EL INDIO AISLADO

Rondonia es un estado de Brasil…

Si existiera una justicia justa… aislado no sería un indio que hace agujeros.

Era demasiado joven para soportar la visión del infierno que la vida le tenía preparada. Pero aguantó. No pudo mirar atrás. Sabían bien que cuando los hombres civilizados  se aproximasen con sus armas de escupir fuego, había que salir corriendo y convocar entre jadeo y jadeo al espíritu de las sombras. El único capaz de volverles invisibles.

Posiblemente, días antes, la luna les habría sorprendido con un anaranjado extraño de malos augurios. Y habrían pasado la noche entre rituales y danzas. Para apaciguar el miedo. Estaban cansados.

Los hombres civilizados aparecieron en jauría, con sus perros domesticados para el ataque. Las araras lo gritaron locas. Aquí vienen! corred!, corred!, volad! No les dio mucho tiempo, aunque lo intentaron. Los mataron a todos. Menos a uno. El indio tribu se quedó solo entre muertos. El indio pueblo se tornó aislado.

Vagó las noches y los días por treinta años, construyendo sus chozas  de tierra y paja, escarbando en todas ellas un agujero de 1 metro de longitud y 3 de profundidad. Una cama. Una tumba. Por treinta años conversó con los espíritus, lloró su nostalgia en las márgenes del río, en una región que el hombre civilizado rasgó en el mapa y llamó: “Tierra indígena Tanaru”. Por treinta años vistió la transparencia del aliento de la floresta. Y no le vieron, no le encontraron. Invisible, sobrevivía.

Nos llegó la noticia esta semana. El Indio del agujero, como es conocido, o el indio aislado, si prefieren, único superviviente de un pueblo, puede haber sido herido de bala por alguno de los seis terratenientes que intenta a toda costa robar la tierra indígena Tanaru para poner más ganado. No que quieran robar, su religión cristiana les prohíbe. Quieren producir más para contribuir mejor con la nación. Nación ésta que aspira a ser potencia mundial de alguna cosa. Como todas. Estos hombres hacendados, civilizados, aprecian el sabor de una buena cazada. Imagino yo que igual lo disfrutaron sus padres, abuelos y tatarabuelos. Los colonizadores. El sabor de la aventura y de la determinación. Cercada la pieza, se dispara.

El indio aislado está hace medio siglo enredándose en las ramas de un bosque quejoso que se resiente de hambre y de sed. Se publican cada dos o tres años decretos para protegerle. A él y al bosque. Al bosque y a él. Pero está llegando el tiempo…

Se lo han dicho las hojas con sus siseos. Lo han dibujado los rayos entre las nubes. Lo ha visto en la ausencia de huellas. En el grito angustiado del primate. En el agotamiento precoz de las mariposas. Está llegando el tiempo de la ceguera.  Del error.

Se habrá muerto el indio aislado?   nos preguntamos.

Quedaremos inexorablemente solos sin él.

Pequeña historia inspirada en un artículo que me llegó hoy sobre el intento de asesinato de un indio aislado (que se calcula tenga actualmente cincuenta años), único sobreviviente de su tribu después de que ésta fuese exterminada en los años 70 por terratenientes y productores de ganado que aspiran  a ocupar las tierras .

HENRIQUE EL PEREGRINO

Cuando le conocí los dos rondábamos los treinta años. Yo había llegado al suburbio de Salvador de Bahía para pasar unos días con Bernadette e Lucas, laicos consagrados de la comunidad Bethania, que dedicaban la vida a la asistencia de los más pobre.

Una casa sencillísima en ese calor tropical aplastante le había robado terreno al suelo pantanoso. Al lado, una capilla construida con barro, que inexplicablemente sigue en pié a pesar de la inestabilidad del  terreno  en  el que echó raíces.

