Toda casa es un candelabro (I, II y III)

Este post ha sido publicado previamente en el blog de la Librería ARS www.libreriars.com dividido en tres partes. Aquí lo presento entero pero respetando la separación de cada una de las partes para facilitar su lectura.

EXHORTACIÓN AMORIS LAETITIA DEL PAPA FRANCISCO
TODA CASA ES UN CANDELABRO (I)

El término aparece alrededor de setenta veces sin contar los sinónimos como , que aparece dos o tres solamente. Se podría decir que el Papa Francisco nos presenta un programa sin la más mínima rigidez ya que en la Iglesia es necesaria una unidad de doctrina y de praxis, pero ello no impide que subsistan diferentes maneras de interpretar algunos aspectos de la doctrina o algunas consecuencias que se derivan de ella. Esto sucederá hasta que el Espíritu nos lleve a la verdad completa (cf. Jn 16,13), es decir, cuando nos introduzca perfectamente en el misterio de Cristo y podamos ver todo con su mirada. Además, en cada país o región se pueden buscar soluciones más inculturadas, atentas a las tradiciones y a los desafíos locales, porque «las culturas son muy diferentes entre sí y todo principio general […] necesita ser inculturado si quiere ser observado y aplicado» [3]
Este largo texto es un libro de instrucciones para pastores (de mayor o menor rango jerárquico), para quienes participan en la pastoral familiar, prematrimonial, matrimonial, para quienes están al frente de la pastoral juvenil, y para todos aquellos que desean vivir el amor con alegría. Pero ¡cuidado! No se trata de instrucciones ya desarrolladas. Vemos la razón porque ahí está parte del encanto del documento.
Ver que aparecía tantas veces, me ha hecho pensar qué sentido tenía la presencia de esa palabra y decidí analizarla unida a la palabra que también aparece muchísimas veces. La palabra Iglesia viene de la palabra griega “Ekklesia” que significa y también , aunque este significado se utiliza menos, y he llegado a la conclusión de que el Papa Francisco nos CONVOCA a CAMINAR juntos en busca de soluciones para PERSONAS, no de soluciones para mejorar o completar documentos, o hablar de instituciones de otra forma. El centro de la Exhortación es la PERSONA.
En su ensayo Desnudez, compuesto a su vez por una colección de pequeños ensayos, el filósofo Giorgio Agamben, en el titulado ¿Qué es lo contemporáneo? entre otras preguntas se formula ésta: “¿Qué significa ser contemporáneo?” Y responde así: es aquel que mantiene la mirada fija en su tiempo, para percibir, no sus luces, sino su oscuridad. El poeta contemporáneo, el filósofo contemporáneo, puede percibir sus luces, pero lo que le caracteriza es la visibilidad de lo oscuro.
Creo que el Papa Francisco es contemporáneo y percibe la oscuridad y el caos en el que vivimos. […] consideraré la situación actual de las familias en orden a mantener los pies en la tierra [6]. Por eso habla y escribe para encender linternas más que para iluminar directamente porque la experiencia de cada uno, su linterna, dará matices que iluminarán la oscuridad, los problemas reales de la vida de muchas personas, con matices de intensidad o de color apropiados a cada una de esas personas.
Al citar el verso de Borges toda casa es un candelabro (8) interpreto que Francisco quiere transmitir una imagen de familia donde todos los miembros unidos, como los brazos de un candelabro al eje del mismo, mantienen a la vez la unicidad de cada uno como las velas de ese candelabro. En un lenguaje coloquial se podría decir que no somos ‘medias naranjas de nadie’ sino naranjas enteras.
Asume que es muy difícil solucionar los problemas, pero es mejor conocerlos que vivir conformes en la ignorancia. Es más sano aceptar con realismo los límites, los desafíos o la imperfección, y escuchar el llamado a crecer juntos, a madurar el amor y a cultivar la solidez de la unión, pase lo que pase [135]
