Los jóvenes protagonistas de un Sínodo

Las conclusiones del Sínodo de la Familia todavía resuenan. Hay voces positivas y negativas que hacen realidad la sentencia de san Ambrosio (s. IV) que dice: “Donde hay misericordia está el Espíritu de Jesús; donde hay rigidez solamente los ministros”.

Con este eco de fondo, el Papa Francisco anuncia el próximo Sínodo para octubre de 2018 con un tema sugerente y necesario en la misma medida: “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”.

VAT14 CIUDAD DEL VATICANO (VATICANO) 12/05/2014.- Sacerdotes asisten a una reunión con el papa Francisco en la Ciudad del Vaticano hoy, lunes 12 de mayo de 2014. EFE/Fabio Frustaci

VAT14 CIUDAD DEL VATICANO (VATICANO) 12/05/2014.- Sacerdotes asisten a una reunión con el papa Francisco en la Ciudad del Vaticano hoy, lunes 12 de mayo de 2014. EFE/Fabio Frustaci

Que nadie se llame a engaño. No va a ser un Sínodo en el que se hablará de los jóvenes. Va a ser un sínodo en el que se hablara con los jóvenes, se escuchará a los jóvenes y hablarán los jóvenes. Y el discernimiento vocacional no va a ir en exclusiva por la vía del sacerdocio o la vida religiosa, sino que abarcará la vocación a la que cada joven pueda ser llamado, aunque reconoce, pese a las diferencias, la relación entre pastoral juvenil y pastoral vocacional.

En esta sociedad posmoderna donde el ser humano, en todas las etapas de la vida, parece dormitar más que vivir, la carta en la que el Papa Francisco les comunica a los jóvenes el próximo Sínodo, es un canto a la aventura de la vida. Hay un párrafo en el que me ha llamado poderosamente la atención una palabra: “Cuando Dios le dice a Abrahán “Vete”, ¿qué quería decirle? Ciertamente no le pedía huir de los suyos o del mundo. Su invitación fue una fuerte PROVOCACIÓN para que dejase todo y se encaminase hacia una tierra nueva. Dicha tierra, ¿no es acaso para ustedes aquella sociedad más justa y fraterna que desean profundamente y que quieren construir hasta las periferias del mundo?

Esa palabra, PROVOCACIÓN, me parece un tesoro a tener en cuenta. Podemos ver en ella un aspecto novedoso y otra forma de decir discernimiento. En este caso no tenemos que relacionar provocación con provocar, que podría tener un sentido negativo a primera vista; creo que más bien habría que ser un poco creativos y pensar en PRO-VOCACIÓN, en una manera de ir viendo la vocación, paso a paso, a la que cada uno es llamado.

Toda la carta es una invitación a seguir a Jesús, a hacerlo con seriedad y, a la vez, teniendo presente el ímpetu y las novedades que pueden aportar los jóvenes. Dice Francisco en otro párrafo: “También la Iglesia desea ponerse a la escucha de la voz, de la sensibilidad, de la fe de cada uno; así como también de las dudas y las críticas. Hagan sentir a todos el grito de ustedes, déjenlo resonar en las comunidades y háganlo llegar a los pastores. San Benito (s. VI) recomendaba a los abades consultar también a los jóvenes antes de cada decisión importante, porque “muchas veces el Señor revela al más joven lo que es mejor” (Regla de San Benito III, 3)”.

Tras esta invitación a la aventura de la vida sin miedo, sin condiciones previas, y haciendo ver a los jóvenes que su situación la han vivido otros, llega el “Documento Preparatorio”.

ABC ES

Salta a primera vista que sea el evangelio de san Juan el elegido para “como inspiración para el camino que inicia”. El evangelio de san Juan no es precisamente sencillo, sin embargo tiene algo a su favor que los jóvenes agradecerán.

El cuarto evangelio es una profunda reflexión teológica que tiene como gran virtud transformar en imágenes, que fácilmente se pueden representar en la mente, lo que los otros evangelistas narran como más o menos sucedió. Un ejemplo. Marcos, Mateo y Lucas nos cuentan la institución de la eucaristía en la última cena de Jesús con los apóstoles; Juan no cuenta la institución de la eucaristía. Juan narra la acción que hizo Jesús con los doce al lavarles los pies, el trabajo más humilde que realizaban los criados de las casas de los ricos cuando llegaba algún huésped. Eso es la eucaristía, entregarse, abajarse como Jesús se entregó hasta la muerte.