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HOMENAJE A PEDRO CASALDÁLIGA “CON LA FUERZA SUBVERSIVA DEL EVANGELIO”

El día 11 de noviembre, la Cámara de Diputados Brasileña realizó un homenaje para el Obispo Benemérito de São Felix de Araguaia (MT), Don Pedro Casaldáliga. Pedro que cuenta con 81 años y convive hace tiempo con el “hermano Parkinson”, como él suele decir. Por indicación del partido político PSOL (disidencia del Partido de los Trabajadores de Lula), recibió La Medalla Del Mérito Legislativo, que desde 1983 homenajea ciudadanos, entidades, campañas, programas o movimientos sociales que ayudan a promover el desarrollo del País. Chico Alencar (diputado cristiano y carioca) realizó un pronunciamiento en el cual transcribió un texto de Júlio Saraiva a “Pedro Casaldáliga, El Obispo Rojo y el Poeta de Araguaia”.

Traduzco para vosotros:

Pedro es piedra, pequeña pero sólida. Sobre ella se irguió la comunidad eclesial de São felix de Araguaia, en Mato Grosso, en el Brasil profundo.

“El conductor del autobús no entendió el portugués confuso del hombrecillo delgado, pantalón viejo, camisa blanca y sandalias de cuero. Aparcó el vehículo en un lado de la carretera para que el hombrecillo bajase. Y después se fue. El hombrecillo sólo quería orinar. El conductor no le entendió y le dejó, ya de noche, en la oscuridad del camino.

Este fue un episodio que le pasó a Pedro Casaldáliga, misionero claretiano (de la Congregación fundada por Santo Antonio María Claret) que había acabado de ser consagrado como obispo de la miserable región de São félix de Araguaia, hasta hoy conturbada con sangrientas luchas por la disputa de tierras. En la época, finales de los setenta, la situación era aún peor; los órganos represivos del gobierno militar, instalado en Brasil en 1964, descubrieron que en aquella región se estaba articulando la lucha armada contra la dictadura.

Esa noche, Pedro Casaldáliga pidió abrigo en la casa de un campesino que aún no le conocía. Al decirle que era obispo, el campesino antes de acogerle sonrió y le dijo, viéndole con aquella ropa: “si usted es obispo, yo soy papa! pero puede entrar”.

Pedro se unió a la lucha del pueblo sencillo y masacrado. Tuvo su extradición solicitada por los terratenientes. Recibió advertencias del Vaticano, que fingió no entender. Fue jurado de muerte diversas veces. El ritual de su consagración episcopal fue diferente de los otros. Dispensó todas las pompas. No se tumbó en una alfombra roja, sino en una estera de mimbre, a orillas del Río Araguaia. En lugar de mitra, usó el sombrero de paja de los pescadores. En lugar del cayado episcopal, un par de remos. El anillo fue enviado a su madre en España y trocado por una modesta alianza de cáscara de coco, el anillo de tucum. ¿Palacio…? Como Palacio monseñor optó por una casita idéntica a las del pueblo local. Escribió un diario, varios poemas y es co-autor, con Pedro Tierra, del texto de la Misa de los Quilombos, musicada por el compositor Milton Nascimento. De Pedro registro finalmente una de sus muchas palabras poéticas, llenas de vida plena:

“ Con un callo por anillo,
Monseñor cortaba arroz.
¿Monseñor “martillo y hoz”?

Me llamarán subversivo.
Y yo les diré: lo soy.
Por mi pueblo en lucha, vivo.
Con mi pueblo en marcha, voy.

Tengo fe de guerrillero
Y amor de revolución.
Y entre Evangelio y canción
Sufro y digo lo que quiero.
Si escandalizo, primero
Quemé el propio corazón
Al fuego de esta Pasión,
Cruz de su mismo Madero.

Incito a la subversión
Contra el Poder y el Dinero.
Quiero subvertir la Ley
Que pervierte al Pueblo en grey
Y al gobierno en carnicero.
(Mi pastor se hizo Cordero.
Servidor se hizo mi Rey.)