Hay que tomarse su tiempo ante la Exhortación. El hilo conductor que une los nueve capítulos es eminentemente pastoral. El texto está escrito sobre una sólida base: la Biblia, que es el marco del documento; la cultura del tiempo; la teología de la familia; y la muy personal forma de pensar y de expresarse este Papa. Es decir, estamos ante una Exhortación a tres voces: la del magisterio de la Iglesia manifestado en las citas de Juan Pablo II, Benedicto XVI y, Pablo VI; la de los Padres sinodales y la del propio Papa Francisco.
• La Biblia: Desde el principio el Papa insiste en que la familia se entiende a partir de la Biblia con todos sus modelos, desde el Génesis hasta el Apocalipsis. Sin embargo, si se lee con mucha atención se ve que hay un modelo de familia que no ha salido a la luz: el modelo de familia del Cantar de los Cantares. Es un modelo más y aquí no aparece.
• La cultura del tiempo: Es una preocupación constante del Papa Francisco acercar el mundo y la Iglesia. Repito: acercar el mundo y la Iglesia; no acercar el mundo a la Iglesia que sería muy diferente. Nos CONVOCA a CAMINAR juntos en misión. Hay que moverse hacia fuera.
El Papa pasa a exponer, ampliamente, su conocimiento concreto de la sociedad actual sin idealizar y sin juzgar. Deja claro que para él es importante no hacer de la Iglesia una sociedad apartada, desconectada de la realidad del mundo, o peor todavía, hacer de la Iglesia un espacio de juicio para el mundo.
Ve necesario el anuncio de la vida según el evangelio, pero con mucha humildad al mismo tiempo que hace, e invita a la Iglesia a hacer, una autocrítica sobre la forma en la que ha hablado del matrimonio (nº 36-37).
Habla de pastoral positiva, acogedora, que posibilita una profundización gradual de las exigencias del evangelio. Y habla de la poca capacidad proactiva para mostrar caminos de felicidad (nº38), es decir, nos habla de la poca iniciativa que hemos tenido en el desarrollo de acciones creativas y audaces para generar mejoras en el campo de la pastoral familiar. Dicho claramente que hemos vivido del ‘porque siempre se ha hecho así’.
• La teología de la familia: La mayor parte de la Exhortación consiste en una relación de sabios consejos para vivir la vida de familia según el evangelio. El lenguaje, y este es el otro gran encanto del documento, es fresco, sencillo, y asequible para todos, lo que no es obstáculo para presentar una continuidad con el Magisterio de la Iglesia (tan formal en tono y forma), ni para abordar cuestiones sobre sexualidad con toda naturalidad.
Las ya tradicionales, en el mejor sentido del término, tres palabras: y que tan regularmente repite el Papa, están presentes, en ese día a día de la familia porque es necesario desarrollar hábitos para interiorizar los valores desde niños [266].
El ideal del matrimonio no puede rebajar sus expectativas, sin embargo, la palabra rigidez queda excluida.
• La forma de expresarse de este Papa: Que cite a Beneditti, Borges, Octavio Paz, Josef Pieper (que pasa muy desapercibido pero citando tanto a Santo Tomás era difícil que no apareciera), Erich Fromm, Gabriel Marcel, Dietrich Bonhoeffer, Martin Luther King, o la película El Festín de Babette, es una muestra más de lo importante que es salir y que ’fuera’ hay tanto bueno como dentro y, además, explicado de otra manera. Y, por supuesto, no podía faltar el sentido del humor. Que no pasa nada por provocar una sonrisa en un documento oficial. Eso de no ver a las suegras como ‘seres invasores’ [198] es antológico citarlo así en una Exhortación Apostólica.

