiento. Esta caminar juntos va a ser caminar, salir, ver con los jóvenes, “aprender a dar espacio real a la novedad, sin sofocarla en el intento de encasillarla en esquemas predefinidos”.

“Los jóvenes son sujetos, no objetos”. Hay frases del documento que no necesitan más explicación. En todo caso, un aplauso. También esta: “debemos acostumbrarnos a itinerarios de acercamiento a la fe cada vez menos estandarizados y más atentos a las características personales de cada uno: junto a los que continúan siguiendo las etapas tradicionales de la iniciación cristiana, muchos llegan al encuentro con el Señor y con la comunidad de los creyentes por otra vía y en edad más avanzada, por ejemplo a partir de la práctica de un compromiso con la justicia, o del encuentro en ámbitos extraeclesiales con alguien capaz de ser testigo creíble”.

El cuestionario final es interesante. Alguna pregunta provocará algún quebradero de cabeza. Pero algo hay que dejar para el descubrimiento personal de quienes tengan que responder.

Estamos ante una nueva oportunidad de caminar juntos. Intentemos caminar, pasear, parar y admirar el paisaje, charlar, guardar silencio (otro buen consejo del documento) y, siempre, no intentar imponer nuestra voluntad. Más que nos pese, “el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes ni de dónde viene ni adónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu (Jn 3,8)”.

Fotografías cortesía de www.abc.es y Os. Romano.

Meryl Streep: buena comunicadora

La verdad es que los norteamericanos lo han tenido muy crudo en las pasadas elecciones presidenciales. Dejando de lado los populismos emergentes (y sumamente contagiosos de uno u otro signo), lo cierto es que ni uno ni otro aspirante a la Casa Blanca se puede decir que estuvieran a la altura de las expectativas, ni de los votantes (aunque esto no solo pasa en USA).

No voy a entrar a discutir cuál de ellos era mejor o peor, ni sus vidas privadas, ni sus imposibles promesas electorales, ni los golpes bajos, ni los ‘amables’ comentarios que se han dedicado. Me voy a quedar con el discurso de Meryl Streep en la entrega de los Globos de Oro, hace unos días.

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Un cierto tonillo populista también tuvo su discurso, todo hay que decirlo. Sin embargo hay que subrayar lo astutamente bien construido que estaba. Supo ganarse a la gran mayoría de los invitados y hacerlo por orden: Hollywood, los extranjeros y la prensa; supo tocar la fibra sensible de los presentes (sólo había que ver sus caras en las imágenes de tv) y de los telespectadores; puso en la mente de todos la imagen que quería poner sin dar nombres (ya se encargaron los medios de poner las imágenes en tv o las fotografías de lo que ella estaba contando, la burla de Trump de un periodista discapacitado, Serge Kovaleski, del New York Times, en plena campaña); y consiguió que el ‘no nombrado’ picara y saltara en las redes sociales evidenciándose él mismo y su falta de argumentos.

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Y todo esto para lanzar una sola idea: “Si es el poder quien abusa de los débiles, todos los demás lo imitarán”.

¡Bingo, Meryl! En poco más de seis minutos lo has conseguido. No me extrañaría que alguna asociación de la prensa te diera un premio. Te lo mereces. Y hasta que tu discurso termine siendo de obligado estudio en alguna facultad de periodismo.

Personalmente te doy las gracias, no porque me interesen en exceso los políticos de tu país, sino porque me has recordado lo importante que es comunicar bien. Decir bien, pronunciar bien, modular bien la voz, lenguaje gestual en su justo punto, manos moviéndose en determinados momentos. Lo bordaste, Meryl.

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Decir a estas que ha nacido una estrella en referencia a Meryl Streep, sería tonto (48 nominaciones a los Oscar y a los Globos de Oro me dejarían en mal lugar); pero decir que ha nacido una buena comunicadora es necesario.

Vivimos en una sociedad que, a fuerza de lo inmediato, está perdiendo la capacidad de escribir bien, de hablar correctamente, de expresarse con claridad, la riqueza del vocabulario, y la sutileza de decir sin nombrar.

Meryl Streep nos ha refrescado la memoria de las buenas formas. Gracias Meryl.

Por cierto, ¿has pensado en presentarte para presidente?

Fotografías: Cortesía del New York Times

Alfombras y fotos

Estos días inmediatamente posteriores a Nochebuena y, todavía, en la octava de la Navidad, paseando por internet una va descubriendo lo que a toda costa quiere creer que no es una moda efímera: las cenas de Nochebuena para pobres.

La sola publicación de estas iniciativas con fotografías de los asistentes (¿les ha pedido permiso alguien?) me parece ir ya contra el consejo evangélico, palabra de Jesús, que dice “que no sepa tu mano izquierda, lo que hace tu derecha” (Mt 6, 3).

A algunas de estas cenas asisten autoridades civiles, como alcaldesas, por ejemplo y autoridades eclesiásticas, como cardenales, por ejemplo. Y hay alfombra roja y photocall. Para que lo entienda todo el mundo, son fotografías a la entrada de la cena para que posen los invitados al llegar y así tengan un recuerdo de ese acto al irse a sus casas. Porque, ¡claro!, habrán pensado que tienen una casa con una pared para colgar la foto.

Lo que realmente no me queda muy claro es si estos dos elementos, la alfombra roja y las fotos, son para que todos los invitados tengan un recuerdo, o bien para que todos recordemos a las autoridades que asistieron al acto. Tendré que pensarlo.