Creo en la Internacional
De las frentes levantadas,
De la voz de igual a igual
Y las manos enlazadas…

Y llamo al Orden del mal,
Y al progreso de mentira.
Tengo menos Paz que ira.
Tengo más amor que paz.

…Creo en la hoz y el haz
De estas espigas caídas:
Una Muerte y tantas vidas!
¡Creo en esta hoz que avanza
-bajo el sol sin disfraz
Y en la común Esperanza-
Tan encurvada y tenaz!

La pandemia de la violencia

Llevo un mes y medio viajando como una loca por Brasil, realizando talleres sobre movilización social para el control de la tuberculosis. Una enfermedad antiquísima que mata 5.000 brasileñ@s anualmente. Y de norte a sur, de este a oeste me sorprende la misma advertencia en las  ciudades que visito: “Cuidado, lleva pocas cosas encima que la ciudad está muy violenta”; “mejor coger un taxi”; “Estate alerta que no hay que dejarlo fácil”, etc. De esta forma comienzan una retahíla de episodios vividos por las personas que me van dejando los pelos de punta. Se habrá instalado una paranoia colectiva? Yo que creía que el miedo, la desconfianza y la guerra sólo estaban en Río de Janeiro.

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CHIQUIÑO

- ¡Socorro, socorro mi hijo está muerto!, ¡Dios mío, no respira más¡ ¡Socorro ayúdenme, mi hijo se ha muerto! ¡Por favor, por favor!

¿Cómo se puede incorporar en la palabra escrita la exageración desesperada del grito borracho que la señora María nos llevó aquella noche? ¿La vocalización torcida del alcohol cuando nos intentaba explicar lo que había pasado?, ¿El olor de la nube cargada de aguardiente barato que se mantuvo petrificada delante de ella como un muro que tuviese la función de separarnos? ¿O el escepticismo somnoliento que arrastrábamos Lucas y yo a cada paso que dábamos en dirección al cuchitril?

- Mi comadre y yo estábamos charlando cuando se ha caído al suelo y no se ha levantado más. Le hemos hecho de todo para reanimarlo. Le he abofeteado, abrazado, hasta el boca a boca le hemos hecho la Julia y yo igualito que en la televisión, pero nada, ¡ay dios mío! que está muerto mi niño, muertito, …

¿O la oscuridad endurecida de la caseta a dos velas que encontramos al llegar? ¿La impregnación de la cachaza en las tablas de madera que simulaban levantar cuatro paredes junto al olor compacto de frijoles fríos? ¿O los segundos atemporales que tardamos en ver alguna cosa? ¿La sombra semi-lúcida de nueve años que yacía en el suelo de barro desmayada al lado de Chiquiño? ¿Los rostros fantasmales de la vecina y la madre, la madre y la vecina, ora en pié, ora de rodillas?

- ¿Chiquiño me escuchas? ¿A ver?, pues sí, está respirando normalmente doña Maria. ¿¡Eh Chiquiño!? ¿verdad que estás escuchando?¡Venga hombre dinos algo!

¿Cómo se puede transmitir con la palabra escrita, limitada y corta el deseo de un niño que juega a muerto, agazapado detrás de una tumba imaginaria que le ha convertido en rey? ¿O el disfrute mudo de su cuerpito mentiroso frente a las mil caricias que ha conquistado en este velorio de fantasmas borrachos? ¿O el desfallecimiento ruidoso de la lógica, de la sensatez, cuando hay que sobrevivir al vacío a cualquier costo? Porque si hay que morirse para ser amado, uno se muere. Y si hay que morirse por un beso, uno se muere. Y si hay que morirse por un instante de universo, uno se muere sí señor, como se muere un Chiquiño.

Lucas y yo sin decirnos nada y a un tiempo comenzamos a hacerle cosquillas al susodicho muerto que sin poder remediarlo resucitó de inmediato dando una carcajada.