TODA CASA ES UN CANDELABRO (II)

¿HA CUMPLIDO LAS EXPECTATIVAS ESTA EXHORTACIÓN?
Sí y no. Ya se sabe que nunca llueve a gusto de todos.
La palabra ternura es citada veinte veces. Es evidente que la ternura es importante en el documento. Para muchas personas, sobre todo teólogos acostumbrados a escribir para demostrar cuánto saben pero sin tener en cuenta que no los entiende nadie, la ternura será una cursilería.
La ternura, que es la pasión en reposo, recorre transversalmente todo el texto porque también conlleva como don la capacidad de conversión. Y a eso estamos llamados, a la conversión que nos haga más flexibles ante situaciones lacerantes en las que cualquiera puede llegar a caer. A partir de aquí habría que ver ya la ternura como categoría teológica.
En este sentido sí, la Exhortación ha cumplido las expectativas porque no es rígida; ni casuística; porque señala caminos por los que transitar en busca de soluciones; porque el comentario a ICor 13, 4-7 no es nada ñoño y esa precisión que hace el Papa (porque la frase no tiene cita y no va entrecomillada, así que es de él) en la traducción del verbo amar desde el hebreo: ‘hacer el bien’, lo que amplía mucho el campo del amor; porque literalmente dice: Hace falta liberarse de la obligación de ser iguales. También ha sido curioso que el Sínodo no abordase la virginidad y el Papa lo haga.
Ha sorprendido a bastantes la naturalidad y frescura con la que habla de la sexualidad, de la pasión, del erotismo y esa especie de guiño pícaro que lanza, apoyándose en la Biblia: Algunas corrientes espirituales insisten en eliminar el deseo para liberarse del dolor. Pero nosotros creemos que Dios ama el gozo del ser humano, que él creó todo «para que lo disfrutemos» (1 Tm 6,17). Dejemos brotar la alegría ante su ternura cuando nos propone: «Hijo, trátate bien […] No te prives de pasar un día feliz» (Si 14,11.14) [149]
Ante las perspectivas pastorales, la necesidad de formación destaca como prioridad: Junto con una pastoral específicamente orientada a las familias, se nos plantea la necesidad de «una formación más adecuada de los presbíteros, los diáconos, los religiosos y las religiosas, los catequistas y otros agentes pastorales»[233]. En las respuestas a las consultas enviadas a todo el mundo (aunque no en todas las diócesis hubo posibilidad de trabajar esas preguntas), se ha destacado que a los ministros ordenados les suele faltar formación adecuada para tratar los complejos problemas actuales de las familias. En este sentido, también puede ser útil la experiencia de la larga tradición oriental de los sacerdotes casados [202] […] Los seminaristas deberían acceder a una formación interdisciplinaria más amplia sobre noviazgo y matrimonio, y no sólo en cuanto a la doctrina […] La presencia de los laicos y de las familias, en particular la presencia femenina, en la formación sacerdotal, favorece el aprecio por la variedad y complementariedad de las diversas vocaciones en la Iglesia [203].
Habrá que ver cómo se puede desarrollar, hasta donde se puede llegar y hasta donde nos dejan llegar a los laicos, porque esta Exhortación es un poco vendaval para parte del clero.
Evidentemente se han cumplido muchas expectativas, sin embargo, respecto a Acompañar, discernir e integrar la fragilidad, que es el capítulo octavo, no sé si decir que deja la pelota en el tejado de los obispos, o que se acabó la famosa frase ‘Roma locuta, causa finita’.
Hasta no hace mucho tiempo en homilías, charlas, y en algunas cadenas de radio y Tv se escuchaba decir de forma contundente que la Iglesia no excluía a los divorciados vueltos a casar, sino que eran ellos mismos, con la decisión de volverse a casar, quienes se autoexcluían.
Quienes así opinaban se sentían respaldados por una jerarquía (de mayor o menos rango) que en su conjunto se manifestaba a una sola voz (bien es verdad que ‘off de record’ algún miembro de esa jerarquía de mayor o menor rango, mostraba tener un corazón de carne. Pero siempre ‘off de record’).
Desde hace un tiempo, tres años y poco más, la música suena parecida pero la letra se va modificando. En algunos casos ha habido que improvisar lecciones de canto a toda prisa y, con mucho esfuerzo, ya no se oye una sola voz, lo cual tampoco significa que estemos ante una maravillosa polifonía!!! Pero algo va cambiando.

