Alfombras y fotos

Estos días inmediatamente posteriores a Nochebuena y, todavía, en la octava de la Navidad, paseando por internet una va descubriendo lo que a toda costa quiere creer que no es una moda efímera: las cenas de Nochebuena para pobres.

La sola publicación de estas iniciativas con fotografías de los asistentes (¿les ha pedido permiso alguien?) me parece ir ya contra el consejo evangélico, palabra de Jesús, que dice “que no sepa tu mano izquierda, lo que hace tu derecha” (Mt 6, 3).

A algunas de estas cenas asisten autoridades civiles, como alcaldesas, por ejemplo y autoridades eclesiásticas, como cardenales, por ejemplo. Y hay alfombra roja y photocall. Para que lo entienda todo el mundo, son fotografías a la entrada de la cena para que posen los invitados al llegar y así tengan un recuerdo de ese acto al irse a sus casas. Porque, ¡claro!, habrán pensado que tienen una casa con una pared para colgar la foto.

Lo que realmente no me queda muy claro es si estos dos elementos, la alfombra roja y las fotos, son para que todos los invitados tengan un recuerdo, o bien para que todos recordemos a las autoridades que asistieron al acto. Tendré que pensarlo.

PERIODISTA DIGITAL

¡Vanidad de vanidades; todo es vanidad! dice Eclesiástés (1,2)

Sin embargo, me consta que hay y había cenas de Nochebuena para personas necesitadas en las que no hay presencia de medios de comunicación (ni se permitirían); donde a las personas se las conoce por su nombre y se preserva su imagen e intimidad a toda costa, es decir no hay fotos; donde, además de la cena a la que van al lugar preparado, por cierto con sus limitadas mejores galas, luego se reparte más cena para aquellos cuya miseria, grado máximo de pobreza, les impide acudir a la cena propiamente dicha porque sienten vergüenza de su realidad; y donde, además, al día siguiente, día de Navidad, también se reparte comida porque, por extraño que pueda parecer a algunos, quienes viven en pobreza y miseria, también comen el día de Navidad. Y el resto de los días del año.

También me consta que ensancha el corazón, y mucho, ver a los anónimos voluntarios entregados para que los invitados se sientan bien acogidos, tranquilos, cómodos, y no solo alimentados con comida, sino con abrazos y besos, con achuchones y caricias, con bromas y con conversación (no interrogatorios) tú a tú.

¡En fin!, el ser humano es complejo y al final a cada uno, a poco que baje la guardia, se le escapa el demonio del ego que llevamos dentro. Pero de quien se espera que haya leído el evangelio con frecuencia, para explicarlo en homilías y catequesis, también se espera que haya leído lo que pone porque, revisando diferentes ediciones de la biblia no he encontrado ninguna en la que el milagro de la multiplicación de los panes y los peces, narrado por los cuatro evangelistas y en el caso de Marcos y Mateo incluso con una segunda narración, diga por ninguna parte que antes de sentarse a comer (lo que todos habían compartido), el grupo de pobre gente que escuchaba a Jesús, los apóstoles y Jesús en persona, posaran para que les hicieran un bajorrelieve en una tablilla de arcilla para la posteridad.

De todo corazón, de forma siempre constructiva, espero que los que han iniciado las cenas para pobres en Nochebuena, las sigan manteniendo cuando el espíritu bergogliano pase al otro mundo. Y, mientras duren estas cenas, a ser posible, se supriman las alfombras y los photocalls, porque ya no se estilan ni en el Vaticano.

Y a los que llevan tiempo haciendo estas cenas y más cenas y comidas al día siguiente sin publicidad, ni alfombras, ni fotos y sí con todo el amor, como ya os habéis leído el evangelio y lo habéis transformado en vida (Jn 10,10), seguid así porque como decía el Principito “solo se ve bien con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos”.

Foto: www.religiondigital.com

Discussion area - Dejar un comentario






He leído y acepto las condiciones generales y la política de privacidad


Información básica sobre protección de datos
Responsable: REVISTA REINADO SOCIAL 21RS (más info)
Finalidad: • Gestión de la adquisición del producto, suscripción o donativo, así como la tramitación de los mismos.
• Envío de comunicaciones relacionadas con el proceso de compra, las suscripciones o los donativos.
• Envío de comunicaciones y ofertas comerciales, por diferentes medios, incluidos los medios electrónicos (email, SMS, entre otros). (más info)
Legitimación: Ejecución de una compra online, suscripción o donativo. (más info)
Destinatarios: No se cederán datos a terceros, salvo obligación legal. (más info)
Derechos: Acceso, rectificación, supresión, cancelación, y oposición. En determinados casos derecho a la limitación del tratamiento de sus datos. (más info)
Información adicional: Puede consultar toda la información completa sobre protección de datos a través del siguiente enlace (más info)
Los enlaces de (más info)