– Quiero un chocolate tía Lola -las primeras palabras que se le escurrieron bajito por la boca-

– Chiquiño, la próxima vez que quieras un dulce, no tienes, que, morirte, ¿oíste?, vienes, lo pides y punto.

-las últimas palabras cuadradas que despeñé en su oreja-

Porque si hay que morirse…
¿Cómo se puede terminar una palabra?

EL CUENTO QUE LAMENTA

Queridas mías:

Escribo desde este “norte” esclavizado por los espejismos que el “dios-capital” dibuja en el aire todos los días. Ilusiones que se apoyan en el miedo existencial “a lo que vendrá”, que relegaron nuestra Diosa Libertad en pro de la diosa-Security, abortando una y otra vez a nuestra hija más querida. Pobre  Creatividad siempre a puntito de nacer y nunca nace aquí en los “nortes”.

Que tiempos aquellos cuando creíamos que Igualdad, Libertad y Fraternidad serían un colegiado gobernando nuestro nuevo milenio.

Pero que le vamos a hacer, Security, esposa fiel de ese dios-capital, imperialista y trans-nacionalizado termina seduciéndonos a todos. Nuestras diosas fueron desnaturalizadas y como ellas me encuentro en un proceso de muerte y resurrección continua, en un proceso paranoico entre lo real y lo imaginario, entre lo objetivo y subjetivo, en una orgía de resistencias y rendiciones que me agotan el alma.

¿Recuerdan nuestra evolución? (aquí viene la secuencia de la teoría del hombre, tipo: de sapito a sapo, de sapo a lagarto, de lagarto a casi mono, de casi mono a mono, de mono a gorila y de gorila a homo-sapo, y de homo-sapo a…etc, de reyes medievales y súbditos a obreros y empresarios, de obreros y empresarios a vendedores y consumidores olvidadizos).

Hubo una época en la que llegamos a proclamar un gobierno universal con las tres encantadoras diosas que ansiaban con nosotros la felicidad más pura.

Yo aún las evoco…

Libertad con aquellas maneras destartaladas y poéticas de niña desnuda, al lado del mar buscando conchas, enterrando los pies en la piel de la playa, hablando con los bichitos inventados que asomaban la cabeza entre los granos luminosos de tierras saladas. Rompiendo a carcajadas cuando los dedos del mar deslizaban espumosos sobre su cuerpito minúsculo haciéndola volar.

Igualdad con aquella apariencia alta y adulta de decir las cosas pero guardando en el labio superior de la boca una curva sinuosa que homenajeaba  la seducción. Joven mujer de caderas fuertes que equilibraban los opuestos de los laterales humanos. Esa reverencia perfecta entre la derecha y la izquierda de un cuerpo suelto. Mujer de senos transbordantes que balanceaban al aire nutriéndonos a todos.

Franternidad: con aquel aspecto de cuna meciendo el miedo para que durmiese, y adormecía. Mujer de barriga saliente, de abrazo lleno y un nido de ombligo que pocos tienen la suerte de ver. Arrullo en las noches heladas de los inviernos torcidos, que nos invade siempre que gemimos invisibles al margen de un olvido. La Grande Madre de poca tierra que ha parido mil estirpes.

Tres diosas destronadas, presas, torturadas, enterradas por y contra nosotros.

Asumámoslo queridas mías, Security se está comiendo el encanto de la aventura humana. 

Un primer día

La mayor parte de nuestro tiempo la pasamos en el local de trabajo. Tal vez por eso sea tan importante mantener la armonía y  buenas relaciones. ¡Como nos cuesta! Nos dejamos llevar fácilmente por miedos, rabias, codicias, envidias (éstas son las peores) que proyectamos en los otros. Puros espejos ellos, tú y yo. No hay como disfrazarse. Construimos en este pequeño mundo nuestras guerras particulares. Los aliados, los enemigos, los espías, los coleguitas, los idiotas… Pero hay siempre algunos seres invisibles en  nuestros campos de batalla. Tan inmiscuidos estamos en la búsqueda de nuestros intereses particulares, que no nos percatamos de quienes, casi incorpóreos, también sostienen la estructura.