TODA CASA ES UN CANDELABRO (y III)

En todo caso no va a ser fácil CAMINAR juntos buscando soluciones. Creo que laicos y clero, en este tema concreto, tenemos percepciones muy diferentes respecto a las soluciones de los problemas de la ‘fragilidad’. Intentar equilibrar y aproximar puntos como los siguientes que cito, no va a ser nada fácil. Pero ese es el reto y nuestra obligación como pastores y laicos de responder a esa CONVOCATORIA que lanza el Papa Francisco en esta Exhortación para CAMINAR juntos.
– El camino de la Iglesia es el de no condenar a nadie para siempre y difundir la misericordia de Dios a todas las personas que la piden con corazón sincero […] Porque la caridad verdadera siempre es inmerecida, incondicional y gratuita»]. Entonces, «hay que evitar los juicios que no toman en cuenta la complejidad de las diversas situaciones, y hay que estar atentos al modo en que las personas viven y sufren a causa de su condición» [296].
– Obviamente, si alguien ostenta un pecado objetivo como si fuese parte del ideal cristiano, o quiere imponer algo diferente a lo que enseña la Iglesia, no puede pretender dar catequesis o predicar, y en ese sentido hay algo que lo separa de la comunidad (cf. Mt 18,17). Necesita volver a escuchar el anuncio del Evangelio y la invitación a la conversión. Pero aun para él puede haber alguna manera de participar en la vida de la comunidad, sea en tareas sociales, en reuniones de oración o de la manera que sugiera su propia iniciativa, junto con el discernimiento del pastor [297].
– Son bautizados, son hermanos y hermanas, el Espíritu Santo derrama en ellos dones y carismas para el bien de todos. Su participación puede expresarse en diferentes servicios eclesiales: es necesario, por ello, discernir cuáles de las diversas formas de exclusión actualmente practicadas en el ámbito litúrgico, pastoral, educativo e institucional pueden ser superadas. Ellos no sólo no tienen que sentirse excomulgados, sino que pueden vivir y madurar como miembros vivos de la Iglesia, sintiéndola como una madre que les acoge siempre, los cuida con afecto y los anima en el camino de la vida y del Evangelio [299].
– Sólo cabe un nuevo aliento a un responsable discernimiento personal y pastoral de los casos particulares, que debería reconocer que, puesto que «el grado de responsabilidad no es igual en todos los casos», las consecuencias o efectos de una norma no necesariamente deben ser siempre las mismas [300].
Respecto a la famosa nota 351 llama la atención que ponga esa cita en nota a pie de página y no lo integre en el texto en el que quedaría perfectamente visible, y, posiblemente, no daría lugar a tantas interpretaciones ya que se leería seguido a la situación objetiva de pecado y que no sea subjetivamente culpable o que no lo sea de modo pleno [305]. Es decir, las palabras objetivo y subjetivo estarían más próximas. ¿Estrategia pontificia o pedagogía papal para mostrar que el texto también está a pie de página?
Pero repito que va a ser un reto y más, cuando anteriormente se ha hablado de inculturación [3] e indudablemente aparecerán comparaciones.
Para mí hay un punto en el que la Exhortación no ha cumplido con las expectativas. Deseamos ante todo reiterar que toda persona, independientemente de su tendencia sexual, ha de ser respetada en su dignidad y acogida con respeto, procurando evitar «todo signo de discriminación injusta», y particularmente cualquier forma de agresión y violencia [250]. En el curso del debate sobre la dignidad y la misión de la familia, los Padres sinodales han hecho notar que los proyectos de equiparación de las uniones entre personas homosexuales con el matrimonio, «no existe ningún fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia [251]. Por supuesto que el respeto, el trato justo, la acogida, y la condena de la violencia son elementos indiscutibles. Puedo llegar a entender que no se equipare al matrimonio la unión de personas del mismo sexo, sin embargo no puedo dejar de pensar ¡qué lejos queda aquella famosa frase pronunciada por el Papa Francisco a su regreso de la JMJ de Río de Janeiro: Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarlo?
Ya no se advierte con claridad que sólo la unión exclusiva e indisoluble entre un varón y una mujer cumple una función social plena, por ser un compromiso estable y por hacer posible la fecundidad. Debemos reconocer la gran variedad de situaciones familiares que pueden brindar cierta estabilidad, pero las uniones de hecho o entre personas del mismo sexo, por ejemplo, no pueden equipararse sin más al matrimonio. Ninguna unión precaria o cerrada a la comunicación de la vida nos asegura el futuro de la sociedad [52].
Es la última frase la que me chirría Ninguna unión precaria o cerrada a la comunicación de la vida nos asegura el futuro de la sociedad. No entiendo que se pueda escribir esta frase si en el nº 36 se dice: Por otra parte, con frecuencia presentamos el matrimonio de tal manera que su fin unitivo, el llamado a crecer en el amor y el ideal de ayuda mutua, quedó opacado por un acento casi excluyente en el deber de la procreación. Es decir, si el matrimonio es crecer en el amor y el ideal de ayuda mutua. ¿Acaso no puede suceder eso mismo en una pareja del mismo sexo? Esto es campo común a toda relación sea heterosexual u homosexual.
Ya que se ha hecho tal alarde de lenguaje diferente, que suena a nuevo, a fresco, al menos haber dicho las cosas de manera diferente. Como mínimo. Que no sonara a lo de siempre.
Sinceramente creo que nos falta acercarnos a los homosexuales sin esa especie de condescendencia propia de quien intenta disimular sentirse superior o mejor. Y con esta Exhortación sería muy fácil hacerlo. Sería cuestión de seguir el tono de la misma, caso a caso. Si todas las familias, si todos los matrimonios, si todos los divorcios no son iguales, si cada caso es diferente ¿por qué no aplicar esa misma casuística a las parejas homosexuales? No todas son iguales, no todas tienen la misma historia, no todas son producto de una misma realidad. Pero la mayoría de las parejas que abiertamente se confiesan homosexuales y cristianas, sí sufren lo mismo.
La Iglesia es familia de familias, constantemente enriquecida por la vida de todas las iglesias domésticas [87], ¿acaso una pareja del mismo sexo con sus altibajos, como cualquier pareja, no tiene cabida en esa familia de familias? Deseo que los homosexuales no se sientan los nuevos excomulgados. Aclaro: digo ‘se sientan’, no que sean. Y espero que, CAMINANDO juntos, seamos capaces de ver que Jesús de Nazaret no excluyó a nadie.
Estamos ante una Exhortación que no impone sino que propone, que alienta una colegialidad que va más allá de la propia entre los obispos y de éstos con el Papa, que termina con el ‘café con leche para todos’, que más que abrir puertas sugiere caminos, y que lanza retos complicados y asumibles en la misma medida.
Ahora solo falta ponerse manos a la obra.