PERIODISTA DIGITAL

¡Vanidad de vanidades; todo es vanidad! dice Eclesiástés (1,2)

Sin embargo, me consta que hay y había cenas de Nochebuena para personas necesitadas en las que no hay presencia de medios de comunicación (ni se permitirían); donde a las personas se las conoce por su nombre y se preserva su imagen e intimidad a toda costa, es decir no hay fotos; donde, además de la cena a la que van al lugar preparado, por cierto con sus limitadas mejores galas, luego se reparte más cena para aquellos cuya miseria, grado máximo de pobreza, les impide acudir a la cena propiamente dicha porque sienten vergüenza de su realidad; y donde, además, al día siguiente, día de Navidad, también se reparte comida porque, por extraño que pueda parecer a algunos, quienes viven en pobreza y miseria, también comen el día de Navidad. Y el resto de los días del año.

También me consta que ensancha el corazón, y mucho, ver a los anónimos voluntarios entregados para que los invitados se sientan bien acogidos, tranquilos, cómodos, y no solo alimentados con comida, sino con abrazos y besos, con achuchones y caricias, con bromas y con conversación (no interrogatorios) tú a tú.

¡En fin!, el ser humano es complejo y al final a cada uno, a poco que baje la guardia, se le escapa el demonio del ego que llevamos dentro. Pero de quien se espera que haya leído el evangelio con frecuencia, para explicarlo en homilías y catequesis, también se espera que haya leído lo que pone porque, revisando diferentes ediciones de la biblia no he encontrado ninguna en la que el milagro de la multiplicación de los panes y los peces, narrado por los cuatro evangelistas y en el caso de Marcos y Mateo incluso con una segunda narración, diga por ninguna parte que antes de sentarse a comer (lo que todos habían compartido), el grupo de pobre gente que escuchaba a Jesús, los apóstoles y Jesús en persona, posaran para que les hicieran un bajorrelieve en una tablilla de arcilla para la posteridad.

De todo corazón, de forma siempre constructiva, espero que los que han iniciado las cenas para pobres en Nochebuena, las sigan manteniendo cuando el espíritu bergogliano pase al otro mundo. Y, mientras duren estas cenas, a ser posible, se supriman las alfombras y los photocalls, porque ya no se estilan ni en el Vaticano.

Y a los que llevan tiempo haciendo estas cenas y más cenas y comidas al día siguiente sin publicidad, ni alfombras, ni fotos y sí con todo el amor, como ya os habéis leído el evangelio y lo habéis transformado en vida (Jn 10,10), seguid así porque como decía el Principito “solo se ve bien con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos”.

Foto: www.religiondigital.com

Pasión por vivir

Dice Joan Chittister, en uno de sus libros: LA PREGUNTA QUE LA PASIÓN HACE A CADA UNO DE LOS SERES HUMANOS NO ES: “¿POR QUÉ ESTARÍAS DISPUESTO A MORIR?” SERÍA UNA PREGUNTA DEMASIADO FÁCIL. LA VERDADERA PREGUNTA QUE LA PASIÓN NOS HACE ES: “¿POR QUÉ ESTARÍAS DISPUESTO A VIVIR?” SERÍA DE DESEAR QUE TU RESPUESTA NO FUERA “NO LO SÉ”.

Es muy interpelante esta pequeña reflexión que nos regala Joan. Parece que el grandilocuente horizonte del ser humano se llena con más facilidad cuando busca una buena razón por la que morir. Creo que el espíritu de los románticos todavía está muy aferrado al hombre postmoderno.

Sin embargo, la pasión por vivir no goza de tanta efusividad. Se diría que, con no morir tenemos más que suficiente. Pero ¿a qué tipo de vida nos lleva eso? Por lo que nos apasionemos, es cuestión de cada uno. Yo sé qué me apasiona y en qué pongo pasión ¿y, tú?

Nos acercamos al tiempo de los buenos propósitos: aprender inglés, dejar de fumar, hacer vida sana. Todo esto es fantástico. Pero las estadísticas dicen que esos buenos propósitos decaen antes del mes de marzo (en el caso de que hayan conseguido iniciarse!!!).

Te hago una invitación para el 2017 próximo a comenzar, una invitación que no estás obligado a aceptar, ni a intentar. Es esta: APASIÓNATE POR TU VIDA. Si te conviertes en un apasionado de tu vida, serás feliz por duras que vengan las circunstancias; si te apasionas por tu vida, apasionarás a los demás; si te apasionas por tu vida, la llenarás para ti y para quien tengas cerca; si te apasionas por tu vida, serás capaz de reconocer y enmendar errores; si te apasionas por tu vida, podrás cambiarla.

Queda ya poco para iniciar el 2017. Antes celebramos la Navidad. Una Navidad que no está envuelta en magia porque sería una Navidad trucada. Celebramos la Navidad porque creemos que algo cambió en la humanidad en un momento concreto de la historia. Hasta la fecha, ningún dios se había hecho niño para crecer como nosotros. Ningún dios se había puesto a nuestra altura ni nos había enseñado que, abajándonos, es como nos hacemos grandes.

FELICITACION NAVIDAD 2016 CRISTINA

Celebramos la Navidad porque Dios nos enseñó a ser como niños y, por eso, la mano que puede coger la nuestra esta Navidad, es la mano de un niño.

FELIZ NAVIDAD a cualquiera que lea este post.