 

El ascensor era de esos que se cierran herméticamente como un gran refrigerador. A Lucia le parecía una tumba. Moría de miedo de quedarse atrapada entre dos pisos y tener que enfrentar el pánico de un sin salida que ciertamente se haría eterno. Tal vez alguna experiencia traumática de la infancia, quien sabe.

 

-         Por favor al décimo –balbució tímidamente-…

 

Entre que estaba nerviosa por ser su primer día de trabajo y entre que el porcentaje de quedarse presa en ese ataúd rodante aumentaría por cien mil, pues, como que la voz le salía aguada. Pero nos sobreponemos a cualquier cosa, y ella no aparentaba la tormenta de pensamientos y emociones que tenía.

Saludos agradables del personal de la empresa. Una bienvenida rápida y manos a la obra que no hay tiempo que perder. Mucho ordenador y poca conversación para empezar. Sabía que era pasajero y había que aprovechar el silencio y la falta de presión para situarse. A las 12:00h hizo una pausa para tomarse un café. Ella no era de esas personas sueltas y espontáneas que inician fácilmente una conversación, así que salió sola. Armada de un cierto recelo, quería cuidarse, no meter la pata. El perfeccionismo la obligaba a observar calladamente el panorama, para saber cómo y cuándo intervenir. Se levantó silenciosamente, salió de la sala y fue hacia la cocina que se encontraba al otro lado.

 

Estaba humeante. Juana limpiaba el filtro de café en la pequeña cocina de la oficina con las ojeras cayéndole por los brazos. El pelo enmarañado. No podía continuar así. Roberto, con dos añitos apenas, se negaba a dormir.  Las dos hijas pre-adolescentes le cuidaban por el día en cuanto ella trabajaba, y claro, hacían de todo para que el chaval las dejase en paz. Llegaba la noche y Juana muerta no pegaba ojo con los lloriqueos del puto niño al cual le escurría a raudales la ausencia de su madre. Juana limpiaba las papeleras, el polvo, los baños, y barría  en cuanto pensaba en Roberto y en la necesidad que tenía de descansar tranquila algunas horas. Tal era el grado de desesperación que le estaba agarrando el pensamiento que llegó a concebir la posibilidad de darle un calmante de los bravos.

 

María apretó el eterno botón. El pelo cincuentón recogido en una coleta. Nada más abrirse la puerta en el décimo piso Lucia  pregunta:

 

-         ¿Baja?

-         Sí – responde María en cuanto Lucia entra y da una ojeada medio disfrazada en el espejo-

-         ¿Cuántas horas pasa usted en esta caja metálica? –le suelta Lucia torpemente?

-         Seis horas al día

-         ¡Madre de dios!

-         Sí. No me siento muy bien. Me duelen los oídos y mi tensión se dispara cuando estoy aquí

-          Bueno, mejórese …  –Lucia sale rápido-

 

El médico le dijo a María que estaba con la tensión alta y que tendría que hacerse pruebas. Eso de balancearse el día entero entre cielo e infierno era contra natura. María estaba pálida. Con miedo. ¿Qué podía hacer? ¿Abandonar el trabajo con el que  vivía, mal que bien, dignamente? ¿Aguantar hasta que le diera un soponcio en el banquito? María cargaba el edificio en la espalda, 22 botones para tocar y una llavecita para acelerar el movimiento de la puerta. Se la veía curvada. La gravedad la estaba achatando.