Y un consejo, lean el discurso de presentación de la Exhortación del Cardenal Christoph Schönborn, háganlo como introducción o como conclusión a la lectura de la Exhortación. Merece la pena. Este es el enlace:
http://es.radiovaticana.va/news/2016/04/08/presentaci%C3%B3n_del_cardenal_sch%C3%B6nborn_de_%E2%80%9Camoris_laetitia%E2%80%9D/1221248

Cristina Inogés Sanz

Discussion area - Dejar un comentario






He leído y acepto las condiciones generales y la política de privacidad


Información básica sobre protección de datos
Responsable: REVISTA REINADO SOCIAL 21RS (más info)
Finalidad: • Gestión de la adquisición del producto, suscripción o donativo, así como la tramitación de los mismos.
• Envío de comunicaciones relacionadas con el proceso de compra, las suscripciones o los donativos.
• Envío de comunicaciones y ofertas comerciales, por diferentes medios, incluidos los medios electrónicos (email, SMS, entre otros). (más info)
Legitimación: Ejecución de una compra online, suscripción o donativo. (más info)
Destinatarios: No se cederán datos a terceros, salvo obligación legal. (más info)
Derechos: Acceso, rectificación, supresión, cancelación, y oposición. En determinados casos derecho a la limitación del tratamiento de sus datos. (más info)
Información adicional: Puede consultar toda la información completa sobre protección de datos a través del siguiente enlace (más info)
Los enlaces de (más info)