Por supuesto que no podemos perder de vista la excepcional relación que Jesús tenía con Juan. “La figura de Juan nos puede ayudar a comprender la experiencia vocacional como un proceso progresivo de discernimiento interior y de maduración de la fe, que conduce a descubrir la alegría del amor y la vida en plenitud en la entrega y en la participación en el anuncio de la Buena Noticia”.

Tampoco pasa desapercibido el gesto de crear una web donde los jóvenes “puedan responder a un cuestionario sobre sus expectativas y su vida”. Esto facilitará que en todas las diócesis los jóvenes puedan participar directamente y no se den casos como en el Sínodo de la Familia en el que en alguna diócesis, probablemente por algún problema técnico, fue imposible caminar juntos (eso significa sínodo) y responder al cuestionario previo ya que era imposible encontrarlo en su web o verlo publicado en la hoja diocesana correspondiente.

El documento habla de tener presente, pese a la globalización, las peculiaridades de cada región ya que estas pueden ser sustancialmente diferentes y hacer que los jóvenes hagan planteamientos diferentes. En una palabra, se continúa con la idea ya puesta en marcha con Amoris Laetitia de que se acabó con el café con leche para todos. Hay que respetar peculiaridades culturales y geográficas, por otra parte evidentes, ya que un joven japonés no puede tener las mismas inquietudes que un joven nigeriano. Y, esto es muy importante, “no podemos olvidar la diferencia entre el género masculino y el femenino: por una parte ésta determina una sensibilidad diferente, por otra es origen de formas de dominio, exclusión y discriminación de las que todas las sociedades necesitan liberarse”.

Ante la realidad tan cambiante que vivimos el documento anima a no ver todo como un problema, sino como oportunidad y anima a no tener miedo a la multiculturalidad y a la coexistencia de varias tradiciones religiosas.

Recuerda el documento que se ha pasado de una sociedad “contra Dios” a una sociedad “sin Dios” y que los jóvenes son los que viven esta realidad de forma habitual, dándose la paradoja de que buscan formas de religiosidad alternativas donde corren el peligro de acabar en sectas, por ejemplo.

Esta es una característica que ya se está dando con frecuencia en la sociedad secularizada y es que cuanto más apartadas son las instituciones religiosas del ámbito político, más apreciadas empiezan a estar. Es decir, se está produciendo lentamente, muy lentamente y no en todo el ámbito europeo a la misma velocidad, un proceso de desecularización (si es que existe esta palabra). ¡Aleluya! Por algo se empieza.
La invitación constante a tener en cuenta las ideas y sugerencias de los jóvenes, a no tomar con desinterés muchas propuestas que hacen, “deben valorizarse las oportunidades de implicación de los jóvenes en los organismos de participación de las comunidades diocesanas y parroquiales, empezando por los consejos pastorales, invitándoles a contribuir con su creatividad y acogiendo sus ideas aunque parezcan provocadoras”, me suena a pequeño tirón de orejas a aquellos que piensan que los jóvenes con la pastoral juvenil ya tienen bastante porque son el futuro de la Iglesia. ¿Futuro? Apuesto con todo el corazón y con la cabeza a que son el presente válido, fresco y atractivo que puede ayudar a hacer presente el evangelio.

Las nuevas tecnologías y el valor que para los jóvenes tienen como herramientas de comunicación y de proyección pastoral, conviven en el documento con citas de san Isidoro, como hemos visto y con citas a la sabiduría de la Iglesia oriental en la figura de Filoxeno de Mabbug (s. V), obispo sirio. Y esto me lleva a preguntarme ¿tendremos que convencernos, aunque a algunos les cueste más que a otros, que cuanto más modernos y coherentes queramos ser más tendremos que volver la mirada hacia los primeros siglos de la Iglesia?

OS ROMANO

A lo largo del texto del documento resuena la palabra confianza y se citan como ejemplo a jóvenes que han arriesgado, otra palabra clave, al acompasar su paso a las sugerencias del Espíritu. Se invita a los jóvenes a descubrir “¿Cómo vivir la buena noticia del Evangelio y responder a la llamada que el Señor dirige a todos aquellos a quienes les sale al encuentro: a través del matrimonio, del ministerio ordenado, de la vida consagrada? Y cuál es el campo en el que se pueden utilizar los propios talentos: ¿la vida profesional, el voluntariado, el servicio a los últimos, la participación en la política?”.