 

Lucia respiró aliviada en medio de la Avenida Río Branco. Había superado el primer día. Vio por primera vez el sol brillando. Sintió la brisa libertaria palpándole las mejillas en medio del caos urbano. Escuchó las perspectivas de un futuro embriagador que anhelaba. Buen salario, buen status, buena vida. Pero de repente recordó a Juana con sus ojeras y su preocupación constante con los hijos.  Recordó a María con su palidez metida en aquella tumba metálica.  Recordó la vida y desaceleró el paso. Una pregunta en seco le golpeó la frente al lado del semáforo que se acababa de poner rojo: ¿para dónde estoy yendo?

 

POLITICA Y RELIGIÓN

Anuncian en varios medios de comunicación el anillo militar que EEUU está tejiendo en América Latina, principalmente alrededor de Venezuela. Es evidente. Además de las trece bases militares estratégicamente colocadas, otras 7 van a sumarse al vecino país de Colombia. Parece que interesa fomentar cierta desestabilización en la zona. El famoso: “divide y vencerás”.

Al norte de Venezuela, EEUU tiene bases en Cuba, Puerto Rico, Aruba y Curação. Al nordeste en El Salvador, Honduras y Costa Rica, además de la polémica Escuela de las Américas en Panamá, llamada actualmente Instituto de Cooperación para la Seguridad Hemisférica. Cabe recordar que allí se formaron algunos  Generales Latinoamericanos posteriormente denunciados por Crímenes contra la Humanidad. Por el oeste Colombia tiene 3 bases americanas y serán en poco tiempo 10. Por el sur, se utilizan las instalaciones de Perú y Paraguay.

Un verdadero cerco a las fuentes de agua y recursos naturales de la Amazonía.

Parece que EEUU tiene la pretensión además de instalar 4 nuevas bases: una en Brasil, otra en Bolivia, Argentina y otra en la triple y estratégica frontera entre brasil, argentina y paraguay.

El discurso americano es que todo este berenjenal es para garantizar la Seguridad Hemisférica.

El cuento de Antoñita La Fantástica se queda corto si lo comparamos a esos argumentos, pero ya estamos acostumbrados, ¿no?, lo hemos vista con la guerra de Irak, etc, etc. Y nos pilla lejos, a los españoles y a los ciudadanos brasileños de a pié, que nos pasamos el día trabajando preocupados con pagar la cuentas y conseguir ganarle al mercado unas monedas más para comprar las ofertas de la temporada. Llenos de tareas le arrancamos minutos a algún día de la semana para rezar y hablar con Dios, sobre nuestras cosas. El resto es resto.

Por otro lado esta semana me llega un discurso de Obama sobre religión y política. Un discurso radical que contradice en buena parte los rumbos de la política externa estadounidense.

“No somos más una nación cristiana. Somos también una nación judía, una nación musulmana, una nación budista, una nación hindú, y una nación atea y aunque tuviésemos sólo cristianos entre nosotros, y expulsásemos a todos los no cristianos de los EEUU, ¿qué cristianismo enseñaríamos en las escuelas?…¿qué pasajes de las escrituras deberían instruir nuestras políticas públicas? ¿Deberíamos escoger el Levítico, que sugiere que la esclavitud es aceptable? …¿o deberíamos escoger el Deuteronomio que sugiere apedrear a su hijo si se desvía de la religión? ¿O deberíamos apenar quedarnos con el sermón de la montaña? Un texto que es tan radical que nuestro Departamento de Defensa difícilmente sobreviviría a su aplicación. La Democracia nos exige que todos aquellos motivados por la religión, traduzcan sus preocupaciones en valores universales y requiere que nuestras propuestas sean sometidas a discusión y estén influenciadas por la razón. Puedo ser contrario al aborto por cuestiones religiosas, pero si pretendo aprobar una ley prohibiendo el aborto, no puedo basarme sólo en lo que enseña mi iglesia, o invocar a la voluntad Divina, tendré que explicar porqué el aborto viola algún principio que es accesible a personas de todas las religiones, incluyendo a aquellos que no creen en nada…En una sociedad plural no hay otra opción….. “

 ¿Será que podemos encontrar caminos fraternos y universales en nuestras formas de hacer política o estamos destinados a luchar por la hegemonía de nuestros intereses y creencias?

