Perfil biográfico

Hola a todos desde Zaragoza. Soy Cristina Inogés Sanz.

Si naciera mil veces, mil veces volvería a ser teóloga pese a que para mí ha sido, y en alguna medida lo sigue siendo, una carrera de obstáculos. Gracias a tanto obstáculo humano, Dios me abrió la puerta a una de las grandes experiencias de mi vida: estudiar teología en la Facultad de Teología Protestante de Madrid, SEUT. Privilegiada, así me siento por haber vivido ecumenismo puro en primera línea y por conservar buenos amigos protestantes. Esta experiencia me enseñó a no dar nada por perdido, nada por terminado, nada por definitivo, nada por acabado.

Me considero en búsqueda; apasionada del silencio que me permite bucear en mí misma y en cuanto me rodea, y que me ayuda a caminar y a moverme por el bullicioso mundo en que vivimos.

No soy heredera espiritual de las beguinas ¡qué más quisiera!, sin embargo me siento plenamente identificada con esas mujeres, tan numerosas en la Edad Media, que mirando en torno suyo encontraban la inspiración y el material necesario para evangelizar. Su decidida e innovadora forma de hacerlo puede sernos de ayuda hoy. Me encanta el espíritu eclesial que tenían aunque algunos no lo entiendan así.

Considero una verdadera lástima que la teología no se promocione más; me gustaría que en España, como sucede en algunos países europeos (Alemania, Suiza, Francia, Holanda, Italia en menor medida) los profesionales de cualquier campo, tuvieran también estudios teológicos y me gustaría que optimizáramos recursos humanos, económicos, y académicos y pudiéramos estudiar teología, sencillamente teología, todos juntos: futuros sacerdotes, laicos que quisieran ser teólogos, o profesionales que quisieran ampliar su formación teológica.

Afortunadamente la teología ya no es asunto de sacristías y hay que ejercerla fuera, donde está la gente, en la vida, sin pensar que es solamente para cristianos. La teología no nos hace mejores ni peores personas, sin embargo, nos enseña a mirar la vida de otra forma.

Creo que queda clara mi pasión por la teología; por la teología hecha vida dentro de lo cotidiano.