Y aquí es donde entra la PRO-VOCACIÓN (discernimiento) que el documento divide en tres apartados: Reconocer, interpretar y elegir, donde los jóvenes se sentirán a gusto e identificados porque, otro gran acierto del documento es el lenguaje. Hay que reconocer que, últimamente, vamos ganando enteros con las palabras. Y el documento reconoce el abismo que todavía existe, “A veces nos damos cuenta que entre el lenguaje eclesial y el de los jóvenes se abre un espacio difícil de colmar […]Soñamos con una Iglesia que sepa dejar espacios al mundo juvenil y a sus lenguajes, apreciando y valorando la creatividad y los talentos”.

“Toda vocación se ordena a una misión”. No hay forma más sencilla de decir que todos los jóvenes podrán desarrollar su vida, sus aptitudes, sus habilidades y encaminarlos a la misión que decidan. Podrán desarrollar su vida sin que haya dicotomías. Y para ello, los jóvenes deberán ser acompañados, pero como dice el documento: “Para acompañar a otra persona no basta estudiar la teoría del discernimiento; es necesario tener la experiencia personal en interpretar los movimientos del corazón para reconocer la acción del Espíritu, cuya voz sabe hablar a la singularidad de cada uno. El acompañamiento personal exige refinar continuamente la propia sensibilidad a la voz del Espíritu y conduce a descubrir en las peculiaridades personales un recurso y una riqueza”. Y añade un poco más adelante: “el guía espiritual remite la persona al Señor y prepara el terreno para el encuentro con Él (cfr. Jn 3,29-30)”.

Esto del guía espiritual y el tema del acompañamiento en general, me recuerda un comentario que Francisco hizo en el encuentro con jesuitas polacos durante la JMJ de Cracovia: “La dirección espiritual no es solamente un carisma sacerdotal, sino laical, es verdad”. Aunque mucho tendrá que llover para que esto se vea con normalidad.
Ya he comentado que Sínodo quiere decir caminar juntos, es decir, que se indica un movimiento. Esta caminar juntos va a ser caminar, salir, ver con los jóvenes, “aprender a dar espacio real a la novedad, sin sofocarla en el intento de encasillarla en esquemas predefinidos”.

“Los jóvenes son sujetos, no objetos”. Hay frases del documento que no necesitan más explicación. En todo caso, un aplauso. También esta: “debemos acostumbrarnos a itinerarios de acercamiento a la fe cada vez menos estandarizados y más atentos a las características personales de cada uno: junto a los que continúan siguiendo las etapas tradicionales de la iniciación cristiana, muchos llegan al encuentro con el Señor y con la comunidad de los creyentes por otra vía y en edad más avanzada, por ejemplo a partir de la práctica de un compromiso con la justicia, o del encuentro en ámbitos extraeclesiales con alguien capaz de ser testigo creíble”.

El cuestionario final es interesante. Alguna pregunta provocará algún quebradero de cabeza. Pero algo hay que dejar para el descubrimiento personal de quienes tengan que responder.

Estamos ante una nueva oportunidad de caminar juntos. Intentemos caminar, pasear, parar y admirar el paisaje, charlar, guardar silencio (otro buen consejo del documento) y, siempre, no intentar imponer nuestra voluntad. Más que nos pese, “el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes ni de dónde viene ni adónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu (Jn 3,8)”.

Fotografías cortesía de www.abc.es y Os. Romano.

Discussion area - Dejar un comentario






He leído y acepto las condiciones generales y la política de privacidad


Información básica sobre protección de datos
Responsable: REVISTA REINADO SOCIAL 21RS (más info)
Finalidad: • Gestión de la adquisición del producto, suscripción o donativo, así como la tramitación de los mismos.
• Envío de comunicaciones relacionadas con el proceso de compra, las suscripciones o los donativos.
• Envío de comunicaciones y ofertas comerciales, por diferentes medios, incluidos los medios electrónicos (email, SMS, entre otros). (más info)
Legitimación: Ejecución de una compra online, suscripción o donativo. (más info)
Destinatarios: No se cederán datos a terceros, salvo obligación legal. (más info)
Derechos: Acceso, rectificación, supresión, cancelación, y oposición. En determinados casos derecho a la limitación del tratamiento de sus datos. (más info)
Información adicional: Puede consultar toda la información completa sobre protección de datos a través del siguiente enlace (más info)
Los enlaces de (más info)