LA VUELTA, ENTRE GRIPES E INDEPENDENCIAS

Han pasado unos meses desde que me desconecté del blog y ahora en España se vuelve al trabajo, a la jornada preparatoria del invierno después de mucha playa, cervecitas en las terrazas, y principalmente calor.  En Río de Janeiro, por el contrario, hemos transitado por un invierno lluvioso y frío y nos vamos preparando para la llegada de la primavera con su saborcillo a agua de coco helado. La gripe A nos ha llegado hasta en la sopa como en todo el Mundo. Las empresas de antisépticos para las manos, que han debido aumentar las dosis de alcohol en sus productos, han hecho el gran negocio.  No se lo que os habrá parecido a vosotros, pero al principio yo, que tiendo a la inocencia y a creerme lo que me dicen, me alarmé sobremanera cuando vi cientos de imágenes en los medios de comunicación de mejican@s enmascarados como en las películas. Casi enseguida la declaración de Pandemia y la posibilidad de que ésta, matase millones de personas.Después de que muchos cogiésemos una gripe fuerte, (no sabemos cuál) y sobreviviésemos a base de infusiones con ajo y gengibre, vitamina C, propóleo y mucho líquido, empezamos a olvidarnos de la alarma general. Que conste que actualmente trabajo en el área de salud y en ningún momento me recomendaron el famoso medicamento Tamiflu de Roche.Pedro, un buen amigo radicalillo hasta la médula, me decía que todo no pasaba de un negocio sórdido. Vale, lo ha dicho Pedro. Poco después otro amigo me manda un documento realizado en Argentina (Operación Pandemia  http://www.youtube.com/watch?v=gKwk8Kq8QXA ) que muestra un esquema perverso de mentiras e intereses empresariales, y me hace recordar aquello de que las grandes empresas de medicamentos son los que más ganan en el mundo, después de las empresas de armamento. De qué se alimentan las empresas de medicamentos? De enfermedades. De qué se alimentan las grandes multinacionales de medicamentos? De pandemias. Digo yo que un poco de sentido tiene. Todo ese proceso nos lleva a lo más grave de la cuestiones: quién dice la verdad y quien miente? Podemos fiarnos de la Organización Mundial de la Salud? De nuestros gobiernos? De los medios de comunicación? I don’t know, I don’t know!……y como no hay respuestas sobre la veracidad de nada, terminamos entrando en un estado de desconfianza generalizado. Lo mejor, dijo Andrés, es el camino del medio: todos deben estar contando un poco de verdades y de mentiras. De acuerdo, seamos ponderados. Pero esto nos lleva a la segunda y más grave de las cuestiones: la proporción. Resta saber la proporción de verdades y mentiras. El próximo lunes 7 de septiembre celebraremos el Día de la Independencia Brasileña.  El final del dominio portugués y la conquista de la autonomía política. Aunque muchos no sepan que Portugal le exigió a Brasil 2 millones de libras esterlinas para reconocer la independencia de la excolonia y Don Pedro pagó con un préstamo que le ofreció Inglaterra generando buenos beneficios para sí, e inaugurando la primera deuda externa para Brasil.  La lucha por la libertad supuso poca cosa para el pueblo más humilde, ya que la estructura agraria continuó siendo la misma, se mantuvo la esclavitud y en realidad, la camada que se vio favorecida fue la élite agraria.Y así vamos, surcando los días entre pandemias y festividades, inviernos y primaveras. Gracias a dios, aún comprometidos con la búsqueda de la verdad y la igualdad, espero.

