A CIERTA EDAD

A CIERTA EDAD

Hace ya bastante tiempo, puede que dos o tres años, escuché esta frase: “A cierta edad hay que tenerle más miedo a Dios que a Roma”. Quién la pronunció era un todavía joven, aunque acercándose ya a eso que llamamos ‘mediana edad’, eclesiástico. Me sorprendió mucho la frase; me sorprendió tanto como me entristeció.

Me pregunté cómo alguien de esa edad había podido pasar su vida con miedo; cómo había podido desarrollar su actividad pastoral con miedo; cómo había podido orar y meditar con miedo.
Reconozco que, al principio, pensé que sería una de esas frases que se piensan mucho para soltarlas en un momento solemne. Pero no, el momento era de lo más normalito: hablaba, el autor de la frase, con otro eclesiástico algo más joven (espero que no lo estuviera aleccionando) en la parada del bus urbano.

Es una frase que no me cabe en la cabeza.

No conocía nada del eclesiástico en cuestión salvo su nombre. Averigüé algo sobre él. Le había dado tiempo a desempeñar algunos cargos pastorales de poca relevancia; en otros estaba todavía activo. En ninguno de ellos había destacado mucho, pero eso no quería decir nada, o sí. ¿Sería el miedo el que no le dejaba sobresalir?

En un momento dado recordé que en la biblia, lo contrario a la fe no es la increencia. Es el miedo. El miedo que paraliza.

No soy quien para juzgar la fe de nadie. Sin embargo, no pude dejar de pensar que este pobre hombre, sí, pobre de todo, estaba pasando la vida sustituyendo la fe por el miedo. ¡Qué malos ratos tuvo que pasar! En la etapa del miedo a Roma, que poco libre se sentiría; en la etapa del miedo a Dios, cuánta soledad helaría y helará su alma. En ambos tiempos, ¡qué pobreza de existencia!

Y si ya es mala de por sí la vivencia de ese miedo tan concreto a nivel personal, no quiero ni pensar si ese miedo, a Dios o a Roma, lo proyectó o proyecta en su relación con los demás y en sus decisiones sobre los demás.

El miedo que paraliza, que agarrota por fuera y por dentro; el miedo que desata la rigidez. ¡La rigidez! Siglo IV, Ambrosio de Milán dice: “Donde hay misericordia está el espíritu de Jesús; donde hay rigidez solamente están sus ministros”.

Espero y deseo que este hombre todavía esté a tiempo de descubrir y vivir la ternura de Dios. Y, por supuesto, que pueda disfrutar de la vida cambiando el miedo por la fe.

Cristina Inogés Sanz

Discussion area - Dejar un comentario






He leído y acepto las condiciones generales y la política de privacidad


Información básica sobre protección de datos
Responsable: REVISTA REINADO SOCIAL 21RS (más info)
Finalidad: • Gestión de la adquisición del producto, suscripción o donativo, así como la tramitación de los mismos.
• Envío de comunicaciones relacionadas con el proceso de compra, las suscripciones o los donativos.
• Envío de comunicaciones y ofertas comerciales, por diferentes medios, incluidos los medios electrónicos (email, SMS, entre otros). (más info)
Legitimación: Ejecución de una compra online, suscripción o donativo. (más info)
Destinatarios: No se cederán datos a terceros, salvo obligación legal. (más info)
Derechos: Acceso, rectificación, supresión, cancelación, y oposición. En determinados casos derecho a la limitación del tratamiento de sus datos. (más info)
Información adicional: Puede consultar toda la información completa sobre protección de datos a través del siguiente enlace (más info)
Los enlaces de (más info)