ANTES DEL PARÉNTESIS

Hace tiempo que tenía ganas de escribir un pequeño texto sobre el papel de la mujer en la iglesia que se titulase: “yo puta, tú dios”.  Como tengo poquísimo tiempo para escribir y ésta humilde aficionada necesita esa dimensión larga y gorda, para algún parto más o menos grandioso, termino recreándome en pequeñas frases y títulos que me lo condensan todo. A mí que conste que me ha parecido sabio e impactante ese título para resumir muy sintéticamente nuestra situación. Pero os lo explico.

Hace tiempo una amiga abogada que trabaja aquí en Río de Janeiro con violencia de genero me pasaba un pequeño video realizado por un grupo llamado “Católicas por el derecho a decidir” (http://catolicasonline.org.br/Espanol.aspx). Me quedé impresionada con algo que era evidente pero nunca me había parado a pensar. Nuestras referencias católicas siempre fueron dicotómicas e inversas.

A las niñas y mozas durante décadas nos han ido mostrando dos papeles posibles. Podíamos escoger: o santas o putas. O Marías o Magdalenas.

María, virgen, pura, casta, obediente, sumisa y sufrida. La madre de Dios. Blanca.

Magdalena una ramera, mujer de la vida, apasionada, seductora, pecadora. Ficción o imaginación siempre asociada a Jesús  como posible amante. Roja.

Así hemos ido creciendo entre estos dos extremos tensos y mentirosos: uno divino y otro muy mundano que al final  por lo menos “se convierte”.

La lucha ha sido ferreña para salir de esa trampa que nos han tendido los modelos católicos de belleza y valores femeninos. El tiempo nos ha conducido a nuevos senderos en donde hemos visto divinizar la seducción y demonizar la sumisión. También parece ser que Magdalena al final no era prostituta y que es posible la existencia de un evangelio de María.

La jerarquía eclesial machista y llena de prejuicios, insiste en mantener una estructura de poder misógina que en muchos casos trata a la mujer como sierva.

-          “Tengo dos cocineras estupendas y otra que me plancha el alzacuello como ninguna”…. (le contaba un obispo a otro refiriéndose a las monjitas que sirven en su palacio episcopal).

Pero como tenemos vocaciones para todo. Quería yo que un obispo tuviese la vocación de servir a las Hermanas como cocinero y les planchase los velos como el mismísimo dios.

Dejando de lado los sarcasmos quiero recordar a Pedro Casaldáliga  que hasta bien poco tiempo atrás (hoy se lo impide la enfermedad) era el que secaba la vajilla en la comunidad mixta e “irreverentemente cristiana” que construyeron en Brasil. Nunca se le han caído los anillos. También es verdad que sólo lleva uno, de coco. Pura coherencia pienso yo.

Pero que le vamos a hacer, nuestros queridos amigos y compañeros, los hombres, han tenido otras referencias. Ellos transitaron durante mucho tiempo entre el Jesús, hijo de Dios, humano y divino al mismo tiempo, y su Padre, Dios mismo. Hombres, poderosos, absolutos. Siempre dioses.

No sólo otra Iglesia es posible, es absolutamente necesaria. Y que conste, me quedo con la paloma.

 

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1991

Dios, te quiero más madre,

Más amiga, más hermana,

Más cachito de aleluya que otra cosa.

Te quiero más todo y menos nada.

 Y no es recrearte, ni rehacerte, ni reostias…

Encontrarte sin iglesias que reforman,

Readaptan y recontrolan.

Dios te quiero más viejuca,

Más barriga, menos norma.

Más pedazo de gloria que otra cosa.

Te quiero más todo y menos Roma

(Escrito cuando llegaba a Brasil)

 

 

EL PARÉNTESIS

Varias circunstancias me llevan a tener que dejar unos meses de frecuentar este blog. Viajes, trabajos y compromisos me están impidiendo dedicarle el mínimo tiempo necesario.  Calculo yo que para Agosto, cuando todos estéis en la playita y el invierno se detenga por este continente, podré retornar con mayor dedicación.

Os agradezco la comprensión (que imagino).    Até! (como dicen por aquí).